martes, 30 de diciembre de 2014

yo



Algunos días se esfuma el amor
y el miedo ocupa todo el espacio.
Otros hay luz,
dejo de mirar los puntos oscuros
y me acaricio con la tibieza del sol.
No me planteo traiciones,
dolor, ira, revancha,
me detengo y noto la brisa,
el olor de las primeras gotas de lluvia
y entro en mi amor,
en el amor por mi,
por mis momentos de paz y los otros.

Hoy el viento era fresco.
He corrido con ganas, disfrutando del amanecer
y del olor a tierra húmeda.

Yo soy, y es lo realmente cierto
añil

sábado, 27 de diciembre de 2014

Granada


Ella es una boca jugosa,
encarnada como un durazno
de sangre
y clorofila carmesí; un granate
que desprecia al pintalabios
y dibuja de memoria el apetito
que enmarcan sus dientes.

Ella es deseo y es frescor,
es salsa para mi pan
y son granos delineados
su boca abierta;
se nos han volado
muchas hojas del calendario,
pero sigue siendo el carmesí
que invita a la batalla
y a vencer la alineada frontera
de su granada desgajada.

Ella es jugoso otoño;
yo una sed desértica
que nunca se sacia,
que jamás se siente ahíto
y sueña en la próxima escaramuza
de la que ser víctima.
 Francisco Espada 

lunes, 22 de diciembre de 2014

Joe Cocker D.E.P.

No tengo palabras, hoy nos falta

martes, 16 de diciembre de 2014

Gourmet


Dada mi profesión de crítico gastronómico me sorprende la profusión de programas en los que se preparan platos altamente sofisticados y concursos donde se exige a los concursantes que preparen suculentos platos para poner a prueba su imaginación.

Para ser capaz de saborear un buen menú es necesario haber educado el paladar con cada producto, con cada matiz. No es una tarea fácil, es un arte ser capaz de disfrutar cada plato e intentar adivinar la personalidad de quien lo ha preparado. Por su forma de hacer se puede intuir el carácter del autor, hasta se puede intuir si es buena persona.

Hace algunos años que tomé la costumbre de valorar la calidad de los restaurantes que debo examinar sin salir de casa, prescindiendo de la atención del maître o de la decoración que intuyo adecuada. Me concentro solamente  en la comida y en activar mis papilas gustativas, en descubrir esa intención oculta que contiene cada plato. Esto era así antes de la operación y no me impidió seguir trabajando. Mis opiniones se siguen tomando al pie de la letra y en determinados momentos aparece como “trendic topic” en las redes sociales.

En algunos casos mis compañeros de profesión, otros críticos de revistas especializadas, ponen como ejemplo mi capacidad para percibir ese aroma que recuerda un momento de la infancia o aquel otro regusto meloso que remite al calor del fuego en casa de la abuela.

Dicen que la cocina cada vez se asemeja más a las otras artes, al de la pintura por ejemplo, donde cada obra debe llevar su interpretación para ser tenida en cuenta, pero permitan que esboce una leva sonrisa cuando recuerdo que debido a una lacerante enfermedad me  fue extirpada la lengua, de modo que puedo sentir la comida lo mismo que un ciego puede apreciar un cuadro de Velázquez. Pero mi criterio, mi imaginación valdría decir, se sigue teniendo en cuenta como uno de las más acertadas a la hora de discriminar sabores y texturas, soy lo que se dice un profesional competente

 jaal 

domingo, 14 de diciembre de 2014

Reflejo


Foto de ñOCO le bOLO

Había escrito cien veces: te quiero. 
Como quien escribe el castigo de un profesor chiflado. 
Cien veces, y ninguna era cierta. 


Se aferró fuertemente al reflejo de su esencia en la laguna.

... MARINA

miércoles, 10 de diciembre de 2014

lo que fuimos tú y yo


Que la vida sea odisea que recorro día a día,
es la resulta de la herida, abierta, que dejó nuestro adiós…
¿Cómo evoco tu memoria sin rozarte el corazón?
¿Cómo hablo sin palabras que se mueran escondidas de tristeza,
sin suspiros que repliquen lo que fuimos tú y yo?
Que el tiempo pase…
Que el otoño haga mella y nos olvide desvalidos,
empapados en la lluvia, regalándonos amor.
Que los pájaros perdonen nuestras ansias de volar esclarecidas,
nuestros días que se borran en mentiras,
que barramos tras la cama valentías de licor.
¿Cómo logro recordarme entre tus brazos sin tocarte y sin besarte?
¿Cómo olvido lo que nunca sucedió?
Un amor enrarecido, un camino sin vestigios,
un recuerdo hecho de olvidos y de tiempo que pasó.
A las palabras no se las lleva el viento, vuelven solas… calladitas…
A escondidas por las noches simulando algún rencor.
No me olvido, y no me muero… vivo una condena establecida
que me hace ir a la deriva, cual suicida al que le falta el corazón.
Ya no duermo, ya no espero… Ya no busco tu rubor,
ya no anhelo las migajas de ese cuerpo majestuoso que admiraban mis sentidos
cuando tú te desnudabas… el corazón.
Yo los miro con sigilo, los espero empedernido.
No hay un mar, un muro, ni un abismo que me aleje de la idea
de tenerte entre mis brazos… otra vez,
de besarte en secreto, de estar así… a tu lado o a lo lejos,
escondido entre las sombras…
Amándote para siempre…

Juan Manuel Martínez Iglesias 

lunes, 1 de diciembre de 2014

DONDE NACE LA ALEGRIA



La alegría es un pálpito extraño que cava sus raíces en la tierra honda. Y cría luego una extraña flor que llena de fragancia todos los rincones de tu casa.

No hay vitamina que te llene tanto de energía, ni masaje alguno que te tonifique el corazón y te lo agrande tanto. Pesarás menos que una pluma y volarás sin esfuerzo hasta las colinas desde donde todo se ve más claro. Y no te cansarás jamás, ni podrá contigo la negra pena.

Tú eres el hombre más afortunado del universo. Porque ella te espera y tú vas flotando por la calle, a su encuentro, como lo hacen los globos llenos de aliento. Y encuentras el mundo tan bien hecho que la alegría te inunda y te desborda y la gente te mira con la boca abierta al pasar...



