lunes, 24 de abril de 2017

No molestar




Fue un cúmulo de casualidades. Un simple documental, Minimalism, que no estaba en mis planes del fin de semana, logró que me replanteara muchos aspectos de mi vida, y entre ellos, el relativo a la tecnología.
El principio que propone este documental, que a su vez da cuenta de un movimiento que está registrando cada vez más apoyos, se refiere a la esclavitud a la que de alguna manera nos somete la sociedad consumista. ¿Realmente necesitamos todo lo que deseamos adquirir debido a la incesante publicidad? Llevado al terreno de la tecnología... ¿Necesitamos estar permanentemente conectados?
Un rápido análisis en los hábitos personales me hizo ver lo pendiente (y dependiente) que estaba del móvil: las constantes notificaciones hacen que irremediablemente estemos pendientes del móvil, y lo que es peor, nos distraigamos de lo que estemos haciendo en ese momento. Y la distracción es muy costosa. Un estudio llevado a cabo por Ernst & Young en Australia reveló que la cuarta parte de los trabajadores perdía unas siete horas a la semana a causa de las distracciones.



Y es que resulta muy difícil esquivar la tentación de mirar la pantalla ante un pitido o vibración del móvil. ¿Y si no tuviéramos móviles? Desprenderse del móvil sería algo extremo pero inviable hoy en día, sin embargo, podemos hacer algo intermedio: silenciar el dispositivo y desactivar por completo las notificaciones. Una, por cierto, medida al alcance de todos ya que tanto Android como el iPhone cuentan con la posibilidad de activar una de las funciones más poderosas del terminal: el modo no molestar. Este modo desactiva por completo las notificaciones del dispositivo que entran en el mismo de forma silenciosa sin llegar a interrumpirnos.



La grandeza de esta función reside en que no oculta las notificaciones, sino que las desactiva. De esta manera, de un rápido vistazo podremos consultar toda la actividad del móvil transcurrido el momento de desconexión. Y me decidí a probar la experiencia: una mañana de lunes, salí a la calle con el modo no molestar del móvil activado y un silencio forzado que al comienzo resultaba (con franqueza) un tanto desazonador. En ese momento, contemplé cómo el cerebro actuaba de una doble manera: por un lado padeciendo una extraña sensación de soledad, pero por otro, dibujando escenarios apocalípticos.


La segunda reacción es sin duda la que más puede hacer que flaqueemos en nuestra aventura: ¿habrá algún asunto urgente en el trabajo? ¿Algún familiar habrá sufrido un accidente? La mente es muy buena inventando escenarios en los que si no estamos disponibles al teléfono, el mundo es capaz de detenerse, pero la realidad es que nada de eso sucede. Resistí el impulso de consultar la pantalla durante dos horas de delicioso silencio, pero al final la angustia me obligó a echar un ojo: un par de llamadas perdidas, algún WhatsApp y varios correos y menciones en redes sociales.
Fue en este momento cuando entendí claramente la grandeza de la maniobra: ya no era dependiente de las notificaciones, sino que estas estaban a mi servicio. Por un lado, las llamadas habían terminado dulcemente en el buzón de voz; una de ellas con un recordatorio de una cita y una segunda con una consulta, pero ninguna de ellas realmente urgente.


Comprobé que la cita estaba correctamente registrada y contesté mediante un correo electrónico a la consulta. En ese punto descubrí el gran ahorro de tiempo alcanzando por no atender esas dos llamadas, y que mi decisión no había tenido ningún impacto en el remitente. Al contrario. El resto de las notificaciones fueron atendidas siguiendo la máxima de la prioridad: atender primero las urgentes y actuar sobre ellas si era necesario, programar el resto y eliminar las que no aportaban nada.


