miércoles, 25 de marzo de 2015

la semana pasada




He dejado, bien a propósito, que los minutos o las horas me alejaran de algunos hechos que se fueron sucediendo la semana pasada.
Acaso viví un cuento o una fábula…
El protagonista queda dormido ante un cruce de caminos, acosado por el cansancio, pero más aún por la duda y cae rendido sin haberse decidido aún cuál de los senderos que se abren delante de él tomará al alba; y acaso, mientras busca acomodo en la cuneta, lamenté muy profundamente no haber sido tan previsor como don Quijote quien se montó encima de Rocinante para que el caballo resolviese, entre otros, dilemas semejantes.
Durante el sueño, nuestro protagonista es llevado en volandas por un hada o por un hechicero sobre cada uno de los caminos, para que contemple qué encontrará: sus paisajes, sus peligros, sus fatigas, sus afanes, su pavimento y, sobre todo, el lugar de su desembocadura.
El protagonista, al despertar, decidirá sin dudar por uno de los senderos, convencido, sin ni siquiera echar una ojeada a los otros que abandona para siempre… Mientras inicia sus pasos en tal dirección, se pregunta por qué ha recibido el gran regalo y da las gracias —aunque no sepa muy bien a quién o a qué—, pues sabe cuánto se ha ahorrado y sabe hacia dónde se dirige por más que el camino parezca estrecho y árido, anodino y poco transitado.
Uno prefiere saborear una tortilla que su decostrucción. Y aunque reconoce que son muy buena ayuda, no es la decoración del local, la vajilla y la música ambiental lo que busca, sino saborear una espléndida y humildísima tortilla de patata.
El mundo no se explica en un dato o en muchos, ni siquiera en un tuit o en un titular de prensa. Como mucho (el dato, el titular, el tuit) son farolas de la calle para alumbrar los pasos en la entraña de la noche. No reniego de las ventajas evidentes de las redes sociales, ni de la potencia de Internet. Simplemente apunto a que lo uno o lo otro no son el objeto o finalidad de la tarea, y menos si se habla de literatura.
Llega el día del cumpleaños y a uno le regalan un par de cosas. Una de ellas viene envuelta de modo sencillo casi austero; la otra se esconde detrás de un exquisito papel, con lazo o en caja, una presentación innovadora, (de lo más ‘cool’ habría que decir, probablemente). Es fácil, pues al cabo soy miembro de la especie, que mis ojos, y tras ellos los dedos, vayan detrás del paquete más ‘fashion’, con diseño más innovador.
Pero al final, y de esto también estoy seguro, pues lo hago a menudo, ambos envoltorios acabarán en la basura. Al final sólo imperará el regalo. Acaso en pocos minutos no sabré cuál de los dos venía envuelto de cualquier manera, y cuál venía escondido y tímido en un embalaje diseñado por un arquitecto de interiores.
También uno es algo machadiano en esto.

Amando Carabias

viernes, 20 de marzo de 2015

No te preocupes, sé feliz

Se acercan el día de reflexión en Andalucía y si piensas que los tuyos, el tuyo, no va a ganar o, por el contrario, van a ganar los otros, el otro :
Don't Worry Be Happy

  


Meher Baba (1894 - 1969) a menudo utilizaba la expresión "Don't worry, be happy" ("No te preocupes, sé feliz") mientras guiaba a sus seguidores en el oeste. Entre los numerosos ejemplos, el 6 de diciembre de 1958, después de sufrir un grave accidente automovilístico en las afueras de Satara, India, Meher Baba le dio este mensaje personal a sus seguidores:
"No te preocupes, sé feliz. Todo estará bien. Fielmente seguid con las instrucciones que os he dado".
Más tarde, en los años 1960, esta expresión de Baba fue impresa en tarjetas inspiracionales, e incluso en los afiches fosforecentes de aquella época.
En 1988, Bobby McFerrin notó un afiche parecido en el apartamento de la banda Tuck & Patti de San Francisco.
Inspirado por el encanto y la simplicidad de la frase McFerrin escribió la ahora famosa canción "Don't worry, Be Happy".

miércoles, 18 de marzo de 2015

Gente pesada


Estaba yo a punto de escribir una entrada-resumen de la noche poética del sábado, una cosa ligera con alguna foto ilustrativa y eso, pero es que hay mucha GENTE PESADA.

