Los tigres



 Cuando muchos se piensan que el thriller tiene que transitar los mismos caminos rodados una y mil veces con fórmulas repetidas hasta el hartazgo para conquistar taquillas sin riesgo, 

Alberto Rodríguez, Antonio de la Torre & Bárbara Lennie

Alberto Rodríguez, el insigne cineasta andaluz y uno de los mejores autores de noir de la cinematografía europea, demuestra que aún cabe otra vuelta de tuerca con la hipnótica “Los tigres” (2025), conjuntando para ello una apasionante historia familiar entre una pareja de hermanos con algunas cuentas pendientes del pasado, una cantidad importante de cine social en torno a los entresijos de la peligrosa y apasionante vida de los buzos industriales sobre los que tan poco sabemos y un cuarteto actoral de ensueño que encabezan Antonio de la Torre (Antonio) y Bárbara Lennie (Estrella)



 Ellos son los hermanos protagonistas y con unos secundarios que valen su peso en oro y elevan el nivel del conjunto, Joaquín Núñez (“El gordo”) y la siempre maravillosa Silvia Acosta (Cinta). No por casualidad los Premios Carmen 2026 a Mejor Actor y Actriz de Reparto fueron para unos excelsos Núñez y Acosta.


El guión, un prodigio de thriller sin pisar senderos trillados, está firmado por esa pareja de creadores andaluces todoterreno que son Alberto Rodríguez y Rafael Cobos, que nos asoma a la vida de Antonio y Estrella, dos hermanos que han vivido bajo el agua desde su nacimiento como hijos de un padre buzo profesional y que se dedican al buceo industrial para ganarse la vida como pueden. 


Están asfixiados económicamente y descubren que uno de los buques que suelen reparar trae periódicamente un alijo de droga escondido en el interior de su casco. La tentación llama con fuerza a su puerta y con ella los problemas. Y la ría de Huelva como un personaje más, belleza perturbadora ante la que rendirse.



Aparte de lo actoral, lo que brilla y fascina a partes iguales de esta propuesta es el derroche de producción y de complejísima dirección de fotografía que firma Pau Esteve Birba, dado que buena parte de sus 109 minutos se desarrollan bajo las aguas y a través de un alarde de fotografía submarina apabullante que subraya de manera poderosa la música de Julio de la Rosa.
Estamos ante el trabajo más ambicioso de Alberto Rodríguez y el más logrado, junto con “La isla mínima”, de un impacto y una precisión impresionantes que enganchan al espectador desde el primer hasta el último minuto y renovando el género trascendiendo lo esperado en todo momento.



Un último apunte respecto a esta joya: el film arranca con un sonido deficiente que el espectador no entiende hasta que el personaje de Bárbara Lennie se levanta de la cama, se conecta el audífono y entonces queda explicada de una manera tan precisa y sencilla (como ocurre con la secuencia introductoria sobre la infancia de los personajes) que estamos ante una persona con una discapacidad auditiva. En apenas 2 minutos y con esas dos secuencias breves se nos ha narrado el pasado de los dos protagonistas. Eso es cine de verdad.

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