Al "domar" el móvil logramos sin quererlo una asignación correcta de las prioridades y los recursos
De alguna manera, al domar el móvil logramos sin quererlo una asignación correcta de las prioridades y los recursos: el móvil nos dicta que lo llega en ese momento es lo más urgente, y no distingue entre un me gusta en Facebook o un correo con un aumento de sueldo. Todo pasa por el mismo patrón y todo nos requiere el mismo tiempo de atención y acción. El modo No molestar es como pescar con red: al recogerla comprobamos lo que se ha capturado y nos quedamos con lo importante desechando el resto. En este caso, la gran diferencia reside en que somos nosotros quienes determinamos cuándo recoger la red y no cada pez con sus saltos.


Han pasado ya varias semanas desde el comienzo del experimento y, aunque no he logrado una desconexión completa —por imperativos del trabajo—, sí que he conseguido aprovecharme de la tecnología para amaestrar de alguna manera las notificaciones y gestionar eficientemente los recursos:

- Reactivar el buzón de voz: volver a grabar una locución en la que invito a enviar un correo electrónico o WhatsApp con el contenido o bien dejar un mensaje (aunque lo ideal será lo primero).
- Utilizar un gestor de tareas para poder reenviar el contenido que no es urgente pero sí requiere atención en un futuro. Herramientas como Todoist permiten trasladar prácticamente cualquier tipo de notificación a su repositorio convirtiéndola en tarea con su fecha de vencimiento y su carpeta.


La aventura sigue su curso pero por el momento ya he logrado eludir el constante bombardeo de las notificaciones y convertir el modo no molestar en algo habitual y no una excepción en el móvil. La realidad es que en definitiva, he logrado más tiempo para el desarrollo de tareas y sobre todo, no perderlo en distracciones que a la postre no me reportan nada.
Nunca el silencio había sido tan escaso... y productivo.


JOSÉ MENDIOLA ZURIARRAIN

domingo, 23 de abril de 2017

The Arrangement



The Arrangement  narra la historia de una aspirante a actriz que, tras pasar una prueba para una película con uno de los actores de moda y dejarse llevar por la pasión en la isla privada de él, recibe el ofrecimiento para interpretar el que será el gran papel de su vida: convertirse en la esposa del actor que acaba de conocer. El suculento acuerdo incluye un total de diez millones de dólares por un noviazgo, un matrimonio y hasta por tener hijos.


En sus cláusulas, la actriz se compromete a ser la «esposa perfecta»: no tomar drogas, no engañarle y no hablar con la prensa sin su consentimiento.
Pero la joven actriz no solo tiene que lidiar con un matrimonio pactado antes de que la relación se haya iniciado, sino que la asociación a la que él pertenece convierte este matrimonio en una relación a tres bandas que le dará más de un dolor de cabeza. ¿Le suena a alguno «historia de amor» de Hollywood?


¿La historia de Tom Cruise y Katie Holmes?

Con solo ver el episodio piloto comprendemos los motivos que han provocado el enfado de Katie Holmes. La actriz se ha sentido molesta con la producción de E!, que en España emite HBO, por las similitudes del argumento con su matrimonio con Tom Cruise. En el horizonte quedan los rumores sobre sus supuestos acuerdos matrimoniales con el actor. Y es más que sabido por todos la estrecha relación que mantiene Cruise con la Cienciología, como el protagonista de «The Arrangement» con The Institute of the Higher Mind. ¿Qué otras similitudes encontraremos a medida que avance la serie?

A priori, la producción cuenta con los ingredientes necesarios para convertirse en todo un culebrón. Sobre la mesa se presentan dos protagonistas jóvenes, con ambición y un peligroso juego a tres bandas que ofrece un sinfín de posibilidades. ¿Quién manipula a quién? ¿Quiere ella alcanzar su éxito individual a costa de unos años de matrimonio? ¿Cómo será esa relación que sobre el papel parece idílica? ¿Puede él mantener a su lado a una «mujer florero» solo con la condición de entregarle diez millones dólares al final de su relación?


 ¿Qué información oculta ella sobre su pasado?


