jueves, 30 de junio de 2011

viernes, 24 de junio de 2011

La roca


Dos agentes investigadores del gobierno francés desentrañaron hoy lo que es una de las mayores intrigas internacionales. Se presentaron pruebas en video frente a los tribunales de la ONU de que dos agentes de espionaje de Usa monitoreaban una computadora comuflajeada de roca del tamaño de una pelota de fútbol, se piensa que ambos agentes se hacían pasar por vagabundos de la zona, lo que no sabían es que una cámara oculta en el estacionamiento del edificio de la ONU en México los grabo, a uno de ellos en varias ocasiones hablando con la roca y a los juntos dos moviéndola de sitio se piensa que para raparla.

Melvin un solitario indigente, que había tenido una vida larga y satisfactoria, la muerte ya le pisaba los talones. Vaya que vivió bien, trabajo poco y descanso demasiado, el cansancio no lo consumió como sucede con todos, si no el colérico tiempo. Recordaba los viejos refugios en los cuales se hospedo, los callejones oscuros en los se ocultaba cuando no quería ser molestado, pero dentro de él siempre hubo algo más, algo que no pudo dejar atrás, una compleja vida pasada antes de ser un vagabundo.
Melvin cruzo el parque a zancadas cansadas en busca de un poco de sombra, se desdobló boca arriba en una banca, cubrió su rostro con un periódico y durmió su siesta, alrededor de las tres de la tarde despertó con la boca seca, la espalda húmeda, sus uñas pobladas de mugre cambiaron las paginas del periódico y justo a la mitad del un articulo acerca de los beneficios de la leche deslactozada, otra persona tomo asiento junto a el, le molestaban las interrupciones, tanto como no limpiarse después de terminar sus asuntos en el baño.
El sujeto cubierto de grasa le hablaba a una roca, él sujeto se agacho para cortar el césped que crecía alrededor de ella y levantarla para retirarle los bichos.
-Ves, que se siente mejor estar limpia, otro perro te ha vuelto a mear, por eso sabes, mañana voy a darte con la esponja.
Melvin continúo leyendo fingiendo no escucharlo.
-Parece que hoy te ha hecho compañía ese señor-miro a Melvin de soslayo- Ha pasado la tarde contigo... -Pego la piedra a su oído- Esta bien le preguntare como se llama -le hablo al pequeño muro de periódico que cubría el rostro del otro vagabundo- Oiga señor buenos días.
El anciano indigente ni siquiera tomo atención sabiendo que se dirigían directamente a él. Hasta que una mano bajo el periódico.
-¿Cómo esta señor? Mi nombre es Herbert. -Le extendió la mano.
-Hola, -respondió lentamente al saludo- si no le molesta estoy ocupado.
-No fue mi intención molestarlo, es sólo que mi amigo allá, desea conocerlo tal vez hasta invitarle un trago.
El desconocido al que le faltaban todos los dientes incisivos y el pulgar derecho apunto a la roca. Melvin miro la piedra inerte, la analizo por un segundo para cerciorarse de que se trataba de un objeto completamente inanimado.
-Su amigo no parece ser del tipo que le gusta tomarse un trago con desconocidos.
-Pero usted parece del tipo que acepta un trago cuando se lo invitan –Herbert le balbuceo algo al objeto inanimado, como si le hablara al oído.
En lo personal el dice que prefiere un café.
Joel reviso la piedra y se llevo la mano a la barbilla.
-Si ustedes pagan el café ésta bien -Melvin pensó en tomar ventaja de la situación.
-Déme una mano -tomo un extremo de la piedra- mi amigo es muy pesado para llevarlo yo solo.
Milton ( Mexico D.F.)

martes, 21 de junio de 2011

me siento solo en el muelle de la bahía



Sentado en la mañana soleada
Estaré sentado cuando la tarde llegue
Viendo los barcos que se van
Entonces los veré irse lejos otra vez
Estoy sentado en el muelle de la bahía
Viendo la marea, alejarse
Sentado en el muelle de la bahía
Perdiendo el tiempo


