lunes, 31 de marzo de 2014

Voces



Me he decidido por el piso de Horta porque me ha parecido el más tranquilo de todos los que he visto . 
Un tercero con dos puertas por rellano y , qué suerte , con una terraza no muy grande , pero que puede acoger las macetas que ya he colocado y la mesa con un par de sillas . 
Instalarme ha sido fácil . 
He dejado en la casa antigua todos los muebles a cambio de llevarme el coche , destartalado pero indispensable para mi trabajo . 
Y también he aprovechado para hacer limpieza de papeles y deshacerme de carpetas con facturas antiguas y poemas horribles . 
Todo al contenedor de papel, sólo se ha salvado la primera carta de Martín. Las demás no era necesario, decían todas lo mismo. 
Mi hermana y mi cuñado me han dado el sofá antiguo . 
Ahí dormiré hasta que compre una cama . 
He puesto un mantel encima porque no tengo ni idea de dónde deben estar las sábanas y son las doce y cuatro, no empezaré a buscar ahora. 
Antes de tumbarme he abierto la puerta de la terraza de par en par . 
Hace una temperatura muy agradable , es una de esas noches que anuncian el verano y que aún no castigan con el bochorno .
Estoy muy cansada , pero sé que me costará dormirme sin la radio pequeña , que debe estar en cualquier caja, mezclada con otros restos del naufragio . Es duro, el sofá y no puedo estirar las piernas . 
Miro el techo y pienso qué pondré ahí, un aplique o una lámpara? 
Ahora escucho la voz de una mujer , debe ser la vecina de al lado . 
- Ven - dice - , ya tienes la cena , paté de salmón, del que te gusta tanto . Los vecinos cenan tarde, pienso . 
Escucho con atención pero no hay respuesta. 
- Que vengas ya, rey mío. No me lo hagas decir dos veces. 
Nada, que no contesta . 
Un tipo de esos que pasan de todo. 
- Compro lo que más te gusta y así me lo agradeces . 
Ya me sé yo esa historia. 
Hay que hacer las cosas con ilusión , señora. 
Por amor.Si esperas gratitud, vas lista. 
- Me voy a la cama, dice . 
Tú mismo . Luego no vengas a llamar a la puerta . 
Ah , me digo. La cosa ya va así ... Amenazas directas, pensamientos funestos , "sólo sirvo para una cosa... 
Pues no, qué se ha creído ... " 
Me acerco a la terraza . 
Quizás él le responde más bajo y por eso no le oigo. .
Voy de puntillas, descalza sobre los azulejos, con mucho cuidado. Unos ojos brillan, en medio de los geranios y me asusta la voz del vecino al otro lado de la barandilla. 
- Perdone , es un gato muy curioso ... ¿Le importa si paso a buscarle ?

Maria Guilera ( http://lakarcoma.blogspot.com.es/ )

viernes, 28 de marzo de 2014

Nuevas formas



Al levantarse corrió hacia la ventana para abrirla de par en par y dejarse acariciar por la brisa fresca de esa hora del día. Sin embargo el calor lo impregnaba todo; tanto que apenas se oían las olas del mar ni el murmullo de la corriente. Su sentido del tacto estaba saturado de numerosas gotitas minúsculas insaciables resbalando por su axilas. No había tiempo para las otras sensaciones, pero aún así se concentró. Lo hizo tanto, que los pequeños diamantes de su piel comenzaron a crecer creando charquitas para convertirse en riachuelos. Sus pies humedecidos por el manantial que nacía del cuerpo, chapotearon alegres y refrescantes. Y ensimismada en esta alegría, suspiró. Fue tan hondo el gemido que se sorprendió. Abrió los ojos y observó la vida a través del escaparate abierto. El verano y su luz acaban de desperezarse. Sonrió y recordó la mar de niña. Sí, allí estaba, profunda y verde como tantas veces. Soñadora. Solícita a sus idas y venidas, regalándole el placer de una infancia descubridora. Caminó en zigzag y llegó a la adolescencia. Henchida de optimismo pertinaz en esa otra mar rebosante y ávida de beber la blanca espuma que ofrecía. Embriagada de elixir continuó caminando. Tropezó pesadumbres, se enfrentó a la inconstancia de procesos adversos, margulló como pudo sacando la cabeza a flote cuántas veces fueron necesarias hasta llegar a la madurez redondeando formas y limando aristas. Aceptó su propios obstáculos, el modo de proceder de ese mar que la ahogaba y del sol que la quemaba. Cambiada su configuración externa, aceptó el nuevo reto y se introdujo decidida en la marea. Había perdido las ganas de nadar, la ilusión de las contradicciones y se hundía por el aumento del peso y por sus pies sobrecargados de desesperanza. Así, cansada de guardar las formas, se muestra en este círculo que corta de raíz para vaciarse y reconstruirse en ese nuevo mar de hoy abandonado de estereotipos...

