viernes, 24 de noviembre de 2017

Vergüenza




Pocas veces resulta fácil hablar de lo incómodo, de lo que provoca bochorno, o aún peor, de la vergüenza ajena. Por eso, en contadas ocasiones, por no decir ninguna, este tipo de humor embarazoso se ha tratado en una serie de televisión, al menos dentro de nuestras fronteras. Vergüenza es la primera comedia de Movistar +, que no solo se atreve con ello, sino que además lo hace de una forma totalmente innovadora en cuanto al formato.


Hoy, día de su estreno, viernes 24 de noviembre, te contamos todo lo que tienes que saber de este pedazo de producción creada por los directores de cine y guionistas Álvaro Fernández-Armero y Juan Cavestany, que narra la historia de una pareja que no puede evitar hacer el ridículo allá donde va. Vamos, que Atila, aquel que por donde pasaba no volvía a crecer la hierba, era el rey de la sutileza comparado con este par.


1 - Rodada como si fuera cine: Vergüenza es una serie, sí. Pero cada capítulo puede verse de forma independiente porque al ser una serie de autor, de alta calidad, cada episodio está rodado como una auténtica película. Así, por ejemplo, cuenta con un gran número de localizaciones en escenarios reales de Madrid, 60 en total (Casino de Torrelodones, El Pardo, el Templo de Debod, cafeterías, galerías, calles…) en lugar de los platós típicos donde se ruedan las series. Ideal para los que odian engancharse a una serie por falta de tiempo o ganas y prefieren verla de un tirón, porque Vergüenza puede verse como un relato de cinco horas.


Por primera vez en la historia de las series españolas, una comedia está rodada en más de 60 escenarios reales
Esta es una de las primeras series de producción propia de Movistar +, de hecho, es su primera comedia. Y eso se nota en el resultado. Sus directores han explicado que tuvieron libertad total para hacer lo que quisieron por primera vez en su carrera profesional. De ahí, la forma en la que está rodada.


2 - Cada capítulo dura solo 30 minutos: Gracias a productos anglosajones como Curb your Enthusiasm de Larry David, The office o Extras, el espectador se ha ido adaptando a nuevos formatos de series, con capítulos más cortos que los de las series españolas de toda la vida (que tendían a alargarse más allá de los 45 minutos).

Lo bien que entran las sitcoms americanas y esa sensación de querer más con la que se queda el espectador al terminar cada capítulo, han hecho que Vergüenza esté pensada para tener su primera temporada en 10 capítulos de 30 minutos cada uno.

3 - Detrás de las cámaras está el talento de dos grandes directores de cine y guionistas: Álvaro Fernández-Armero es director y guionista de películas como Todo es mentira, Brujas, Nada en la nevera y El arte de morir. En televisión ha dirigido episodios de series como Doctor Mateo, Con el culo al aire o Algo que celebrar. Por su parte, Juan Cavestany es guionista y director de películas como Gente de mala calidad y El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo, o la reciente Gente en sitios, “una joya del nuevo cine”, según la crítica especializada. Como guionista, destaca Guerreros, Salir Pitando o Los lobos de Washington.


Vergüenza nació mientras los dos hacían senderismo por la sierra. Hablando de la vida, se preguntaron por qué no plasmaban por escrito sus pensamientos sobre la cara ridícula de la condición humana; escribieron el guion, contactaron con los actores, que desde un principio tuvieron muy claros, e hicieron un capítulo piloto. De hecho, los protagonistas han reconocido que ha sido un gustazo trabajar en una serie que no dependiera de los datos de audiencia y que respondiera a un concepto de autor.


El espectador se ha ido adaptando a la tendencia de las sitcoms americanas que tienen una duración de 30 minutos

4 - Apuesta por un tipo de humor muy poco visto en las series españolas, incorrecto e incómodo: Estamos seguros de que nunca antes en tu vida has visto una serie de “humor” tan irreverente e incómoda como esta. Segurísimos. Si has seguido algunas series anglosajonas, como las antes mencionadas, puede que estés más preparado para lo que vas a ver.


