Miguel estaba sentado frente al ventanal, la luz instalada plenamente en el escritorio de su flamante despacho de director regional de la multinacional de Seguros Axa, en el edificio más alto de Sevilla, el piso más alto. Era como si tocara el cielo, su cielo, con las manos: había llegado a lo más alto, pensaba. Además, su ropa le otorgaba ese estatus, según las modas del momento: camisa con doble puño, gemelos con bolas de golf anudadas con un fino hilo, corbata de Loewe, sin tirantes eso sí, porque a eso se había negado con rotundidad; el pantalón como recién planchado, de Boss, y la chaqueta, no recordaba la marca, colgada en su ropero pero con un dibujo a juego con la corbata, ¿ o era al revés : la corbata escogida a juego con la chaqueta? Ya ni se acordaba de los comienzos, de ese ir vendiendo seguros por esos pueblos de Dios. Mirando el ventanal, le vino la imagen, como un flash, y hacía más de 40 años que había sucedido. Recordó aquellos viejos tiempos en los que solía viajar a ...
:D Genial
ResponderEliminarEmpezó como un divertimento y ahora cada vez que la leo me gusta más.
ResponderEliminarSaludos.