martes, 28 de diciembre de 2010

Feliz 2011



Hasta el año
que dice el cuadro,
es dos mil once

lunes, 27 de diciembre de 2010

Una herencia envenenada


Cuando nos casamos me prometió amor y lujo. Así me lo dijo: “Amor y lujo”. Y probablemente me dio mucho amor, pero David no estaba en condiciones ni siquiera de acercarse al lujo. En realidad, nuestra casa era un pequeño piso de alquiler en los confines de Brooklyn. David sí había crecido en el lujo, pero la familia americana de David no supo calcular a tiempo el desastre financiero que significó la caída de la Bolsa de 1929. Allí se acabó todo. Y David se encontró con una novedad en su vida: por primera vez tuvo que pensar en trabajar. Y, quizá por primera vez, experimentó la extraña sensación del cansancio. Lo dicho: mucho amor, pero poco lujo.
Un conocido de la familia, el señor Salomon, se encontró con David en la sinagoga central de Park Avenue y allí le ofreció un empleo de representante de diamantes, esa piedra lujosa que sólo te hace sentir mejor cuando sabes que es tuya. Así que David me amaba con sus dedos que olían a diamantes ajenos. Ése era el único lujo material. Para mí, el lujo eran los amaneceres que llegaban del mar, la música italiana que cantaba la vecina del bajo cuando salía a tender la ropa y el aroma de las cocinas de los viernes, cuando todo el barrio se disponía a hacer los platos que habían aprendido a guisar en aquella lejana Europa que no veríamos nunca más.

Pero, si bien no podíamos ir a Europa, lo cierto es que Europa llamó a la puerta. Era una carta certificada de un notario del centro. Informaban a David de que el tío Simon, el rico comerciante alemán, había muerto sin descendencia y le había nombrado heredero universal. David fue a buscar una fotografía del tío Simon. Ahí estaba, junto a la que había sido su madre. Enmarcó la fotografía y la puso en la mesita de noche. El tío Simon y mamá estaban sentados bajo un velador de un enorme jardín y al fonde se divisaba una gran mansión bajo el cielo veraniego de Berlín. David volvía a intuir lo que era el lujo. El notario les dio los planos de las propiedades del tío Simon, las llaves de la casa mansión y un buen fajo de dinero, al que se sumaría una considerable fortuna cuando se pusieran en contacto con el albacea alemán. Al salir del notario, David fue a ver al señor Salomon para hacer dos cosas. La primera, despedirse de su empleo. La segunda, comprarle a Salomon un diamante de los de verdad. Aquella noche sentí sobre la piel de mi cuerpo el tacto cálido de la fortuna. Al día siguiente subimos a un avión que cruzaba el Atlántico. Cenamos a bordo y llegamos a Londres. Yo estaba completamente mareada. Ya en el hotel, David avisó a un médico y éste certificó que estaba embarazada y que no eran convenientes más viajes ni más emociones hasta el nacimiento del bebé.

David estaba contentísimo. Alquiló una casa en Hampstead y contrató a dos sirvientas. “Lo de la herencia del tío Simon irá para largo. Quédate en Londres y cuando nazca el niño te vendré a buscar para instalarnos definitivamente en Berlín”. Le vi marchar bajo la lluvia inglesa dispuesto a hacerse el dueño del imperio comercial de Berlín. Pasaron los meses. Al principio recibía cartas de David. Luego nada. En la última carta me mandaba una fotografía. Se le veía más flaco y envejecido. Llevaba el traje de tweed que se había comprado en Regent Street antes de partir y en el bolsillo superior alguien le había cosido a David una estrella de David.

Nació el niño y creció entre bombardeos y largas esperas cerca de la ventana aguardando que algún día su padre llegara para conocerle. Tras la guerra, me puse en contacto con el albacea alemán. Me dijo que mi marido, David Goldstein, a poco de hacerse cargo de la herencia de su tío Simon, había sido detenido por las autoridades del Reich. Las propiedades habían sido incautadas y David desapareció a bordo de un tren con destino al Este, probablemente a un lugar de Polonia llamado Auschwitz.
Fue así como me quedé sin lujo. Y también sin amor.


Texto: Joan Barril

Fotografía: Corbis
Publicado por tejedora el sábado, mayo 08, 2010

domingo, 26 de diciembre de 2010

Las fiestas paganas y cristianas de navidad


Independientemente de la fe, la creencia y el sentido religioso que la Navidad pueda tener para cada uno de nosotros, el objetivo de este post no es otro que el de resaltar algunas curiosidades históricas sobre el origen de la Navidad como celebración festiva y de las tradiciones anexas a la misma que la han ido conformando hasta nuestros días.

El origen de las fiestas de Navidad

Como otras tantas fiestas litúrgicas cristianas, éstas tienen su antecedente en fiestas paganas, generalmente romanas y éstas, a su vez, de orígenes griegos.
Esto parece, según investigadores, ocurrir con la fiesta de Navidad:
Se tiene conocimiento histórico de que los romanos celebraban con grandes festejos a sus diferentes deidades en los días del 17 al 23 de Diciembre, abandonando los negocios y ejercitando (entre otros) el arte de la cocina. El 25 de dicho mes celebraban la fiesta pagana del Sol.

El 19 de diciembre era el día más importante, ya que se celebraba una gran fiesta en honor a Saturno, dios de la agricultura. Con una duración de siete días, de banquetes y bebidas, los romanos le pedían bienestar a su dios. Eran las llamadas Saturnalias.

Nadie está absolutamente seguro del porqué el día de Navidad se celebra el 25 de diciembre. Probablemente sea porque el solsticio del invierno y el festival romano pagano llamados Saturnalia ocurrían en diciembre. El solsticio del invierno es el día donde se produce el tiempo más corto entre el amanecer y el anochecer, y ocurre entre el 22 y el 25 de diciembre. Para los paganos esto significaba que el invierno llegaba a su fin y pronto llegaría la primavera, por lo que adoraban al Sol por vencer la oscuridad del invierno haciendo fiestas para celebrarlo.

A estas fiestas paganas, los primeros cristianos le fueron dando un cariz acorde a sus creencias. La tradición situaba el Nacimiento de Jesús por el solsticio de invierno; y ya desde el siglo II se celebraba en los primeros días de enero la Teofanía, fiesta de la manifestación del Salvador, en la que se agrupaban su nacimiento, su bautismo y su adoración por los Magos. Pero como unos días antes -el 25 de diciembre- los paganos celebraban el "Natalis Invicti" (=Nacimiento del Invicto, que era el Sol), la Iglesia desglosó la Teofanía (actual fiesta de la Epifanía), la conmemoración del Nacimiento se comenzó a celebrar el 25 de diciembre, a fin de que el "Nacimiento del Invicto" pagano cobrara su sentido pleno al significar el Nacimiento del Único Invicto, Jesús, a quien La Biblia se refiere como "Sol de Justicia".

Por otro lado, en las mismas fechas, se celebraba en el norte de Europa una fiesta de invierno similar, conocida como Yule, en la que se quemaban grandes troncos adornados con ramas y cintas en honor a los dioses para conseguir que el sol brillara con más fuerza.