Los fregados en los que se mete la pareja formada por Jesús (Javier Gutiérrez) y Nuria (Malena Alterio) provocarán verdaderos ataques de risa. Pero te avisamos de que a veces, la situación de vergüenza es tan extrema, tan patética, que te vas a tener que llevar las manos a la cabeza y hasta taparte los ojos en más de una ocasión: cada vez que la pareja protagonista intente ir de estupenda y vuelva a meter la pata hasta el fondo. Puede que, al principio os haga gracia pero al final acabaremos abochornados.


Además, lo que en un principio parece ser una comedia romántica, se transforma en algo que, de romanticismo, tiene bien poco. En vez de destacar la parte bonita de una pareja, se resaltan las zonas más oscuras: él se siente frustrado profesionalmente, ella está en paro y quiere quedarse embarazada a toda costa pero él no acaba de estar convencido… Al final, todas son situaciones de vergüenza extrema que le pueden suceder a cualquiera, incluso a ti.

5 - Cuenta con un reparto de lujo: Según el director de desarrollo de Movistar+, Felipe Pontón, la calidad de la serie se apoya en su equipo de lujo, tanto técnico como en el reparto. Uno de los puntos fuertes son sus protagonistas. A Javier Gutiérrez lo conoces por series como Águila Roja (como el popular Satur), Aída o Periodistas, y por películas como La isla mínima (que le valió un Goya) o Assassin’s creed, junto a Michael Fassbender.


Las situaciones de la serie Vergüenza son tan extremas que te harán llevarte las manos a la cabeza y hasta taparte los ojos en más de una ocasión
A Malena Alterio la has visto en películas como Perdiendo el norte o Días de cine, y en series como La que se avecina, Aquí no hay quien viva y El comisario. Completan el reparto principal Miguell Rellán, Lola Casamayor y Vito Sanz. En total hay 90 actores que aparecen y desaparecen por los diez capítulos con unas interpretaciones totalmente naturalistas.



ROMINA VALLÉS

martes, 21 de noviembre de 2017

La zona


Ocasión perdida para ser la serie que esperábamos: otra serie policiaca más


Nos debemos de felicitar por una serie española que apuesta por preciosos exteriores para grabar escenas, pero el intento de 'serión' se queda en eso, en un intento. Por el momento solo he visto dos capítulos pero han sido suficientes para no despertar en mí el interés suficiente y no ver por ningún lado el gancho que, a mi parecer, toda serie debe de tener en sus primeros capítulos.


Empiezo por lo malo: el ritmo es lento y los capítulos se hacen largos, se me escapó más de un bostezo; la intriga, por el momento, no se deja ver, cuando pasa algo te lo cuentan al segundo sin dejar ningún lugar a inferir intrigas y el suspense no se ve por ningún lado; si el contexto - el post accidente nuclear en un pueblo asturiano- invitaba a ser un elemento jugoso y novedoso que podría dar mucho juego, ya en el segundo capítulo pasa a un segundo plano mientras que las historias personales de los personajes -totalmente predecibles y muy planas- pasan a ocupar un papel importante, que hace que te desintereses; un guión muy justito y predecible -como casi todas las producciones nacionales- que no aprovecha el contexto del accidente nuclear y el misterioso emplazamiento de la trama para hacer algo mejor; se queda en una historia de policías similar a las que la parrilla nacional ha visto tantas veces.


Pero hay cosas buenas que destacar: los exteriores son de gran calidad y las imágenes son sugerentes; incluso aunque a veces se torna muy oscura le da una estética que es de apreciar; el casting no está mal, especialmente por la incorporación de alguna nueva cara, aunque también actúan varios de los sospechosos habituales de las series nacionales; en general el despliegue técnico parece a la altura de una gran producción y la estética y algunos planos de cámara no se suelen ver en las series nacionales.