De momento, en su piloto ya nos ha picado la curiosidad y, si bien «The Arrangement» no se convertirá en la serie del año, su trama puede convertirse en adictiva, convirtiéndonos en fieles seguidores de una historia a la que Katie Holmes ya le ha dado un motivo de interés para los que quieren descubrir cómo fue en la intimidad uno de los matrimonios más populares de Hollywood.
T.S

viernes, 21 de abril de 2017

Fargo #3


Noah Hawley parece haber descubierto la fórmula de 'Fargo' y conocerla mejor que los mismísimos hermanos Coen. La tercera temporada de la serie, que llega tras un hiato en el que su creador ha levantado 'Legión', pone sobre la mesa una historia completamente nueva pero que mantiene la misma esencia que sus predecesoras.


Y no es solo el frío de Minnesota lo que da carácter a las historias de 'Fargo'. Nuevamente tenemos un compendio de personajes que se mueven entre lo entrañable y lo gañán, guerras fraticidas, crímenes absurdos y equivocaciones que desencadenan un efecto mariposa difícil de parar y que sacan el lado más cruel de un lugar que parece lo más naif de nuestro planeta.


En esta ocasión, partimos de la rivalidad de los hermanos Emmit y Ray Stussy, dos caras de la moneda del sueño americano en la América más profunda, ambos interpretados por un Ewan McGregor que hace un fantástico trabajo de doble personalidad -gracias a una caracterización magnífica- pero también de acentos difíciles. Junto al más perdedor de los hermanos está una electrizante Mary Elizabeth Winstead, mientras que a Carrie Coon le toca ser esta vez la agente de policía de caracter inescrutable que debe resolver el caso.


Pocas líneas argumentales más abre el primer episodio de la tercera temporada que destaca precisamente por esto; en contraposición a una segunda temporada coral donde asistimos a una gran guerra abierta, aquí todo parece más reducido y contenido. El otro cambio respecto a la temporada predecesora lo aporta el cambio de época, ahora es 2010, que ofrece una mirada hacia la sociedad de la recóndita Minnesota en tiempos del smartphone.


No hay grandes sobresaltos este primer episodio de la temporada pero sí está ahí todo lo que debe estar: los personajes, el humor negro, las buenas interpretaciones, la atmósfera, los diálogos inteligentes, el crimen y el patetismo. Es lo mismo pero es muy diferente. Y es todo lo necesario para volver a confiar en que 'Fargo' nos ofrecerá un gran relato.



Por tercera (cuarta, más bien) vez.
La tercera temporada de 'Fargo' se ha estrenado este 20 de abril en Movistar Series Xtra.
Álvaro Onieva

miércoles, 19 de abril de 2017

El elegido



Antonio Chavarrías, para aquellos que no lo conozcan, es un director y guionista catalán de muy sólida trayectoria que ha realizado trabajos tan solventes como "Dictado", "Las vidas de Celia" o "Volverás".



En 1990, con apenas 34 años -ahora que tanto se habla de los jóvenes emprendedores como si el resto de los mortales estuvieran incapacitados para serlo- fundó su propia productora "Oberon Cinematográfica, S. A." de cuya factoría han salido sobresalientes realizaciones como "La teta asustada" de la peruana Claudia Llosa, sobrina, para más inri, del Nobel de Literatura o "Pau y su hermano" de Marc Recha, también joven talento catalán.


De manera que este caballero cuenta con sobrada experiencia y, que duda cabe, conoce su oficio, sabe lo que se trae entre manos y posee el don de la contención, del ritmo y de una privilegiada batuta para la dirección de actores.


"El elegido", a pesar de no contar -queda patente cuando la ves- con un gran presupuesto, es una película magnífica. Su director aprovecha los recursos de que dispone con una notable eficacia y es razonable deducir qué no será capaz de realizar en circunstancias más favorables.


