domingo, 30 de enero de 2011

Amanecer


Claramente, el haiku contrasta con la poesía "europea" por muchos motivos pero esencialmente por su aspecto de intentar abarcar el todo en una forma reducida y mínima: el haiku es metáfora desde su nacimiento, pues debe abarcar lo inabarcable.

Os dejo uno que realmente me parece que deja muy claro el sentido del haiku con toda claridad:

Sin mi viaje
Y sin la primavera
Me habría perdido este amanecer.


-Shiki Masaoka-

jueves, 27 de enero de 2011

¿¿¿¿Ahora, cómo regreso ?????

la blanca nieve
amortigua la prisa
con su silencio
(anónimo)

lunes, 24 de enero de 2011

Medio pan y un libro



"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?

¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz."

Locución de Federico García Lorca al Pueblo de Fuente de Vaqueros (Granada), con ocasión de la inauguración de la biblioteca pública.

Septiembre 1931.

domingo, 23 de enero de 2011

El dolor




Cuando Klark recuperó la consciencia apenas podía moverse dentro de su traje de astronauta. Giró la cara, no sin mucho esfuerzo. Quería comprobar si aún estaban allí. Desde que Louis, el copiloto, le confesó la aventura que había tenido con Lisa, todo habían sido desgracias. La pelea de colegio dentro del exiguo habitáculo no fue una buena solución. El aterrizaje fue aún peor. Pensaba que quizá el repertorio de desgracias empezó cuando le nombraron a él comandante de la expedición en detrimento de Louis. Se habían descargado las baterías de reserva, las que eran vitales para despegar. Buena parte del instrumental estaba inservible y el copiloto había fallecido al golpearse con un panel solar nada más descender de la nave sin su casco reglamentario. Eso es lo que Clark consignó en la bitácora. Él estaba allí todavía tendido, despierto, tras el aturdimiento que le sobrevino al sufrir el ataque de aquellas diminutas e incontables criaturas verdes. Seguía sintiendo un intenso dolor en las piernas pero confiaba en alcanzar el módulo y encontrar un botiquín de emergencia intacto. Por fortuna el protector de fibra no se empañaba con el halo de su respiración. Hizo un esfuerzo por mover sus brazos para poder incorporarse. El dolor de sus piernas era cada vez más intenso. No lo podía entender, ya no las tenía. Aquellas criaturas habían devorado sus miembros inferiores y habían sido capaces de suturar las heridas y cerrar el traje presurizado. El oxígeno se le estaba acabando. Pensaba en Lisa, pensaba que todos le habían engañado.

© Manel Aljama

viernes, 21 de enero de 2011

La línea recta






Carlos hablaba de silencios. Silencios como piedras en la pared de la habitación, silencios como escupidas en el rostro. El sillón lo sostenía como a un borracho: las manos cayendo por los lados de los apoya brazos, las piernas estiradas sobre la alfombra, la cabeza inclinada hacia atrás. Carlos no hablaba de silencios, ni los imaginaba: los oía, reales, llegando desde la habitación superior de la casa, bajando las escaleras. Silencios de murmullos entrecortados, de mordidas, de placer. Levantó una mano, y una gota de whisky le corrió por la manga de la camisa. Recordó que debía mantener la horizontalidad del vaso. Bebió y tragó más allá del nudo en la garganta. Su mirada no pretendía un enfoque certero, y cerraba los ojos largamente hasta volver a ver el living dibujado sobre sus párpados. Recordó que una vez tuvo una pesadilla: estaba en la oficina abstraído en unos presupuestos, y de reojo veía que alguien estaba parado a su lado. En un momento levantó la vista y allí estaba Carmen, vertical, con sus enormes ojos abiertos, y muerta. Más allá, de espaldas, había un muchacho recogiendo unos sobres que estaban sobre el mostrador. Carlos quiso gritar en el momento que el joven comenzaba a morirse, porque sin siquiera sospecharlo el chico estaba en el camino de la muerte, en la línea recta e imperturbable que seguía la muerte aquella tarde. Despertó con el grito vivo en la habitación. Desde entonces Carlos creía que la muerte seguía una línea recta, y que morirse era cuestión de estar dos centímetros más allá.
Ahora habría los ojos de vez en cuando y volvía a paladear el whisky, y giraba la cabeza estúpidamente para luego sonreír y sospechar que no tendría tanta suerte aquella tarde, que no tendría él la suerte de estar en el camino de la muerte en ese momento. Un solo tic-tac marcó las diecisiete. Pensó en que el tiempo suele ser enemigo de los hombres. Haber salido antes de la oficina fue su tiempo y su desgracia, y fue también la causante que lo obligaba ahora a escuchar silencios que bajaban por las escaleras, por la misma escalera que llevaba hacia la habitación, la misma escalera que habría pisado el amante para llegar hasta la mujer que lo esperaba. Ahora un quejido, ahora otra mordida. Carlos oía esos silencios y el suyo, y murmuraba entre dientes, maldecía y buscaba el camino. Imaginaba a la muerte entrando por la ventana, pasando por encima de la mesa, de las sillas, del gato ahora vivo, ahora muerto. La imaginaba subiendo la escalera, palpando la baranda, tiñendo de neblina el pasamano de madera. Olvidó el vaso sobre la alfombra. Entrelazó los dedos y apoyó las palmas de las manos sobre la cabeza. Logró divisar a través de la ventana un grupo de gorriones alborotados, y reflexionó que esa imagen era su pasaporte a la realidad como así también lo sería, un segundo más tarde, el revólver en su pulso. Y en esa realidad siguió escuchando silencios bajando escalones, y siguió recordando pesadillas, y cayó en la cuenta de que la puerta de la habitación estaba ahí arriba, en el camino correcto, ni dos centímetros más allá.