Es por tanto más que probable que las primeras comunidades cristianas, que vivían inmersas en una tradición cultural de celebraciones festivas alrededor del solsticio de invierno, “cristianizase” dichas tradiciones comenzando a celebrar el Nacimiento de Cristo, máxime cuando los evangelios no mencionan fechas. De hecho, el día de Navidad no fue oficialmente reconocido hasta el año 345 en que, por influencia de San Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianzeno, se proclamó el 25 de diciembre como fecha de la Natividad. Entre los años 354 y 360, el papa Liberio (352-366) fijó como fecha inmutable la de la noche del 24 al 25 de diciembre, día, precisamente, en que los romanos celebraban el nacimiento del Sol Invencible.
Por ello, La Navidad fue celebrada como tal en el siglo IV, durante la época del emperador romano Constantino (él fue el primer emperador romano cristiano). Al emperador Constantino se debe también la creación del “domingo” o “día del Señor” uniendo el “día del sol pagano” (el primer día de la semana) y el sabbath (el día santo de los hebreos y de los primeros cristianos). Por tanto, desde fines del siglo IV, en el mundo cristiano se celebraba la Navidad el 25 de diciembre, a excepción de algunas comunidades, como la iglesia Armenia, que pensaban que la Navidad debía celebrarse el 10 de enero, ya que utilizaba un calendario diferente al de los romanos.
En el calendario de la Iglesia Ortodoxa (todavía usado en algunas iglesias en la Rusia del este de Europa) la Navidad aún se celebra el 6 de enero con la fiesta de la Teofanía o manifestación de Jesús como Dios.
No olvidemos que, por un error del monje Dionisio el Exiguo en el año 540 al calcular las fechas, Jesús nació entre cuatro y seis años antes de lo que hoy llamamos el inicio de la Era Cristiana.
San Agustín fue quien introdujo la navidad en el Reino Unido junto con el cristianismo en el siglo IV. Él procedía de los países que utilizaban el calendario romano, así que celebraban la navidad el 25 de diciembre. Poco a poco la gente de Gran Bretaña y de Europa occidental irradiaron esta tradición por todo el mundo.
Con el fin de cristianizar la fiesta de bienvenida al Sol, la Iglesia trasladó a mediados del s. IV al 25 de Diciembre la celebración del "dies natalis" de Cristo.

Iluminación navideña

Como para expresar visiblemente el significado de la "iluminación" obtenida por el nacimiento de Cristo, se introdujo el hábito de encender fuegos durante la noche de Navidad, tradición que ha inspirado el alumbrado extraordinario de los lugares públicos durante estas fechas.
Desde el s. XVI, en los países nórdicos e empiezan a reunir en Navidad en torno a un árbol, signo de la gracia alcanzada por la Encarnación y por la muerte en el árbol de la cruz de Cristo, en contraposición del pecado que se originó en el árbol del paraíso.

La práctica de intercambiar regalos proviene de la llamada "estrenas", el primer día del año romano, el 1 de marzo. Según, fue Tatio, gobernante de Roma junto a Rómulo, quien a mediados del s. VIII a.C. estableció esta costumbre, tras recibir un feliz augurio mediante unas ramas que le ofreció la diosa Strenia (es un mito). Al principio los regalos consistían en ramas de árboles, que expresaban el deseo de un feliz año nuevo, pero con el paso del tiempo y espíritu práctico-consumista fueron evolucionando hasta lo que son hoy en día. La iglesia católica se apresuró a cambiar el significado de esta costumbre pagana, trasladando el día de intercambio de regalos al 25 de Diciembre.
Pronto aparecieron misteriosos seres fantásticos que ofrecían regalos. Según cuenta de nuevo, existen numerosos personajes, cada uno perteneciente a una cultura: en Dinamarca Julemanden, en suecia Jultomten, en Italia la Beffana, en Polonia las estrellas, en Hungría los ángeles. En los países con tradición cristiana, al principio era el niño Jesús quien ofrecía los regalos, pero los protestantes sutituyeron su imagen por la de un hombre anciano, el famoso Papá Noel, aplicando la mitología escandinava del dios Thor.

Los tres Reyes Magos

En Argentina y en España , sin embargo, es más común celebrar la venida de los Reyes Magos (celebrar intercambiando regalos, se entiende). Existe gran diversidad de opiniones respecto al número de estos, desde 2 a 12, pero se han mantenido tres obedeciendo a los tres regalos que supuestamente hicieron al niño Jesús: oro, incienso y mirra. Los nombres que se les dan actualmente a los Reyes Magos son relativamente recientes. En un manuscrito parisino anónimo de fines del s. VII aparecen bajo la forma de Bithisarea, Melichior y Guthaspa, de origen persa probablemente.

Los magos de Persia no tienen nada que ver con prestidigitación ni con la magia como la entendemos nosotros, sino que son una especie de sacerdotes cuyo nombre "mogu" significa "seguidores de la enseñanza de Zaratustra"; Zaratustra fue un reformador religioso iraní del s. VI, fundador del Mazdeísmo.

Mientras en occidente aparecía la festividad del nacimiento de Jesucristo el 25 de Diciembre; en oriente, el 6 de enero, se constituía la fiesta de la Epifanía, llamada también Teofanía o fiesta de la Iluminación, que conmemoraba igualmente el nacimiento del redentor y sustituía los cultos organizados en ese día por los paganos de oriente. La fiesta oriental de la Epifanía pasó a occidente a mediados del s. IV, a través de las Galias. La iglesia romana, que celebraba inicialmente en la fiesta de Navidad también la memoria de la adoración de los magos, trasladó esta conmemoración a su liturgia de la Epifanía.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Cielo


Desde la cima de mis tacones
el cielo se cubre de flores.
El vientre de la madre tierra
permite el balanceo rítmico
sensual y suave de mis caderas
como ofrenda, para llegar
a ti.












Imagen Richar Avedon
Publicado por merce

http://coloresypalabras.blogspot.com/2010/12/cielo.html

miércoles, 22 de diciembre de 2010

luna nueva


Tras la tormenta
y entre nubes la luna
que ayer fue nueva.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Haikus de Muerte


El haiku es un tipo de poesía japonesa, estructura 5-7-5, que intenta captar un momento, la sensación que esta pasando y ya se ha ido.
Fueron utilizados a menudo para expresar el sentimiento a la hora de la muerte.
Aunque nunca serán "la verdad" ni "la realidad", ayudan a salir de uno mismo.

Estos son haikus compuestos antes de morir de grandes maestros japoneses.
(Sus nombres en Negrita)

Banzan
Adios...
Acabo como todo acaba
rocío en la hierba.

Basho
Mientras viajaba, enfermé:
mi sueño sigue viajando
sobre los campos sembrados.

Gansan
Sopla si quieres,
viento del otoño..
las flores ya perdieron su color.

Kafu
La noche se acorta:
un sueño de cincuenta años
acaba antes de finalizar.

Kyoshu
Un camino sin retorno:
el saco del vagabundo
no tiene fondo.

Renseki
Limpié el espejo
de mi corazón...
ahora refleja la luna.


Entroncan estas pequeñas joyas con ese sentimiento y percepción tan oriental de quietud trascendente, contemplación sosegada de la naturaleza o una actitud armónica, eufonía metafísica, con la totalidad del universo.

