jueves, 29 de diciembre de 2016

Bosch


Harry Bosch es un detective de homicidios de Los Ángeles.
Busca la verdad y cuando sigue una pista procura llegar hasta el final y hacer lo correcto, aunque para ello tenga que incumplir las normas o ganarse enemigos.
Tiene una ex-mujer y una hija adolescente y pasó la juventud en un orfanato después de que asesinaran a su madre, que era prostituta.



Este personaje sacado de la novela negra vive en un mundo real, burocrático, en el que las cosas llevan tiempo y a menudo quedan cabos sueltos, donde la política y la corrupción juegan su papel.
Su pasado turbio es lo que le marca y le hace avanzar y buscar, pero no lo que le define, ya que muchas personas pueden pasar por las mismas cosas, pero no todos las afrontan igual y tampoco tienen el mismo final.


"Tenemos dos perros dentro, hambrientos y peleando, uno quiere hacer el bien y otro el mal, pero no gana el mejor, gana aquel al que alimentamos".

Miguel

miércoles, 28 de diciembre de 2016

La lista



Lo comentaba en el artículo sobre Hugh Jackman, uno de esos actores que parecen tenerlo todo: suerte, talento, carisma, éxito… Por eso mismo, uno no acaba de entender qué le hizo involucrarse en una película como ‘La lista’ (‘Deception’, 2008), que no sólo protagoniza, sino que también produce. Con un presupuesto estimado de unos 20 millones de dólares y con estrellas en su reparto (por cierto, ¿trabajaron gratis?), es difícil que la producción no recupere lo invertido, y que consiga beneficios, pero ésta no está logrando ni lo primero; el film ha sido un fracaso allí donde se ha estrenado. A la plataforma HBO en nuestro país llegó hace un par de semanas, con unas cifras bastante pobres. En este caso se lo tienen merecido, aunque ni lo notarán, ni lo entenderán.


Hugh Jackman, Ewan McGregor, Michelle Williams, Charlotte Rampling y Maggie Q protagonizan el primer largometraje del realizador Marcel Langenegger, en teoría, un thriller psicológico sobre el extraño y erótico viaje de un hombre hacia su descubrimiento personal. Ésa es la línea argumental con la que nos promocionan la película, y como idea, sumada a la entidad del reparto protagonista, resulta interesante, pero su desarrollo en ‘La lista’ es catastrófico, un desastre tan lamentable que, me temo, nadie se lo va a creer hasta que no lo vea con sus propios ojos. Pero bueno, al menos que no se diga que un servidor no avisó.


El protagonista de la película es un brillante, pero tímido y aburrido, contable llamado Jonathan McQuarry, al que interpreta un McGregor desganado y flojo, que no se cree su personaje (además creo que no encaja en el papel, habría sido más adecuado buscar a un actor más “feíllo” y menos carismático). Durante uno de sus trabajos, el frustrado Jonathan conoce a Wyatt Bose (Jackman), un abogado que representa todo lo que el otro no es: divertido, atractivo, atrevido y, sobre todo, mujeriego. Consciente de ello, Wyatt le presta su tiempo y pronto se convierten en amigos. O eso es lo que cree Jonathan…


Antes de embarcarse en un viaje de negocios, Wyatt toma por error el móvil de Jonathan, quedándose éste con el de su nuevo amigo. Antes de que logre devolverle el móvil, Jonathan recibe la llamada de una mujer, y en lugar de revelar el malentendido, decide quedar con ella. Así es como descubre una misteriosa y exclusiva red social, creada para que sus participantes tengan sexo de forma anónima y sin compromisos. Como es de suponer, Jonathan se aficiona pronto a cumplir con las llamadas de “la lista”, y así conoce a una joven (Williams) que no parece ser como las demás, y de la que se enamora al instante. Por supuesto, la relación con la chica no le dará más que problemas, y pronto se verá obligado a formar parte de un plan para robar una gran suma de dinero.


La noche del enamoramiento de Jonathan es una de las secuencias peor rodadas y peor escritas que he visto en mucho tiempo. Un desastre. Y la destaco porque fue en ese momento cuando me di cuenta que esta película no iba a mejorar (esperanza que me obligo a mantener siempre), sino todo lo contrario, volviéndose más típica y ridícula conforme fueran transcurriendo los minutos. Así fue. ‘La lista’ no deja de acumular diálogos inverosímiles, secuencias tópicas y giros que cualquiera que haya visto un puñado de thrillers ya tiene archivados en su memoria como “cansinos”.