Lucas

miércoles, 19 de enero de 2011

V

El hongo comestible Ustilago maydis, parásito del maíz


Fue tras una noche en la ópera, tequileando entre amigos.
Más tarde llegaría descubrir el cuitlacoche; bien dijo L. que podrían pasar perfectamente otros 40 años sin probarlo.
Confesar que mi primera impresión fue la de ser un repelente; claro que yo soy tan voluble que tengo no menos de cinco primeras impresiones distintas, y mi naturaleza caprichosa tiende por tanto a quedarse con la que más conviene a las circunstancias.
Renombrar las calles de Brooklyn y Sintra con acento chilango y hacer un repaso por todos y cada uno de los estados de la república visitados, mientras M. nos cuenta entre sonrisas que fue un navajazo, no más; cortesía de tres viejas que la atracaron.
Es lo que tienen los reencuentros, supongo...

sábado, 15 de enero de 2011

¿descalza.........?





Que inmensidad de respuestas rebela la pregunta inacabada...

Desplegar el amanecer, apocalipsis de la patente de mi inconsciente hacia ti, de ti...; ese primer pensamiento impulsado, sencillo y espontaneo, que tras de sí deja el dibujo tenue de una leve sonrisa que apenas inapreciable fecundas desplegando las alas del día.

Te recorro entre el silencio como quien saborea el imprescindible primer café de la mañana y te imagino devolviendome el aroma que entre nuestras almas se conjuga en la mitad de la distancia.

Alargas tus brazos eternos y me rodeo de tu fuerza, mientras sigo latiendo el camino marcado, apretando la vida para que tus fuerzas no persistan, aunque no siempre la fe es amiga y el reloj se desgasta irónico y rebosa los segundos de mi impaciencia furtiva.

Mientras, los zapatos del día caminan...

La sed se cuela en cada grieta buscando nuestra dulce imperfección hedonista, sembrando el arrecife de la casualidad para refugiarnos entre los corales del silencio, del aullido permanente de la necesidad... que nos enferma... me enferma...

Y te haces imprescindible e invisible en la oscuridad de la noche; el relente de tu olor entre mi pelo..., lo siento y de nuevo las lineas se funden codiciandote en el sueño, las hojas caídas no tornearon el árbol y desde su raíz te vuelve a sentir mordiendo mi sangre.

El camino ya volvió a descalzarse...


ALMA

viernes, 14 de enero de 2011

Largas tardes


Largas tardes que dibujan un enero resacoso y frío, melancólico y solitario, cuando se dan por terminados los momentos de euforia y fiesta….

Las aceras siguen teñidas de tonos ocres y marrones, húmedas y encharcadas, a la espera de que el sol salga de poco a poco e intente secarlas…

Camino lentamente por esas calles mojadas en un atardecer de domingo, todo está en silencio, las casas ocupadas y la niebla está bajando… pero a mi me gusta estar ahí… escuchando nada y recordando lo que hace unos días era todo bullicio y gentío con su ir y venir…

Las calles y los balcones ya están librados de sus adornos, ahora las luces que prevalecen son las de tono anaranjado, que aguantan despiertas hasta poco después del amanecer….

Largas tardes de domingo, paso a paso, calle a calle, paseando por lo vivido y recordando como ha sido… ahora ya, en nada, todo volverá a ser como hasta ahora era, y habrá pasado un año más… el tiempo, una aguja y su esfera nos narran segundo a segundo su pasar, y para los más despistados ahí está el reloj público elegido en cada ciudad para que todos a la par, en un mismo día y a una misma hora, nos demos cuenta de lo que vamos dejando atrás….

