Recién electo


A solas, tras recibir plácemes y enhorabuenas por su reciente cargo, se aflojó el nudo de la corbata y sonrió ante el espejo, que le devolvía su imagen satisfecha. Con orgullo no disimulado, le dijo al hombre que lo contemplaba: 
«Ya has salido de la miseria y de la inseguridad. Olvídate de lo que has sido, de lo que has prometido. A partir de ahora, han de ser los tontos los que paguen. Tú vive, que solo se vive una vez».
Isabel Martínez


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