Este blog nace
con la intención de recopilar
los relatos que en la Web
se cuelgan para ser leidos.
Yo ayudo a ello, modestamente.
A veces soy yo quien escribe, disculpa mi atrevimiento.
Menguante.
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Embargué mi corazón
por una lágrima robada,
lloré sobre la tumba
de mi proscrita alma,
hasta que me ahogué
con la última marea.
Después de la bajamar,
sólo permanece la media
sonrisa de la impávida luna.
Foto: JUANJO FERNÁNDEZ Éramos vecinos en el edificio. Ella estaba recién divorciada. Trabajábamos en la misma empresa. Nos unían muchas cosas. Amistad, complicidad, compañerismo… Desayunábamos juntos y, algún día, teníamos que comer juntos. Nos reíamos mucho. Hablábamos de todo. Incluso de sexo, aunque siempre jugando con palabras de doble sentido. Un día comiendo, tras beber un poco de más de vino que otras veces, terminamos hablando de sueños eróticos. De esos sueños que nunca se cumplen o casi nunca. No concretamos nada. Apenas hicimos referencia a ninguno determinado. Sólo vaguedades. Yo, como una broma más, le dije que me ofrecía para cumplir cualquiera de sus sueños. Ella sólo rió divertida. Sentado en mi balcón con un vaso de whisky en la mano, con la vista del mar frente a mí, recuerdo y digo qué graciosa es la vida, me pongo a retroceder en el tiempo y trato de llegar al inicio de toda esta historia, al comienzo de todo y es que todo parece...
Miguel estaba sentado frente al ventanal, la luz instalada plenamente en el escritorio de su flamante despacho de director regional de la multinacional de Seguros Axa, en el edificio más alto de Sevilla, el piso más alto. Era como si tocara el cielo, su cielo, con las manos: había llegado a lo más alto, pensaba. Además, su ropa le otorgaba ese estatus, según las modas del momento: camisa con doble puño, gemelos con bolas de golf anudadas con un fino hilo, corbata de Loewe, sin tirantes eso sí, porque a eso se había negado con rotundidad; el pantalón como recién planchado, de Boss, y la chaqueta, no recordaba la marca, colgada en su ropero pero con un dibujo a juego con la corbata, ¿ o era al revés : la corbata escogida a juego con la chaqueta? Ya ni se acordaba de los comienzos, de ese ir vendiendo seguros por esos pueblos de Dios. Mirando el ventanal, le vino la imagen, como un flash, y hacía más de 40 años que había sucedido. Recordó aquellos viejos tiempos en los que solía viajar a ...
DECISIONES -Buenos días, señora Sellas, la estaba esperando. - Hola, Sonia, perdona que te haya llamado con tan poco tiempo, pero me voy de viaje y al final he decidido seguir tu consejo. Quiero que me hagas la permanente en las pestañas. Cada día están más tiesas y no soporto que se me tropiecen con las gafas al parpadear. -Estupenda decisión, va a ser muy fácil trabajar con unas pestañas tan largas y espesas como las suyas. Sólo tendrá que esperar unos veinte minutos y verá qué resultado más espectacular. Prepara el mejunje y acto seguido me embadurna los párpados. -Sobre todo no se mueva, señora Sellas. Relájese. En el hilo musical suenan las notas del acordeón, es una conocida canción francesa. El hecho de estar con la cabeza hacia atrás y los ojos cerrados favorece la evocación. Mi mente se traslada a París, es primavera. Me parece notar el suave vaivén de la barcaza deslizándose por el Sena. Sus aguas son el mudo testigo de nuestros felices proyectos. En uno de esos mági...
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