lunes, 3 de enero de 2011

Asfalto en mi piel


Andaba yo un día por el camino que me encontré, mi asombro era que aún ya habiéndolo recorrido era del todo desconocido por mi. A cada paso tropezaba con mi sombra y eso me desestabilizaba moralmente. Dicen que de los tropiezos aprendes, para mi eso no valía, cada vez me encontraba más en el suelo que erguido. Daba la sensación que la gravedad me jugaba una mala pasada. Los minutos eran horas interminables, todo a mi alrededor iba como a cámara lenta. La gente que me rodeaba me señalaba y se reía, no sabía el porqué y mi estado de ánimo se iba oscureciendo. Ese dichoso camino negro era un asfalto caliente y humeante, mis botas camperas se iban enganchando cada vez más en él, eso quería decir que mis andares cada vez eran más costosos, mis pasos se eternizaban aún más y los segundos eran ya días. Todo lo que acontecía a mí alrededor pasaba por mi mente como una película muda, ya no oía las carcajadas de los viandantes, ni el ruido de los coches, ni las sirenas de las ambulancias. Como si del espacio se tratara no habían sonidos para mi. Es muy extraño ver lo que sucede a tu alrededor y no poder oír nada, lo que un día era una sonrisa ahora es una mueca descarada y terrorífica.
Ya no camino como un bípedo, voy a gatas, arrastrándome como un borracho, o si preferis la versión romántica, parezco un bebé intentando seguir adelante. ¿Nunca os habeis imagnado lo que debe sentir una criatura tan pequeña a gatas en un mundo de gigantes?, yo creo que aprendemos a caminar pronto porque nos aterroriza estar tan cerca del suelo. Ahora me siento así, aterrorizado, mis extremidades inferiores no me aguantan y he de usar las superiores para poder avanzar por el camino.
Siento un calor bochornoso, el sudor se desliza por mi cuerpo como cera ardiendo, baja lentamente, muy lentamente quemando cada centímetro de mi cuerpo. No se si es sudor o mi alma ensangrentada saliendo por los poros de mi piel. No es líquido, es más espeso de lo normal y tiene un color oscuro, muy oscuro.
Sigo reptando por el camino ya no puedo gatear, mi sudor denso me ha cubierto todo el cuerpo como si de una nueva piel se tratara. No puedo identificar mi cuerpo como el de un ser humano, no estoy seguro de lo que soy, creo que aquello que yo creía que era sudor era el mismo asfalto que se iba integrando en mí. Estoy casi completamente seguro de que formo parte de esa carretera. Me da la sensación que noto la respiración de otros seres por mi alrededor. Siento, pienso, casi respiro, pero no me puedo levantar, ni mover, noto las ruedas de los vehículos por mi espalda. Como ser vivo temía por mi libertad, temía por mi muerte, temía por mis sentimientos, por mi alma, ahora que soy asfalto carezco de libertad, de alma, de sentimientos, carezco hasta de la posibilidad de desaparecer. Cuando vayais por las carreteras recordar que hay infinidad de cuerpos pegadas en ella, un sinfin de historias inacabadas, un infinito de sentimientos desperdiciados, libertades truncadas por nosotros mismos.
PUBLICADO POR JUANJO

2 comentarios:

  1. desgraciadamente es así, parece una pesadilla pero es la vida misma. Muy buena entrada para la reflexión.

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  2. Gracias Angel por tu visita a mi rincón. La foto le viene como anillo al dedo. Muy interesante tu blog que nos permite encontrar pedacitos de otras personas aquí. Gracias por poner mi relato.
    Un abrazo

    JJ

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