¿Quieres permanecer ahí, en la misma forma vulgar de lo cotidiano, de lo previsto, de lo establecido?...

Chapotea, chapotea y salpica con ansía desde la raíz....

Lunática

lunes, 24 de marzo de 2014

¡Calla, que vienen!


Foto: Campo de Olivos. Granada, febrero de 2008

— Galindo, ¿te acuerdas de aquella noche en la Colonia?
— Pues claro, Fede, qué cosas dices, chacho, cómo no me voy a acordar.
— No me llames Fede, que sabes que no me gusta. ¿Qué pensaste tú? ¿Creíste que saldríamos de allí con vida?
— Te juro que no. Si me lo hubieran preguntado hubiera apostado la vida a que no saldríamos de aquella. Total, compadre, por lo que valía en aquellos momentos. ¿Y tú, qué pensaste?
— No sé Galindo, no sé… Cuando vi la mirada perdida de Cabezas y de Paco Galadí, pensé como tú. Aunque era verano, a aquellas horas ya no hacía calor. El viento silbaba a través de los juncos y los perros no dejaban de ladrar a las puertas del cortijo, por el trasiego de los falangistas. Te reirás, pero yo no tuve miedo hasta que vi la muerte en su mirada. No era perder la vida lo que temía, ni siquiera el sufrimiento. Temía por mi familia, porque ya nunca más los volvería a ver, porque ya nunca más me volverían a ver. Pensaba en mis hermanos, pero sobre todo en mi madre, en cómo su mirada rígida y severa se volvería húmeda y distante a causa del sufrimiento, como ya le había pasado con la muerte de mi abuelo.
— Pásame un cigarrillo… ¿Sabes, Galindo?
— ¿Qué?
— Que ahora ya no sé si quiero salir de aquí.
— ¿Y por qué no? Si antes no pensabas en otra cosa. Estabas deseando que llegara el día en que nos encontraran para salir corriendo de aquí.
—Corriendo, corriendo, no diría yo.
—Bueno, ya me entiendes, Federico.
—Por una parte sí que quiero, pero por otra ya me he acostumbrado a esto. Me gusta sentir el canto de los grillos en las noches de verano, y el crujir de los pasos sobre las hojas secas en otoño, pero sobre todo me gusta ver las caras de la gente que viene a vernos, esas caras con una mezcla de admiración y de rabia…
— Dirás que vienen a verte a ti.
— No digas eso, Galindo… Además, ¿a dónde voy a ir? ¿Te has enterado de lo que dice mi familia?
— No, ¿qué?
— Dicen que las circunstancias de mi muerte son lo suficientemente conocidas como para que no haya que remover mis huesos.
— No lo entiendo, Federico.
— Yo tampoco. No sé qué temen. Tal vez que no sea yo el que esté aquí enterrado y que el circo que tienen montado a mi costa se les vaya a tomar viento…
—Calla, Federico, que ahí vienen unos a visitarte con unas flores en la mano.
— Ya callo, ya callo, aunque hace mucho tiempo que no hago otra cosa que callar.
© Fran Rueda, noviembre de 2009

lunes, 17 de marzo de 2014

"Arte", Yasmina Reza



El protagonista de hoy es un libro que quería leer desde que asistí, hace un tiempo, a su representación teatral. Fue en el Teatro Lope de Vega, con tres grandes actores interpretando a los únicos personajes de la obra: Luis Merlo, Iñaki Miramón y Álex O'Dogherty. Me gustó mucho. Disfruté de unas magníficas interpretaciones y de un texto que me sorprendió. Fue aquel día cuando descubrí a una gran autora, Yasmina Reza, posiblemente la autora viva más representada del mundo.