Los define muy acertadamente A. Bellesort: “Exactitud disfrazada de ensueño; poesía de resplandores y de escalofríos; pequeñas chispas que comunican a los sueños vibraciones infinitas; preciosos abanicos que, en el mismo instante que se los pliega y se los cierra, hacen pasar ante nuestros ojos el milagro de un gran paisaje”.
La simple contemplación de la naturaleza y su orden y belleza como una de las más sensatas y elaboradas formas de oración.
A mí, personalmente, es una forma de expresión poética que me atrae de manera especial gracias a esa métrica musical, y a la intensísima capacidad de sugerencia y evocación espontánea que se oculta tras esa apariencia compositiva de aire desenfadado y sencillo, que no simple.
Un poco como nuestras viejas Cantigas y cierta poesía medieval más popular.

Un Haiku captura de forma magistral toda esa idiosincrasia oriental y su particular cosmovisión de la existencia.

Durante una entrevista al gran Akira Kurosawa, el periodista, extrañado, le preguntó al director de "RAN" si no era poco japonés que su apartamento, en el que se hacía la interviú, estuviera totalmente amueblado y decorado al estilo occidental, a lo que Kurosawa respondió, más o menos:
- Lo más importante es aquéllo que no se ve. Y eso es todo japonés.

Un Haiku es algo parecido a la contemplación de un árbol o de una noche clara y estrellada. Independientemente de conocer o no la clase de árbol qué es o de saber más o menos sobre astronomía y constelaciones, lo que nos llega y aprehendemos es esa sensación de belleza inabarcable de todo lo que nos rodea y que apreciamos de forma connatural, llana, epidérmica.
Yosa Buson, Basho, Kyoroku, Yaha… son grandes maestros reconocidos del Haiku.
Gente como Benedetti, Octavio Paz o Ezra Pound, fuera de las fronteras del Japón, han cultivado el Haiku, influenciados por la inmediatez de esta sencilla, insinuante y escueta forma de expresión poética.

Al Haiku le pasa, para llegar a él, como a las sombras chinescas: lo importante nunca tiene que ver con las manos, sino con las figuras que éstas proyectan en las paredes.


Algunos Haikus:

“ Leve es la primavera:
sólo un viento que va
de árbol en árbol”
(Usuda Aró)


“ Cuando parta,
dejadme ser, como la luna,
amigo del agua”
(Masahide)


“ ¿ Qué pretendo encontrar
internándome en el viento?”
(Taneda Santoka)


“ Al ladrón
se le olvidó la luna
en la ventana”
(Ryokan)


“ Está el murciélago
rondándole a la luna,
y no se va”
(Gyodai)


“ Chubasco súbito;
una mujer sentada,
mirando afuera”
(Kikaku)


“ Luces de otoño.
La mujer y el marido
son como ausentes”
(Kyoshi)


Luna, reloj de arena:
la noche se vacía,
la hora se ilumina”
(Octavio Paz)


“ Después de todo,
la muerte es sólo un síntoma
de que hubo vida”
(Mario Benedetti)


viernes, 17 de diciembre de 2010

Sabina y Morente


ENRIQUE Y GRANADA

Ese compás que se juega la vida,
esa agujeta pinchando el vacío,
esas falsetas hurgando en la herida,
esa liturgia del escalofrío.

Esa arrogancia que pide disculpa,
ese sentarse para estar erguido,
ese balido ancestral de la pulpa
del corazón de un melón desnutrido.

Esa revolución de la amargura,
ese carámbano de pez espada,
ese tratado de la desmesura.

Esa estrellita malacostumbrada,
ese Morente sin dique ni hartura,
ese palique entre Enrique y Granada.

Joaquín Sabina

jueves, 16 de diciembre de 2010

Agua del Darro.






al maestro Morente...



Agua del Darro.

Algunos se van
con el destino de los que parten,
como sin haberse ido.
Con las manos abiertas, manos
donde se describe la silueta
de un toro de Picasso,
y el brillo de la miel de monte.
Una sonrisa sobre el columpio.
Una fusión de lo antiguo
con la sabia nueva
de la noche sobre un quejío.
El sueño de unos versos
que se contonean
gorjeando melismas
en la ola fresca de su trapío.
El agua del Darro
ya va llorando sin hacer ruido.
Una fatalidad de yunque
con la displicencia
del cuaderno de viaje;
que a todo le pone
el espacio justo del punto
y seguido.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Neve


branca neve é
muito bonita como
a natureza

sábado, 11 de diciembre de 2010

Renuncias


María y Rosa tienen mesa reservada al fondo del restaurante. Es una mesa de dos, que les guardan todos los jueves. A ambas les gusta ir a comer juntas y solas. Nada que ver con las comidas llenas de restricciones que hacen con sus respectivas familias, cuando las van a buscar a la residencia.
Van hablando sobre los estudios universitarios para la tercera edad. Depositan sus bastones en el rincón y se sientan con cierta torpeza.
Mientras se acomodan con ilusión, les preparan los montaditos. Ni los han de pedir: el camarero lleva cuatro en cada plato, abre una botella de vino, les sirve y se dispone a tomar nota. Apunta para no olvidarse, no porque tenga mala memoria, sino porque conoce a las “insaciables abuelas”, como él las denomina. Ese día no es una excepción.
Ya a solas, María interrumpe la conversación para interesarse por la comida.
–Tienen buena pinta. Ese de paté me está diciendo: ¡cómeme!
–Pues te vas a llevar una sorpresa, porque no es paté solo.
María lo degusta con detenimiento mientras mira a su amiga.
–Tienes razón, bajo esa capa hay otra de sobrasada.
–Y además lleva trocitos de huevo duro –añade Rosa, contenta por haber sido la primera en hacer el descubrimiento.
–Muy original, pero me sigo quedando con este de ibérico. La grasita me recuerda al tocino del pueblo de mi marido, que en paz descanse, que yo ya lo hago sin él.
Se ríen traviesas y brindan.
Al poco rato, el camarero deposita una bandeja con cuatro sepias a la plancha. María la acomoda entre las dos, coge una de las sepias y se la sirve en el plato.
–Volviendo a lo de antes, ¿y por qué no seguiste estudiando? –le pregunta a Rosa.
–Mi madre me necesitaba. Éramos ocho hermanos y yo la única chica, así que ya te imaginas a quién le tocó ayudar en casa.
Rosa responde al tiempo que unta una patata brava en la salsa y se la lleva a la boca justo al terminar la frase. María va asintiendo con la cabeza mientras la escucha, luego se explica ella también.
–Yo lo intenté, pero a mi padre le pareció una pérdida de tiempo. Juanito, mi hermano, ya sabes, fue el único de la familia que estudió para médico. Se suponía que al resto, como éramos chicas, nos mantendrían nuestros maridos.
El camarero se acerca de nuevo con una bandeja rebosante de calamares a la romana y retira la anterior ya vacía.
–¡Mantenerme mi marido…! Si no hubiera sido por los años que me tiré cosiendo…
–Y yo en la tintorería.
–Pues eso.
–¿Puedes traer más alioli, muchacho?
María hace su petición disponiéndose a dar buena cuenta de los aros rebozados.
–Están tiernos –dice con la boca llena.
Y Rosa la mira con sus ojitos risueños cercados de arrugas y le pasa el cuenco de patatas.
–Come bravas, que se enfrían.
Se mete un calamar entero en la boca. Su cara se ilumina.
–Pues es verdad, están en su punto. Aunque ahora, con el fijador que me recomendó el médico, no se me mueven los dientes muerda lo que muerda.
–Es que el doctor Roca es un cielo. Por cierto, ¿cómo te ha salido el colesterol?
–Por las nubes –responde Rosa, bañando otra patata en la salsa rosa–. Vamos a hacer corto –concluye.
–Ahora nos traen el alioli –apunta María untando la suya y retomando la conversación–. Intenté estudiar cuando mis hijos crecieron, pero no pude me combinar el horario. A Juan no le gustaba llegar a casa y que yo no estuviera. No veas cómo se ponía si no encontraba la cena lista.
–Vamos, que la cosa se quedó en agua de borrajas.
–Eso mismo.
–Pues parecido me pasó a mí, porque al quedarme viuda, empezaron a llegar los nietos y ya me tienes ahí, durante siete años, haciéndome cargo de ellos la mayor parte del día.
–¿Quieres limón?
–Sí, pásamelo.
Han empezado a hablar con frases cortas, intercalando novedades pero sin extenderse para no perder bocado. En poco rato han dado buena cuenta de la tercera bandeja y el camarero se acerca ya con la siguiente, junto con el alioli.
El joven realiza la misma operación. Retira la bandeja vacía y coloca en su lugar una aromática fuente llena de pulpitos salteados con ajo y perejil en abundante aceite. Antes de retirarse rellena las copas de vino.
–Umm... –dice María–. Esta combinación de pulpitos con alioli es genial.
–¿Y a ti qué te han dicho? –pregunta Rosa.
–Que tengo que hace dieta para bajar los kilos que me sobran.
–Ya, lo de siempre –responde Rosa sirviéndose en el plato–. Y claro, te habrá restringido la sal…
–Efectivamente. Me ha prohibido la sal, los fritos y el alcohol.
–Lo de siempre –vuelve a apostillar Rosa antes de beber.
–¿Qué te han prohibido a ti? –pregunta María con sorna.
–La sal y el azúcar. ¿Te imaginas?
Ríen de nuevo, con una carcajada algo contenida para no atragantarse. A Rosa le tiembla un poco el pulso al dejar la copa en la mesa. Después, le hace un gesto al camarero para que se acerque.
–Raúl, hijo, guárdanos los pastelillos de crema con arándanos, que son los primeros que se acaban.
–Tranquilas, doña Rosa, ya los tengo reservados y además el cocinero dice que les agradecería mucho su opinión sobre un nuevo postre con chocolate blanco que ha creado.
–Faltaría más. Con todo placer. ¿Verdad, María?
–¡Faltaría más!
Rosana Román



