domingo, 23 de abril de 2017

The Arrangement



The Arrangement  narra la historia de una aspirante a actriz que, tras pasar una prueba para una película con uno de los actores de moda y dejarse llevar por la pasión en la isla privada de él, recibe el ofrecimiento para interpretar el que será el gran papel de su vida: convertirse en la esposa del actor que acaba de conocer. El suculento acuerdo incluye un total de diez millones de dólares por un noviazgo, un matrimonio y hasta por tener hijos.


En sus cláusulas, la actriz se compromete a ser la «esposa perfecta»: no tomar drogas, no engañarle y no hablar con la prensa sin su consentimiento.
Pero la joven actriz no solo tiene que lidiar con un matrimonio pactado antes de que la relación se haya iniciado, sino que la asociación a la que él pertenece convierte este matrimonio en una relación a tres bandas que le dará más de un dolor de cabeza. ¿Le suena a alguno «historia de amor» de Hollywood?


¿La historia de Tom Cruise y Katie Holmes?

Con solo ver el episodio piloto comprendemos los motivos que han provocado el enfado de Katie Holmes. La actriz se ha sentido molesta con la producción de E!, que en España emite HBO, por las similitudes del argumento con su matrimonio con Tom Cruise. En el horizonte quedan los rumores sobre sus supuestos acuerdos matrimoniales con el actor. Y es más que sabido por todos la estrecha relación que mantiene Cruise con la Cienciología, como el protagonista de «The Arrangement» con The Institute of the Higher Mind. ¿Qué otras similitudes encontraremos a medida que avance la serie?

A priori, la producción cuenta con los ingredientes necesarios para convertirse en todo un culebrón. Sobre la mesa se presentan dos protagonistas jóvenes, con ambición y un peligroso juego a tres bandas que ofrece un sinfín de posibilidades. ¿Quién manipula a quién? ¿Quiere ella alcanzar su éxito individual a costa de unos años de matrimonio? ¿Cómo será esa relación que sobre el papel parece idílica? ¿Puede él mantener a su lado a una «mujer florero» solo con la condición de entregarle diez millones dólares al final de su relación?


 ¿Qué información oculta ella sobre su pasado?


De momento, en su piloto ya nos ha picado la curiosidad y, si bien «The Arrangement» no se convertirá en la serie del año, su trama puede convertirse en adictiva, convirtiéndonos en fieles seguidores de una historia a la que Katie Holmes ya le ha dado un motivo de interés para los que quieren descubrir cómo fue en la intimidad uno de los matrimonios más populares de Hollywood.
T.S

viernes, 21 de abril de 2017

Fargo #3


Noah Hawley parece haber descubierto la fórmula de 'Fargo' y conocerla mejor que los mismísimos hermanos Coen. La tercera temporada de la serie, que llega tras un hiato en el que su creador ha levantado 'Legión', pone sobre la mesa una historia completamente nueva pero que mantiene la misma esencia que sus predecesoras.


Y no es solo el frío de Minnesota lo que da carácter a las historias de 'Fargo'. Nuevamente tenemos un compendio de personajes que se mueven entre lo entrañable y lo gañán, guerras fraticidas, crímenes absurdos y equivocaciones que desencadenan un efecto mariposa difícil de parar y que sacan el lado más cruel de un lugar que parece lo más naif de nuestro planeta.


En esta ocasión, partimos de la rivalidad de los hermanos Emmit y Ray Stussy, dos caras de la moneda del sueño americano en la América más profunda, ambos interpretados por un Ewan McGregor que hace un fantástico trabajo de doble personalidad -gracias a una caracterización magnífica- pero también de acentos difíciles. Junto al más perdedor de los hermanos está una electrizante Mary Elizabeth Winstead, mientras que a Carrie Coon le toca ser esta vez la agente de policía de caracter inescrutable que debe resolver el caso.


Pocas líneas argumentales más abre el primer episodio de la tercera temporada que destaca precisamente por esto; en contraposición a una segunda temporada coral donde asistimos a una gran guerra abierta, aquí todo parece más reducido y contenido. El otro cambio respecto a la temporada predecesora lo aporta el cambio de época, ahora es 2010, que ofrece una mirada hacia la sociedad de la recóndita Minnesota en tiempos del smartphone.