DEL LIBRO "LOS MEJORES 101 MOMENTOS DE AMOR" 
- Francisco Rodríguez Tejedor

viernes, 28 de noviembre de 2014

Perlas negras.


Sus ojos brillaban como dos perlas negras a la luz de la luna ¿De donde había salido toda esa luz? El blanco de su cara, ese que tanto me gustaba criticar dado mi cariño hacia el calor del sol, hacía de lienzo para una mirada que me partía en dos. Un cerquillo curvo apenas dejaba ver sus cejas levantadas, era un gesto de entre sorpresa y alegría que me miraba con los ojos muy abiertos. Evité el sobresalto, yo estaba pero a la vez no estaba ahí ¿Qué estaba pasando?
Me perdí en su pelo, elegantemente peinado hacia atrás. Un broche con forma de óvalo lo abrazaba y resguardaba, como con miedo a dejar esa oscuridad inundar la habitación. ¿Había una habitación? ¿Por qué de repente no hay nada? Lo veía caer como una suave caricia de tinta que enmarcaba su dibujo y recorriendo ese marco fue que el reflejo plateado del borde de uno de sus pendientes me gritó. Tenía una forma muy parecida a la del broche, un óvalo prolijamente decorado con trisqueles, aunque éstos eran cinco y bastante más pequeños. De ellos caían a su vez pequeñas hojas plateadas que se movían y sonaban con el viento. ¿Podía escuchar eso? Las hojas se veían muy pequeñas para emitir algún sonido.
¿Y había viento? Sí, viento. De alguna manera mis ojos siguieron la dirección de un mechón que se desviaba de su curso, como hipnotizándome. Obligándome a seguir sus designios, me paseó por su pequeña y simpática nariz, y cuando yo justo estaba por sonreír recordando los infortunios por los cuales me reí de ella, como para castigarme por ese atisbo de atrevimiento, una fuerza increíble se llevó mi mirada de ahí hacia donde yo sabía que sería la perdición...
Esa boca me miraba, se reía de mí. Alguna vez la había advertido de mis debilidades, esas cosas que uno hace por pura idiotez. Era como una sonrisa con forma de beso. Fuego rojo con encarnado en los labios de una mujer. Saboreé mi propia boca, tragué saliva, de repente moría de sed.
Por un momento lo vi todo, todas las piezas juntas. Al momento de poner todas esas partes en un mismo lugar, me vi a mi mismo adquiriendo su gesto, de entre alegría y sorpresa, pero completamente deslumbrado. De seguro era la luz, había mucha luz, como si la acariciaran cincuentas lunas llenas. ¡Cómo me ponía la luna llena! ¡Cincuenta lunas me iban a volver loco! ¿Por qué había tanta luz? ¿Por qué había tantas lunas? Si yo me había ido a dormir a la tardecita y mi luna era una sola.
Me fui a dormir con el enojo para olvidarla.
Me desperté sólo para darme cuenta de que no dormía sólo con el enojo, que había muchas otras cosas y que no quería olvidarlas.

 Ottar

martes, 25 de noviembre de 2014

Un tu y un yo


De tarde tú 
y el olvido
de noche yo 
y este abismo.

De tarde y noche
un tú y un yo
que he perdido
entre las brumas de 
un tiempo extinguido.

Coeli L.

viernes, 14 de noviembre de 2014

cerrando círculos



Cerrar círculos, Pablo Coelho

Hace tiempo que esta lectura me ayuda a reflexionar, 

a la que vuelvo cuando considero que "otra etapa ha concluido".  
Soy consciente de que cada frase es una realidad. 

Cuando te sientas estancado y casi sin salida, 
seguramente has terminado una etapa 
y hay que clausurar para avanzar. 

Soy una licenciada en cerrar círculos 
y siempre me digo que en este tren, 
que es mi vida, 
las estaciones son muchas 
y el camino recorrido toda una fortuna. 


Beatriz Salas

lunes, 10 de noviembre de 2014

tejer en silencio


El sol toca el aire con su calor de sol besando la tierra. Hay una reunión. Hay unos que cantan pero la tarde no los escucha. Hay otros que conversan pero no son palabras. Sólo ella habla con su silencio. Sólo su silencio canta. Ella besa la tarde con su silencio mientras el sol besa su boca. 

El Magnetista mira la tarde en su beso de tarde cayendo. Unos cantan. Otros hablan. Ella besa con su silencio.

En un gesto inesperado ella  se gira, abre su bolso y saca una lana de color violeta. Y en silencio teje flores. Teje la tarde. Teje las palabras. Teje la música. Todo se va tejiendo entre sus manos, en el silencio de su boca. Teje el universo de una protesta contra un tiempo pasado para hacerlo un tiempo presente. Teje flores que son memorias. Teje memorias que son tardes.

El sol toca el aire con su calor de sol besando la tierra. El Magnetista aprende. Se teje un futuro cuando se recupera un pasado. Y ella lo sabe.

El magnetista

sábado, 8 de noviembre de 2014

Me gusta el otoño.



Y me gusta este octubre contenedor de nostalgias, hacedor de esa saudade que te acompaña a la barra del bar, que bordea contigo la taza de café desde primera hora, que transita las calles asida a tu cintura, que comparte asiento junto a ti en ese tren lento de alta velocidad, que mira por encima de tu hombro lo que lees, que se traviste en musa y te empuja a madrugar un domingo para esculpirle un pie letrado a tu punto de mirada, que resucita los recuerdos, que acentúa las preguntas sobre qué andará haciendo éste o aquélla, que cultiva los olores yermos, que descompone las emociones, que esconde las aceras bajo un manto de hojas suicidas, que puebla de ocres los caminos que conducen a los sitios acordados y que convierte los campos en lienzos donde la tristeza en un destino y no una consecuencia.

En la cafetería donde estoy ahora, los cristales han mudado en una improvisada pizarra donde las gotas reescriben los torcidos renglones de ese Dios que hizo el mundo en siete días y se quedó tan pancho. Se nota que estamos hechos con prisa, revestidos de sobras, creados a imagen y semejanza de la palabra caducidad y que duramos lo que dura un corto invierno, una margarita en manos del enamorado indeciso y primaveral, una canción del verano y una berrea otoñal con final feliz.