jueves, 9 de diciembre de 2010

Palabras


Escultura del magnífico: Jaume Plensa

Somos vómito de ideas
reflejadas en palabras.

De historias no vividas,
sí observadas.

Vómito de esperanzas y penas
eternamente humanas.

De sentimientos propios o ajenos
y no son más que palabras.

Vómito de palabras corpóreas
torpemente plasmadas.

- Francisca B. -

martes, 7 de diciembre de 2010

Educativo o divertido


Llega otro año más y de nuevo vienen a visitarnos Los Reyes Magos, Papá Noel y demás personas de ficción que hacen la vida un poco más feliz a los pequeños de la casa por estas fechas. A veces los padres responsables se preguntan qué es mejor, regalar un juguete divertido, o por el contrario uno educativo. ¿La princesita o el tablero de ajedrez?

¿Qué pensáis vosotros que es mejor? Lo cierto es que la pregunta está mal planteada en realidad. Sería algo así como plantear qué se debe hacer un sábado, si divertirse o salir de compras con la novia. Bromas aparte, ambas cosas no son para nada excluyentes.

Y no lo digo pensando lo siguiente: ¡Ei, que los juegos que enseñan inglés también son divertidos! ¿O no opináis igual que yo? A mí me encantan los puzles…no, no lo digo en ese sentido.

Lo que quería comentar en esta entrada es que contrariamente a la creencia popularizada, los juguetes son todos educativos. Tanto la princesita como el ajedrez.
.
Muchos padres piensan que los juegos que no son didácticos (que no enseñan cosas), o que no hacen pensar a lo Bobby Fischer, no son educativos. ¡Nada más lejos de la verdad!

Lo cierto es que en realidad todos los juguetes son educativos, desde el camión de plástico a la princesita que ella tanto quiere. ¿O acaso no permite al niño/a usar su imaginación un muñeco? Y no sólo su imaginación, sino que permite ejercitar también la motricidad fina.

Por lo tanto, todos los juguetes son educativos. Fuera de la cabeza el mito de que no es así. Volviendo a la pregunta formulada al comienzo, queda claro que carece de sentido tal pregunta.

Por otra parte, para que “aprendan cosas” los niños ya tienen el colegio y otro tipo de actividades encaminadas a tal fin.

Una de las principales características del juego es que es voluntario, motivado por el único fin de divertirse. El motor del juego es la diversión. Eso no quita que el juego sea útil en el desarrollo de un niño.

Lo importante aquí es que si le compramos un juguete que no gusta, corremos el riesgo de que se quede en el armario sin uso, y no sirva absolutamente para nada.

Si a un niño le encanta el ajedrez perfecto, pero si no le gusta y le regalamos uno por navidad con la esperanza de que aprenda...

Es necesario yo creo al regalar un juguete a un niño conocer sus intereses y regalar sobre todo algo que le guste. Y aunque pensemos que puede ser mucho peor la princesita que el tablero de ajedrez, puede que no sea necesariamente así. Una muñeca que se usa, es mejor que un ajedrez en el armario.

Ahí queda el mensaje para padres, hermanos, tíos y demás familia, de cualquier niño posible víctima de un Santa-Karpov. Además, eso de regalar algo que no gusta no puede traer nada bueno…



Os dejo un enlace interesante de una guía que puede venir muy bien, por si tenéis alguna duda sobre si un juguete será adecuado para un niño o no. Está muy bien, a diferencia de otras guías de juguetes, ésta se centra en los aspectos pedagógicos de los mismos. No es una guía con propósitos comerciales, o por lo menos eso se dice en su sitio online. La guía con la que muchos padres desean contar y que espero os sirva para algo si no habéis regalado nada todavía. Os deseo suerte con el regalo y de paso unas felices navidades a todos.
Publicado por Héctor
http://museodelaciencia.blogspot.com/2009/12/educativo-o-divertido.html

lunes, 6 de diciembre de 2010

Miedo al miedo...