Mención especial para la rocambolesca vuelta de tuerca final, que no tiene nada de sorprendente y sí mucho de absurdo, resultando posiblemente lo peor de todo el film (nota curiosa: toda la parte final está rodada en Madrid). No hay emoción, no hay suspense, no hay sorpresa; no hay nada.


He mencionado lo mal que lo hace Ewan McGregor (uno de mis actores favoritos, dicho sea de paso), pero Hugh Jackman no se queda atrás, realizando una interpretación forzada e inverosímil. Digamos que es el típico “malo” de las películas de acción que van directamente al videoclub, pero sin el toque gracioso o delirante que algunos actores logran imprimir. Simplemente, no te lo crees.


Tampoco Michelle Williams está más afortunada, y al igual que McGregor, creo que no encaja demasiado en el personaje; ¿o es que sólo a mí me parece una actriz muy (muy, muy) lejos de ser un gran belleza? De este modo, la única que sale mejor parada de todo el reparto es la veterana Charlotte Rampling, una mujer que a pesar de su edad sigue resultando más atractiva que muchas de las actrices que, supuestamente, están entre lo más sexy del planeta. Pero bueno, eso es algo tan subjetivo…

viernes, 16 de diciembre de 2016

Cuerpo de élite


Apuntarse a la moda sin tener en la manga todos los naipes marcados, conlleva riesgos difíciles, por no decir imposibles, de asumir. Le ha pasado a Mazón, que ha intentado aprovechar el tirón de los «Ocho apellidos...» en función a los regionalismos para montar una comedia basada en los diversos cuerpos policiales que la guardan. La idea estaba bien tirada pero no era fácil de llevar a cabo, sobre todo si no tiene a Cobeaga y Sanjosé al mando del guión. Y aquí no lo están.


La otra deriva de la película, más en ejecución que en idea, era montar una escenografía tirando a lo Álex de la Iglesia, ese «lo rompo todo en medio del caos con imágenes truculentas». En ese abarcar mucho, Mazón se ha quedado sin apretar nada.



A pesar de que el filme tiene algunos gags pasables y momentos de cierto regocijo, en el montante total da la sensación de que se ha quedado corto en todo, que ha llegado a la epidermis y de ahí no ha pasado.


Por otro lado, los actores son presa de la falta de un guión chisposo, muy dado a la banalidad y al chiste facilón y escasamente ingenioso. Quitando a Esparbé y María León, más la habitual solvencia de Areces (este falla cero o menos cero en cualquier filme), el resto del elenco se queda fuera de juego en una deslucida chabacanería. No es que los regionalismos se pueden mostrar irritados por el filme, el problema es que se mostrarán indiferentes, y eso es lo peor.


Al final, a Mazón le ha quedado un producto ajustado, solo correcto, que se deja ver con facilidad, pero que en lo sustancial no dejará huella alguna, y casi mejor que sea así pues la pisada no sería histórica.



Jose Manuel Cuéllar

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Roma



Roma es una emocionante historia marcada por el amor y la traición, las intrigas y la amistad, la pobreza y las enfermedades, el crimen y las luchas internas, la corrupción y los excesos, los pactos y las traiciones de las que fue testigo la decadencia de la República y la creación del poderoso Imperio Romano. Roma es una lujosa mirada atrás en el tiempo.


Destaca su impresionante y detallista puesta en escena que representa fielmente la crudeza de nuestro pasado. La magnificencia de los decorados y la habilidad de los guionistas para ir contando la historia de los distintos personajes de forma entrelazada, son algunos de los puntos fuertes de la serie.

Siguiendo la tónica general en las producciones de la HBO, Roma cuenta con un maravilloso reparto de actores que realizan unas actuaciones soberbias.


La primera temporada se centra en Julio César, en sus éxitos en la Guerra de las Galias, su vida privada, su ascenso al poder y su posterior caída. La segunda, y última, temporada narra la carrera política de Cayo Octavio y las disputas entre este y Marco Antonio.


Como aspecto negativo cabe destacar algunas licencias históricas, a pesar de no ser de gran importancia.