Al ser éste un filme de época -se desarrolla entre los años 1936 y 1942- para algunas escenas, Chavarrías utiliza de manera muy efectiva un color de tonalidades más apagadas que nos recuerdan aquellas antiguas fotografías sepia. Las primeras secuencias entre trincheras de la Guerra Civil Española son sencillamente magistrales y reproducen con asombrosa maestría y verosimilitud episodios de aquella dolorosa confrontación. La ambientación, tanto para exteriores como interiores en París y México, está muy lograda y los personajes que conforman la historia son el fiel reflejo de aquel lamentable suceso.


Otro gran mérito del director -nada despreciable- es escribir un guion basado en una historia real de relevancia internacional que por su importancia conmovió al mundo y aún así, conociendo su desenlace, consigue mantenernos en tensión durante todo el metraje. Pero nada más diré aquí por si algún despistado espectador fuera ajeno a dicho acontecimienro que tuvo lugar en la Ciudad de México en 1942 cuando la II Guerra Mundial entraba en una fase de trágica efervescencia.


Por último me gustaría destacar la soberbia actuación del joven actor mexicano Alfonso Herrera que interpreta al español Ramón Mercader y de Hanna Murray, bellísima actriz inglesa en el papel de su novia Sylvia, enamorada incondicionalmente de nuestro protagonista y vehementemente comprometida con los ideales revolucionarios.


No es el "Elegido" una película cualquiera; contiene emoción, intriga, espionaje, luchas de poder, lealtades, traiciones, investigación policíaca, información histórica y, sobre todo, la sapiencia y el ejercicio de un estilo cinematográfico que nos muestra a un director con gran oficio del que oíremos hablar mucho y bien en adelante.

Emilio Castelló Barreneche

lunes, 17 de abril de 2017

La fille inconnue


Me gusta mucho el cine, creo que soy más cinéfila que cinéfaga (como diría un buen amigo mío): necesito seleccionar bien la película, leer la sinopsis, ver los comentarios que se han hecho sobre ella, los premios, etc. A no ser que me encante la/el director/a. Ese es el caso de La fille inconnue, fui a verla sin pensarlo dos veces por ser el último estreno de mis queridos hermanos Dardenne.
Probablemente, no pueda ser objetiva con ellos, me apasiona su cine, sus guión, su fotografía y su compromiso social. De hecho no, no soy nada objetiva con ellos: es evidente que cada vez hay menos compromiso social y político en el cine, lo cual a mí me parece en cambio cada vez más necesario en esta sociedad nuestra en la que todo lo que no sale por una pantalla no existe, así que espero ávidamente sus películas.

Me impactó profundamente La fille inconnue. Me llegó, me dolió, la sufrí. Me hizo revivir muchos episodios de violencia: de violencia machista, de violencia social por encubrir la violencia machista, de violencia simbólica, de invisibilización. No, no soy objetiva, pero porque aquí los Dardenne tocan un tema de una violencia brutal, que no existe, que a nadie importa, por la que nadie reacciona.


Como casi siempre cuando veo una película, abrí Filmaffinity a ver qué se comentaba de ella. No me esperaba gran cosa, ya que creo que Filmaffinity suele ser bastante dura con las películas comprometidas.


13 críticas en 13 periódicos de 13 hombres. No puedo dejar de reseñarlo: de 13 hombres.
“Lo que falta es (…) la sorpresa emocional”, dice Guy Lodge en el Variety.
“Es una especie de procedimental extraño, muy forzado y sin pasión sobre una misteriosa muerte”, nos dice Peter Bradshaw en The Guardian.


“Solo transmiten tibieza y situaciones repetitivas en La chica desconocida, crónica de la mala conciencia de una médico que no atendió debidamente a una paciente que murió. Hay muchas idas y venidas en su consulta, pero ninguna trascendente o emocionante. Esta película es como ver llover”, escribe Carlos Boyer, que no podía faltar (y cuya concepción de la película como una “crónica de la mala conciencia de una médico que no atendió debidamente a una paciente que murió” me lleva a preguntarme si habrá visto realmente la película).