Arte, que así se llamaba la obra y así se titula el libro, no sería el único trabajo de la francesa que disfrutaría en el teatro. Meses después acudí a ver Un dios salvaje, muy buena historia también e interpretada del mismo modo por grandes actores: Pere Ponce, Aitana Sánchez Gijón, Antonio Molero y Maribel Verdú. Fue la confirmación de que estaba ante una autora con unas ideas muy claras en cuanto a teatro se refiere.

Las obras de Reza suelen partir de una premisa básica: una discrepancia en apariencia simple genera una discusión en principio sin importancia, que se complica hasta llegar a límites insospechados que provocan en el lector/espectador una tormenta de preguntas sin respuesta.

En el caso de Arte, la sinopsis sigue dicho patrón:

Sergio ha comprado un cuadro moderno por una gran suma de dinero. Marcos lo odia y no puede creer que a un amigo suyo le guste una obra semejante. Iván intenta, sin éxito, apaciguar a las dos partes. Si tu amistad está basada en un mutuo acuerdo tácito, ¿qué pasa cuando una persona hace algo completamente diferente e inesperado? La pregunta es: ¿eres quién crees que eres o eres quien tus amigos creen que eres? Esta deslumbrante comedia de Yasmina Reza se estrenó en París en la Comédie des Champs-Elysées en octubre de 1994 donde permaneció 18 meses; en Berlin en el Teatro de la Schaubühne en octubre de 1995; en Londres en el Wyndham's Theatre en octubre de 1996; en Nueva York en el Royal Theatre en marzo de 1998 y después en Madrid y en Barcelona.


El gran trabajo de Ponce, Merlo y O'Dogherty contribuyó a transmitir el drama que Reza vuelca en la obra y ahora, tras la lectura del libro, entiendo por qué está autora tiene tanto éxito. Tiene mucho mérito transmitir tanto y provocar que los lectores nos hagamos tantas preguntas en apenas 100 páginas, páginas de una intensidad desbordante. Preguntas que todos nos hacemos en algún momento y que harán a muchos revolverse incómodos en sus asientos, tal vez tras identificarse con alguno de los protagonistas.

Recomiendo la lectura de este pequeño libro que no es más que el guión de una obra de teatro. Ni más, ni menos. Se trata de una lectura rápida que esconde mucho más de lo que en principio parece ofrecer. Leed el libro y si podéis, acudid al teatro. Os gustará y os hará pensar, todo un lujo en estos tiempos que corren.
Ismael

viernes, 14 de marzo de 2014

Vivir es fácil con los ojos cerrados


Decía John Lennon que “la vida es eso que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes”  y quizás sea ese carácter imprevisible, que hace que todo pueda ser posible en cualquier momento y situación, incluso cuando las condiciones que te rodean sean precarias o parezca que no hay lugar a la esperanza o el cambio, lo que convierte a la vida en ese milagro increíble que se repite cada mañana al abrir los ojos después de abandonar la oscuridad del sueño nocturno. Me disponía a escribir sobre los temas que me suelen ocupar en el Mentidero , historia, política, problemas sociales , las amenazas que acechan a nuestro querido y maltratado planeta, a esta casa que nos aloja a todos y que ponemos en riesgo con la ceguera de unas sociedades que se empeñan en medir el grado de felicidad en términos económicos, sacrificando en esa absurda carrera hacia ninguna parte aquello que nos permite seguir viviendo. La Tierra es nuestra casa, no disponemos de otro hogar al que trasladarnos , ni un barrio mejor para vivir.
Pero no, no voy a escribir sobre eso, voy a escribir sobre la vida y lo más seguro es que esto no lo vaya a leer nadie, porque es sólo una reflexión de lo que significa la vida para mi, algo personal y muy difícil de transmitir , porque cada uno de nosotros tenemos una experiencia diferente,unas circunstancias y una biografía distinta que influyen en la forma en que contemplamos la existencia. 
Sin embargo, escribir es en ocasiones nada más que la necesidad de expresar los sentimientos cuando estos colman el corazón, cuando rebasan los límites del cuerpo y quieren extenderse llevados por el viento , como dice la escritora Isabel Allende “escribo lo que llevo dentro, lo que voy cocinando en mi interior y lo expulso de mi cuando ya no puedo más “.Es extraño y a la vez conmovedor despertarte por la mañana, una mañana como otra cualquiera, sin nada particular que la distinga ni la diferencia de otras muchas mañanas de tu vida , que se confunden en la memoria sin que pudieras rescatar nada más que alguna marcada por un acontecimiento que la convirtió en especial. Pero descorres las cortinas, levantas la persiana, abres la ventana y un sol deslumbrante penetra hasta el fondo de tu habitación y le acompaña ese aire puro, que parece despertar también a la vida, como un heraldo que anuncia que un nuevo día amanece en la Tierra. Y miras alrededor y ves esos viejos pinos que se yerguen frente a tu ventana desde que eras un niño y siguen ahí , hablándote en silencio , saludándote con el leve rumor de sus hojas. En el cielo las golondrinas se persiguen unas a otras y recuerdo aquellos versos de Neruda en los que el poeta chileno se preguntaba “¿Qué pasa con las golondrinas, que llegan tarde al colegio?¿es verdad que reparten cartas transparentes, por todo el cielo?”
Las  imagino repartiendo cartas de esperanza a todos los que las miran soñando en una vida mejor, lejos de los problemas acuciantes de cada día, en un mundo donde las personas dispongan de tiempo para vivir y no sólo para existir, donde el día no se mida por las horas de trabajo, por las reuniones, por las obligaciones, sino por las ocasiones en que hemos podido compartir un sueño, por los momentos en que hemos reído juntos, por esos silencios entre amigos que tanto acompañan nuestra soledad porque no siempre es necesaria la palabra, la presencia es suficiente cuando dos personas se aman y ningún discurso tiene la fuerza poderosa e invencible de una mano en el hombro o de un abrazo que nos sumerge en el alma del otro.