Deje mi casa en Georgia
Pasando por la bahía Francisco
No tengo nada por que vivir
Veo que no hay nada en mi camino
Solo me siento en el muelle de la bahía
Viendo alejarse la marea
Sentado en el muelle de la bahía,
perdiendo el tiempo

Veo que nada cambió
Todo, todo sigue igual
No puedo hacer que diez personas
me dirijan la palabra
Y supongo que seguirá siendo igual

Estoy sentado descansando mis huesos
Dos mil millas, recorrí
Solo para hacer de este muelle mi hogar
Solo me siento en el muelle de la bahía
Viendo alejarse la marea
Sentado en el muelle de la bahía
Perdiendo el tiempo.
Traducción de Ángel © nov-2010
http://angel-lectorimpertinente.blogspot.com/2010/11/sentado-en-el-muelle-de-la-bahia.html

lunes, 13 de junio de 2011

Cancun



Vengo porque me manda la médica de cabecera. Yo no soy de las que van a médicos de los nervios, pero si ella me lo recomienda, pues para eso sabe más que yo. La médica dice que me irá muy bien contarle lo que le voy a contar, pero yo, se lo digo sinceramente, con las pastillas me apañaría como siempre me he apañado. Me dice que mejor que se lo explique a usted y yo pienso que por probar no se pierde nada. Pero mi marido de esto no sabe ni media, él no cree en psiquiatras ni en horóscopos. ¿Me siento aquí?
Pedro y yo llevamos cuatro años casados y no tenemos hijos. Tomé la pastilla al principio, cuando decidimos esperar porque teníamos que vivir la vida. Después las dejé y pensamos que iríamos a lo loco, sin programar nada, que si me quedaba me quedaba, y ya está. Tuve un retraso y me puse muy nerviosa, no sabía si estar contenta o no. Se acabó la buena vida, pensé, pero bueno, seguro que cuando tenga un niño será muy bonito, todo el mundo lo dice.
El retraso fue solo un retraso y me quedé un poco decepcionada. A Pedro no le afectó nada. Me dijo, venga tonta, ya verás lo bueno que es seguir intentándolo. Y me abrazó. Pedro es una de aquellas personas que parece no tomarse nada en serio, siempre está de guasa. A mí me enamoró precisamente así, bromeando, porque yo no estaba acostumbrada a tanta alegría. En mi casa éramos todos bastante aburridos. Mi padre hablaba muy poco. Mi madre sí que hablaba, pero decía las mismas cosas una y otra vez. Y tengo un hermano con trastorno bipolar que por lo general va muy sedado y tampoco da mucho tema.
Pedro hace reír a todo el mundo. Sin hacer nada especial, solo con pedir una cerveza o diciendo cómo están ustedeees… cuando entra en el bar. Las primeras veces que le vi me guiñaba el ojo, me pellizcaba el culo, qué pasa, rubia, me decía. Y yo me partía de risa, porque soy morena, ya lo ve usted. A lo tonto, empezamos a salir y un día me dijo bueno qué, habrá que ir pensando en algo, no. Y yo no me lo podía creer, pero sí, quería casarse conmigo. Ya de hacerlo, lo hacemos bien, por la iglesia y con limusina, nena. Casarse es muy complicado, nosotros queríamos hacerlo rápido, pero no había fechas libres ni en la parroquia ni en el restaurante. Y luego, cuadrar los días de la iglesia y los del sitio donde íbamos a hacer el gasto tampoco fue fácil. Pedro se iba poniendo cada vez más nervioso y me dijo, lo arreglas tú, reina, que ya me estoy hartando y yo cuando me harto, me harto. Y si me tocan mucho los huevos, paso, entiendes, paso. Esto me lo dijo en el bar y luego se tomó un par de cervezas y se enfadó, era la primera vez que lo veía así. Y todo por culpa de la puta boda, decía.
Nos casamos en enero, que es un mes fatal, pero qué se le va a hacer. Y fuimos de viaje a Cancún, eso sí que no lo olvidaré nunca, las mejores vacaciones de mi vida, en un hotel que tenía forma de pirámide, porque por lo visto cerca de allí hay unas pirámides muy famosas. Comimos de maravilla, no salíamos de la piscina, tomábamos tequilas hasta no poder más. Barra libre, señores. Pedro se compró un sombrero mejicano y no se lo quitaba ni para dormir. Imitaba a los mejicanos todo el día, ¡yujuuu, ay, ay, ayyyy! Eso me daba un poco de vergüenza. Se lo dije un día, que a lo mejor a los camareros les molestaba, pero no me hizo ni caso. Eres más sosa que sosa, nena, me soltó. Qué sabrás tú lo que hace gracia.
Al volver a casa, en el avión, hablamos de lo de los hijos. Yo, la parejita, me dijo. O tres, que no se diga que no funciono. Pero vamos a esperar un poco, chaparrita, vamos a pasarlo bien.