Con solo dos temporadas esta producción se ha convertido en una serie de culto y en el paradigma del buen hacer televisivo. Otra obra maestra de la HBO, y ya van unas cuantas...
Tras ver las dos temporadas de Roma la sensación que te queda es que eres un ciudadano romano, has vivido esa época y Tito Pullo y Lucio Voreno son tus amigos. Me parece una de las mejores series de todos los tiempos, sobre todo su primera temporada que es de diez.


La realización, la ambientación y en general la documentación que se ha necesitado para realizar esta serie es asombrosa. Cientos de expertos reunidos para trasladarnos a la televisión la realidad sobre cómo se vivía en Roma.
Pulo, Voreno, Julio César, Pompeyo, Marco Antonio, Atia, Sirvilia, Brutus, Cato y Cicerón, todos personajes inolvidables. En la segunda temporada se unen otros memorables como Octavio o Cleopatra.


Y detrás de todo está la HBO a quienes les prometo fidelidad eterna. Los Soprano, Six Feet Under, Deadwood, o Roma. HBO sabe hacer las cosas.


Para mi la primera temporada es perfecta. La segunda es muy buena, pero no tiene el nivel de la primera. El papel de Julio César era tremendo, en la segunda está su hueco y, ni Cleopatra ni Octavio tienen la talla del César, aunque Marco Antonio lo borda.
La Primera Temporada se merece un 10, la segunda un 8.


Roma es un ejemplo de cómo deberían ser todas las series.
Una gran aportación cultural y un gran entretenimiento.
Soy ciudadano romano
Fer y Sersolo

sábado, 10 de diciembre de 2016

El padre de Caín.


Telecinco estrenó el 6 de diciembre de 2016 la primera entrega de 'El padre de Caín', miniserie de dos capítulos que tiene como contexto los años del plomo de ETA. Las redes sociales ardieron entre los que defienden la ficción y los que consideran que no es fiel a la realidad.


LA POLÉMICA ESTÁ SERVIDA
Tras presentarnos a Serrano Suñer como un héroe romántico en la mediocre 'Lo que escondían sus ojos', Telecinco ha vuelto a causar polémica con la miniserie, 'El Padre de Caín', adaptación de la novela homónima de Rafael Vera, secretario de Estado de Seguridad entre 1984 y 1994 y condenado por el Tribunal Supremo en 1998 a 10 años de prisión por su implicación en el secuestro de Segundo Marey por los GAL.


Obviamente, la figura de Vera no deja indiferente a nadie y el hecho de adaptar una obra suya es, cuanto menos, arriesgado. La trama de 'El padre de Caín', sobre todo la primera parte, tiene como contexto los llamados años del plomo, aquellos en el que ETA derramó más sangre- 93 muertos en 1980, una media de un asesinato cada 72 horas-.


La historia sigue a Eloy, un joven teniente de la Guardia Civil que deja a su esposa embarazada en Madrid para viajar al barrio donostiarra de Intxaurrondo, centro operativo en la lucha contra ETA en San Sebastián (Guipúzcoa).


Una vez instalado, el protagonista vive de cerca los horrores del terrorismo, además de conocer a Begoña, la dueña de la pensión en la que vive y con la que mantiene un romance.
La noche de su estreno, ‘El padre de Caín ‘lideró la lista de los TT nacionales en Twitter pero por motivos que no tenían que ver con la calidad de la serie.
Fueron muchos los usuarios que acusaron a la serie de T5 de no ser fiel a los hechos, recordando al GAL y echando pestes del autor de la novela.
Por otro lado, y en mitad de lo que se convirtió en un auténtico debate político, hubo muchos usuarios que alabaron el riesgo de la serie, que machacaron a los que todavía defienden a ETA y señalaron a Podemos y a su líder, Pablo Iglesias, por apoyar públicamente a, entre otros, Otegui.


¿POR QUÉ TELECINCO HA ESTRENADO ESTA SERIE EN PLENA SEMANA DE PUENTES?
No tiene mucho sentido la estrategia que ha seguido T5 con 'El padre de Caín'. Para no gastar los capítulos que le quedan de 'Lo que escondían sus ojos' y retrasar las últimas galas de 'La Voz' durante la semana del 5 al 9 de diciembre-en la que hay dos puentes y por lo tanto, el consumo de tv es menor- ha estrenado uno de sus pocas apuestas por la ficción.
Por un lado es comprensible que no quisieran emitir durante esos días 'Lo que escondían sus ojos' (igual que 'La Voz') puesto que le estaba funcionando muy bien en audiencia y que 'El padre de Caín' encajaba muy bien puesto que eran sólo dos capítulos. De acuerdo pero esta serie no merecía esto. ¿Por qué no pusieron cine o alguna reposición en su lugar?
Estrenar 'El padre de Caín' en festivo ha sido 'matarla' o condenarla a la serie B. ¿A qué le tenían miedo? ¿Es que acaso no le gustó la serie a Vasile y por eso la ha tratado así? Y lo peor es que la ficción no es tan mala.