Comparto escenario con un niño acoplado a una “Tablet” de ultísima generación, un abuelo que lee a su lado la prensa cargada de goles, de metas, de cimas, de carreras y de la infinitud del tablero deportivo. Junto a los ventanales por los que desciende la lluvia, una mujer de edad mediana, de melena lacia y oscura, toma una infusión, pasa sin ganas las hojas de un periódico que no distingo y de vez en cuando atiende los silbidos suaves que emite su móvil. Ahora me descubre observándola, disimulo la vista hacia esa calle anegada y regreso a esta pantalla en la que confluyen los ecos del pasado y las pisadas del presente.

Decido que no tengo nada más que contar. Que la morena lacia que estaba cerca de mi mesa se ha marchado, que el nieto ha desconectado de la tecnología, milagro, y habla con el abuelo que le cuenta no sé qué de cuando era pequeño también y se entretenía con un muñeco de trapo ataviado de ilusión, que las camareras echan de menos los días de sol, como yo no, y en la puerta, una anciana amarra su perro a un reservado para mascotas que tienen prohibida la entrada.

Decido dejar de escribir y disfrutar de un par de capítulos de EL AMANTE, del escritor israelí Abraham Yehoshúa.

Decido que voy a pagar estos dos cafés. Decido también que cuando salga acariciaré el pelaje mojado del perrito que aguarda bajo una lluvia intermitente y que proyecta su tristeza desorbitada hacia el interior del local intentando localizar a su dueña que acaba de pedir un café con leche y una madalena enorme.

Y regresaré al piso nuevo, la ciudad donde siempre es otoño.


Publicado por Mario

jueves, 30 de octubre de 2014

Me han vivido


Si analizo, o lo intento, con alguna perspectiva cuanto recuerdo de mi biografía, predomina la sensación de que poco he hecho por propia iniciativa, más bien siento que las circunstancias se han impuesto casi siempre. Me han vivido, no he vivido.
Quizá no pueda ser de otro modo, y como dijo alguien (no sé quién), la vida es aquello que sucede, mientras nosotros nos dedicamos a planearla. No puedo ni sé generalizar, sólo sé hablar de mí mismo, y acaso sin la precisión adecuada, más bien con las contradicciones de mi ánimo casi fluvial, un espíritu que se va asomando a las jornadas con la curiosidad de quien espera siempre algo nuevo y sorprendente.
Por eso, por si acaso, es mejor no rebelarse contra los acontecimientos que se van sucediendo, pequeños contratiempos o grandes obstáculos, e intentar abrazarlos (aunque nunca fue agradable abrazar ortigas), e, incluso, procurar desvelar el misterio que se encierra en ellos.
Antes creía que nada sucede porque sí. Quizá, pensaba entonces, se trate de razones invisibles, inasibles para nuestro torpe o incompleto entendimiento; pero ahora tengo la impresión, cada día más acentuada, de que la lógica que gobierna cada hecho, nada tiene que ver con alguna enseñanza que uno pueda aplicar a su propia vida
Amando Carabias

domingo, 26 de octubre de 2014

Franquear en caso de encontrar destino


Noto cierto cambio en la estanquera de mi barrio.
Su aspereza ha mutado en cordialidad.
He debido pasar a la categoría de cliente.
Ya no compro sellos, ahora fumo.
Mientras escribo cartas que nunca franqueo, quizá todo era humo.
Roberto Martín Granado

martes, 21 de octubre de 2014

Querido Luis García Montero:


Hace pocos sorbos de café que he liquidado tu última novela. Muy poco rato ha pasado desde que “alguien dice tu nombre” ha quedado silente antes mis ojos. He disfrutado como un “León” urbanita entre las estepas emocionales de tus páginas. Acaricio este teclado, pero sin poder impedirlo, me descubro dejando de escribir, de beber, dejando incluso de bucear el escote de esa camarera amable, y vuelvo a perfilar con la punta de los dedos ese título que esconde un nombre que alguien dirá alguna vez. Tengo la certeza de que esta historia restará enquistada en mi memoria para siempre. Se ha convertido en un referente, otro, en una novela cicerone que marcará el camino a aquellos que quieran conjugar presentes y postularse a escritores, o algo así.

He arribado al punto y final mientras viajaba la taza a mis labios en este domingo de un mes frágil, lleno de agua y ventoso. Un demonio vestido de calendario para los que deberían hacer de agosto, su agosto. Ya ves.

Cuando te leía, en la cafetería Lapsus, en el centro de la Girona inmortal y empedrada, era atendido por Ivette, una avezada barista que hace de su oficio un arte. Así que he unido los cafés de León y Amparo, en el Suizo granadino, a los míos, o viceversa. Me he dado cuenta de que mientras ellos compartían y departían en ese santuario de Granada, yo los vivía desde este bar que antiguamente se llamaba “café Albéniz”. Aquí, el cartero Matías, personaje de una de las novelas de Josep María Gironella, tomaba su desayuno antes de iniciar el reparto.

La gente, mi gente más próxima me dice que soy un yonqui de la literatura. Yo le digo siempre a mi gente, mi gente más próxima, que soy un yonqui de la literatura. Que para pocas cosas sirvo más que para leer. Esto lo dicen algunos y lo asevero yo. Un puñado de amigos y allegados se aventuran a aconsejarme que me deje de cháchara y me ponga verbos a la obra, que escriba más y que lea menos, o que simultanee ambas aficiones. Pero ellos no comprenden que después de leer tu narrativa, de sobrevolar con el corazón tus poemas, a uno se le quitan las ganas de suministrar literatura. A uno, este uno que soy yo, sólo le queda ser testigo de la grandeza literaria, de la luz del verso, de la musicalidad de la metáfora, del sonido de los personajes que nacen, crecen se multiplican y se inmortalizan al amparo de tu retórica y que convierten tu obra en la Altamira de la literatura universal.

Repaso algunas frases que he anotado, releo las palabras a modo de dedicatoria que escribiste para mí cuando presentaste tu obra en Barcelona. Yo no pude asistir, pero una amiga se encargó de pedirte unas palabras para un paisano. Cierro el libro, de manera definitiva.