La serie llama la atención por su fotografía y su diseño de producción, a la altura de cualquier producción americana. Lo malo es que el guión también está a la altura de las series más mainstream del thriller americano tipo "CSI". Personajes planos, diálogos maniqueos y forzados y actuaciones que van desde el susurro ininteligible hasta la sobreactuación más risible, sin pasar por categorías intermedias. La edición de sonido hace lo que puede en la falta más habitual del cine español: la búsqueda de una naturalidad que afecta al habla de los personajes y hace que no entendamos la mitad de lo que dicen.


En general, parece que es una oportunidad perdida para dar con una serie nacional a lo 'serión', que desperdicia una buena producción, unos bellos emplazamientos y un buen planteamiento de inicio para convertirse en otra serie más de policías con vidas complejas. Seguiré viéndola y espero equivocarme en mi análisis y que finalmente me encante. En ese caso volvería a escribir para corregirme, pero lo dudo.

David

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Alias Grace



La novelista canadiense Margaret Atwood sigue de actualidad. Tras la exitosa adaptación de The handmaid`s tale, llega una nueva adaptación de otra de sus novelas.


Grace Marks es una adolescente canadiense de 16 años, condenada por haber matado junto a James McDermott, al hombre para el que trabajaban, Thomas Kinnear y al ama de llaves de este, Nancy Montgomery. Condenada a treinta años de prisión, es exhibida como curiosidad por las clases altas de Toronto, que la hacen trabajar como doncella para presumir ante sus visitas. Un psiquiatra, el doctor Simon Jordan, empieza a entrevistarla porque siente curiosidad por saber si Grace es inocente y es una víctima más de una sociedad profundamente machista y patriarcal.


De los seis episodios que cuenta, en formato miniserie, los dividiría en dos partes bastante diferenciadas. En los cuatro primeros, Grace le cuenta al doctor Jordan su vida. Su llegada a las colonias desde Gran Bretaña, su madre muerta, un padre alcohólico y que abusaba de ella, cuatro hijos pequeños que debía cuidar. Hasta ahí Margaret hace un alegato de las dificultades de ser mujer en el siglo XIX, de sobrevivir a una sociedad tan machista. La serie no está mal, pero cuando de verdad gana, en los dos últimos capítulos, que pasan de ser una descripción del papel de la mujer del siglo XIX a ser un thriller, cuando empieza a apostar por cierta ambigüedad sobre la inocencia o culpabilidad de Grace. ¿Se dejó arrastrar a los crímenes por el otro criado por miedo ser otra víctima suya si no le seguía el juego o era ella quien manipulaba los acontecimientos?



Con todo esto, habrá quien piense que es otra serie feminista al uso que se suma al carro de la denuncia, pero la serie no es discursiva, deja que los personajes hablen por si mismos y lo hace de manera hipnótica. Grace es un personaje muy complejo, en el que se van a ir adivinando varias capas de personalidad. Al principio puede chocar que una joven analfabeta tenga tal grado de imaginación y de cultura propia, pero es sólo su capacidad de supervivencia ante lo que ha vivido y que la serie va a ir contando. En esta ocasión ni siquiera sobra el rollo química amorosa que se establece entre Grace y Jordan, porque sirve para mostrarnos  la clase de mujer que la sociedad ha convertido a Grace.


Mencionar un poquito el contexto histórico de la serie, ambientada en 1843, unos años después de la Rebelión de los Patriotas, que acabó ahogada en sangre y que aplazó la independencia del Canadá. El resultado de esta rebelión, a parte del triundo de las clases más pudientes sobre los más desfavorecidos, fue la decisión de fundir la parte francófona, el actual Québec, con la parte anglosajona, dando prioridad al idioma y a la cultura de esta última. Aquí está el origen del deseo de parte de los habitantes de la provincia Québec por separarse del resto de provincias canadienses y formar su propio país.


Muy bien por los actores, sobretodo por Sarah Gadon  con su mirada mitad ingenuidad mitad malevolencia. Un papel que parece hecho para que brille, al contrario que su protagonismo en aquella insulsa y tramposa miniserie 22-11-63 sobre viajes en el tiempo a la fecha del asesinato de Kennedy. Al personaje del ama de llaves asesinada lo interpreta Anna Paquin, quizá en su mejor papel tras el final de True blood.