Hace unos años, cuando aún había un poco de todo lo que la naturaleza nos ofrecía y, a disposición de todos... recuerdo una noche de luna llena en la que decidí ir a coger cangrejos de rió. Mis padres tenían por entonces una casa en medio de un monte perdido y allí había un gran río y este, con la corriente había creado en un recodo, un chortal idóneo para ¨cangrejear¨. Se estaba de maravilla, la luna se reflejaba en el agua y provocaba agarrarla... allí era tan fácil compartir con el firmamento. Aunque era verano, a esas horas de la madrugada, se percibía un frescor purificante, los mochuelos, los buhos, los animales bajando al rió a beber agua tranquilamente, inmejorablemente acompañada. Eché los reteles y a esperar. La oscuridad y los sonidos de la noche empezaron a excitarme, notaba cada milímetro de mi piel, mis músculos empezaban a tensarse, no sé si por el fresco que hacía o porque empecé a tener miedo, la inmensidad de la noche me estaba atrapando y me sentía diminuta, no, diminuta no, casi inexistente. De repente, empecé a ver cosas que dudaba que estuviesen sucediendo. A unos 50 metros, veía luces por el medio del chortal y enseguida pensé que eso era casi imposible sin hacer ruido en el agua al caminar, a la vez imaginaba que en ese caso sería alguien en una barquichuela remando y que iba acompañado ya que no solo era una luz la que veía, sino que ya eran 4, claro , no podía remar a la vez que portar las 4 linternas, con lo cual deberían ser 5 en total. Mi cuerpo empezó a perder calidez, y mi nariz se congeló, el corazón se me salía por la boca y decidí prepararme sin hacer ruido, para lo que pudiese llegar a suceder. Me levanté con cuidado ya que estaba sentada en la hierba y me agencié un palo, vaya palo, como para defenderme de 5 supuestos atacantes. Pensé que de esa no iba a salir ilesa y veía mi cuerpo flotando por el río, ya que hasta me pareció ver que esos 5 traían palos aun más grandes que el que yo había encontrado. Ya no escuchaba a los buhos ni veia la luna reflejarse en el chortal y, mucho menos me importaban las estrellas. Me quede quietecita a la espera... al cabo de unos minutos las luces se hicieron más grandes y más hasta poder llegar a divisar a los cuerpos del delito.... un grupo de luciérnagas que se estaban paseando y disfrutando de la noche, tal y como lo estaba haciendo yo, al menos hasta que ellas aparecieron. En mi vida he sentido tanto miedo provocado por mi misma , por mi imaginación, como en aquel momento. Recogí los reteles y corrí campo atreves hasta llegar a la casa, aunque sabía que no había sido real, lo viví como tal y me atrapaba una sensación de alegría y aun de miedo, por tal y como la había vivido, con esa intensidad.

Siempre digo que, hay que tener miedo al miedo.
PUBLICADO POR SILA

http://sheila-ayersrock.blogspot.com/2010/11/miedo-al-miedo.html

sábado, 4 de diciembre de 2010

¿Sueñas con volar?


Dormir es parte de nuestras vidas, el sueño es una válvula de escape a la racionalidad diaria en la que tenemos que controlar nuestros impulsos, según la psicología es evidente que lo que soñamos tiene que ver con las emociones vividas a lo largo de nuestros días, así Freud dijo que ” las emociones enterradas en la superficie subconsciente suben a la superficie consciente durante los sueños y que recordar fragmentos de los sueños ayuda a destapar las emociones y los recuerdos enterrados”

Según algunos grandes psicoanalistas como Carl Jung discípulo de Freud, el sueño de volar significa querer deshacernos de nuestras frustaciones y limitaciones, en un deseo de ser libre por encima de todas las cosas, sustituyendo todo aquello que no nos gusta por un libre vuelo.

Soñar que estás volando es el símbolo de la libertad, este sueño ofrece buenos presagios. Son comunes a muchas personas, por lo general, simbolizan nuestra inspiración y el deseo de trascender de los común.

Instintivamente usted conoce los objetivos en su vida y sabe cómo realizarlos. Sea el amor, un sitio en la vida, la fama o la fortuna, volará por encima de los obstáculos terrestres y encontrará la felicidad. Sueños de vuelo repetitivos indican una gran fortuna.

Todas las tradiciones explican este tipo de sueños de la misma forma. Si vuela con la forma humana, encontrará la felicidad y el éxito de forma natural. Si es un pájaro en su sueño, tendrá mucha suerte en la vida.

Según algunas interpretaciones, este sueño también representa la vida sexual, la erección o el orgasmo. Especialmente Freud y sus discipulos señalaban en esta dirección.
Si está casado y sueña que está volando muy alto, tan alto que ya nadie puede verle, significa que tiene ganas de desaparecer de su realidad cotidiana. Quizás necesite cambiar de vida.

Soñar que está sobrevolando un paraje inóspido y rocoso, signfica que está pasando unos malos momentos o cuando menos muy duros en su vida real.

Soñar que está volando muy bajo y que tiene que ir sorteando cosas para no chocar con ello, signfica enfermedad o problemillas, pero de los que conseguirá salir sin demasiada dificultad.

Si sueña que está sobrevolando un bosque verde, frondoso y maravilloso, le anuncia que pronto conseguirá lo que quiere o alcanzar la meta que se ha marcado.

Si sueña que está volando libre como un pájaro hacia el sol, es de muy buen augurio, significa que está satisfecho con su vida, con todo lo que tiene, pero que aspira a seguir ascendiendo en la vida en todos los aspectos.

Si sueña que está volando y que de repente, le faltan las fuerzas y se cae al suelo, es negativo, ya que le anuncia problemas y fracaso en sus proyectos. Si al caer al suelo se despierte, de verdad, significaría que será capaz de hacerles frente y superarlos, pero con mucho esfuerzo y a largo plazo.

Si una mujer sueña, que está volando a sitios muy lejanos, significa que recibirá proposiciones desohonestas en el amor; o proposiciones de trabajo, pero que no va a tratarse de ningún trabajo serio o que merezca la pena.

Soñar que está volando con una alas de color negro, significa que deberá afrontar amargas desilusiones.

Soñar que está volando con alas de color blanco, es de muy buen augurio, significa que alcanzará sus metas, tendrá suerte en los juegos de azar, en el trabajo y en el amor.

Si es Vd. muy fantasioso y sueña que está volando hacia otras galaxias, es muy negativo, ya que le indica que ha tirado la toalla, que como no es capaz de afrontar sus problemas, prefiere huir.

Soñar que vuela, que se eleva, pero que Vd. no quiere e intenta impedirlo de cualquiera de los modos posibles, significa que no le gusta fantasear ni darse un poco de libertad. Le gusta siempre tener los pies en el suelo y no perder el contacto con la realidad ni por un momento. Quizá demuestre demansiada rigidez en su vida. A veces, es sano tener un poco de libertad y relajarse.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Silencio


No se lo rompas
El silencio es vida
El lo reclama

©Angel Diciembre 2010

martes, 30 de noviembre de 2010

Alguien me dijo una vez.......

Alguien me dijo una vez que mi olvido tenía el color de las violetas, como algunos amaneceres o tu mirada al fondo de un vaso de ginebra
(Y no, no repito el título... o no del todo)

Alida Valli y Joseph Cotten en "The third man"

No sé cómo acabamos allí. La ciudad entera se sumerge en la fiesta entre idas y venidas, conciertos varios y reencuentros, pero él me propone huir. Escondernos hasta de nosotros mismos, cómo si fuese posible, y acabo aceptando su propuesta, al lado del mar, al filo de la madrugada recorriendo los viejos bares, testigos de tantas de nuestras noches cuando aún creíamos en el futuro…

-“Las madrugadas son azules.” -Dice de pronto, tras un largo tiempo sumido en el silencio.

¿Azules?, ¿cómo tus ojos?, ¿cómo mi ginebra?, interrogo con la mirada (hay demasiado ruido).