Seguido todo esto de distintas acusaciones de que es un guión esquemático y la película es una consecución de situaciones forzadas.


No hay sorpresa emocional en la violencia de género, lamento desilusionarle, Señor Lodge, pero es tan común y está tan normalizada que sólo puede causar sorpresa emocional cuando se parafrasea esta violencia, se cae en el estereotipo y se sigue manteniendo una imagen falsa de la misma.

 No hay pasión en la muerte de una puta que, por otro lado, no tiene nada de misteriosa para nadie… Esa es precisamente una de las formas de violencia que parece que se le escapa al Señor Bradshaw.


No hay trascendencia, ni emoción, ni mala conciencia… La violencia machista está tan asumida por todos que es como ver llover. No hacen ningún favor los relatos que hacen de la violencia una exageración espectacular, y que dificultan que millones de mujeres que sufren violencia de género sean incapaces de reconocerla.


Como ver llover, día tras día. 13 hombres hacen crítica de una película que refleja la violencia machista. 13 críticas que creo que aquejan de ignorancia absoluta sobre el tema y, peor aún, que continúan la bola de nieve social que supone el patriarcado. 13 hombres, porque pensarán los entendidos que no hay mujeres que sepan hacer crítica de cine, del mismo modo que piensan que el cine no debe contar nuestra historia.
Irene_M

viernes, 14 de abril de 2017

Viernes Santo


No sé qué obsesión tienen algunos con la idea de que la Semana Santa, la Fiesta del cordero o la Pascua judía están amenazadas en nuestro país por algunas de las nuevas fuerzas políticas emergentes.

Este populismo trasnochado, simplista e ideológico que apela a exacerbar los sentimientos de miles de devotos españoles contra todo aquello que represente una posibilidad de cambio, evidencia la agonía de un sistema que se aferra inútilmente a una tradición muy española que consiste en imponer “por cojones” un orden inmutable, intocable y sagrado. La Semana Santa, señoras y señores, no es una tradición española, que quede claro.


La Semana Santa es una expresión exclusivamente religiosa y no una festividad de carácter turístico, como puedan ser los San Fermines de Pamplona, las Fallas de Valencia o la Feria de abril.
Ya está bien con asociar la “españolidad” con la Semana Santa, con los toros o con la monarquía.


Entiendo que existan compatriotas nostálgicos de otros tiempos épicos y generalísimos, donde el dedo divino mandaba sobre los designios de cada español, pero lamento decirles que vivimos en un Estado democrático, donde cualquier aspecto de nuestra sociedad puede y debe ser replanteado, si los tiempos y las necesidades del momento así lo reclaman.


El pasado de España va más allá de la Semana Santa; por tierras del Al-Andalus, la fe coránica se pregonó durante ocho siglos desde innumerables minaretes y no por ello hoy ser español o andaluz se asocia a la cultura islámica. Todo tiene un pasado y la Historia es la continua refundación de aquello que se consideraba inmutable y sagrado. Feliz viernes sanctus.
Alberto

martes, 11 de abril de 2017

El silencio



El magnetista hablaba y caminaba en círculos cuadrados.Finalmente, se detuvo frente a la ventana a ver la lluvia besar el suelo con sus mil y una bocas repletas de agua.
Y dijo sin mirarla:

“Los miedos que nos gobiernan se esconden en la sombra de nuestro ser. La sombra de nuestro ser siempre se escapa a la luz. Para poner luz en la sombra hay que hacerlo con poesía sin flujo, verbos sin acción, acciones sin lenguaje. La sombra que escapa a la luz tiene su propia sombra y es la música que emana de nuestro propio cuerpo. Escuche, habite su silencio, y escuche”.

La tierra rechazó el beso de la lluvia. Tash cruzó la calle empapada de verdades. El silencio es una mujer sin pentagrama que espera un músico escondido en la esquina del futuro, escribió el magnetista en su cuaderno de notas. Y la lluvia se extinguió.
Publicado por El magnetista