Spoiler. Aunque el final no dice claramente que Grace, con su apariencia de mosquita muerta, es una femme fatale, las pistas apuntan en esa dirección. Sobretodo porque el personaje que la hipnotiza en el último capítulo, es el charlatán que en un capítulo anterior le pidió su mano en matrimonio. En realidad, todos los hombres están enamorados de Grace, que ha conseguido que sientan lástima por su pasado y su presente. Grace es fría, incapaz de querer a nadie y en cierto modos todos los hombres lo saben, pero no pueden librarse de su hechizo. Basta ver como el joven que testificó contra ella en el juicio, se arrepiente y quiere casarse con Grace tras cumplir esta su condena. De todos modos Margaret Atwood, se ve que cogió cariño al personaje y la redime. Grace es así porque no quiere terminar como Mary, su amiga, seducida, embarazada y abandonada a su suerte por el hijo de su anterior ama, o como Nancy Montgomery, embarazada por Kinnear y aterrada porque Kinnear la abandone por la joven y apuesta Grace. Inocente o culpable, Grace es fuerte y su apariencia frágil es la tapadera que oculta una fortaleza mental, una costra de prevención contra los hombres, fruto de sus experiencias, que la impide enamorarse de ninguno de ellos. Fin spoiler.












No está a la altura de The Handmaid`s tale, especialmente porque aquella cuenta temas más de actualidad que Alias Grace, enfocada a retratar la sociedad del siglo XIX, pero si te gustó aquella, te gustará esta. Mucho más que una serie para mujeres y que revela el talento de Margaret Atwood como novelista, una escritora que en España es poco conocida. Aunque no es una serie hecha por Netflix, sí que es ella quien la distribuye a nivel internacional.


domingo, 12 de noviembre de 2017

Efectos secundarios



 Emily (Ronney Mara) sufre una gran depresión tras la liberación del encarcelamiento de su esposo Martin (Channing Tatum) y decide acudir al psiquiatra Jonathan Banks (Jude Law) con la intención de curar su estado emocional. Banks probará sin éxito todo tipo de medicamentos con Emily hasta dar con Ablixa, un medicamento que, al parecer, le hará mejorar su estado de ánimo pero que implicará unos efectos secundarios fatales…



Y esto es lo que se explica el tráiler de “Efectos Secundarios”. En realidad, no desvela nada de la película en sí y, para mí, esto implica que está muy bien planteado ya que el espectador va a verla con una idea totalmente diferente a lo que realmente es y, de esta manera, consigue que sea sorprendente.



Es muy difícil hablar de “Efectos Secundarios” sin hacer ningún spoiler de ella, así que argumentaré por qué me ha gustado tanto, en la medida que me sea posible.


La película se puede decir que está dividida en dos partes. En la primera parte se presenta a Emily como protagonista. La peli se centra en su depresión y cómo intenta salir de ella con la ayuda de Banks, su psiquiatra. En este primer tramo se hace una introducción al mundo de la farmacología y el negocio que envuelve. Personalmente, creo que Steven Soderbergh consigue hacer una muy buena crítica sobre este mundo de una manera totalmente integrada con la historia que explica.



En la segunda parte se deja de un lado el análisis de este negocio para centrarse más en el triángulo Banks-Emily-Siebert (esta última se trata de la psiquiatra anterior de Emily, interpretada por Catherine Zeta-Jones). En este segundo fragmento del largometraje, Banks toma más protagonismo que al principio de la película. Es en esta parte en la que se explica una historia que no tiene nada que ver con el tráiler y es también la parte que más me ha gustado. Para el que quiera más detalle, que vea la película


Estas dos secciones tienen en común el mismo fin, el dinero. En las dos se refleja la codicia de las personas. En la primera es la avaricia de las grandes empresas farmacéuticas la que tiene el protagonismo y en la segunda, la de las personas individuales, como Emily.


