martes, 26 de agosto de 2014

Recién electo


A solas, tras recibir plácemes y enhorabuenas por su reciente cargo, se aflojó el nudo de la corbata y sonrió ante el espejo, que le devolvía su imagen satisfecha. Con orgullo no disimulado, le dijo al hombre que lo contemplaba: 
«Ya has salido de la miseria y de la inseguridad. Olvídate de lo que has sido, de lo que has prometido. A partir de ahora, han de ser los tontos los que paguen. Tú vive, que solo se vive una vez».
Isabel Martínez


sábado, 23 de agosto de 2014

Regresar


Después de cenar quitamos la mesa, y en la cocina él me miró fijamente. adoptando una expresión enigmática, cuando pasó a mi lado me lanzó una sonrisa de complicidad. Me puso la mano en el hombro, como para reconfortarme y empezó a subir las escaleras dirigiéndose a la habitación.
Daba la sensación de llevar prisa, o por lo menos a eso me  pareció. Yo, no comprendía nada.
Subí tras él y al abrir la puerta le encontré andando de un lado a otro nervioso, con pasos aligerados, abriendo y cerrando cajones. De pronto, supuse que un pensamiento, un impulso, o vete a saber qué, hizo que se detuviera en seco. Permaneció unos minutos de espaldas a mi, sin mirarme sin verme, pero yo sabía que intuía mi presencia. Yo permanecía callada, con una mano sostenía el pomo de la puerta, con la otra me recogía el pelo. Es un acto reflejo que deja al descubierto mi nerviosismo.

De repente dio media vuelta y  se acercó  hasta donde yo estaba, me cogió de la cara y me miró como si no me conociera. Asombrada, observé sus ojos, que reflejaban una mirada tremendamente vacía, una madeja de miedos y sobresaltos. Por unos segundos estuve a punto de decirle que aún le amaba, Que podía quedarse,  pero  no me atreví. Tuve miedo a su reacción. Tuve miedo a  oír pronunciar mis propias palabras. Cuanto más lo pensaba, menos claro lo tenía.

 Pasaron apenas unos segundos o  quizá fueron  unos minutos, Y ya algo más tranquilo me miró con ternura, puso sus manos entre las mías, soltó una de ellas y noté que sus dedos se me clavaban en el hombro..
Se acercó a mi oído y cuchicheó: ¿Te das cuenta? No razonamos igual.
Eres una romántica. Cada día te vuelves más romántica.
No sé cómo se las apañaba para dejarme siempre pensativa, intentando dar cuerpo y sentido a sus razonamientos.

Y aún hoy, cuando pienso en todo lo que pasó después, me siento mal. Durante mucho tiempo me sentí culpable, incluso me guardé rencor  a mi misma por no haber salido corriendo tras él, no haber llegado  antes que él a la puerta de la calle y haber evitado su marcha. No supe renunciar a mi orgullo y continuamente me reprocho mis dudas, Dudo de casi todo, incluso de la bondad de mis sentimientos

Y ahora, mi amor, cuando te sientas preparado e inicies  el trayecto que te trae de regreso a casa, cuando estés cerca del camino correcto, te impregnarás con nuestros olores de siempre y sentirás que por cada poro de tu piel entra mi voz que te nombra. Lo  notarás, ¡ya lo creo!..notarás y sabrás que es el momento. Que ya basta de abandonos. Ya es hora de empezar una vida mejor y más atractiva. Ahora es el momento.
 Madison M.

domingo, 10 de agosto de 2014

¿Cuánto ofreces por ti?


El subastador pensó que perdía su tiempo mostrando aquel viejo violín estropeado y arañado, pero, aún así, lo mostró:

- ¿Cuánto ofrecen? ¿Quién hará la primera puja?
- Un euro.
- Dos
De pronto un hombre canoso se puso en pie, llegó hasta el violín y lo tomó en sus manos. A continuación, lo limpió de polvo, armonizó las cuerdas y comenzó a tocar una tierna melodía.
El subastador pensó en su interior en cuánto daría por tener un viejo violín como este y tomándolo con cariño, volvió a levantarlo...
- 100 euros
- 500 euros ..
Y las pujas siguieron subiendo...
No podemos entender qué fue lo que cambió su valor. 
Alguien dijo que fue el toque de un maestro.

Muchas personas sienten que sus vidas están fuera de tono. 
No saben aprovechar su talento ni los recursos de que disponen.
No saben convertir sus excusas en razones. 
Son incapaces de descubrir las oportunidades que existen dentro de una crisis...
No encuentran sentido a lo que hacen.
No saben ponerse en acción y se subastan, como el viejo violín, muy baratas, pues siguen el viaje de la vidad como si se tratara de un juego que no requiere pensar.
Pero un día, cuando están preparadas, un maestro aparece y la gente no puede comprender como puede  encontrar tanto valor en algo que ellos no lograban descubrir.
El secreto está en mirar más allá de las apariencias, donde se encuentra la verdadera alma de las cosas.

"La diferencia entre lo que hacemos y lo que somos capaces de hacer resolvería los problemas más grandes que hay en el mundo" M. Ghandi

Daltvila