Miro por encima de su hombro tras la cristalera que nos separa, aísla y protege del exterior. Está amaneciendo y la bruma se extiende sobre las inquietantes gaviotas que sobrevuelan las olas rompiendo contra el muro y pienso en cuál sería el color de mis madrugadas. Sin duda oscilaría entre el gris de los asientos traseros de mi coche y el rojo de su carrocería, el sombrío amarillo de las farolas iluminando la avenida donde me salto los semáforos y el lívido naranja de los besos con los que esa pareja, noche tras noche, se despide en la oscuridad del portal. Entre el violeta, color del que alguien me dijo se disfrazaba mi olvido y el azuloscurocasinegro en el que envuelvo mis sueños y deseos. Entre el verde desvaído con el que vistes tu mirada... Decididamente mis madrugadas no son azules. Claro está que el daltonismo vital nunca ha sido óbice para nuestra amistad.

Da un último trago a su cerveza y se levanta sin decir nada. Simplemente coge la cazadora que reposa colgada haciendo equilibrios en el respaldo de la silla y con uno de esos autoritarios gestos, señas de su identidad, me indica que quiere irse y me invita, ordena más bien, a acompañarlo. También yo con un gesto, inútil echar mano de las palabras entre el volumen de música y conversaciones, le digo que se vaya, que yo me quedo. Se encoge de hombros, como diciendo “allá tú si prefieres quedarte sentada sola en un bar a las siete de la mañana”.

Cuando llega a la puerta aún lanza una última mirada hacia mi rincón para comprobar, supongo, si sigo allí. Lo despido con un gesto. Conozco el segundo acto de la noche que ya ha dejado de ser noche y hoy no me apetece representar mi papel, son más de diez años ya, creo que va siendo hora de retirarme del escenario.
Eva Daeddalus

lunes, 29 de noviembre de 2010

Ecos Mudos


Pss… eh.. eh..

oye..eh… sí tú…

¿Es a mi?

Sí, sí, a ti…. venga…a ver....

¿a ver que?

pues eso, venga.... dime

¿Qué te diga? ¿yo? No amigo no, ¿es que no me ves?, si soy el silencio

Es igual para ser el silencio te expresas muy claro y contundente

Y tú para evitarte a ti mismo buscas palabras donde no las hay ni las hallarás…

Eso duele….

indiferencia y silencio…..


un abrazo. Mare@

sábado, 27 de noviembre de 2010

Un cable coaxial



La sensación de tocar y que te electrifique la calma.
Tener a un cuerpo delante que alinee tus nervios siguiendo el feng shui.
Un perro lamiendo el ombligo por si se abre una herida.
Se busca, se alquila, se vende,
se compra un cordón umbilical que haga el trabajo de un cable coaxial.

Marta Simonet

jueves, 25 de noviembre de 2010

Suspiros Sombreados en el cielo


Cuando avanza la marea

las olas cuentan el secreto de una niña ciega de alma,

que se escapa al cielo.
Y esto es lo que le da aquella voz al mar,
con la que llora de noche.

Isota

martes, 23 de noviembre de 2010

¿Cómo he llegado hasta aquí?


- ¿Cómo has llegado hasta aquí?

Lo preguntó con tristeza, casi con compasión. Me miraba inquieta, dolida, como si la pequeña intimidad que acababa de revelarle hubiera sido para ella la mas sucia de las confesiones, el secreto prohíbido, la fatalidad hecha palabras.

Yo sonreí. Adoraba a esa mujer que vestía camisas de estrecha cintura, pantalones marrón claro, zapatos perfectamente conjuntados con bolso a juego, pendientes de perlas y cinturón de piel. La miraba y pensaba "¡claro, Lidia querida! ¿Cómo ibas tú a sentir que lo que yo estaba viviendo estaba bien?".

Mi Lidia querida. Perfectamente adaptada a la sociedad de pareja occidental. Casada a los 29, madre a los 31, re-madre a los 33. Hipoteca a 40 años. Ecuatoriana dos días por semana para limpiar la casa y otro día más para planchar. Trabajo de 9 a 3. Reducción de jornada. Sueldo justito. Marido que llega tarde todos los días, auditor en una de las Big Five. La adoraba porque ella me compadecía y yo la compadecía a ella.

Acababa de explicarle que desde hace tres años me escondo en habitaciones de hotel y en sms codificados para amar. En chats nocturnos. En llamadas ocasionales. Que no hago el amor los sábados después de una paella y un poco de helado. Ni los domingos volviendo de una barbacoa. Que no hago el amor. Que yo robo sexo a otra mujer. Su mujer. Esa que no he sido jamás, durante tres años, capaz de imaginar.

- Porque he querido, Lidia.
- Nadie quiere ser segundo plato. Nadie quiere ser "la otra". Y ese hombre... ¿quién es? o más bien... ¿qué es? ¿cómo puede utilizarte así, como puede engañar a la madre de sus hijos?
- Se llama Luís. Y no es más que eso: un hombre.

Es cierto, han pasado tres años. Le conocí queriendo conocerle. No a él. No sabía que él existía. Pero quería tener una aventura con un hombre casado. La primera vez que me acosté con un hombre casado fue en Málaga. En un congreso. En uno de esos típicos y aburridos congresos médicos a los que acudo por mi profesión. Me alojé en un hotel del centro y después de la primera jornada, fui sola a tomar una copa de vino al bar del hotel. Ese hombre estaba allí, también solo. Le había visto en una de las ponencias. Era alto, moreno, delgado, muy atractivo. Nos miramos, él primero, yo despúes y se acercó a hablar conmigo.

Hablamos veinte minutos, el tiempo justo para dos vodkas con naranja. Y de pronto me vi en su cama. Me desnudó rápido, casi torpe. Me besó dos o tres veces. Tocó algo mis pechos. Ni siquiera pudo excitarme. Pero me excité yo sola, pensando que estaba con un médico casado en la habitación de un hotel. O más bien, que estaba con un perfecto desconocido follando. Duró diez minutos. No tuve tiempo de llegar a ninguna parte. Pero miraba su cuerpo perfecto, su deseo descontrolado, su pasión desbordada y me parecía la situación más erótica que había vivido en mi vida, yo, que era como Lidia, perfectamente adaptada. Estaba teniendo mi experiencia, mi aventura. La gran diferencia.

Al acabar, él se recostó a mi lado. Me abrazó. Encendió un cigarrillo. Me dijo que era preciosa y maravillosa. Me hizo sentir más deseada y especial que nunca en mis seis años de matrimonio. Mantuvimos una conversación acerca del amor, de la pasión, del sexo, de la pareja. No hablamos de trabajo, ni de familia, ni de amigos, ni de la última película que habíamos visto... sólo amor y sexo. Fue perfecto. Y tras la conversación, él se animó de nuevo y lo volvimos a hacer. Esta vez mucho más lento. Esta vez llegué al cielo. Y pensé "¿en qué momento exacto me pedirá que le deje dormir, que mañana tiene que irse a trabajar temprano?". Pero no lo hizo. Pidió champagne y volvimos a hacerlo otra vez. Pronunció mi nombre en su tercer orgasmo. Y después, a las cinco de la mañana, se quedó dormido a mi lado hasta que el despertador de su móvil nos hizo vislumbrar la realidad.

Así empezó todo, creo. En su realidad, él se fue a las pocas horas a su ciudad, llegó a casa y besó a su mujer y a sus dos hijos. Yo llegué a la mía, le pedí la separación a mi marido, besé a mi hija y supe, ese día, que estaba enganchada al amor clandestino.