Me gustaría destacar las interpretaciones de Ronney Mara y Jude Law. Con Mara vemos dos facetas totalmente diferenciadas en las dos partes de “Efectos Secundarios”, no voy a dar más detalle de su actuación ya que estaría arruinando la peli para los que no la hayan visto, simplemente merece la pena verla actuar. Y qué decir de Law, personalmente, es un actor que me gusta mucho, he visto cantidad de películas suyas y en todas ellas lo hace genial. En esta no ha fallado, sencillamente, Jude Law.


El único punto negativo que le puedo encontrar es que, hoy en día, parece que la duración de una película justifique el precio de su entrada. Personalmente, y creo que es opinión de muchos otros, una peli no es buena por los minutos que dura sino por lo bien aprovechados que están. A “Efectos Secundarios” igual le sobran algunos minutos que, sin ellos, la historia se podría entender perfectamente igual.

Pero, resumiendo, es una película digna de ver y, cuando sales del cine pensando en ella, tienes ganas de volverla a ver para apreciar los pequeños detalles que se te han podido escapar a la primera. Para mí un buen film es aquel que justo cuando lo acabas de ver ya estás pensando en volver a verlo.


Criticas de a pie

jueves, 9 de noviembre de 2017

AppleTree Yard


Apple Tree Yard se presenta en pantalla con una escena fuerte, como para marcar la cancha: su protagonista yendo a juicio, quién sabe por qué (y se tardará mucho en saberlo). Después de esa imagen, llegará el recurso de desandar el camino sin verlo, para luego volver a andarlo. Y ahí asomará como punta de este ovillo el encuentro supuestamente casual entre Mark y la doctora, que tiene un marido, dos hijos y, ahora, a todo eso le suma el ingrediente del desconcierto ante su propio impulso. Se siente otra. Se gusta.


El miedo, el miedo nos convierte en animales”, reflexiona Yvonne Carmichael (interpretada por la inglesa Emily Watson), mirando hacia el río Támesis desde la ventana del vehículo que la transporta esposada.


Científica, madre y esposa. Carmichael tiene suficiente etiquetas en el plato antes de que Apple Tree Yard le lance otras más: amante, víctima de violación, asesina.


En cuatro episodios, la serie producida por la BBC condensa el argumento de una novela inglesa (En el momento equivocado, 2013).
Un amorío extramarital entre dos desconocidos, inocente dentro de lo que cabe, se transforma en un thriller pasional: Yvonne es su epicentro.


‘AppleTree Yard’: un thriller sobre el placer y la violencia ‘

Poco acostumbrada a cumplir sus deseos sexuales en su lecho matrimonial, termina en un armario de escobas con un hombre desconocido que también está casado (Ben Chaplin).
El armario del parlamento británico tiene tan noble historia que una vez escondió a la sufragista británica Emily Wilding Davison para que pudiera consignarlo como su vivienda en un censo. El detalle brilla como una señal divina en la serie: “Podemos acostarnos con quien queramos”, desafía Yvonne en su monólogo interno.


En el candor su mutua atracción, el amorío desborda el encuentro y la pareja de desconocidos comienza a encontrarse a escondidas por Londres, la oculta calle Apple Tree Yard se convierte en un destino recurrente.


En medio del placer, Yvonne sufre un violento encuentro sexual que la convierte en víctima en lugar de victimaria dentro de su matrimonio; y la arroja a cuestionar en pantalla los límites éticos del placer y la agresión.

Yvonne pasa los días dentro de su cabeza sin reunir las fuerzas para resolver su predicamento. ¿Qué pasa cuando una mujer adúltera se convierte en una superviviente de violación?


Sin embargo, la historia no entrega su trama al peligro de acostarse con extraños, sino al contrario: al peligro de los conocidos que tienen ocultas profundidades en sus interiores.
Apple Tree Yard comienza como un thriller de crímenes sensuales, pero pronto le tuerce el brazo a su propia malograda etiqueta: la historia de Yvonne no es la de una adúltera manipuladora sino la de una mujer complicada en el vórtice de una tormenta de la que simplemente no puede protegerse sola.