Y de nuevo como Neruda podríamos preguntarnos “¿quién despierta al Sol cuando duerme sobre su cama abrasadora?¿La Tierra, que canta como un grillo entre la música celestes?” Y no tengo respuesta para esa pregunta, ni tampoco se por que vuelan las golondrinas hoy, ni porque me saluda el viejo olmo erguido sobre sus raíces, pero están ahí anunciándome que empieza un nuevo día, que estoy vivo y ,de pronto, eres consciente del aire que penetra en tus pulmones, de la sangre que se precipita por tus venas llenándote de existencia, de los latidos de corazón que te recuerdan que el mundo esta ahí , esperándote para que lo vivas, que formas parte de esa obra maestra que es la naturaleza.No sabría definir ni con un millón de palabras lo que es la armonía, es diferente a la felicidad, a la alegría o al amor, pero Shakespeare no necesitaba ni cincuenta para ofrecernos una visión de esa armonía “No hay ni uno solo de los astros que contemplas, que , en sus evoluciones , no cante como un ángel del cielo y que no una su voz al coro de los querubines de cándidos ojos.Esta misma armonía se encuentra en las almas inmortales”  . Es tan extraño sentirla, es tan difícil capturarla aunque sea por un breve momento, que puedes llegar a pensar que no existe, y que tienen razón quienes dicen que hay que ser realista y olvidar los sueños de nuestra infancia es el camino correcto para convertirnos en personas responsables y útiles a la sociedad.
Y les escuchas, y vives pendiente de tus obligaciones, y te olvidas de como era el sol del amanecer, y como te reías cuando jugabas en mundos invisibles, y cuando te tendías en el suelo mirando el cielo y adivinabas las formas que se escondían tras las nubes , y cuando cerrabas los ojos por la noche, sin temor al futuro y sin que sintieras el peso del pasado y despertabas por las mañanas a un mundo siempre nuevo , sorprendente y lleno de promesas, cuando la sonrisa de esa niña que te hacía latir más rápido el corazón sin que supieras el motivo te llenaba de una alegría que desbordaba tu mirada e iluminaba cada paso . Pero nos olvidamos de ello ,y durante años permanece enterrado en los estratos más profundos del espíritu, allí donde apenas llega la luz, mientras las preocupaciones cotidianas , lo que llaman la realidad, habitada por las prisas, por la necesidad, por el deseo, por la angustia, convierte la vida en un escenario y a ti mismo en un actor en el que apenas te reconoces.
Pero esa vida que sentías de niño no muere, esos sueños, esa manera de sentir, esa alegría, esa armonía, siguen latentes en tu interior, esperando que le des una oportunidad para salir a la superficie y recordarte quien eres en verdad, que a pesar de todos los problemas, de todos los obstáculos, de los errores cometidos, de los sufrimientos padecidos, de los desengaños o de los sueños abandonados, de las heridas que a todos nos causa la vida , aún eres capaz de amar, aún puedes construir nuevos sueños, aún puedes emocionarte y llorar . 

