sábado, 27 de agosto de 2011

Mi vecina la divorciada



Foto: JUANJO FERNÁNDEZ



Éramos vecinos en el edificio.
Ella estaba recién divorciada.
Trabajábamos en la misma empresa.
Nos unían muchas cosas.
Amistad, complicidad, compañerismo…
Desayunábamos juntos y, algún día, teníamos que comer juntos.
Nos reíamos mucho.
Hablábamos de todo. Incluso de sexo, aunque siempre jugando con palabras de doble sentido.
Un día comiendo, tras beber un poco de más de vino que otras veces, terminamos hablando de sueños eróticos.
De esos sueños que nunca se cumplen o casi nunca.
No concretamos nada.
Apenas hicimos referencia a ninguno determinado.
Sólo vaguedades.
Yo, como una broma más, le dije que me ofrecía para cumplir cualquiera de sus sueños.
Ella sólo rió divertida.
Sentado en mi balcón con un vaso de whisky en la mano, con la vista del mar frente a mí, recuerdo y digo qué graciosa es la vida, me pongo a retroceder en el tiempo y trato de llegar al inicio de toda esta historia, al comienzo de todo y es que todo parece tan simple y sencillo pero hubieron que encajar varias, muchas piezas para llegar a saber el por qué de todo esto que viví y me toca hoy contar.

Nunca me voy a olvidar…

Eran como las seis o seis y media de la tarde, el cielo empezaba a tornarse naranja, naranja rojizo, ese color tan hermoso que solo la naturaleza nos puede brindar, el mar se veía como una inmensa y plateada pista de hielo, el mar estaba muy verde y calmo, la brisa era suave y fresca como una típica tarde de otoño, una que otra gaviota volaban por sobre la orilla como despidiéndose del día que acababa y dándole la bienvenida a la noche que llegaba.
De pronto sonó el timbre de la puerta, era ella.
-He tenido un día horroroso en el trabajo, me apetece como no te puedes imaginar cumplir con el más apasionante de mis sueños eróticos, estar con un hombre hasta el amanecer, que me acaricie besándome el cuello lentamente. Recorriéndolo con su lengua hasta llegar a mí oreja. Soplando suavemente por el mismo trayecto.
Eso hará que se me erice la piel y mi respiración se altere………
Que haga el amor conmigo tres, cuatro veces….........que me haga volar como sólo puede hacerte volar un grandísimo orgasmo.
-¿Tienes algo que hacer esta noche?
-Nada, no tengo nada que hacer, puedo hacer toooodo lo que me pidas, le dije como si de un tarzán se tratara.


-Entonces……………..¿te puedes quedar con los niños?
©Angel 2011

8 comentarios:

  1. jajajaja buenissssiiiiimooooooo!!!!!!
    no me lo esperaba!!!!!
    un abrazo

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  2. Me parece que fué una buena proposición que le cuides por una noche los niños, para que ella haga realidad uno de sus mejores sueños eróticos.
    Acaso no era una buena amiga. ¿Para qué están los amigos?... ;-)

    saludos

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  3. ¡¡¡ chica lissssta !!!
    chico....¿¿¿ iluso??? jajajajaja

    besos

    mae

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  4. En su día me pareció genial y de nuevo me reitero . Cada línea y cada palabra destilan ese sentido del humor tan característico tuyo, tan sureño.
    Nos introduces en la mente de tus protagonistas con facilidad. Llegamos a sentirnos identificados. ¿Quién no ha sufrido en propia piel un malentendido ?
    Plafff ! "Todo su gozo en un pozo".

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  5. Lentamente, el autor presenta, se adentra y eleva las cotas del deseo de su personaje. Luego, casi cuando estábamos los lectores celebrando su éxito y pegando el ojo a la mirilla para gozar como un voyer cualquiera... plaf!
    Ya lo dijo el sabio: más dura será la caída.

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