¿CÓMO ES REALMENTE 'EL PADRE DE CAÍN'? ¿MERECE LA PENA?
Mientras que en Twitter todos hablaban del contexto de la serie, nadie mencionó su calidad televisiva. ¿Es buena? ¿Mala? ¿Regular?
En resumidas cuentas, y viendo sólo el primer episodio, 'El padre de Caín' es aburrida. Le falta un punto de giro, o varios, que haga avanzar la trama. Es todo un larguísimo prólogo para narrarte lo que vendrá después, suponemos. Por no hablar de la lentitud de sus secuencias, de los tiempos muertos y de los silencios atronadores.
Estamos ante el clásico error de confundir el lenguaje cinematográfico con ritmo pausado y el televisivo con el caos y la velocidad. Ni una cosa ni la otra. La TV, es cierto, necesita de un enchufe extra de agilidad pero eso no es malo.
Los creadores de 'El padre de Caín' creían que por ir más lentos eran más inteligentes y lo que han hecho ha sido engolar la voz hasta rozar lo pretencioso.
Pero no por ser lenta la serie es mala. Tiene muchísimas virtudes, en realidad. Para empezar, el tratamiento de la imagen es soberbio, alejado de la luz quemada que suele usar T5 en sus ficciones. Hay belleza en sus planos, al igual que se capa el terror y la angustia de aquella época.
La labor de Salvador Calvo en la dirección es encomiable. Se nota que ha mimado su producto hasta donde ha podido y hace hincapié en los pequeños detalles de la trama.
El guion brilla en la composición de sus personajes secundarios, en especial el del El Sargento Delgado (interpretado por un soberbio Patxi Freytez) y su mujer (estupenda Teresa Hurtado de Ory). Eso sí, los principales están desdibujados.


Los dos protagonistas, Quim Gutiérrez y Aura Garrido, están mal. Él porque se nota que lee el guion mientras pone cara de intenso y ella porque, como siempre, es como un busto parlante (es incompresible que una actriz tan fría sea la chica de moda de este país).
Pero, lo más importante: productos así, por fallidos que sean, merecen el esfuerzo. Ficciones en la televisión nacional que hablen sobre ETA no ha habido muchas. Pueden ser polémicas u hostiles pero se agradecen. Mucho.


De momento, lo mejor que puedo decir de 'El padre de Caín' es que pienso ver su desenlace. No tengo puente, así que no tengo nada mejor que hacer.


Sergio Espí,

domingo, 4 de diciembre de 2016

SICARIVS : La noche y el silencio.


La premisa con la que arranca Sicarivs es bastante discutible desde un punto de vista moral.
Porque cualquier asesino es despreciable y nada justifica nunca el asesinato, por mucho que se trate de humanizar al monstruo. Sin embargo, obviando ese detalle, estamos ante una muy buena película de género, y además española, cosa que se agradece, en vista del entristecido panorama de producciones patrias.


Las principales razones que hacen funcionar la conjunto son, desde mi punto de vista, básicamente dos: el esfuerzo literario con el que se ha construido la psicología del personaje (esa voz en off que desquiciará a más de uno y que deleitará a los amantes de la expresión verbal, a menudo tan alejada de un medio tan visual como el cine), y el tremendo buen hacer cinematográfico que hay detrás de la película, porque, sin ser perfecta, Sicarivs enmascara bajo un thriller una auténtica película de autor; es decir, una película que Javier Muñoz ha calculado al milímetro para hacer eso: SU película, tal y como él ha querido, bebiendo de fuentes muy variadas, sí, pero huyendo de clichés, vicios visuales comerciales y estructuras planas, o lo que podríamos llamar "cine de consumo".


