viernes, 7 de marzo de 2014

Cine de culto



Ilustración: Lola Gómez Redondo

El antiguo cine de mi barrio es hoy una parroquia. Una pequeña parroquia consagrada a Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción. 
Es debido a que la iglesia de la localidad, monumento histórico-artístico de comienzos del siglo XVIII, está siendo restaurada. 
Llama la atención ver como la otrora sala de proyecciones conserva junto a las puertas de acceso, los ventanucos abiertos en la pared por donde se dispensaban las entradas. 
Me divierte imaginar a las devotas ancianas en la taquilla: Para la misa de doce bien centradas, joven. 
Su interior conserva las viejas butacas de madera y donde se extendía la enorme pantalla, ahora se levanta un improvisado altar mayor con una Virgen María que, a jurar por su expresión, no parece muy disgustada con su nueva ubicación. 
Quizá sea porque tras el telón, entre polvorientos carteles, la mirada de Jeffrey Hunter le trasmite ese infinito amor de un hijo.
Raul Garcés


No hay comentarios:

Publicar un comentario