El tren prosigue su marcha, la vida continúa, ojalá todos los caminos que nos falten por recorrer estén pintados en tonos plata y dorado…

Un abrazo amigos.

Mare@

miércoles, 12 de enero de 2011

Hoy, Fue Un Día De Casis


Miré por la ventana… y casi toqué la lluvia
Salí a la calle y el suave viento… casi arrulló mi rostro
Bebí del café amargo… y casi su sabor lo hice mío

Te miré... y casi creí verte
Te acaricié… y casi te noté en mi piel
Te besé… y casi sentí tu boca en la mía

Pero hoy, fue un día de casis,
un día como otro cualquiera
un día de esos
en que los casis
se apoderan de mi,
de mi día,
de tu ausencia.

Un día de casis, repleto de mañanas.

lunes, 10 de enero de 2011

Un beso para un haiku


El beso (Edvuard Munch 1897)

En la distancia
no hay mayor soledad
que la de un beso


Noray


domingo, 9 de enero de 2011

Soy de energía baja.

Soy de energía baja.
Lo que Marisol llamaría "venusina" según no recuerdo bien qué catálogo de carácter y personalidad.
Si me dan a elegir entre contemplar, pensar, agitarme, subir y bajar, prefiero las dos primeras.
Por eso no me parece descabellada mi propia idea de que he de ser testigo de algo, una recopilación de sucesos o emociones, no lo sé.
En estas vacaciones me moví un poco y fue agradable, pero hace falta hacer mucho más.
Determinarme a la movilidad, a ejercer mi posibilidad de aprender de otros modos distintos a lo que estoy acostumbrada.
He intentado, he roto, he asumido distancias, he intentado dejar de presuponer.
Señalaré mis propósitos cuando sean cumplidos, cuando no tengan qué ver con el calendario y con las horas que trascurren veloces.
Tiene que ocurrir.
Poco a poco me decido.


Publicado por Karla Preciado

viernes, 7 de enero de 2011

Del por qué escribo


Hace unos días me preguntó un agente literario de una importante editorial que por qué escribía. Esta, me pareció, una pregunta trampa, entonces no pude evitar darle una de esas respuestas en donde se funden el placer y la necesidad...: escribir.
Supongo que escribo porque me encantan las sorpresas y vivir con intensidad. Nada hay más inalcanzable que lo vivido, y la escritura incluye a veces la quimera de atrapar el pasado junto a la posibilidad de soñar despierta. Para mí escribir es tener implícita la aventura de revivir, de combatir el paso del tiempo. Escribir me ayuda a comprender y a ordenar el desorden. Escribir me equilibra. Escribo para encontrar sentido al sinsentido, y porque me permite sentir el placer de contar la realidad (por ejemplo, en este blog) y lo que imagino (por ejemplo, en mi novela). Y también porque en el acto de escribir interviene la memoria, la experiencia y la imaginación. Escribo para reflexionar y pensar y darle vueltas a la vida de personajes siempre más interesantes que la mía. Y al escribir poder disfrutar del placer de la ficción, que es adictivo y que, igual que la realidad, no tiene límites. Escribo, por supuesto, para combatir el aburrimiento y pasarlo muy bien.
Para los que escribimos vivir, fundamentalmente, es escribir. Escribo para estar en paz conmigo misma, por aquello que decía Machado de "yo vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas". Escribo porque conmueve y perdura, como cada poema, cada ensayo, cada novela es la primera. En fin, "escribo, luego existo".

jueves, 6 de enero de 2011

Soltar amarras


Parpadean las esperanzas,
se van cargando de cierta luz azul...
la playa tiene de nuevo su voz morosa
para contarme los secretos de sus arenas,

he de acercarme para que me hable,
y poner los dedos en la raíz de sus singladuras,
para que el mar me ate a su sonido más tenue
y me convierta en una escucha sin fuerza,

sé que los mares acunan las luces...
y que las vuelven bellas y trémulas,
al igual que a los recuerdos
a los que invitan a revelar su ternura,

hace tiempo que lavo mis silencios,
que anudo mis oscuridades... ( a ti )

hace tiempo que no sé que hacer con mis brazos
y que me asomo al primer mar que me acoja
para sentir que se destilan luces vaporosas,

hace tiempo de todo, y sostengo un trozo de viento,
lo hago con el alma, que testea una nueva forma del vacío,

disfruto de un ocaso escurrido ( es para mí )
que me ha vuelto de tela, con forma de cortina,
mientras se cierra el telón de la última función,

falta el muro... falta la pared...
tengo miedo de que mi amor viaje sin fin,

los ecos de la vanidad a veces susurran
pero otras veces gritan...
mientras atesoro un bienestar sereno,
y creo que compartiré la noche... con un deseo conocido.