El ritmo es preciso, enmarcado por una estética muy cercana al cine negro clásico estadounidense y repleto de recursos cinematográficos muy bien elegidos. Largos travellings (como aquel con el que arranca la película); juegos de sombras, con personajes grisáceos, a veces casi confundidos con el ambiente; luces tenues para definir entornos concretos de iluminación; planos largos para ubicar el espacio y las distancias entre personajes; esa cámara casi escondida, espiando a los protagonistas, e incluso algún momento de montaje visual vertiginoso, que, sin embargo, no desentonan con el ritmo pausado del resto, sino que lo acelera cuando el tempo narrativo lo requiere.


Javier no duda en detener la acción cuando así lo cree conveniente, en avanzar y contar ese detalle del futuro del personaje que otro director nos habría omitido, e incluso de intercalar toda la trama con ese larguísimo flashback de la conversación con el maestro, donde la combinación de primeros planos, travellings, gamas de grises, penumbras y humos de cigarrillo nos proporciona algunos de los momentos más bellos, en el aspecto visual, de la película, gracias a una magnífica labor de iluminación y fotografía, sin duda.


A valorar también, la claridad del guión, que deja fluir la historia con medida, de forma que el espectador pueda seguir perfectamente los pasos del protagonista.


Y que se entienda lo que dice todo el mundo en todo momento es, ciertamente, un hito en nuestro cine.
Bravo por el técnico de sonido.


A destacar también la labor de todo el reparto, sobre todo Clavijo, que ha sabido dotar de personalidad y credibilidad a un personaje nada fácil.


Hay quizás, en pequeños detalles situacionales del guión, ciertos resbalones, algún hecho que no termina de explicarse o algunas reacciones de los personajes algo discutibles, pero el conjunto funciona extremadamente bien... hasta la conclusión, que deja un regusto algo amargo, tal vez por la fragilidad de la revelación final, pero que, aun así, no desmerece en absoluto el resto. Gran primera obra de un magnífico autor que, sobre todo, y se nota en la película, ama mucho el cine; y los
 espectadores que también lo amamos se lo agradecemos de corazón.


logan

viernes, 2 de diciembre de 2016

DIVORCE


Que Sharon Horgan es una gran guionista ya lo sabíamos.
Que Sarah Jessica Parker es una gran actriz lo sabemos ahora.


Lo de antes, incluida 'Sexo en Nueva York' no cuenta.


Con los cincuenta cumplidos, la neoyorquina ha encontrado en 'Divorce' el vehículo de lucimiento con el que por fin puede precisamente lucirse.



Lo de antes, todas esas comedias sobre urbanitas neuróticas y enamoradizas, no cuenta.
Dejándose llevar por el guión de la listísima Horgan (cocreadora y coprotagonista de la maravillosa 'Catastrophe'), e integrada en un reparto capaz de sacarle los colores a cualquiera (desde Talia Balsam hasta Tracy Letts, pasando por Jemaine Clement), Sarah Jessica vuelve a la televisión sabiendo bien quién es, qué ha hecho, y qué tiene que hacer ahora para que veamos 'Divorce' como la serie que quiere ser.


Y a ella como la notable actriz que ha terminado siendo.


Sólo su marido en la ficción, un pétreo Thomas Haden Church desentona en la agridulce separación matrimonial que retrata la serie de HBO.


Lo cual es extraño, dado que si de algo sabe la Parker es de química en pantalla.


Es imposible no recordar las chispas entre Carrie Bradshaw y Mr. Big (Chris Noth) al ver lo mal que casan (perdón por el chiste fácil) Parker y Haden Church, por mucho que lo que intenten vendernos es un matrimonio que decide dejar de serlo.
O mejor dicho, un matrimonio que deja de serlo porque ELLA ha decidido que así sea.
En esa asunción de cierta culpa por parte del personaje femenino radica gran parte de la fuerza de 'Divorce'.


Es un punto de partida peligroso, pues el machismo, en todas sus variadísimas formas, acecha en cada esquina, pero Sharon y Sarah Jessica, con gran astucia, lo exploran con una desarmante naturalidad.



Tanta que por momentos parecen querer sabotear su propia serie, reduciendo un conflicto teóricamente serio (joder, que la serie se titula 'Divorcio', no 'Pero seguimos siendo supercolegas') a algo anticlimático por definición. 'Divorce' no es 'La Guerra de los Rose' (sobre todo porque nada es 'La Guerra de los Rose'), pero como aproximación seriéfila al incómodo planeta del aburrimiento, la rutina y el desdén maritales, es como mínimo valiente.


Sarah Jessica Parker ha decidido divorciarse más como Louie que como Carrie.

Alberto Rey