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Mostrando entradas de septiembre, 2014

mañanas de julio

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Hay mañanas de julio que nada más salir a la calle noto que son especiales, mientras voy andando se agolpa en mi cabeza el recuerdo de olores, sonidos  y nombres antiguos, momentos de iniciación. 
Una puerta abierta a lo nuevo, que hoy por el motivo que sea  se hace presente.
Me quedo un rato dándole vueltas en la cabeza a todo esto. 
Busco un sitio donde sentarme. 
Encuentro un banco de piedra con respaldo de madera. 
Reposo la cabeza y doy rienda suelta. 
Cierro los ojos. 
Me gustaría contárselo a alguien, pero por otra parte se que nadie lo entendería.
Muevo la cabeza, me agito y empieza la lista,  Tagore y su Gora, el muro de Pink Floyd, cualquier canción de  Joan Baez, el olor y la textura de Coperttone, un helado de corte de la marca Camy,  Fernando bailando una canción de los Creedence, agua de colonia Ô de Lancome,  el ponche que hacía mi madre, también su tortilla de patatas,  mis polos de Lacoste,


las risas en familia y las fotografías en blanco y negro…la lista es larga

No es que no …

Auferat hora duos eadem

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"Dios pone el placer tan cerca del dolor, que a veces lloramos de alegría”…George Sand.


En cualquier instante iba a ocurrir. Lo sabían. Permanecían cuerpo contra cuerpo, abrazados: su pecho junto al pecho de ella, sus brazos entrelazados subían y bajaban con movimientos acompasados a través de la espalda. Cada gesto emanaba el profundo amor que sentían. Su cabeza ya casi desprovista de pelo, apoyada en el hombro izquierdo de ella, su mejilla sonrosada en el hombro derecho de él, cayendo los cabellos grises por su espalda….el tiempo transcurría lentamente. Ése era su anhelo cumplido, el único que les sería concedido.

Cerraban los ojos y aspiraban el perfume de la nuca del otro, se dejaban embriagar por esas leves partículas aromáticas que ascendían a través de los orificios nasales, como si pequeños dardos certeros fueran disparadas al centro de sus corazones. Se amaban, lo sabían. No podían despedirse. No, aun no.

Leves momentos que les permitían respirar, existir, vivir. Eso eran e…

Equis

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"Down to black", de Ander Maishkyn
Equis te cuenta que estuvo muy perdido
y  a ti
en la cocina
en este presente que es todo
lo que apenas tienes
se te atraganta el mundo
preguntándote dónde estaba tu conciencia
-de ser consciente-
en ese momento en que equis estaba solo

le miras a los ojos
y te gustaría estar seguro
saber la verdad
no andar perdido en las dudas
no caer en lo negro
no inventarte un cuento de colores

crees que a equis le sirve de nada
tu angustia

querrías contarle al terapeuta que no tienes
que te avergüenzas de sentir esta culpa
por el sufrimiento de equis
en lugar de asumir
con todo tu ser consciente
tu laberinto
y el de equis.
carlota