Escribía Oscar Wilde que “A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.”. Quizás ese instante, ese breve momento de armonía al abrir la ventana y saludar al mundo , haya sido uno de esos momentos mágicos de la vida y quizás lo sientes sólo cuando tu alma esta preparada , cuando has derribado las murallas que los años construyen alrededor del corazón para que nada ni  nadie lo lastime.

En unos versos de Gregorio Marañón leo ” Vivir no es sólo existir, sino existir y crear,saber gozar y sufrir, y no dormir sin soñar”. Y pienso que , pesar de todos los tropiezos, de las caídas en el camino hasta llegar hasta aquí, la vida es lo más hermoso que poseo, que no seria yo quien soy sin los amigos que me acompañan en este camino y que son esas personas a las que amo y que me quieren, que son los sueños que aún viven en mi corazón, que es el amor que aun puedo entregar, la mano que puedo tender , la sonrisa que puedo regalar, motivos suficientes para dar gracias por seguir aquí un día más y no olvidar este maravilloso regalo de abrir los ojos cada mañana, respirar y saludar al mundo. Tenía razón Jorge Santayana “la vida no está hecha para comprenderla, sino para vivirla”
Si alguien ha leído este artículo le pido perdón, se que esto no tiene interés más que para mi, pero ,a veces , para dar las gracias, tienes que expresarlo en voz alta. Y este articulo es un gracias a todos los que me quieren, a los que son mis amigos porque sin ellos nunca habría despertado para sentir de nuevo estas ganas de vivir, de luchar por cambiar las cosas, de esforzarme en hacerme mejor y ,quizás, aportar algo a quién lo necesite. Y en el próximo artículo vuelta a la lucha, al mundo real donde hay que residir para lograr los cambios que hagan este un mundo mejor y donde todos tengan la oportunidad de ser felices, al menos de intentarlo que ya es una forma de ser feliz.

ELMENTIDERODEMIELOST

miércoles, 12 de marzo de 2014

La maldición de Pamela y su té verde


No somos amigas, sólo nos conocemos por haber coincidido en varios castings, en los que, a pesar de quedar entre las finalistas, ninguna de las dos hemos conseguido trabajo.
Esta vez se trata de un spot televisivo para una importante empresa de ropa interior y lencería.
En el casting de hoy se han presentado más de setenta chicas. Tras varias selecciones y cribas hemos quedado Pamela y yo como finalistas.
No quiero pecar de vanidosa pero creo que en esta ocasión la suerte me va a sonreír y voy a ser yo la elegida.
Pronto entraremos a la sesión fotográfica. Mi mánager me presenta a Ricardo Riera, gerente de la firma. Es un hombre muy interesante y amable.Me invita a tomar un café, aunque me pido una botella de agua, ya que estoy muy nerviosa.
Me dice que está casi seguro de que voy a ser la nueva imagen de la colección otoño-invierno, que tengo muchas posibilidades y que hará lo que esté en su mano para que así sea.
Le llaman por teléfono y se despide con un prometedor “Hasta luego”
Pamela, que estaba en el otro lado de la barra, se acerca. Es evidente por su expresión que aunque no ha podido oírnos, ha intuido toda nuestra conversación.
Me pregunta si estoy nerviosa, le digo que sí y me ofrece un té de importación muy sabroso y con propiedades relajantes que ella suele tomar. Con una sonrisa levanta su taza y me dice: “Por el éxito, que gane la mejor”. Cortésmente correspondo a su brindis. Nos fumamos un cigarrillo y volvemos al estudio.
Ella entra la primera a la sesión fotográfica. He de reconocer que es muy guapa y fotogénica.
De pronto, me encuentro indispuesta. Mi abdomen se ha convertido en un volcán. Posiblemente el agua o el té me han sentado mal. Pido que me disculpen y me voy volando al servicio.
Pierdo la noción del tiempo. Es imposible levantarme del inodoro, cada vez que intento incorporarme, recibo el aviso de una nueva “erupción”… y vuelvo a quedarme sentada.
Al rato, oigo la voz de Pamela al otro lado de la puerta,
-Joana, ¿te encuentras bien?
-Sí, ahora mismo salgo -le digo con un hilo de voz.
-No te preocupes, querida. Al ver que te encontrabas mal, Ricardo tenía una reunión urgente y no podía esperarse, me ha dicho que te mejores y que ya te llamará. Ah, por cierto -ha añadido-, espero que te alegres por mí... Me han elegido como modelo de la nueva campaña, o sea que no tengas prisa en salir.
LOLA ENCINAS