De eso hace hoy más de siete años. Y de aquella aventura con un médico en un congreso le siguieron decenas fantásticas historias hasta que Luís apareció en mi vida y dio un sentido único al sexo, al amor y a mi existencia.
Amanda

lunes, 22 de noviembre de 2010

La lluvia


Llueve afuera
líbido desatada
ante tu presencia

© Angel nov-2010

viernes, 19 de noviembre de 2010

Sentado en el muelle de la bahía



Sentado en la mañana soleada
Estaré sentado cuando la tarde llegue
Viendo los barcos que se van
Entonces los veré irse lejos otra vez
Estoy sentado en el muelle de la bahía
Viendo la marea, alejarse
Sentado en el muelle de la bahía
Perdiendo el tiempo


Deje mi casa en Georgia
Pasando por la bahía Francisco
No tengo nada por que vivir
Veo que no hay nada en mi camino
Solo me siento en el muelle de la bahía
Viendo alejarse la marea
Sentado en el muelle de la bahía,
perdiendo el tiempo

Veo que nada cambió
Todo, todo sigue igual
No puedo hacer que diez personas
me dirijan la palabra
Y supongo que seguirá siendo igual

Estoy sentado descansando mis huesos
Dos mil millas, recorrí
Solo para hacer de este muelle mi hogar
Solo me siento en el muelle de la bahía
Viendo alejarse la marea
Sentado en el muelle de la bahía
Perdiendo el tiempo.
Traducción de Ángel © nov-2010

jueves, 18 de noviembre de 2010

Haiku de la soledad


Estaba solo

Estaba solo conmigo

Contigo no se

© Angel nov-2010

No habrá nada más.


En la cubierta de madera, llegando ya al último tramo,
observo las lucecitas que adornan mi sien.
Dirijo la punta de mis dedos hacia el cielo
e intento tocarlas.
¿Cuántas de ellas querrían adornar mis entrañas?

Inspiro fuerte y cierro los ojos,
lo que me lleva a recordar el aroma a sal
que desprendía mi cuerpo tras reptar entre tus piernas.

Al partir me dijiste, quizás vuelvas algún día,
y yo que dejé de confiar, dibujé una media sonrisa,
te abracé y tu, de espíritu mágico,
conseguiste que cientos de pétalos flotaran a mí alrededor
formando una capa de dulce aroma y aterciopelado escudo.

Siento la vida dentro de mí, pero me duele, me molesta,
mis pechos se endurecen
y se emocionan al introducirse en la gélida agua del océano.

Me estremezco ante la idea de desaparecer pero me hace feliz,
se que aún puedo hacerlo.
Me meto desnuda dentro del agua,
necesito soltar lastre de oscuridad e indecoro.

Si introduzco la cabeza el tiempo suficiente bajo el agua,
podré limpiar el pasado,
los años malvividos
y justo cuando mi piel se torne violácea,
mis pálidos labios sonreirán al saber
que el renacimiento sólo está a una expiración.

Mis músculos ya no volverán a ser flexibles,
ni mi corteza suave con olor a limpio,
mis ojos ya no podrán transmitir calidez ni mi deseo por tenerte,
mi cabello decorado con rizos estarán tristemente desordenados.

Pero no habrá ni un día más en el que la locura,
criatura de alma desangrada,
me obligue a contemplar
la imagen de lo que pude llegar a ser y no fui.

No habrá más días, no habrá nada más.

Aljana

miércoles, 17 de noviembre de 2010

enganchada sin gancho

Me apetece escribir, pero no tengo ganas de contar nada de mí,
siempre hurgando en la herida.
O sea, sí tengo ganas, pero me aguanto bastante.
Me invento un personaje, absurdo y sin gancho,
me levanto a preparar un café y mientras sale,
intento cambiar el personaje, pero ya se ha metido en mí y me da pena echarlo.
Sale el café, ya quedan pocos vasos limpios, vuelvo al ordenador y me siento
y el personaje conoce a alguien, todavía con menos gancho, pero al menos están juntos.
Me fumo un cigarro en la terraza y dejo la colilla en la maceta vacía.
Vuelvo a los personajes, los leo y me parecen patéticos,
pero sé que les voy a dejar salir, irremediablemente daré a publicar.
Miro las estadísticas y veo que los domingos la gente no lee blogs,
o no leen el mío o tendrán mejores cosas que hacer, o todo junto.
Llega un mensaje pero es de venta directa y no ha ido al spam.
Bajo y friego los vasos porque el lavaplatos está lleno, me fumo otro cigarro
y quito las colillas del macetero.
Le meto a mi hija en la bañera y me viene a la cabeza un poema muy hortera
que no me da la gana de publicar.
Subo la escalera y cuando estoy arriba me llama mi hija la de la bañera,
baja, qué quieres, que bajes, pero díme qué quieres, silencio,
bajo y me pide el barco, subo, lo cojo, bajo,
se lo doy y vuelvo a subir.
Me siento en el ordenador y el personaje que antes era simpático
se vuelve un grosero, busco cualquier final porque ya me tiene harta,
le doy a publicar y me voy a jugar con el barco a la bañera.
Claudia
http://claudia-encuentros.blogspot.com/2010/11/enganchada-sin-gancho.html

martes, 16 de noviembre de 2010

Poema fragmentos de la mente


Imagen realizada por Jose Lectores inquietos.

Fragmentos de la mente imagenes con puros sentimientos,
de recuerdos enterrados que añoran ser desenterrados,no
quieren ser olvidados cuando en su dia de plena luz fueron
originados y nunca marginados vivieron ilusionados.

Fugaces reflejos de la infancia a muchos años de distancia,vias
positivas de la pubertad en plena felicidad descubriendo la vida
entre sensaciones como un caballo en libertad,cuando en el perdurar
trajo la mayoria de edad y la ciencia te hace madurar.

Abriendo la mirada como en ella se programa el destino sin darte cuenta
en el pasear de tu camino,guardando entre bolsillos la dulzura regalando
en una flor la ternura,llebando en tu corazon el amor que habita en los
cielos entre la paz calida muy lejos del dolor de los hielos.

Disfruta de todo manjar al igual que el beso que supo soplar una flauta,
la sabiduria cambia el color del cabello donde aparece el duende de sentirlo
todo con alegria mimetizado en la naturaleza en facultades de armonia.

Autor-Jose-Lectores inquietos.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Te encontré en la calle



A ti te encontré en la calle.

En la calle o en esos bares donde hablar era imposible y caían punteos de guitarra eléctrica sobre vasos repletos de whisky.

Hacía frío aquella noche, y el deseo buscaba el refugio en unos ojos amigos. Yo vi en los tuyos la chispa de muchas sustancias, un fulgor que se antojaba breve y mentiroso.

Pero era demasiado invierno para encontrar autenticidad debajo de tantas pieles. Cuando las quité todas, quedó sólo el llanto de una niña caprichosa, herida porque otra se había llevado su juguete.

Supongo que en el fondo sólo fui eso para ti: un juguete. O peor que eso: el muñeco que nunca lograría reemplazar al auténtico juguete. Aún así, lo pasábamos bien juntos los días que no salían encapotados por las nubes del pasado, las noches que no bajabas al bar de Melo y pinchabas varias agujas en tu piel de vudú.