Ahora observaré a la gente ataviada de verano desfilar al otro lado de este ventanal. Leeré algún periódico cargado de noticias asesinas, de marcadores adversos, de políticas en manos de políticos indecentes, de corruptos que penan su condena en cárceles de oro, de los corazones vacíos del rico perpetuo y de la pobreza instalada en la parrilla televisiva estival. Quizá aguce el oído, a ver si hay suerte y se cuela Sabina por el hilo musical para apuntalar esta misiva y ponerle banda sonora a este día pasado por letras.


Publicado por Mario 

miércoles, 15 de octubre de 2014

Doppelgänger



20 de Septiembre

A la distancia, extraño ciertas cosas anteriores; recuerdos de un pasado, sin duda, más feliz. Está claro para mí que uno debe saberse responsable de las decisiones que toma; la que yo tomé fue la que juzgué correcta en aquel momento y sé que me traerá éxitos profesionales; pero la soledad y el aislamiento propician una existencia muy dura. Acaso el paisaje alivia el dolor, pero solamente seis meses al año; acaso este diario evita la locura, pero empieza a resultar exiguo; dudo que alguna base ártica, solitaria al igual que esta, sea un destino recomendable.

Pronto vendrán los meses diurnos, pero hasta que ese momento llegue paso la mayor parte del tiempo observando las fotos de Brünhilde: las fotos de ella posando y las nuestras abrazando a Ula. Creo que fue demasiado apresurado, creo que un año de vida es muy poco tiempo para entender que un padre, a veces, debe abandonarnos porque nos ama; porque está edificando un futuro digno para nosotros. Veo sus fotos y sólo Dios sabe cuánto las extraño; sería inútil tratar de expresarlo en este sórdido diario.

Mañana del 23 de Septiembre

Hoy ocurrió algo muy desconcertante. Cuando regresaba de la matinal caminata de reconocimiento, escuché la algarada de las gotas contra el suelo, característica de la ablución; al acercarme lentamente, a través del vapor, pude ver la silueta de un hombre. Parece inverosímil, lo sé: alguien tomaba un baño en mi albergue. Tomé rápidamente este diario y algunas ropas para protegerme del frío extremo, y salí a ubicarme, sin que me viera, próximo a la casa con la intención de espiarle.

Mi descubrimiento no podría haber sido más azorante; sé que lo que estoy a punto de decir me ganará el apodo de alguien que ha perdido completamente la razón: cuando asomé para observar a mi nuevo vecino, noté que se trata de alguien exactamente igual a mí. Froté mis ojos un par de veces, me aseguré de que mis sentidos no me estuvieran engañando: mi visitador es idéntico a mí en apariencia, es mi Doppelgänger.

Tarde del 23 de Septiembre

Veo cómo toma mi ropa, la somete a dobleces y la guarda en una maleta; trajo consigo una caja donde deposita todas las pertenencias que dejé sobre mi escritorio. Parece estar buscando algo entre los cajones; ¿acaso buscará este diario? ¡Imposible! Jamás podría conocer este diario; me pertenece desde hace dos años, desde el momento en que llegué aquí.

Mi visitador continúa empacando todas mis pertenencias; el frío empieza a volverse intolerable, la idea de entrar y confrontarlo cada vez se me antoja más fatal.

Noche del 23 de Septiembre

Cuando atravesé la puerta, la inextricable sensación de verse uno reflejado en un espejo de carne y hueso, nos conmocionó a ambos.
-¿Quién eres tú? - le pregunté en cuanto pude recuperar el aliento.
-Al parecer, soy tú – respondió, no sin un dejo de cinismo, al momento que continuó su labor de acopio.
-¿Cómo es que te pareces a mí? - Insistí, para confirmar mi percepción anterior de que su voz era idéntica a la mía.
-Yo diría, más bien, que tú te pareces a mí – respondió con una terrible sonrisa en los labios-El orden correcto de los factores dependerá de saber quién llegó primero a este mundo.
-Yo nací en el año 2020 – argüí.
Me sonrió.
-Eso es lo que tú crees -le escuché decir. Reconozco haber estado demasiado confundido como para pensar correctamente.

Mi doble continuó recogiendo mis cosas; en el momento en que tomó las fotos de Brünhilde y Ula, me abalancé sobre él para impedírselo y se las arrebaté con fuerza.
-No permitiré que hurtes estas fotos -le dije.
-Es imposible que yo hurte algo que me pertenece – aclaró-. Además, ¿las conoces?
-¡Claro que las conozco! -Repliqué.- Son mi esposa y mi hija.

Él, mirando al suelo y sonriendo, susurró: -cada día los hacen más reales.
-¿A dónde te llevas todas mis cosas? –pregunté.
-A tu casa -respondió mi doble.
-Pero aún me restan dos semanas aquí -dije.
-Sí, a ti te restan dos semanas aquí, no a mí; yo regreso hoy a casa -.

En ese momento comprendí todo lo que sucedía: mi doble no era más que una imitación de mí, un clon creado para reemplazarme. Sucedía que en ese momento, él se disponía a marcharse hacia mi casa, a tomar mi lugar en la familia; pretendería ser el marido de mi mujer y el padre de mi hija.

-¿Es que acaso no comprendes? ¡Has sido creado a mi imagen y semejanza! Te han engañado; te han hecho creer que mi vida era la tuya – le dije, más con cariño que con reproche.

Mi doble sacó de su mochila un colecticio de hojas y, claramente afligido, me dijo:
-Sinceramente, lamento que tengas que enterarte de esta manera. Las cosas nunca debieron suceder así; es la primera y última vez que cometemos un error de tal índole. Lo siento mucho.

Dejó las hojas sobre mi escritorio y, cargando las maletas y la caja, se abrió paso entre la tormenta de nieve que se suscitaba afuera.

24 de Septiembre

Las hojas abandonadas por mi doble (ahora sé que es incorrecto llamarle así), me han enfrentado con la terrible verdad. Quien lea esto jamás podrá imaginarse lo que se siente descubrir que los propios recuerdos, aquellos que uno posee desde siempre, y que le brindan un pasado y una historia, pertenecen, en realidad, a otro. Me abruman tremendas lágrimas de desazón: lágrimas por Brünhilde, por Ula; lágrimas que caerán por mi rostro sin destinatario, sabiendo que lloro por personas que ignoran mi existencia; sabiendo que extraño a dos personas que nunca conocí.