No hay grandes sobresaltos este primer episodio de la temporada pero sí está ahí todo lo que debe estar: los personajes, el humor negro, las buenas interpretaciones, la atmósfera, los diálogos inteligentes, el crimen y el patetismo. Es lo mismo pero es muy diferente. Y es todo lo necesario para volver a confiar en que 'Fargo' nos ofrecerá un gran relato.



Por tercera (cuarta, más bien) vez.
La tercera temporada de 'Fargo' se ha estrenado este 20 de abril en Movistar Series Xtra.
Álvaro Onieva

miércoles, 19 de abril de 2017

El elegido



Antonio Chavarrías, para aquellos que no lo conozcan, es un director y guionista catalán de muy sólida trayectoria que ha realizado trabajos tan solventes como "Dictado", "Las vidas de Celia" o "Volverás".



En 1990, con apenas 34 años -ahora que tanto se habla de los jóvenes emprendedores como si el resto de los mortales estuvieran incapacitados para serlo- fundó su propia productora "Oberon Cinematográfica, S. A." de cuya factoría han salido sobresalientes realizaciones como "La teta asustada" de la peruana Claudia Llosa, sobrina, para más inri, del Nobel de Literatura o "Pau y su hermano" de Marc Recha, también joven talento catalán.


De manera que este caballero cuenta con sobrada experiencia y, que duda cabe, conoce su oficio, sabe lo que se trae entre manos y posee el don de la contención, del ritmo y de una privilegiada batuta para la dirección de actores.


"El elegido", a pesar de no contar -queda patente cuando la ves- con un gran presupuesto, es una película magnífica. Su director aprovecha los recursos de que dispone con una notable eficacia y es razonable deducir qué no será capaz de realizar en circunstancias más favorables.


Al ser éste un filme de época -se desarrolla entre los años 1936 y 1942- para algunas escenas, Chavarrías utiliza de manera muy efectiva un color de tonalidades más apagadas que nos recuerdan aquellas antiguas fotografías sepia. Las primeras secuencias entre trincheras de la Guerra Civil Española son sencillamente magistrales y reproducen con asombrosa maestría y verosimilitud episodios de aquella dolorosa confrontación. La ambientación, tanto para exteriores como interiores en París y México, está muy lograda y los personajes que conforman la historia son el fiel reflejo de aquel lamentable suceso.


Otro gran mérito del director -nada despreciable- es escribir un guion basado en una historia real de relevancia internacional que por su importancia conmovió al mundo y aún así, conociendo su desenlace, consigue mantenernos en tensión durante todo el metraje. Pero nada más diré aquí por si algún despistado espectador fuera ajeno a dicho acontecimienro que tuvo lugar en la Ciudad de México en 1942 cuando la II Guerra Mundial entraba en una fase de trágica efervescencia.


Por último me gustaría destacar la soberbia actuación del joven actor mexicano Alfonso Herrera que interpreta al español Ramón Mercader y de Hanna Murray, bellísima actriz inglesa en el papel de su novia Sylvia, enamorada incondicionalmente de nuestro protagonista y vehementemente comprometida con los ideales revolucionarios.


No es el "Elegido" una película cualquiera; contiene emoción, intriga, espionaje, luchas de poder, lealtades, traiciones, investigación policíaca, información histórica y, sobre todo, la sapiencia y el ejercicio de un estilo cinematográfico que nos muestra a un director con gran oficio del que oíremos hablar mucho y bien en adelante.

Emilio Castelló Barreneche

lunes, 17 de abril de 2017

La fille inconnue


Me gusta mucho el cine, creo que soy más cinéfila que cinéfaga (como diría un buen amigo mío): necesito seleccionar bien la película, leer la sinopsis, ver los comentarios que se han hecho sobre ella, los premios, etc. A no ser que me encante la/el director/a. Ese es el caso de La fille inconnue, fui a verla sin pensarlo dos veces por ser el último estreno de mis queridos hermanos Dardenne.
Probablemente, no pueda ser objetiva con ellos, me apasiona su cine, sus guión, su fotografía y su compromiso social. De hecho no, no soy nada objetiva con ellos: es evidente que cada vez hay menos compromiso social y político en el cine, lo cual a mí me parece en cambio cada vez más necesario en esta sociedad nuestra en la que todo lo que no sale por una pantalla no existe, así que espero ávidamente sus películas.