¿Qué ya seguiré otro día? Pues si lo malo viene ahora, que hasta aquí no tengo queja. Bueno, yo lo que me diga. No, si la entiendo. Debe estar todo el día escuchando desgracias, o a gente que le da la vara como yo, mismamente, que a ver qué le importa a usted lo de Pedro. ¿Me dará hora la enfermera? Pues vale.
¿Usted ha ido a Cancún? Pues tampoco se ha perdido nada.
Maria Guilera

viernes, 10 de junio de 2011

Soñadores..........


A veces no sé

si vivo en un sueño

o sueño vivir....


Publicado por Soñadora

jueves, 9 de junio de 2011

POR SI LA VIDA TE ENVUELVE


Por si la vida te envuelve y, un día no regresas a casa, antes de que eso pase, y el tiempo se marche contigo, quiero decirte te amo, junto a tu pecho, a pesar de los arañazos de la vida.

Si la noche te alcanza fuera de casa, no te sientas perdido, por que siempre estaré esperándote, y mis ansias de amarte no se habrán desvanecido, por que no habrá niebla que de mi te separe, ni lluvia en mis ojos de reproche que no te deje acercarte de nuevo.

Si el sol amanece junto a ti, en otra almohada, no te arrepientas, nuestros cuerpos han despertado juntos durante muchos años, y un despertar fuera de casa… solo es eso, por que el próximo será junto a mí, con mi boca dándote la bienvenida, y mi mejor sonrisa como desayuno.

Si un día decides que mi amor no es suficiente, tomate tu tiempo, vive lejos de mi, pero cuando me quieras sentir de nuevo, y tener amor del bueno… regresa a mi, mis brazos no serán cadenas, te abrazaran si te sientes solo, si me necesitas, si me quieres.

Y sobre todo, si decides amarme siempre, piensatelo bien, por que no soltare jamás tus manos, solo te dejare tu espacio, y estaré al otro lado, en otro cuarto, pero tan cerca como para respirar tu aliento, y enrollarme en tu mirada.



