lunes, 17 de abril de 2017

La fille inconnue


Me gusta mucho el cine, creo que soy más cinéfila que cinéfaga (como diría un buen amigo mío): necesito seleccionar bien la película, leer la sinopsis, ver los comentarios que se han hecho sobre ella, los premios, etc. A no ser que me encante la/el director/a. Ese es el caso de La fille inconnue, fui a verla sin pensarlo dos veces por ser el último estreno de mis queridos hermanos Dardenne.
Probablemente, no pueda ser objetiva con ellos, me apasiona su cine, sus guión, su fotografía y su compromiso social. De hecho no, no soy nada objetiva con ellos: es evidente que cada vez hay menos compromiso social y político en el cine, lo cual a mí me parece en cambio cada vez más necesario en esta sociedad nuestra en la que todo lo que no sale por una pantalla no existe, así que espero ávidamente sus películas.

Me impactó profundamente La fille inconnue. Me llegó, me dolió, la sufrí. Me hizo revivir muchos episodios de violencia: de violencia machista, de violencia social por encubrir la violencia machista, de violencia simbólica, de invisibilización. No, no soy objetiva, pero porque aquí los Dardenne tocan un tema de una violencia brutal, que no existe, que a nadie importa, por la que nadie reacciona.


Como casi siempre cuando veo una película, abrí Filmaffinity a ver qué se comentaba de ella. No me esperaba gran cosa, ya que creo que Filmaffinity suele ser bastante dura con las películas comprometidas.


13 críticas en 13 periódicos de 13 hombres. No puedo dejar de reseñarlo: de 13 hombres.
“Lo que falta es (…) la sorpresa emocional”, dice Guy Lodge en el Variety.
“Es una especie de procedimental extraño, muy forzado y sin pasión sobre una misteriosa muerte”, nos dice Peter Bradshaw en The Guardian.


“Solo transmiten tibieza y situaciones repetitivas en La chica desconocida, crónica de la mala conciencia de una médico que no atendió debidamente a una paciente que murió. Hay muchas idas y venidas en su consulta, pero ninguna trascendente o emocionante. Esta película es como ver llover”, escribe Carlos Boyer, que no podía faltar (y cuya concepción de la película como una “crónica de la mala conciencia de una médico que no atendió debidamente a una paciente que murió” me lleva a preguntarme si habrá visto realmente la película).


Seguido todo esto de distintas acusaciones de que es un guión esquemático y la película es una consecución de situaciones forzadas.


No hay sorpresa emocional en la violencia de género, lamento desilusionarle, Señor Lodge, pero es tan común y está tan normalizada que sólo puede causar sorpresa emocional cuando se parafrasea esta violencia, se cae en el estereotipo y se sigue manteniendo una imagen falsa de la misma.

 No hay pasión en la muerte de una puta que, por otro lado, no tiene nada de misteriosa para nadie… Esa es precisamente una de las formas de violencia que parece que se le escapa al Señor Bradshaw.


No hay trascendencia, ni emoción, ni mala conciencia… La violencia machista está tan asumida por todos que es como ver llover. No hacen ningún favor los relatos que hacen de la violencia una exageración espectacular, y que dificultan que millones de mujeres que sufren violencia de género sean incapaces de reconocerla.


Como ver llover, día tras día. 13 hombres hacen crítica de una película que refleja la violencia machista. 13 críticas que creo que aquejan de ignorancia absoluta sobre el tema y, peor aún, que continúan la bola de nieve social que supone el patriarcado. 13 hombres, porque pensarán los entendidos que no hay mujeres que sepan hacer crítica de cine, del mismo modo que piensan que el cine no debe contar nuestra historia.
Irene_M

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