.
Publicado por Sir Bran

miércoles, 5 de enero de 2011

CONVERSACIONES...CONMIGO MISMA



¿Silencio porque callas?

¿Silencio.. porque no diviso tu expiación?
si envejeces a mi lado

Si vas a mi lado,
detrás de mí
delante de mí
dentro de mí

Silencio.. tu que me columpias
en tu cresta de necedad
e inmolas mi voz
rompiéndome el espinazo
cual torre de babel
astillada sin apetito ni ganas
y me dejas angustiada

tu incorporeidad me aterroriza
vagas etéreo
en los escollos de mi alma
y aun niegas
el secuestro de mi voz

Silencio... recuerda
sin mí no eres nada!

Y me pregunto
¿dónde está tu limite?
silencio.. no quiero ser
ese silencio
ni adherid tu longevidad
en mi piel


¡Silencio háblame!

Háblame de las alas de la vida
de los signos del destino
rómpeme los tímpanos
de este resacoso letargo,
se la escarpa
y yo el martillo
que libere mi piel

Libérame silencio
de este cemento
que no deja bañarme
en el vaho de las bocas

Silencio tú.. que rondas
abstracto por mi piel,
el horizonte que diviso
aun no lo has trazado

Silencio.. eras tan mío
ahora.. ya no dejare
que seas morada
en mi oídos

Quiero beberme el veneno de tu partida

¡Silencio, vete aléjate!
porque
ya
no eres mío!!

Dama Negra
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lunes, 3 de enero de 2011

Asfalto en mi piel


Andaba yo un día por el camino que me encontré, mi asombro era que aún ya habiéndolo recorrido era del todo desconocido por mi. A cada paso tropezaba con mi sombra y eso me desestabilizaba moralmente. Dicen que de los tropiezos aprendes, para mi eso no valía, cada vez me encontraba más en el suelo que erguido. Daba la sensación que la gravedad me jugaba una mala pasada. Los minutos eran horas interminables, todo a mi alrededor iba como a cámara lenta. La gente que me rodeaba me señalaba y se reía, no sabía el porqué y mi estado de ánimo se iba oscureciendo. Ese dichoso camino negro era un asfalto caliente y humeante, mis botas camperas se iban enganchando cada vez más en él, eso quería decir que mis andares cada vez eran más costosos, mis pasos se eternizaban aún más y los segundos eran ya días. Todo lo que acontecía a mí alrededor pasaba por mi mente como una película muda, ya no oía las carcajadas de los viandantes, ni el ruido de los coches, ni las sirenas de las ambulancias. Como si del espacio se tratara no habían sonidos para mi. Es muy extraño ver lo que sucede a tu alrededor y no poder oír nada, lo que un día era una sonrisa ahora es una mueca descarada y terrorífica.
Ya no camino como un bípedo, voy a gatas, arrastrándome como un borracho, o si preferis la versión romántica, parezco un bebé intentando seguir adelante. ¿Nunca os habeis imagnado lo que debe sentir una criatura tan pequeña a gatas en un mundo de gigantes?, yo creo que aprendemos a caminar pronto porque nos aterroriza estar tan cerca del suelo. Ahora me siento así, aterrorizado, mis extremidades inferiores no me aguantan y he de usar las superiores para poder avanzar por el camino.
Siento un calor bochornoso, el sudor se desliza por mi cuerpo como cera ardiendo, baja lentamente, muy lentamente quemando cada centímetro de mi cuerpo. No se si es sudor o mi alma ensangrentada saliendo por los poros de mi piel. No es líquido, es más espeso de lo normal y tiene un color oscuro, muy oscuro.
Sigo reptando por el camino ya no puedo gatear, mi sudor denso me ha cubierto todo el cuerpo como si de una nueva piel se tratara. No puedo identificar mi cuerpo como el de un ser humano, no estoy seguro de lo que soy, creo que aquello que yo creía que era sudor era el mismo asfalto que se iba integrando en mí. Estoy casi completamente seguro de que formo parte de esa carretera. Me da la sensación que noto la respiración de otros seres por mi alrededor. Siento, pienso, casi respiro, pero no me puedo levantar, ni mover, noto las ruedas de los vehículos por mi espalda. Como ser vivo temía por mi libertad, temía por mi muerte, temía por mis sentimientos, por mi alma, ahora que soy asfalto carezco de libertad, de alma, de sentimientos, carezco hasta de la posibilidad de desaparecer. Cuando vayais por las carreteras recordar que hay infinidad de cuerpos pegadas en ella, un sinfin de historias inacabadas, un infinito de sentimientos desperdiciados, libertades truncadas por nosotros mismos.
PUBLICADO POR JUANJO