viernes, 7 de marzo de 2014

Cine de culto



Ilustración: Lola Gómez Redondo

El antiguo cine de mi barrio es hoy una parroquia. Una pequeña parroquia consagrada a Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción. 
Es debido a que la iglesia de la localidad, monumento histórico-artístico de comienzos del siglo XVIII, está siendo restaurada. 
Llama la atención ver como la otrora sala de proyecciones conserva junto a las puertas de acceso, los ventanucos abiertos en la pared por donde se dispensaban las entradas. 
Me divierte imaginar a las devotas ancianas en la taquilla: Para la misa de doce bien centradas, joven. 
Su interior conserva las viejas butacas de madera y donde se extendía la enorme pantalla, ahora se levanta un improvisado altar mayor con una Virgen María que, a jurar por su expresión, no parece muy disgustada con su nueva ubicación. 
Quizá sea porque tras el telón, entre polvorientos carteles, la mirada de Jeffrey Hunter le trasmite ese infinito amor de un hijo.
Raul Garcés


martes, 4 de marzo de 2014

Hallo


Clara conoció a Thomas Larsson durante el viaje de fin de estudios que organizó el instituto, en el albergue para estudiantes de un barrio a las afueras de París. Thomas no era estudiante, sino el chofer que acompañaba a un grupo de suecos recién licenciados en odontología.
Se enamoraron y durmieron en el interior del autocar.
A la mañana siguiente los suecos salieron de regreso a Upsala y Clara le contó a Rosa que creía haber encontrado al amor de su vida y que iba a gastarse en teléfono lo que tenía y lo que no.
Llamarle mientras duró el viaje le costó no comprar recuerdos para su familia, pero antes de cruzar la frontera consiguió un préstamo para el peluche que le había prometido a su hermana pequeña.
Ya en Barcelona intentaba no telefonear a Thomas desde su casa para evitar problemas con su padre cuando llegase la factura. Pero a veces no podía resistir la tentación y se levantaba a las cinco de la madrugada para marcar el número y decirle solamente buenos días.

Le llamaba desde cabinas callejeras o desde el interior de algún bar. Casi nunca podían mantener una conversación larga, se le acababan las monedas.
Robaba a su madre paqueñas cantidades del monedero de la compra, vaciaba las huchas de sus hermanos y acabó metiendo mano en el bolsillo de su abuela, que dejaba ahí la calderilla.
Pero no era suficiente, telefonear a Suecia era muy caro.
Consiguió un trabajo como dependienta en una pastelería, solo los domingos por la mañana. Al salir se gastaba la paga en una sola llamada y luego se culpaba por ser tan poco previsora y sudaba de angustia pensando en cómo conseguir dinero para escuchar la voz de Thomas Larsson durante la semana.
Un lunes por la tarde jugó y perdió en una tragaperras. Necesitaba decirle que le quería por tercera vez , solo dos te quiero eran poca cosa.
Le suplicó al dueño del bar un préstamo y cuando él se negó se lo pidió a los clientes de la barra. Uno le dijo a cambio de qué y ahí se le abrió el cielo y al mismo tiempo las puertas del infierno. Desde entonces podía llamar varias veces al día. Y lo hizo.
Cuando llegó navidad Thomas le dijo basta, no more calls, Clara. Se acabó.
No le creyó o no quiso hacerle caso. Siguió telefoneando hasta que le obligó a cambiar de número. Pero ella le localizó en el listín telefónico internacional y siguió llamando para saber por qué, qué había hecho mal.
Thomas borró su nombre de la guía.
Clara preparó oposiciones y consiguió un empleo de operadora en Telefónica de España.
Fue despedida al cabo de un mes por fraude a la empresa. Se dedicaba a llamar uno a uno a los usuarios de Upsala para distinguir entre todas las voces que respondían hallo, la de su antiguo amor.

MARIA GUILERA