Me impactó profundamente La fille inconnue. Me llegó, me dolió, la sufrí. Me hizo revivir muchos episodios de violencia: de violencia machista, de violencia social por encubrir la violencia machista, de violencia simbólica, de invisibilización. No, no soy objetiva, pero porque aquí los Dardenne tocan un tema de una violencia brutal, que no existe, que a nadie importa, por la que nadie reacciona.


Como casi siempre cuando veo una película, abrí Filmaffinity a ver qué se comentaba de ella. No me esperaba gran cosa, ya que creo que Filmaffinity suele ser bastante dura con las películas comprometidas.


13 críticas en 13 periódicos de 13 hombres. No puedo dejar de reseñarlo: de 13 hombres.
“Lo que falta es (…) la sorpresa emocional”, dice Guy Lodge en el Variety.
“Es una especie de procedimental extraño, muy forzado y sin pasión sobre una misteriosa muerte”, nos dice Peter Bradshaw en The Guardian.


“Solo transmiten tibieza y situaciones repetitivas en La chica desconocida, crónica de la mala conciencia de una médico que no atendió debidamente a una paciente que murió. Hay muchas idas y venidas en su consulta, pero ninguna trascendente o emocionante. Esta película es como ver llover”, escribe Carlos Boyer, que no podía faltar (y cuya concepción de la película como una “crónica de la mala conciencia de una médico que no atendió debidamente a una paciente que murió” me lleva a preguntarme si habrá visto realmente la película).


Seguido todo esto de distintas acusaciones de que es un guión esquemático y la película es una consecución de situaciones forzadas.


No hay sorpresa emocional en la violencia de género, lamento desilusionarle, Señor Lodge, pero es tan común y está tan normalizada que sólo puede causar sorpresa emocional cuando se parafrasea esta violencia, se cae en el estereotipo y se sigue manteniendo una imagen falsa de la misma.

 No hay pasión en la muerte de una puta que, por otro lado, no tiene nada de misteriosa para nadie… Esa es precisamente una de las formas de violencia que parece que se le escapa al Señor Bradshaw.


No hay trascendencia, ni emoción, ni mala conciencia… La violencia machista está tan asumida por todos que es como ver llover. No hacen ningún favor los relatos que hacen de la violencia una exageración espectacular, y que dificultan que millones de mujeres que sufren violencia de género sean incapaces de reconocerla.


Como ver llover, día tras día. 13 hombres hacen crítica de una película que refleja la violencia machista. 13 críticas que creo que aquejan de ignorancia absoluta sobre el tema y, peor aún, que continúan la bola de nieve social que supone el patriarcado. 13 hombres, porque pensarán los entendidos que no hay mujeres que sepan hacer crítica de cine, del mismo modo que piensan que el cine no debe contar nuestra historia.
Irene_M

viernes, 14 de abril de 2017

Viernes Santo


No sé qué obsesión tienen algunos con la idea de que la Semana Santa, la Fiesta del cordero o la Pascua judía están amenazadas en nuestro país por algunas de las nuevas fuerzas políticas emergentes.

Este populismo trasnochado, simplista e ideológico que apela a exacerbar los sentimientos de miles de devotos españoles contra todo aquello que represente una posibilidad de cambio, evidencia la agonía de un sistema que se aferra inútilmente a una tradición muy española que consiste en imponer “por cojones” un orden inmutable, intocable y sagrado. La Semana Santa, señoras y señores, no es una tradición española, que quede claro.


La Semana Santa es una expresión exclusivamente religiosa y no una festividad de carácter turístico, como puedan ser los San Fermines de Pamplona, las Fallas de Valencia o la Feria de abril.
Ya está bien con asociar la “españolidad” con la Semana Santa, con los toros o con la monarquía.


Entiendo que existan compatriotas nostálgicos de otros tiempos épicos y generalísimos, donde el dedo divino mandaba sobre los designios de cada español, pero lamento decirles que vivimos en un Estado democrático, donde cualquier aspecto de nuestra sociedad puede y debe ser replanteado, si los tiempos y las necesidades del momento así lo reclaman.


