El Homenaje

 


Ocho episodios componen El homenaje, la nueva serie española de SkyShowtime que estrenó el 23 de abril los cuatro primeros y el próximo jueves 30 los cuatro restantes. Sergio Cánovas vuelve por sus fueros después de Matices contando con buena parte del reparto: Eusebio Poncela, Elsa Pataky, Enrique Arce, Juana Acosta, Luis Tosar...

No se acaban los paralelismos con la extensa galería de personajes, que recoge también a un puñado de intérpretes salidos de Élite como son Manu Ríos, Georgina Amorós o Álvaro Rico, entre otros, porque de nuevo estamos ante una serie que aspira a ser exportable y a jugar con la narrativa para esconder sus cartas el máximo tiempo posible contando con un impacto inicial que abre la caja de los misterios familiares.


Nos ofrece además un espejo distorsionado de la realidad que resulta casi estremecedor. Es el trabajo póstumo de Eusebio Poncela que ve a luz apenas unos meses tras su fallecimiento y lo veremos aquí soplar las velas de su 80 cumpleaños, si bien nos dejó a los 79. Es uno de esos momentos inquietantes que nos va a brindar una ficción que, valga la redundancia, es un homenaje al intérprete a cuya memoria se dedica la propia serie.

La historia de un clan familiar complejo

Poncela da vida a Adolfo Novak, el patriarca de una de las familias más poderosas del país que puso en pie su imperio financiero con la ayuda de su esposa, haciendo muchos esfuerzos y a menudo también tomando decisiones muy arriesgadas al margen de la ley.


La celebración de su 80 cumpleaños le llevará a convocar a los miembros de su clan familiar, pero también a sus amigos, socios y una figura que no va a dejar a nadie indiferente y dice ser la persona que mejor lo conoce: su biógrafo. El hecho de que las memorias de Novak vayan a ser publicadas, ejerce un efecto de tensión inmediata entre sus hijos y supuestos aliados después de décadas de secretos, lealtades forzosas y traiciones.

En el momento álgido de la velada estalla una bomba que produce varias víctimas y que conducirá a una investigación que sacará a la luz una insospechada verdad.

Las series de este género tienen que jugar con las expectativas, los prejuicios y la imaginación de los espectadores. No es fácil sorprender y menos aún esconder con atino la información relevante que lleva a la conclusión.



El guion de El homenaje se la juega dando una pista clave en el primer episodio y luego enreda la madeja yendo y viniendo por la línea temporal del pasado al presente y viceversa y añadiendo a la ecuación toda a una serie de redes de intereses y de motivaciones personales que nos hacen ir saltando de sospechoso en sospechoso. Es una maniobra arriesgada pero eficiente para un thriller dramático que tiene claro a qué aspira aunque no siempre lo logre plenamente. 

La china en el zapato vuelve a ser la atmósfera recargada y poco natural (hay valores de producción, pero se nota todo bastante esforzado, sobre todo a la hora de retratar el lujo) y las interpretaciones pasadas de vueltas con caracterizaciones, situaciones y diálogos que no entran dentro de lo verosímil.



En pocas palabras, la audiencia tendrá que hacer un esfuerzo para acostumbrarse al tono grave de la serie y cogerle el pulso antes de dejarse llevar por las intrigas familiares y los juegos de espejos que propone su creador.

La forma en la que se desenvuelve la historia tampoco sabe sustraerse de ciertos clichés que hacen que a veces se perciba demasiado la plantilla que determina el devenir de la serie, de modo que no sería de extrañar que los espectadores con bagaje se adelantaran al desenlace. 

Con todo, juega al despiste y a la creación de tensión en cada episodio que se va centrando en distintos personajes de los que sobrevuelan a ese patriarca que parece en horas bajas, cautivo de la memoria de su esposa y haciendo balance de una vida de sacrificios y decisiones moralmente reprobables.

(C) Raquel Hernández Luján

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