Publicado por Lola

lunes, 6 de junio de 2011

Estados de ánimo

Estaba harto del mundo. Se había cansado de él. Se había cansado de recibir patadas de todo el mundo, de que todos lo utilizaran. Su mujer lo había dejado después de utilizarlo durante años como su banco particular, y si por si eso fuera poco había conseguido, a base de mentiras, que el juez le concediera la custodia de su hija, a la que no le hacía ningún caso, sólo para que de esta forma tuviera que pagarle una pensión alimenticia, que después malgastaba en ropa. Tras su divorcio buscó apoyo en sus amigos, pero descubrió que durante el tiempo que estuvo casado los había perdido a todos, normalmente por causa de su ya ex-mujer. Al final todo esto lo acabó llevando a una depresión. Que estaba pasando por una depresión lo sabía bien, a fin de cuentas era psicólogo.
Lo peor de la situación era que no era capaz de afrontar sus propios problemas, y además tenia que escuchar los de sus clientes y ayudarles a afrontarlos. Cada día estaba más cansado de sus clientes, los veía como seres desaprensivos que sólo sabían quejarse de sus problemas y no se daban cuenta de que él también tenía los suyos propios. Tenía que sentarse y escuchar a toda clase de personas hablar sobre problemas diversos, tales como problemas de autoestima o diferentes tipos de complejos o fobias derivadas de una infancia traumática,
Aquella tarde el paciente era un hombre que padecía un caso de depresión muy grabe. Había intentado suicidarse en varias ocasiones, y ahora se encontraba en un estado de debilidad mental, cualquier cosa podía llevarlo a intentar suicidarse. Llevaba más de una hora hablando sobre la obsesión que tenia con respecto al mundo, que le hacía sentir que todas las personas lo despreciaban y solo querían hacerle daño. Comenzaba a estar cansado de escuchar a aquel tipo. Aquel día estaba especialmente irascible, y aquel tipo no conseguía más que ponerlo furioso, no dejaba de quejarse, era insoportable, estaba cansado de oírlo hablar, no podía aguantarlo más, y acabó ocurriendo lo que intentaba evitar, estalló:
-Joder, eres inaguantable, normal que todo el mundo te desprecie, no dejas de rallar, no eres más que un cansino. Y aún por encima eres un inepto. Joder ¿cuántas veces has intentado suicidarte, cinco, seis?, joder, y ninguna te moriste, hay que ser negado, ni morirte sabes.
La cara del pobre hombre era todo un poema, sin embargo su única reacción fue levantarse y marcharse. Después de eso decidió que ya era suficiente por aquel día, y que no quería volver a oír los problemas de nadie más. Cerró la consulta y se fue a un bar, quería olvidar sus penas con alcohol.
Al despertarse por la mañana la cabeza le daba vueltas. No recordaba como había llegado a casa, lo único que recodaba era que había estado bebiendo hasta que al bar cerró. Se levantó y fue hasta la cocina, comenzó a preparar café y mientras encendió la radio para oír las noticias. El café le sabía a rayos, pero aun así siguió bebiéndolo, quería estar despierto en la consulta. No le estaba prestando demasiada atención a la radio, sin embargo una noticia hizo que empezase a prestarle atención. La noticia hablaba sobre un suicidio, no decían el nombre quien se había suicidado, solo decían sus iniciales, O.P.L.. Y eran esas iniciales lo que había despertado su interés por aquella noticia, pues coincidían exactamente con las del cliente al que había insultado el día anterior.
Llamó a su secretaria y le pidió que llamara al paciente,la respuesta que le dio ya la esperaba: no contestaba. Decidió ir a la policía para informarse, a fin de cuentas si alguien le preguntaba por su interés podía aducir que intentaba informarse sobre un paciente con un amplio historial de intentos de suicidio, a fin de cuentas era la verdad. La información que le dio el inspector encargado del caso no hizo más que confirmar lo que ya sabía: el suicida era su paciente.
Fue a la consulta, pero apenas pensaba lo que sus pacientes le decían, su cabeza estaba en otra parte. Había matado un hombre. En realidad ese hombre se había suicidado, pero si lo había hecho había sido por su culpa, a fin de cuentas el debía de ayudarle a ganar auto confianza, y lo único que había hecho fue insultarle. Se sentía como un asesino. Finalmente no pudo soportarlo más, cerró su consulta antes de tiempo y se fue a un bar a ahogar sus penas con alcohol.
A la mañana siguiente un ruido lo despertó. Su cabeza le daba ruedas y no era capaz de recordar nada de lo que había hecho la noche anterior. Lo único en lo que era capaz de pensar era en el incesante ruido que le estaba destrozando la cabeza. Pronto pudo identificar el lugar de procedencia del ruido: la cocina. Cuando llegó a ella vio algo que no se esperaba, un hombre estaba rebuscando en sus armarios y moviendo todas cuantas cosas tenía en ellos. Cuando el hombre se dio la vuelta casi le da un infarto. El hombre que estaba en frente suya no era otro que Oroitz, el paciente que se había suicidado.