Lo vivido, de alguna manera, apuntala la idea de quien uno es. Tal vez, como dicen, es un grave error vivir en el pasado, pero hoy he advertido que es imposible vivir sin él. Desconozco, realmente, quién soy. Me es inútil recurrir a nociones convencionales: mi nombre no es el mío; las fotografías que sostengo entre mis dedos y los recuerdos que revivo con nostalgia, le pertenecen a alguien más.

Pienso en el suicido; pero ignoro cómo poner fin a algo que, ciertamente, jamás tuvo un inicio. ¿Cómo ingeniar una muerte propia en una vida ajena? ¿Cómo podría morir una persona que nació, simplemente, como un clon de alguien más?

Juan Manuel Martínez Iglesias

jueves, 9 de octubre de 2014

La Consulta



- ¿Cómo fue que llegué hasta este punto? No entiendo qué es lo que hago aquí. Pensé, acaso, que esto me ayudaría a comprender la realidad, pero hay situaciones en las que la comprensión no es suficiente. ¡Me avergüenza pensar hasta dónde he llegado! Dormir, despertar, actuar, discutir, trabajar, simular, gastar el poco dinero que tengo, fingir, amar, buscar la felicidad y morir… ¿De eso se trata esta miserable vida?

¿Cómo fue que llegué a esto? Este silencio me parece ridículo, casi insultante. Creo que debería retirarme. Será mejor largarme de aquí antes de tener que abofetear a este imbécil, no tengo porqué soportarlo. ¿Qué es lo que tanto observa en mi cara? ¿Por qué no dice nada? ¡Este juego es una idiotez! La misma mierda que vivo en mi casa, en el trabajo, con mi familia… ¡Este silencio es mi vida! ¿En qué estará pensando? Puedo sentir cómo me juzga, sentir todo el peso de la moral en su mirada. Esto no me ayuda… ¡Maldito santurrón! ¡Habla, habla!

- Y bueno, dígame… ¿En qué se quedó pensando?

- ¿Yo…? En nada doctor.

Henry Hank Chinaski, Autobiografía 1979

domingo, 5 de octubre de 2014

El cangrejo


 (Foto: Martine Franck) 

Hace ya algunos años que descubrí las ventajas que tiene hacer las vacaciones en el mes de septiembre. Es una época en la cual se sigue gozando del clima estival sin el agobio de las temperaturas extremas. Bien es cierto que existe el riesgo de que la cercanía del otoño nos estropee algún día con lluvia pero aun así, compensa. Se evita coincidir con la invasión masiva de turistas que cada verano se produce en ciudades, pueblos, playas, incluso hasta en el más recóndito lugar.
Normalmente preferíamos viajar solos y no padecer las tensiones o roces de los viajes en grupo. Nos gustaba disfrutar plenamente de intimidad pero, sobre todo, tener la libertad de elegir qué hacer en cada momento sin el consenso de nadie.
A Juan le gustaba la montaña y a mí la playa o cualquier sitio donde el mar estuviera cerca. No nos costaba ponernos de acuerdo, lo íbamos alternando. Esta vez me tocó a mí decidir.
El último año había sido nefasto para los dos en muchos aspectos y las vacaciones tampoco habían sido una excepción.
Tocaba montaña y nos habíamos instalado en el margen de un río que bañaba un paradisíaco valle. Durante nuestra estancia disfrutamos de las múltiples maravillas que nos ofrecía la naturaleza, como la pesca y el senderismo. Tuvimos un tiempo excepcional.  Hasta la última noche, en la que, mientras dormíamos, una intensa e inesperada tormenta estuvo a punto de llevarse la caravana y con ella nuestras vidas.
Por todo ello, cuando le presenté a Juan mi proyecto para este año, le pareció genial. Ambos queríamos borrar el penoso recuerdo de lo vivido el anterior. 
A pesar de todo, la experiencia nos había hecho reflexionar sobre nuestra relación y también replantearnos el futuro: queríamos tener un hijo.

Elegí un aislado y precioso chalet de dos plantas instalado a pie de playa, rodeado de palmeras y con unas vistas espectaculares. Su diseño interior era magnífico, el mobiliario nuevo y la decoración exquisita. 
Desde el primer día sentimos aquella casa ajena como nuestro hogar.
El tiempo nos pasaba volando, inciábamos el día con un opíparo desayuno en la terraza acariciados por el sol y la brisa marina, nos bañábamos desnudos en el mar. Era raro ver a nadie pasear por aquella zona.
Tendidos en la arena nos sentíamos únicos, la playa nos pertenecía. La vida era nuestra. 
Llenábamos las tardes de conversación, lectura y amor. Cada atardecer nos encontraba abrazados, felices por estar uno con el otro y con la mirada hacia el mismo horizonte.
Pero... la vida siempre sorprende.
Una noche espléndida de la última semana, en la que lucía una enorme luna llena, decidimos cenar en la playa. Mientras Juan se bañaba fui al chalet a buscar unas velas y a preparar una ensalada y unos canapés. Mientras sacaba la botella de cava de la nevera, oí el desgarrador grito de Juan. Corrí a su lado. Se revolcaba por la arena con las manos en los genitales. Le abracé, el dolor le impedía contestar a mis preguntas. Cuando miré alrededor buscando una respuesta, sólo vi un extraño cangrejo correr hacia la orilla.
La ambulancia no tardó en llegar más que cinco minutos y otros cinco hasta el hospital. Juan había perdido el conocimiento, se lo llevaron directamente al quirófano. Tras dos horas desesperantes en una sala, se acercó un médico para darme el fatal diagnóstico.
-Tengo que comunicarle que su marido ha sido víctima de las picaduras de un cangrejo invasor y foráneo que últimamente prolifera por esta zona costera. Sus ataques van dirigidos a los genitales masculinos, en concreto a los testículos. El peligro radica en que a través de unos filamentos de sus pinzas inocula una substancia muy dolorosa que produce esterilidad permanente e irreversible.