El pasado de España va más allá de la Semana Santa; por tierras del Al-Andalus, la fe coránica se pregonó durante ocho siglos desde innumerables minaretes y no por ello hoy ser español o andaluz se asocia a la cultura islámica. Todo tiene un pasado y la Historia es la continua refundación de aquello que se consideraba inmutable y sagrado. Feliz viernes sanctus.
Alberto

martes, 11 de abril de 2017

El silencio



El magnetista hablaba y caminaba en círculos cuadrados.Finalmente, se detuvo frente a la ventana a ver la lluvia besar el suelo con sus mil y una bocas repletas de agua.
Y dijo sin mirarla:

“Los miedos que nos gobiernan se esconden en la sombra de nuestro ser. La sombra de nuestro ser siempre se escapa a la luz. Para poner luz en la sombra hay que hacerlo con poesía sin flujo, verbos sin acción, acciones sin lenguaje. La sombra que escapa a la luz tiene su propia sombra y es la música que emana de nuestro propio cuerpo. Escuche, habite su silencio, y escuche”.

La tierra rechazó el beso de la lluvia. Tash cruzó la calle empapada de verdades. El silencio es una mujer sin pentagrama que espera un músico escondido en la esquina del futuro, escribió el magnetista en su cuaderno de notas. Y la lluvia se extinguió.
Publicado por El magnetista

lunes, 10 de abril de 2017

One Mississippi


Hay una prueba que uno puede hacer para determinar si le va a gustar One Mississippi. Consiste en oír Live, el monólogo en audio que le dio a Tig Notaro el último empuje que necesitaba como cómica para colocarse en un lugar de reconocimiento a nivel nacional, tras años trabajando pasito a pasito para ello.



 En el espectáculo, Notaro habla de la complicadísima combinación de circunstancias que agitaron su vida en 2012, cuando su madre murió y además fue diagnosticada con un cáncer de mama que requirió una doble mastectomía y casi la mata a ella también. El increíble arrojo de la mujer al contar la experiencia y la ayuda de Louis C.K. (productor ejecutivo de la comedia que nos ocupa) para distribuir el especial terminaron de convertirlo en uno de los documentos del mundillo más comentados del momento.


No sorprende por tanto que alguna cadena haya acabado por proponer a Notaro la idea de trasladar su experiencia a la narrativa seriada. Y de así surge esta propuesta descompensada pero muy estimulante, que navega entre la emoción en carne viva y el humor más naturalista para ofrecer un retrato en esencia sobre el proceso de duelo de una familia.



Y lo consigue, pero no con la eficacia que le gustaría, porque se le pueden poner unos cuantos peros a la comedia. En primer lugar, seis episodios es muy poco tiempo para contar lo que las creadoras Tig Notaro y Diablo Cody y la showrunner Kate Robin quieren contar, un auténtico arco de evolución y crecimiento de la protagonista desde que aterriza en su ciudad natal para asistir a las últimas horas de vida de su madre hasta que decide que Los Ángeles no es su verdadero hogar y se muda permanentemente a Mississippi.


En seis episodios de media hora se pueden contar muchas cosas, como bien han demostrado los británicos con las magníficas Catastrophe (2015-) o Extras (2005-2007), pero se tiene que tener un talento especial para ello, y aquí no está presente. Aquí lo que hay es una combinación que aunque resulta efectiva también es evidente, y que se vea el encaje de bolillos a la hora de presentar una historia es de las peores cosas que le pueden pasar a un guion. Las cosas suceden en One Mississippi porque así lo han escrito un grupo de personas, no porque nos creamos que lo mostrado aquí es vida.


Pero lo curioso es que el tono de la serie, a caballo entre la oscuridad emocional de un proceso de duelo y lo hilarante que resulta el mundo que rodea a Tig, es el certero tono que tiene la vida y pretende emular la arbitrariedad de nuestra existencia, donde es cierto que muchas cosas suceden de manera inesperada y están fuera de nuestro control. Pero por mucho que dicho tono sea creíble, la traslación se queda corta. Esto se puede ver especialmente en las chirriantes escenas oníricas (con alguna excepción que de hecho es tan poderosa que justifica su presencia: el momento final en el cementerio), que fallan en la diana de la comedia y resultan incómodas.