-Menos mal que apareces, no doy encontrado nada en esta cocina y empiezo a tener hambre.
Aquello no podía estar pasando, tenía que ser alguna alucinación producto del alcohol. Aquel hombre que estaba delante de él era exactamente igual a su paciente, pero no podía ser su paciente, estaba muerto, de eso no había duda, había visto su cadáver.
-Hola, ¿estas ahí?. Tengo hambre.
-¿Quien cojones se supone que eres?
-Esa si que es buen, que quién soy. Lleva años viéndome todas las semanas y ahora me pregunta que quién soy. Soy Oroitz. ¿Qué pasa, es que te has quedado ciego y no me ves o qué?
-No, tú no puedes ser Oroitz. Oroitz esta muerto. Yo vi su cadáver.
-¿Muerto?. Y después el que necesita un psicólogo soy yo.¿No estoy muerto, si lo estuviese no te estaría hablando ahora mismo.
-No, tú estas muerto. Yo vi tu cadáver. Me dijeron que era tu cadáver. Tú estas muerto. Esto no puede estar ocurriendo. Todo esto no puede estar pasando. Debe de ser un mal sueño, o una alucinación provocada por le alcohol. Si me doy una ducha y me aclaro la cabeza seguro que todo esto se convertirá en un mal recuerdo.
Se fue al baño y se dio una ducha con agua helada, quería que su cerebro se despertase por fin. Cuando salió de la ducha no vio a nadie. Caminó por la casa y no vio a nadie. Respiró aliviado, se vistió y se fue hacía el garaje. Entró en el coche y respiró aliviado, no había visto a nadie.
-Por fin llegas. Empezaba a aburrirme. Pasaste demasiado tiempo duchándote.
Miró horrorizado por el retrovisor, y vio que allí estaba sentado Oroitz. Aquello empezaba a ser preocupante. Sabía que no era un sueño, pues pudo sentir perfectamente el agua de la ducha. Sabía que no era un efecto secundario del alcohol, pues su cerebro se había despejado. Solo quedaba una opción: aquello no era más que una alucinación; se había vuelto esquizofrénico. No sabía que podía hacer, lo único que se le ocurría era ir a la consulta y tratar de seguir con su vida normal hasta que las alucinaciones desapareciesen.
En la consulta las cosas no pudieron ir peor. Oroitz no paró de hablarle en ningún momento y finalmente no pudo soportarlo más y acabó estallando cuando estaba con una paciente.
-¿QUIERES CALLARTE DE UNA PUÑETERA VEZ?¡YA ESTOY HASTA LAS NARICES DE TU MALDITO BLA BLA BLA!
La paciente se quedó mirándolo aterrorizada. Se dio cuenta de su error demasiado tarde. Lo único que pudo hacer fue alegar que estaba pasando por una etapa de estrés y darle una cita gratuita para otro día. Decidió que ya había sido suficiente por aquel día, cerró la consulta y se marchó a casa.
Al día siguiente otra vez el ruido lo volvió a despertar. Fue a la cocina y vio a Oroitz rebuscando de nuevo en los armarios.
-Tienes que decirme donde guardas las cosas, me muero de hambre.
-El tío soso este tiene razón, ¿es que en esta casa no se come?
Aquella voz. Aquella voz lo dejó aún más asustado de lo que ya estaba. Conocía perfectamente aquella voz. Era la voz de su ex-mujer. El hecho de que estuviese teniendo una alucinación con su ex-mujer sólo podía significar una cosa: estaba empeorando. Decidió no dar consulta aquel día, no quería que sus pacientes sufriesen las consecuencias de su enfermedad.
Aquel día fue peor que el anterior si cabe. Ahora a Oroitz se había unido su ex-mujer, y entre los dos estaban consiguiendo acabar con su moral. Decidió salir a la calle, quería despejarse un poco. Al final acabó entrando en un supermercado, no sabía muy bien por qué. Cuando fue a pagar lo poco que había comprado Oroitz y su ex-mujer comenzaron a hablarle de nuevo.
-¿Por qué no le dices que se suicide como hiciste conmigo?
-¿O por que no utilizas tus trucos mentales para destrozarle la vida?
Estaba furioso. Sentía la ira correr por sus venas. Quería que todo aquello se acabase, que dejasen de hablarle. No fue consciente de sus actos. Simplemente cogió unas tijeras que había sobre el mostrador y se las clavó a su ex-mujer. Pero algo raro ocurrió. Del lugar donde le había clavado las tijeras empezó a salir sangre. Miró al lado de su ex-mujer y vio que allí estaba su hija. Miró a su alrededor y vio a la gente gritando y a alguien estaba llamando a una ambulancia. Entonces comprendió. No había apuñalado a una alucinación, sino que había apuñalado a su ex-mujer. La policía no tardó mucho en aparecer, y se lo llevaron a la comisaria. De lo único que pudo enterarse fue de que su ex-mujer murió al poco de llegar al hospital.
El fiscal no paró hasta conseguir que el juicio fuese asistido con un jurado popular. Lo acusaron de asesinato, de violencia de género y como agravante añadieron el hecho de que hubiese agredido a su ex-mujer delante de su hija. El jurado fue unánime: cadena perpetua. Cuando llegó a aquella cárcel lo primero que hicieron fue meterlo en una celda aislado de los demás reclusos. En ella Oroitz se encargó de acabar con la poca moral que le quedaba, y finalmente se suicido utilizando las sabanas para colgarse de la ventana.
Cristián Estévez