Sus palabras cayeron sobre mí como un mazazo. Le rogué al doctor que me dejase que fuera yo quien transmitiera a Juan las malas noticias. Permanecí unos minutos más en la sala. Necesitaba recuperarme y asumir la nueva situación, pero sobre todo tenía que encontrar la fuerza y el mejor modo de comunicárselo.
Me acerqué a la ventana.
Se había desencadenado una gran tormenta y una intensa lluvia golpeaba los cristales. 
En ese momento supe que el verano había terminado.

Lola Encinas

viernes, 3 de octubre de 2014

la piel a tiras


Hoy quise contarte amiga...
que estoy mudando de piel,
que seca y a jirones se deshace,
que no es la primera vez.

Hoy quise contarte...
que las ausencias me alivian,
que no hay fantasmas...
y no, no es la primera vez.

Que es necesario perderse mil veces
para encontrarse otras mil.
Que vuelvo a verme y a abrazarme.

Que aunque la piel se caiga a tiras
la carne viva se curte ya no se ulcera.

Que la dignidad es un tesoro.

Que me cansé de liturgias y memeces,
de máscaras y porfías,
de corralones y mentiras.
De desesperados y Mesías.
De fanáticos y bobos.

De ingratos que arrancan la piel para ver el hueso desnudo.

Que ya me desnudé muchas veces.
(Y volveré a hacerlo...
...cuando me plazca.)

Y que sólo callaré cuando el silencio sume
más que cualquier palabra en vano,
paz frente a los sordos,
frente a paredes huecas que repiten ecos.

No te cuento todo amiga, te sé cansada.

Aún quedan muchos capítulos y muchos mares que surcar.

Océano mar

martes, 30 de septiembre de 2014

mañanas de julio



Hay mañanas de julio que nada más salir a la calle noto que son especiales, mientras voy andando se agolpa en mi cabeza el recuerdo de olores, sonidos  y nombres antiguos, momentos de iniciación. 
Una puerta abierta a lo nuevo, que hoy por el motivo que sea  se hace presente.
Me quedo un rato dándole vueltas en la cabeza a todo esto. 
Busco un sitio donde sentarme. 
Encuentro un banco de piedra con respaldo de madera. 
Reposo la cabeza y doy rienda suelta. 
Cierro los ojos. 
Me gustaría contárselo a alguien, pero por otra parte se que nadie lo entendería.
Muevo la cabeza, me agito y empieza la lista,  Tagore y su Gora, el muro de Pink Floyd, cualquier canción de  Joan Baez, el olor y la textura de Coperttone, un helado de corte de la marca Camy,  Fernando bailando una canción de los Creedence, agua de colonia Ô de Lancome,  el ponche que hacía mi madre, también su tortilla de patatas,  mis polos de Lacoste,


las risas en familia y las fotografías en blanco y negro…la lista es larga

No es que no pasen los años, ni tampoco que yo permanezca anclada en el tiempo, pero es que hay cosas, sobretodo aquellas que descubrí por primera vez que como por arte de magia son inmortales, bueno hablo por mí, hay cosas que en el momento que se producen  pasan a ser eternamente jóvenes, por tanto no hay lugar para el pasado y ni el futuro. 
Ahí quedan. 
Incomprensiblemente suspendidas y ancladas en el presente.

Madison M.

martes, 23 de septiembre de 2014

Auferat hora duos eadem



"Dios pone el placer tan cerca del dolor, que a veces lloramos de alegría”…George Sand.


En cualquier instante iba a ocurrir. Lo sabían. Permanecían cuerpo contra cuerpo, abrazados: su pecho junto al pecho de ella, sus brazos entrelazados subían y bajaban con movimientos acompasados a través de la espalda. Cada gesto emanaba el profundo amor que sentían. Su cabeza ya casi desprovista de pelo, apoyada en el hombro izquierdo de ella, su mejilla sonrosada en el hombro derecho de él, cayendo los cabellos grises por su espalda….el tiempo transcurría lentamente. Ése era su anhelo cumplido, el único que les sería concedido.

Cerraban los ojos y aspiraban el perfume de la nuca del otro, se dejaban embriagar por esas leves partículas aromáticas que ascendían a través de los orificios nasales, como si pequeños dardos certeros fueran disparadas al centro de sus corazones. Se amaban, lo sabían. No podían despedirse. No, aun no.

Leves momentos que les permitían respirar, existir, vivir. Eso eran esos instantes de encuentro, de abrazos, de besos en los labios, de ser un solo cuerpo físico unido en lo etéreo mientras se miraban a lo profundo de los ojos: oscuros los suyos, casi transparentes los de ella, acariciándose el alma.

¿Cómo apartar el dolor del adiós?...era inimaginable. No subsistirían sin el otro, sin su protección, sin su cariño, sin su calidez. Gracias a él había encontrado esa parte que le faltaba, la esencial: ella misma….¿cómo iba a perderse de nuevo en el abismo?...No, rechazaba esa opción, aunque la sentía acercarse. Él consiguió despertar de nuevo de su letargo y convertir sus sueños en reales. Ella era la mujer que siempre esperó, ¿cómo no se había dada cuenta antes?...ahora, que tenía esa certeza, ya era tarde. Aun así, no se resignaba en perderla.

Se mantenían abrazados.

Las lágrimas perturbaban sus ojos “luzoscuros” y se consolaban al unísono: ambos sentían que la muerte les llegaba. Recordaban con tristeza todo lo ocurrido y se lamentaban sin sentido por ello: ya no había tiempo. Sonreían en un ataque de angustia al pensar en lo que estaba por llegar y al rememorar los momentos felices compartidos. Cerraban los ojos, y ahí estaban de nuevo sumidos en el abrazo profundo… ”¿por qué?”, se preguntaban.

Tiritaban de frío. El abrazo cálido les dejaba de consolar. La manta que les abrigaba ya no era suficiente. Se miraban dulcemente a los ojos. “Mi amor, ¿estás bien?”, preguntaba él. Ella apenas le escuchaba. Parpadeaba para no hacerle sentir su distancia. Las fuerzas comenzaban a fallarle y sentía sueño. Agradecido por su gesto, la oprimió por última vez contra su pecho y besó dulcemente esos labios que tanto amaba.