Al final los puntos álgidos de la serie son las escenas domésticas, donde Tig interactúa con su peculiar padrastro Bill (qué voz tiene John Rothman)


 y con su hermano Remy, y desentrañan con el tiempo el misterio que era la mujer fallecida, fascinante fantasma lleno de secretos y que una excelente Rya Kihlstedt encarna en flashbacks y momento oníricos para nuestro deleite, y cuya importancia radica en la exploración de la idea de que en realidad no conocemos a las personas.


Porque cada uno es un mundo, y cuando faltan la construcción de dicho mundo se puede ver tanto el poso que dejan en los que se quedan por detrás como en los recuerdos que atesoramos sobre nuestra relación con ellos. Y de esto tan complejo habla One Mississippi, pero con una falta de recursos creativos que hacen que la brillante idea no reluzca lo suficiente. Las conversaciones que quieren fluir con naturalidad a veces caen en lo ortopédico, y tres horas de metraje total no son suficientes para tocar todos los clímax emocionales que los guionistas quieren sin que se antoje forzado, por lo que se deja al personaje de Remy en la situación más coja.



Hay una clara indefinición en la comedia dramática, la búsqueda de esa adecuada forma de relatar lo que se quiere, y que hace que lo episódico (la vecina y el sillón) conviva con lo serializado (la subtrama del abuso sexual, las historias radiofónicas) en disonancia. Y aun con todo esto se salva y mucho de la quema, porque la honestidad de lo contado y la falta de afectación o golpes bajos para buscar la lágrima fácil es digna de todos los elogios.


Con un material tan inflamable en las manos, muchos hubieran descarrilado, pero aquí se obra el milagro –quizá por parte de algo tan personal para la propia Notaro– y la sensación que deja de experimentar una catártica llantina es legítima. Si renueva, que esperemos que sí, hay desajustes que corregir, pero el material de base es tan poderoso que merece la pena seguir contando estas historias.



Adrián 

sábado, 8 de abril de 2017

Girls


No suelo ver mucha televisión, pero curiosamente he visto la mayoría de los episodios de la nueva serie de HBO Girls. Claro que es una serie producida por Judd Apatow, el hombre que me dio mi primer trabajo serio como actor interpretando a un friqui en la serie Freaks and Geeks, y mi primer gran papel cómico, el personaje de Saul Silver en Pineapple Express, pero esa no es la razón por la que la veo. Al principio me interesó porque parecía ser un retrato de mi mundo, ese mundo habitado por personas creativas que malviven en Nueva York. No digo que yo lo pase mal para pagar el alquiler como el personaje que encarna Lena Dunham, Hannah, pero hubo una época, justo antes de que Judd me contratara para Freaks and Geeks, en la que mis padres dejaron de darme dinero porque no estaban de acuerdo con que fuera a la escuela de arte dramático en vez de UCLA. Trabajé en McDonalds, y la primera sugerencia que le haría a Hannah es esta: búscate un puñetero trabajo. Si de verdad quieres tener experiencias sobre las que luego puedas escribir, ponte a trabajar; y si de verdad quieres ser artista, sé responsable de ti misma y sirve unas cuantas mesas. Tal vez en el proceso madures un poco.

Eso me lleva a la otra cosa que me une a estas jóvenes que acaban de terminar la carrera: he pasado los últimos cinco o seis años en clase con gente como ellas. No voy a juzgar a mis antiguos colegas -estoy seguro de que ellos tienen mucho que decir sobre el hecho de que un actor invadiera su burbuja del máster en bellas artes--, pero sí diré que muchas de las películas que hacían dentro del programa contaban historias que no habrían desentonado nada en Girls.


Sin embargo, Lena Dunham tiene una ventaja que esos estudiantes de posgrado no tienen. Hannah puede ser todo lo fracasada que quiera Lena porque, a la hora de la verdad, Lena es todo lo contrario: es una actriz, escritora y directora que encabeza una serie en HBO. Por más estupideces que Hannah suelte a desconocidos, por bochornosas que resulten sus escenas de sexo, por más patosa que sea cuando está con adultos o por muy poco que escriba, Lena seguirá brillando a través de ella, porque es la admirable fuerza creadora responsable de todo eso que aparece en la pantalla de televisión (o, en mi caso, de ordenador). El personaje creado por Lena nunca tendrá que escribir su libro porque la serie es su libro.