sábado, 4 de junio de 2011

Renacimiento


A la sombra de un muro, desierto y desolado,
ambula mi apatía con paso enajenado.


Como trémulo manto, espejo de la brisa,
mi lóbrega figura se turba con la prisa.


Los años ya gastaron su histérica bonanza
con los cierzos helados, la típica venganza.


Camina hacia la luz la urdimbre de la noche
dejando en la congoja su pálido derroche...


Oiré en la letanía el rezo milenario,
alud de turbulencias, el sórdido calvario.


Seré desde las salvas espiga incomparable,
racimo generoso, la cuenca insoslayable.



Luján 2009.

Eduardo Juárez


Versos pareados Alejandrinos.
"Excelente su trabajo; técnicamente perfecto y de bello contenido lírico."

Prof Raúl Rossi. Conservatorio Literario de Rosario, Argentina.


Publicado por Luján Fraix en
http://lujanfraix.blogspot.com/

miércoles, 1 de junio de 2011

A Fala. Lois Pereiro


Somentes
intentaba conseguir
deixar na terra
algo de min que me sobrevivise
sabendo que deberia ter sabido
impedirme a min mesmo
descubrir que só fun un interludio
atroz entre dous muros de silencio
só puiden evitar vivindo á sombra
inocularlle para sempre a quen amaba
doses letais do amor que envelenaba
a súa alma cunha dor eterna
sustituíndo o desexo polo exilio
iniciei a viaxe sen retorno
deixándome levar sen resistencia
ó fondo dunha interna
aniquilación chea de nostalxia.


Imagen de Elia fuentes: "O Fermoso das espiñas"
Ela di: "A consciencia do perigo. O deixarse ver e mirar. A valentía de ser un mesmo".
PUBLICADO POR FONSILLEDA