Respiraron su último aliento juntos. La “muerte azul” les alcanzó. Los encontraron sonriendo, con los ojos abiertos mirándose, abrazados, con las mejillas saladas y llenas de vida. A sus pies una nota: “Auferat hora duos eadem” (que muramos los dos al mismo tiempo), su deseo estaba cumplido….

Lunática

lunes, 15 de septiembre de 2014

Equis


"Down to black", de Ander Maishkyn

Equis te cuenta que estuvo muy perdido
y  a ti
en la cocina
en este presente que es todo
lo que apenas tienes
se te atraganta el mundo
preguntándote dónde estaba tu conciencia
-de ser consciente-
en ese momento en que equis estaba solo

le miras a los ojos
y te gustaría estar seguro
saber la verdad
no andar perdido en las dudas
no caer en lo negro
no inventarte un cuento de colores

crees que a equis le sirve de nada
tu angustia

querrías contarle al terapeuta que no tienes
que te avergüenzas de sentir esta culpa
por el sufrimiento de equis
en lugar de asumir
con todo tu ser consciente
tu laberinto
y el de equis.
carlota 

martes, 26 de agosto de 2014

Recién electo


A solas, tras recibir plácemes y enhorabuenas por su reciente cargo, se aflojó el nudo de la corbata y sonrió ante el espejo, que le devolvía su imagen satisfecha. Con orgullo no disimulado, le dijo al hombre que lo contemplaba: 
«Ya has salido de la miseria y de la inseguridad. Olvídate de lo que has sido, de lo que has prometido. A partir de ahora, han de ser los tontos los que paguen. Tú vive, que solo se vive una vez».
Isabel Martínez


sábado, 23 de agosto de 2014

Regresar


Después de cenar quitamos la mesa, y en la cocina él me miró fijamente. adoptando una expresión enigmática, cuando pasó a mi lado me lanzó una sonrisa de complicidad. Me puso la mano en el hombro, como para reconfortarme y empezó a subir las escaleras dirigiéndose a la habitación.
Daba la sensación de llevar prisa, o por lo menos a eso me  pareció. Yo, no comprendía nada.
Subí tras él y al abrir la puerta le encontré andando de un lado a otro nervioso, con pasos aligerados, abriendo y cerrando cajones. De pronto, supuse que un pensamiento, un impulso, o vete a saber qué, hizo que se detuviera en seco. Permaneció unos minutos de espaldas a mi, sin mirarme sin verme, pero yo sabía que intuía mi presencia. Yo permanecía callada, con una mano sostenía el pomo de la puerta, con la otra me recogía el pelo. Es un acto reflejo que deja al descubierto mi nerviosismo.

De repente dio media vuelta y  se acercó  hasta donde yo estaba, me cogió de la cara y me miró como si no me conociera. Asombrada, observé sus ojos, que reflejaban una mirada tremendamente vacía, una madeja de miedos y sobresaltos. Por unos segundos estuve a punto de decirle que aún le amaba, Que podía quedarse,  pero  no me atreví. Tuve miedo a su reacción. Tuve miedo a  oír pronunciar mis propias palabras. Cuanto más lo pensaba, menos claro lo tenía.

 Pasaron apenas unos segundos o  quizá fueron  unos minutos, Y ya algo más tranquilo me miró con ternura, puso sus manos entre las mías, soltó una de ellas y noté que sus dedos se me clavaban en el hombro..
Se acercó a mi oído y cuchicheó: ¿Te das cuenta? No razonamos igual.
Eres una romántica. Cada día te vuelves más romántica.
No sé cómo se las apañaba para dejarme siempre pensativa, intentando dar cuerpo y sentido a sus razonamientos.

Y aún hoy, cuando pienso en todo lo que pasó después, me siento mal. Durante mucho tiempo me sentí culpable, incluso me guardé rencor  a mi misma por no haber salido corriendo tras él, no haber llegado  antes que él a la puerta de la calle y haber evitado su marcha. No supe renunciar a mi orgullo y continuamente me reprocho mis dudas, Dudo de casi todo, incluso de la bondad de mis sentimientos

Y ahora, mi amor, cuando te sientas preparado e inicies  el trayecto que te trae de regreso a casa, cuando estés cerca del camino correcto, te impregnarás con nuestros olores de siempre y sentirás que por cada poro de tu piel entra mi voz que te nombra. Lo  notarás, ¡ya lo creo!..notarás y sabrás que es el momento. Que ya basta de abandonos. Ya es hora de empezar una vida mejor y más atractiva. Ahora es el momento.
 Madison M.

domingo, 10 de agosto de 2014

¿Cuánto ofreces por ti?


El subastador pensó que perdía su tiempo mostrando aquel viejo violín estropeado y arañado, pero, aún así, lo mostró:

- ¿Cuánto ofrecen? ¿Quién hará la primera puja?
- Un euro.
- Dos
De pronto un hombre canoso se puso en pie, llegó hasta el violín y lo tomó en sus manos. A continuación, lo limpió de polvo, armonizó las cuerdas y comenzó a tocar una tierna melodía.
El subastador pensó en su interior en cuánto daría por tener un viejo violín como este y tomándolo con cariño, volvió a levantarlo...
- 100 euros
- 500 euros ..
Y las pujas siguieron subiendo...
No podemos entender qué fue lo que cambió su valor. 
Alguien dijo que fue el toque de un maestro.

Muchas personas sienten que sus vidas están fuera de tono. 
No saben aprovechar su talento ni los recursos de que disponen.
No saben convertir sus excusas en razones. 
Son incapaces de descubrir las oportunidades que existen dentro de una crisis...
No encuentran sentido a lo que hacen.
No saben ponerse en acción y se subastan, como el viejo violín, muy baratas, pues siguen el viaje de la vidad como si se tratara de un juego que no requiere pensar.
Pero un día, cuando están preparadas, un maestro aparece y la gente no puede comprender como puede  encontrar tanto valor en algo que ellos no lograban descubrir.
El secreto está en mirar más allá de las apariencias, donde se encuentra la verdadera alma de las cosas.