Una joven que lo hace todo en una serie de la que todo el mundo habla: me parece extraordinario. No obstante, sé que no todo el mundo está encantado, que muchas personas --sobre todo mujeres de otras razas-- han dicho que se sienten infrarrepresentadas en la serie, cuyas protagonistas son blancas. Es un tema candente, sobre el que me gusta preguntar a mis amigas en Nueva York. En el mundillo de los posgrados, la respuesta que suelen darme es que se trata de una polémica hueca: la gente necesita algo sobre lo que escribir en internet. Estoy de acuerdo en que, de un tiempo a esta parte, los debates vacíos de contenido proliferan en exceso en internet, pero también pienso que es legítimo preguntar qué dicen las series de televisión de nosotros como sociedad. Los partidarios de la serie dicen que su falta de diversidad refleja la segregación social de nuestro país, y tienen algo de razón. Cuando iba al instituto en Palo Alto, las camarillas se formaban, sin la menor duda, en función de los grupos raciales. Pero el argumento es más difícil de tragar cuando estamos hablando de unas veinteañeras con carreras universitarias que viven en Nueva York.


Puede que mi perspectiva sea limitada, pero tengo un montón de amigos y colaboradores y entre ellos hay una amplia variedad de razas y nacionalidades. Supongo que lo que quiero decir es que, dado que la televisión es un medio tan popular, HBO tiene cierta responsabilidad de representar sus temas de forma veraz, en especial cuando la cadena está vendiendo una imagen del joven de Nueva York. No hay ninguna obligación de ser caleidoscópicos, pero no es lo mismo escribir un relato breve o un ensayo sobre un grupo de blancos que solo va a leer un puñado de gente que crear una serie de televisión sobre blancos que van a ver millones de espectadores, especialmente cuando se decide situar esa serie en una de las ciudades con más mezcla cultural del mundo. (HBO asegura que no dice a sus creadores lo que tienen que hacer con sus series, y Dunham ha escrito por lo menos un personaje afroamericano para la temporada 2, interpretado por el actor de la serie Community Donald Glover.)

He leído comentarios sobre Girls que venían a decir: "Me gusta la serie, pero no me veo representado en ella". Es lo mismo que me pasa a mí. Los hombres que aparecen son los mayores inútiles que he visto jamás. Hay un muermo al que su novia abandona porque se aburre con él; un padre que intenta ligar con su niñera; un grupo de hipsters quejicas que no son más que material para la lujuria insaciable de la chica súper guay de acento británico; y el rey de todos, el tío descamisado que habla de forma rara y mete tripa sin parar. Sé que esta lamentable representación de los hombres es justa venganza por el interminable desfile de mujeres tontas en el equivalente de la Costa Oeste a Girls, El séquito, que, a su vez, era justa venganza por los numerosos gilipollas desplegados en Sexo en Nueva York. (Por lo menos, a mí me parecían gilipollas, cada vez que estaba con mi novia de entonces y coincidía que ella se ponía a verla.)


No tengo ningún inconveniente en ver una serie sobre mujeres rodeadas de unos hombres a los que yo nunca querría parecerme. Cuando estaba en el penúltimo año de instituto vi un montón de veces Magnolias de acero, y las historias de amistad entre mujeres me ponen muchísimo. También soy consciente de que a lo mejor me considero mejor de lo que soy; quién sabe, si no hubiera sido por Judd Apatow, a lo mejor estaría como esos idiotas sin trabajo que veo en la serie. Y, desde luego, suele ser más entretenido ver historias de personas irresponsables y que cometen errores que ver a otras que tienen vidas estables. Además, Lena Dunham dota de tantos defectos a los personajes femeninos como a los masculinos.


Pero la vuelta de tuerca es doble: podemos oír las conversaciones íntimas entre las chicas, así que nos ponemos de su parte y contra los hombres, y Lena, al fin y al cabo, es la creadora, así que, por más situaciones difíciles en las que coloca a las mujeres, siempre retiene el control. Al final está su nombre, donde dice "Creada por". Dicen que vivir bien es la mejor venganza, pero, a veces, escribir bien es todavía mejor.

James Franco