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Roma (Netflix)

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Roma es a la vez el pasado y uno de los posibles futuros del cine. Es el pasado porque actualiza el naturalismo realista del cine mexicano, el de las grandes tendencias del realismo, ya sea el francés de los años 30 o el de los maestros italianos de los 40 y 50, el del realismo moderno de los nuevos cines latinoamericanos de los años 60 y 70. Sin olvidar la huella de los maestros mexicanos Felipe Cazals y Arturo Ripstein. Y es uno de los futuros posibles del cine (o de la imagen en movimiento por ser más exactos) porque se distribuye a través de Netflix para el consumo doméstico.



Entre este pasado y este futuro se nos presenta como un luminoso presente de puro cine. Sorprende que el premiado aunque irregular Alfonso Cuarón haya alcanzado esta altura. Ni sus inicios con una correcta adaptación de La princesita de Hogson Burnet y una mala de Grandes esperanzas de Dickens, ni su incursión en el universo Rowling con Harry Potter y el prisionero de Azkaban permitían presagiarlo. Tampoco l…

Presunto culpable

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Otra serie de intriga en la línea de Atresmedia (recordemos la reciente "Bajo sospecha") si bien ésta cuenta con una factura visual superior, aprovechando la magnífica naturaleza vasca. Los paisajes de dicha comunidad autónoma y el tono de "Presunto culpable", con tanto bosque, tanto silencio y tanto ensimismamiento le da un estilo decididamente austero, frío, muy nórdico, similar a las intrigas escandinavas.


 Aunque en esta ocasión no aparecen un experimentado detective, un oscuro psicópata o una peculiar heroína, sino dos familias enfrentadas, cada una con sus particulares traumas y conflictos, y una historia de un asesinato no esclarecido, del que apenas se nos dice nada. Sólo que el acusado por el pueblo dejó su tierra y se estableció en París, donde lleva una vida de trabajo y lujo.

En los sucesivos capítulos se va desarrollando todo, porque apenas se dice nada en el primero y la intriga cuenta con mimbres endebles pese a las interesantes premisas. Además, tr…

Homecoming

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Al leer que el showrunner era Sam Esmail ya estaba automáticamente interesado.


Esmail es el creador de esa maravilla, todo un sleeper como lo fue Breaking Bad, que es Mr. Robot. Como en ella Esmail da un giro de tuerca a los thrillers conspiranoicos que poblaron los 70, Todos los hombres del presidente, El mensajero del miedo, Los tres días del Cóndor, El último testigo, Impacto, etc.


En estos era el Estado o su brazo ejecutor, el gobierno, el que maniobraba para engañar, matar y perpetuarse en el poder, y contra el, siempre un individuo solitario y perdedor. Esmail llega más allá, pone el foco en el verdadero poder en el siglo XXI, las grandes corporaciones, los conglomerados de empresas, esas hidras imposibles de destruir porque tienen múltiples cabezas. Ese es el mal absoluto y ahí pone la luz Esmail. Si en Mr. Robot era E-Corp, aquí es el Grupo Emergente Geist, contratista de Defensa y productor de productos químicos a gran escala.


Esta es una adaptación de un podcast de ficción …

A Very English Scandal

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Siento debilidad por el sentido del humor inglés aun cuando éste sea tan incomprensible, rebuscado o inapropiado que lejos de incomodarme o extrañarme, me produce cuando menos una sonrisa. Y casi siempre, hilaridad. Es como si el poso que los Monthy Python (y eso es rayar el súmmum de la absurdez) dejaron en mí cuando vi por vez primera La vida de Brian (a unos tiernos 16 años), se mantuviera incólume, y más vivo que nunca, ahora que he entrado en la cincuentena. Esa sordidez, sorna, ironía, negrura, vergüenza (o desvergüenza, según se mire), acidez y desparpajo mezclado con las apariencias sociales y económicas, distinciones clasistas y, como es el caso, un intento de asesinato tiene todas las papeletas para caer en una astracanada barata. Salvo si este cóctel lo dirige Stephen Frears, como es el caso.


A Very English Scandal es una miniserie de BBC de difícil clasificación. Si uno alude a los hechos con asepsia, nos encontramos con una historia cruel, procaz y desgarradora, donde en…

La verdad sobre el caso Harry Quebert,

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Con las adaptaciones literarias existe siempre la tentación de, en lugar de hacer una serie de televisión, trasladar las páginas del libro a la pantalla. Se quiere, a veces, transmitir la sensación de que estamos ante una novela filmada, lo que no siempre redunda en una serie que realmente merezca la pena.




Ése es el gran problema de La verdad sobre el caso Harry Quebert, la miniserie que adapta el bestseller de Joël Dicker sobre un escritor de prestigio acusado del asesinato de una adolescente, treinta años atrás, y su pupilo, también novelista, que se empeña en demostrar que es inocente. El libro fue, en su momento, un éxito a nivel mundial, por lo que es comprensible que se quiera ser lo más fiel posible al convertirlo en una serie. El lío viene cuando la fidelidad no contribuye a que sea una serie destacable.




El primer episodio nos lleva hasta Sommerdale, el pueblo costero de Maine donde Harry Quebert vive y escribió su gran obra, El origen del mal, y donde Marcus Goldman llega bu…