miércoles, 28 de diciembre de 2016

La lista



Lo comentaba en el artículo sobre Hugh Jackman, uno de esos actores que parecen tenerlo todo: suerte, talento, carisma, éxito… Por eso mismo, uno no acaba de entender qué le hizo involucrarse en una película como ‘La lista’ (‘Deception’, 2008), que no sólo protagoniza, sino que también produce. Con un presupuesto estimado de unos 20 millones de dólares y con estrellas en su reparto (por cierto, ¿trabajaron gratis?), es difícil que la producción no recupere lo invertido, y que consiga beneficios, pero ésta no está logrando ni lo primero; el film ha sido un fracaso allí donde se ha estrenado. A la plataforma HBO en nuestro país llegó hace un par de semanas, con unas cifras bastante pobres. En este caso se lo tienen merecido, aunque ni lo notarán, ni lo entenderán.


Hugh Jackman, Ewan McGregor, Michelle Williams, Charlotte Rampling y Maggie Q protagonizan el primer largometraje del realizador Marcel Langenegger, en teoría, un thriller psicológico sobre el extraño y erótico viaje de un hombre hacia su descubrimiento personal. Ésa es la línea argumental con la que nos promocionan la película, y como idea, sumada a la entidad del reparto protagonista, resulta interesante, pero su desarrollo en ‘La lista’ es catastrófico, un desastre tan lamentable que, me temo, nadie se lo va a creer hasta que no lo vea con sus propios ojos. Pero bueno, al menos que no se diga que un servidor no avisó.


El protagonista de la película es un brillante, pero tímido y aburrido, contable llamado Jonathan McQuarry, al que interpreta un McGregor desganado y flojo, que no se cree su personaje (además creo que no encaja en el papel, habría sido más adecuado buscar a un actor más “feíllo” y menos carismático). Durante uno de sus trabajos, el frustrado Jonathan conoce a Wyatt Bose (Jackman), un abogado que representa todo lo que el otro no es: divertido, atractivo, atrevido y, sobre todo, mujeriego. Consciente de ello, Wyatt le presta su tiempo y pronto se convierten en amigos. O eso es lo que cree Jonathan…


Antes de embarcarse en un viaje de negocios, Wyatt toma por error el móvil de Jonathan, quedándose éste con el de su nuevo amigo. Antes de que logre devolverle el móvil, Jonathan recibe la llamada de una mujer, y en lugar de revelar el malentendido, decide quedar con ella. Así es como descubre una misteriosa y exclusiva red social, creada para que sus participantes tengan sexo de forma anónima y sin compromisos. Como es de suponer, Jonathan se aficiona pronto a cumplir con las llamadas de “la lista”, y así conoce a una joven (Williams) que no parece ser como las demás, y de la que se enamora al instante. Por supuesto, la relación con la chica no le dará más que problemas, y pronto se verá obligado a formar parte de un plan para robar una gran suma de dinero.


La noche del enamoramiento de Jonathan es una de las secuencias peor rodadas y peor escritas que he visto en mucho tiempo. Un desastre. Y la destaco porque fue en ese momento cuando me di cuenta que esta película no iba a mejorar (esperanza que me obligo a mantener siempre), sino todo lo contrario, volviéndose más típica y ridícula conforme fueran transcurriendo los minutos. Así fue. ‘La lista’ no deja de acumular diálogos inverosímiles, secuencias tópicas y giros que cualquiera que haya visto un puñado de thrillers ya tiene archivados en su memoria como “cansinos”.



Mención especial para la rocambolesca vuelta de tuerca final, que no tiene nada de sorprendente y sí mucho de absurdo, resultando posiblemente lo peor de todo el film (nota curiosa: toda la parte final está rodada en Madrid). No hay emoción, no hay suspense, no hay sorpresa; no hay nada.


He mencionado lo mal que lo hace Ewan McGregor (uno de mis actores favoritos, dicho sea de paso), pero Hugh Jackman no se queda atrás, realizando una interpretación forzada e inverosímil. Digamos que es el típico “malo” de las películas de acción que van directamente al videoclub, pero sin el toque gracioso o delirante que algunos actores logran imprimir. Simplemente, no te lo crees.


Tampoco Michelle Williams está más afortunada, y al igual que McGregor, creo que no encaja demasiado en el personaje; ¿o es que sólo a mí me parece una actriz muy (muy, muy) lejos de ser un gran belleza? De este modo, la única que sale mejor parada de todo el reparto es la veterana Charlotte Rampling, una mujer que a pesar de su edad sigue resultando más atractiva que muchas de las actrices que, supuestamente, están entre lo más sexy del planeta. Pero bueno, eso es algo tan subjetivo…

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