Pero eras de la calle y allí tenías que volver. Lo hiciste, por suerte para todos, cuando el frío ya no arreciaba y las sábanas no mordían con su aliento helado. Desapareciste como habías venido, con otra mirada equívoca, pero entonces ya no tenías nada que esconder, ya conocía cada uno de tus gestos.

Reconozco que tardé tiempo en encontrar un ocupante para el lado frío de la cama, y que me costó volver a pisar la calle sin temor. También, que pinté de blanco toda la casa nada más irte.

Y que cambié todos los muebles de sitio.
Publicado por Juanjo

sábado, 13 de noviembre de 2010

de sabor amargo


Un adiós, empapado en lágrimas
ese beso que evitó los labios
que murió en el aire
con sabor... amargo…

Vuelvo a ser aquel que fui
recogido en el silencio, opaco,
sin querer escuchar, sin necesidad de oir

Vuelvo a ser ese que no debí
que no habla, ni mira, ni exclama,
con tintes de querer siempre huir

Vuelvo a ser aquel que sufrí
cuando la razón luchaba y no encontraba
el hueco libre por donde salir

Vuelvo a ser ese que perdí
dándole esquinazo adrede
abandonado entre bares y carmín

Aquella tarde de noviembre, fría pero caliente….
cuando por fin te descubrí… cuando tu sabor era miel
era azúcar, era hiel…

cuando tu sabor no era amargo…
mare@

viernes, 12 de noviembre de 2010

Confesión en la taberna




“-Ana ha hecho chupe de camarones y eso no me lo pierdo-dice Santiago-. Otro día, hermano.
-Le tienes miedo a tu mujer-dice Norwin-. Uy, qué jodido estás, Zavalita”
Conversación en La Catedral, escrita en 1969 es una novela de Mario Vargas Llosa, hoy reconocida como una de sus mejores obras. Según el escritor “si tuviera que salvar del fuego una sola de las que he escrito, salvaría ésta”
“-Este trajín me ha dado sed-dice Santiago-. Ven, vamos a tomar algo. ¿Conoces algún sitio por aquí?
-Conozco el sitio donde-como dice Ambrosio- “La Catedral”, uno de pobres, no sé si le gustará.
-Si tienen cerveza helada me gustará-dice Santiago-. Vamos Ambrosio.”
La novela tiene un eje central, la conversación de Santiago Zavala con Ambrosio en “La Catedral”. A raíz de ella se intercalan otras tres historias en las que el autor describe la situación de Perú desde todos los estratos sociales bajo la dictadura del general Odría.
“-Yo almorcé, pero tú pide algo de comer-dice Santiago.
-Dos Cristales bien fresquitas-grita Ambrosio haciendo bocina con sus manos-. Una sopa de pescado, pan y menestras con arroz.
No debiste venir, no debiste hablarle, Zavalita, no estás jodido, sino loco. Piensa: la pesadilla va a volver. Será tu culpa, Zavalita, pobre papá, pobre viejo.”
Las historias van intercalándose y encontramos diálogos cruzados: las voces se mezclan para ofrecernos una versión diferente de los hechos que transcurren el país sudamericano.
“-He dejado sueldos íntegros aquí-dijo Carlitos-. En este antro me siento bien.
-Yo es la primera vez que vengo al “Negro-Negro”-dijo Santiago-. Vienen muchos pintores y escritores, ¿no?.
-Pintores y escritores náufragos-dijo Carlitos-. Cuando yo era un pichón, entraba aquí como las beatas a las iglesias. Desde ese rincón, espiaba, escuchaba, cuando reconocía a un escritor me crecía el corazón. Quería estar cerca de los genios, quería que me contagiaran.”
Conversación tiene un carácter documental; la reconstrucción de los hechos es minuciosa, la escritura poderosa nos ofrece un tapiz político, social y sentimental muy interesante porque la literatura de Vargas Llosa no es solo preocupación por la belleza estética de la escritura sino también ideología.
“-Ya era hora, ya era hora-repetía el Chispas, feliz, todavía incrédulo-. Espérate, voy a llamar a la mamá. No vayas a la casa hasta que te avise. Para que no le dé un síncope cuando te vea.
-No voy a ir a la casa ahora, Chispas-ahí su voz que comenzaba a protestar, pero hombre, tú no puedes-. El domingo, dile que voy a ir el domingo a almorzar.
-Está bien, el domingo, la Teté y yo la prepararemos-dijo el Chispas-. Está bien, niño caprichoso. Le diré que te haga chupe de camarones”
La moralidad también está presente, por eso Zavalita elige la opción del fracaso porque vive en un mundo hediondo, putrefacto, una imagen que perdura y se conserva con el tiempo a través de sus palabras.
“-¿Todos muy cordiales contigo, todos te hacen sentir mal con sus sonrisitas y amabilidades?-dijo Carlitos-.Eso es lo que tú quisieras. En realidad no saben nada o les importa un carajo, Zavalita.
-Mentira, de aquí a la oficina llego más rápido que el Chispas-se rio don Fermín-. Además, ahorro, y he descubierto que me gusta manejar. A la vejez viruelas. Caramba, qué buena cara tiene ese chupe.
Riquísimo mamá, claro que quería más, ¿te pelaba ella los camarones?, sí mamá. ¿Un actor, Zavalita, un maquiavelo, un cínico?...”
Es el retrato de una sociedad plural a través de una compleja y ambiciosa estructura en la que Zavalita es el héroe que se da cuenta del cenagal político en que se encuentra sumergido Perú. Decepcionado por una historia hasta en la que su padre se ve salpicado; renuncia, abandona su firme ambición aunque manteniendo sus principios.
“-Me va bastante bien-dijo Santiago-.No tengo ningún proyecto. Sólo seguir en “La Crónica”.
-¿Cuándo te vas a recibir de leguleyo?-dijo Popeye con una risita cautelosa-.Tu eres pintado para eso.
-Creo que nunca-dijo Santiago-. No me gusta la abogacía.
-En confianza, eso lo amarga mucho a tu viejo-dijo Poeye-.Siempre anda diciéndonos a la Teté y a mi anímenlo a que termine su carrera. Sí, me cuenta todo. Me llevo muy bien con tu viejo, flaco. Nos hemos hecho patas. Es buenísima gente.
-No tengo ganas de ser doctor-bromeó Santiago-. Todo el mundo es doctor en este país.
-Y tú siempre has querido ser diferente de todo el mundo-se río Popeye-. Igualito que de chico, flaco. No has cambiado.”

Me ha alegrado la concesión del Premio Nobel a Mario Vargas Llosa, algo que he compartido (repasando su trayectoria y comentando algunas de las fotos y artículos que se han publicado) con algunas personas. He aprovechado para releer Conversación en La Catedral y hacer esta entrada. Me encanta(diría que me ha enganchado más que la primera vez) y he tenido la suerte de contar con una edición de 1974 (años antes de nacer yo); quizás por eso me guste tanto.

Publicado por Linda Susan

jueves, 11 de noviembre de 2010

La mirada de los otros



Entonces pensé:
me saco una foto con el río de fondo,
sonrío y clic, miro la foto, y me veo la cara,
¿Entendés?

YO PENSE QUE ESTABA SONRIENDO,
y entonces me dije:
¿Con esta cara ando por el mundo creyendo que tengo una sonrisa?
Guau Franko,
vas a tener que ir a disculparte con mucha gente,
si si, claro que si.
Perdón.
FIN