"La diferencia entre lo que hacemos y lo que somos capaces de hacer resolvería los problemas más grandes que hay en el mundo" M. Ghandi

Daltvila

martes, 29 de julio de 2014

Una página difícil de arrancar. La película



Una página difícil de arrancar
Sinopsis del guion



10 minutos

En 1977, tras la celebración de las primeras elecciones generales de la democracia, Adolfo Suárez es el nuevo Presidente del Gobierno.
Con el inestimable impulso del entonces Vicepresidente para Asuntos de Defensa, Manuel Gutiérrez Mellado, el 4 de julio de ese mismo año nace el que sería el primer Servicio de Inteligencia de carácter Nacional, el Centro Superior de Información de la Defensa (CESID), para sustituir al viejo SECED, los servicios de información de Carrero Blanco, y a la Inteligencia Militar, situada en el Alto Estado Mayor de los Ejércitos.
El año 2001 marca una nueva rúbrica a la modernización del CESID con el nombramiento del primer civil como Director, con rango de Secretario de Estado, a D. Jorge Dezcallar de Mazarredo.
Se rodarán escenas de estas actividades



5 minutos

El 20 de Diciembre de 2015 se celebran elecciones Generales en España y la composición de la Cámara Baja queda con la siguiente distribución.

Podemos..  125 diputados
Izquierda Plural... 70 diputados
Ciudadanos … 40 diputados
P.P. ..60 diputados,
PSOE..  11 diputados 
DiL 16… diputados
UPyD …5 diputados
PNV-EAJ…5 diputados
Grupo Mixto 18 diputados.

Se ve en un reportaje de Antena 3, con escenas en las sedes de los partidos


 5 minutos

27 de Diciembre de 2015. El rey Felipe VI, a través del Presidente del Congreso de los Diputados, Gaspar Llamazares, da el encargo de formar gobierno al líder de Podemos , Pablo Iglesias Turrión.
Se ve en un reportaje de Tele5

  
10 minutos

18 de Junio de 1996. El Ministro de Defensa Eduardo Serra Rexach y el diputado de PSOE Alfonso Guerra, tras unas largas sesiones de negociación consensuan la necesidad de, en previsión de nuevas formas de acceso a la acción política, infiltrar agentes de inteligencia en los movimientos estudiantiles.
El director de Cesid, da encargo al Tte Coronel Jesús Martínez Sanabria, su Director de Interior, de contactar con futuros agentes en el mundo universitario, preferentemente en las facultades de Ciencias Sociales y Políticas de Madrid, Granada y Barcelona y éste capta y convence y conviene la forma de actuar cuando se les solicite y el dinero que recibirán de por vida por ello a David Llorente Sánchez, Pablo Iglesias Turrión y  Juan Carlos Monedero Fernández-Gala, entre otros.
Secuencias de escenas varias de ambas intervenciones



10 minutos

Varias escenas protagonizadas por Pablo Iglesias en las que se ve su andadura por la Universidad, desde los primeros años (1996), hasta que se doctora y da clases, así como otras protagonizadas por Monedero menos en la Universidad y más como asesor del político español Gaspar Llamazares entre 2000 y 2005, durante su etapa de coordinador general de Izquierda Unida y como conferenciante y profesor invitado en varias universidades tanto europeas (Londres, Berlín) como latinoamericanas (Argentina, México, Colombia, Venezuela





5 minutos

28 de Septiembre de 2012. Alfonso Guerra, entrega a Jose Manuel Lara, Presidente del Grupo Planeta, el manuscrito, sin título aún, ya corregido, de la tercera y última entrega de sus memorias, que abarcan  desde el año 1991 a nuestros días. Almuerzan juntos y tienen una larga sobremesa, en la que se firma un acuerdo de confidencialidad, por el cual el Sr. Guerra se compromete a no comentar nada respecto a la futura publicación.
Se rueda dicho almuerzo



10 minutos

Se mostrarán diversas intervenciones anteriores a las elecciones europeas de 2014 de Monedero e Iglesias en CuatroTV y La SextaTV
Se rodarán los contactos a nivel técnico en las instalaciones de espionaje y contraespionaje electrónico de CNI, para la utilización masiva de las redes sociales en la campaña de las europeas. (Se mostrarán aparatos y enlaces con muchos cableados y sofisticados monitores.)





5 minutos

El Ministro de Defensa, Eduardo Serra, el de Presidencia, Mariano Rajoy, Alfonso Guerra y Javier Solana, negocian y llegan a un acuerdo de centralizar mediante una ley (la Ley 11/2002 de 6 de mayo) toda la inteligencia española en el CNI y que todo el personal, incluidos los agentes reclutados para “ Servicios Especiales”, pasase a formar parte del mismo (disposición relativa al régimen estatutario de su personal, cuyo origen se produjo en 1995,  la Ley 11/2002 contempla el desarrollo de un nuevo estatuto para el personal del Centro.
Nace el Centro Nacional de Inteligencia, que hereda director y funciones del Cesid.
Se rodarán secuencias y escenas de las negociaciones y de la aprobación en comisión de los proyectos de Ley.



5 minutos

21 de Febrero de 2013.Jose Manuel Lara se ve en un reservado del restaurante madrileño de Horches con Paolo Vasile, le pide que se dé cancha en los programas de debate político de Mediaset a los profesores  Iglesias, Monedero y Llorente, le convence de que eso va a subir la audiencia y que él va a hacer lo mismo en La Sexta y que no se harán competencia, sino que  ambas cadenas se retroalimentarán, con lo cual habrá beneficio para ambos………… 
Se rodarán escenas de la reunión


10 minutos

26 de Diciembre de 2015. Se rodarán varias escenas relativas a mítines anteriores en la campaña electoral , a negociaciones sobre distribución de ministerios,..etc










3 minutos

Escena final: Jose Manuel Lara Bosh lee en voz alta una página del manuscrito de Alfonso Guerra (se muestra la página) en la que describe las negociaciones con Eduardo Serra para el acuerdo de infiltración de universitarios a la órdenes del Cesid y el nombre de algunos de ellos.
Ya tiene nombre para esa tercera parte de las memorias:
Una página difícil de arrancar.”
Se verá su mano arrancando esa página del manuscrito, fundido a negro.

FIN

(C)(R) Angel