domingo, 2 de enero de 2011

La vida sigue igual



Esta mañana y como siempre he sacado a pasear a mi perro, tiene que hacer sus cositas aunque sea año nuevo, aunque yo estuviera rendida de la noche de anoche, ya sabéis, eso de celebrar el nuevo año y de enviar al carajo el anterior, ya viejo y chocho que tantos sinsabores nos ha dejado en temas de trabajo, crisis, muertes, terremotos, inundaciones.....cansa mucho.

No he notado que nada haya cambiado, todo sigue igual, sé que este año que acaba de nacer se llama 2011, ¿y qué?, no importa nada, los días, meses y años los clasifica el hombre, pero el tiempo es tiempo nada más y va pasando por nuestra piel y nuestro ánimo o desánimo, según la historia personal de cada uno. El tiempo está quieto y pasamos nosotros con nuestras alegrías y pesares.

Es al parecer una necesidad humana la de medir el tiempo, para de acuerdo a las estaciones, asegurar la producción agropecuaria que da sustento y asegura la especie, es lo primordial en esta contabilidad que nos lleva a determinar el tiempo de nuestras propias existencias.
Cuando se habla de la medida del tiempo, claro está, a su paso, al antes y al después de cada momento de la existencia. El hombre es el único ser vivo que es consciente de que existe. Percibe la existencia en el tiempo como un flujo imparable de momentos sucesivos desde el nacimiento a la muerte. La necesidad de medir el tiempo la sintieron los hombres tan pronto como tuvo conciencia de si mismo.



¿Y qué con que estemos en el año 2011? nada, absolutamente nada, nos deseamos lo mejor ahora, pero hubiese dado igual desearlo el mes pasado, el tiempo sólo determina que cada vez nos queda menos camino que recorrer, el tiempo se queda y nosotros nos vamos al otro barrio que no es más que la nada infinita.

Jaén hoy seguía en el mismo lugar que hace unos días, sigue en Andalucía, siguen las casi terminadas obras del tranvía, sigue viento en popa a toda vela la remodelación de la Plaza de Santa María, siguen las obras en la calles, la gente sin trabajo, gente que sigue sufriendo, gente que se va, gente que llega........el tiempo como vemos, no es nada.

Anoche la lluvia impidió la afluencia de los jiennenses al amparo de la Catedral, "posible Patrimonio de la Humanidad" para recibir al año nuevo, unos cuantos chupacámaras asomaban sus cabezas entre los paraguas para salir por la tele, cuatro gatos como se suele decir, la lluvia siguió y jodió la fiesta que se las prometía muy distinta. No se si actuaría el grupo Apache debido a las inclemencias del tiempo, ya lo hizo el pasado año con mucho ruido, y nada del otro mundo, se ve que el Ayuntamiento está tieso para pagar algo mejor, si no actuó, creo que nada se ha perdido.
Hoy Jaén dormía la mona, las calles estaban como el día de Navidad, algunas personas paseando, otras visitando el casi nuevo escenario aún sin terminar de la polémica Plaza de Santa María y poco más, como os muestro en las fotos.

Si os fijáis, parece que sí hay un fácil acceso para las personas con minusvalía, lo han hecho bien, otro cantar es la entrada a la Catedral, hay escaleras que tendrán que remediar para que estas personas no tengan problemas a la hora de entrar, a ver si se lucen y piensan en todos.

Con esta nueva remodelación parece más grande, más alta y más ancha, eso es cierto, pero también más desangelada, más fría, no sé, creo que ha perdido solera y duende, y esa antiguedad de la que se presume, la pierde totalmente, en este Ayuntamiento se pasa de blanco al negro en un pis- pas, en mi calle adoquines por narices por aquello de lo antiguo, y la Catedral deja ser lo que era y la ponen moderna basándose en no se qué, todo sea por el Patrimonio al que se aspira, adiós árbolitos, adiós bancos para los mayores, adiós a lo que la hacía verdaderamente antigua.


Pues nada, que pienso seguir criticando lo criticable en 2011 también, para gusto de unos y pesar de otros, lo siento, pero yo a lo mío.

Os muestro la Plaza de Santa María, la nueva Calle Campanas, y la soledad de la Calle Cerón en el día de año nuevo a las 13 horas, por orden de aparición, que al fin y al cabo la vida es un teatrillo.