Silvina Lamazares


martes, 7 de noviembre de 2017

Babylon Berlín





Babylon Berlín, una serie alemana de 16 capítulos ambientada en el Berlín de los años veinte, cuando la diversión parecía no tener fin en la gran ciudad y que tiene como protagonista a un joven detective de 29 años marcado por su experiencia en la Gran Guerra, puede escribir un nuevo y gran capitulo en la historia de las producciones para televisión que se han hecho hasta la fecha en Europa, por una razón existencial: la serie es terriblemente ambiciosa. En España la estrenó Movistar Series Xtra  el sábado 14 de octubre.


El rodaje de esta ficción ha sido posible gracias a un presupuesto de 40 millones de euros que fueron reunidos gracias a una inédita colaboración de cuatro empresas que nunca antes habían colaborado entre ellas. Por primera vez, la primera cadena de televisión pública, ARD, que está financiada por el dinero del contribuyente, decidió asociarse con la plataforma de pago SKY TV, un acuerdo al que se sumaron la productora X Film Creative Pool y la productora-distribuidora Beta Film.


También es una novedad que la serie haya sido coescrita y codirigida por tres directores alemanes, Tom Tykwer, Achim von Borries y Hank Handloegte, un trio que tuvo la visión de ambientar de forma excelente una época que vaticinaba una catástrofe en una capital que aún no se había dado cuenta de lo que podía pasar en el país. “Nadie en 1929 podría haber imaginado lo que podría ser Alemania”, admitió durante la promoción de la serie Tykwer (director de gran parte de los capítulos de Sense8).

Si la serie tiene éxito y funciona, podría cambiar radicalmente la forma en que Alemania y también Europa hacen televisión. “Este es un nuevo modelo para crear televisión, pero es el único modelo, porque la mediocridad y tarifas ordinarias no tienen ninguna oportunidad en el mercado”, sentenció Jan Motjo, el jefe de Beta Film, convencido de que el esfuerzo realizado está destinado a tener éxito.


Berlín en la primavera de 1929, una ciudad marcada por la agitación política, pero que goza de la fama de ser la ciudad más tolerante, moderna y pecaminosa de toda Europa, donde se mezclan en sus calles, anarquistas, comunistas, nazis, bohemios, homosexuales, artistas, bailarinas de cabaré, mafias e inmigrantes rusos de dudosa procedencia. Pero la fiesta que vive la gran ciudad es aparente y nadie sospecha que se avecina una nueva tragedia. Poco antes de la celebración del 1 de mayo, el detective de la policía criminal de Colonia Gereon Rath (interpretado por Volker Bruch) es enviado a Berlín para investigar una red de pornografía y chantajes, que podría estar manipulada por la mafia rusa. Además, hay un misterioso tren cargado con oro que se disputan una duquesa rusa, un grupo de enemigos de Stalin y una banda de conspiradores del ejército alemán.


La serie está inspirada en la novela Der Nasse Fisch, escrita por el periodista Volker Kutscher en 2007 y que en España fue publicada bajo el nombre Sombras sobre Berlín (Ediciones B). Fue el comienzo de una exitosa carrera literaria que abarca hasta la fecha seis libros y que ha convertido al detective Gereon Rath, en un personaje clásico de la novela negra alemana. Tan solo en ese país, Kutscher ya ha vendido más de un millón de copias.


“Babylon Berlín es un evento televisivo, cautivador vibrante de 12 horas de duración, pero nunca aburridas, que le muestra al espectador un fresco de la República de Weimar y una nación desgarrada”, escribió la revista Der Spiegel, en vísperas del estreno de la serie en SKY TV. Babylon Berlín parece que es algo más. Es una serie que rompe los moldes de la producción alemana y que está condenada a tener éxito.


ENRIQUE MÜLLER