La gente es muy pesada y no te deja ni tomar un café tranquila, te arruinan la concentración, la lectura, esos jugosos pensamientos que sólo pueden llegar a la mente mientras te comes una tostada...

En el pueblo de esta señora en cuestión no lo sé, pero en el mío la llamaríamos CANSINA.  Una tía cansina, de sesenta y pico, que en 15 minutos ha relatao desde los detalles más íntimos de su infancia hasta el importe de su última factura de la luz, pasando por lo de que "el Alfonsico" siempre la "encorría" porque ella de joven había sido muy guapa.
Ay "el Alfonsico" por aquí, ay "el Alfonsico" por allá, que si han nacido en la misma puerta, que si el infeliz llevaba unos pantalones roídos que iba enseñando hasta el pito. Que eran muy probes muy probes, que ella también iba sin bragas y tal.
Así, sacado de contexto, yo empatizo.
Me parece genial, divertido, e incluso interesante que una mujer de no sé qué pueblo de por aquí de los que se han medio inundado con la crecida, me cuente historias más o menos reales y con cierto toque simpático de cuando era joven y lozana.   Ahora bien, la cosa es que no me lo estaba contando a mí sino al camarero (con el que comparte pueblo junto con nuestro ya amigo "el Alfonsico") a varios metros de donde yo estaba, pero que se han debido enterar hasta en la otra punta del Miraflores y si te descuidas en Villamayor.  A esas horas de la mañana, después de una llamada telefónica del de Madrid (que también agárrate), que la parienta del Alfonsico esté celosa de la mujer que correteaba sin bragas por el pueblo de su infancia, me deja bastante fría, pero vamos, que la comprendo, a la mujer del Alfonsico digo.

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, ha dejado caer que pagó 80 euros en su factura anterior de la luz y que en esta le han subido a 150, probe también.

Luego la cosa se ha torcido un poco y ha adquirido unos tintes misteriosos con la historia de la desaparición de su abrigo de visón en el Café Las Vegas (para ponernos en situación), que no había sido más que una broma de su querido amigo forever "el Alfonsico".  Entre la niña probe que no tenía ni para ropa íntima y la joven lozana y hermosa del abrigo de visón en Las Vegas hay un salto que requeriría de algunas aclaraciones y que no deja que se recompongan todas las piezas del puzle.

Mi teoría se resume en lo siguiente:
ÉSTA MIENTE MÁS QUE HABLA

No sé, pero por siaca, mañana cambio de cafetería!!

Elisa Berna

domingo, 1 de marzo de 2015

Cabreo en Moncloa tras el debate



Ni siquiera los fantasmas de La Moncloa se han atrevido a rechistar después del desastroso debate de la nación. Al parecer Mariano llegó al Palacio con cara de pocos amigos, y tras tomarse una tila que Viri le preparó, empezó a buscar su tablet a ver qué se decía en Internet pero el aparato no apareció porque se lo había escondido Martínez Castro para evitar que se llevara un sofocón. A cambio le pusieron el partido, grabado, del Barça y el City a ver si se olvidaba del Parlamento y se le pasaba el disgusto.

Pero como Arriola no descansa, entró de sopetón en el despacho presidencial y sin percatarse de la situación le dijo a Rajoy: “Bueno Mariano, ¿a quién ponemos por fin de candidatos en Madrid?”, a lo que Rajoy respondió con cara de pocos amigos: “A Bárcenas y a Rita la cantaora”. Arriola, perplejo, añadió: “¿Lo dices por el discurso de Rita Barberá sobre el ‘caloret’?”. Rajoy guardó silencio y concluyó: “Lo digo por las chuches digitales de tu señora esposa en el debate de la Nación”. Entonces el asesor Arriola por fin entendió que había que dejar a solas con el fútbol al gran presidente de la nación.

Y menos mal que no le enseñó a Mariano la última encuesta sobre Andalucía donde se dice que Juanma Bonilla se pega una bofetada monumental por culpa de Ciudadanos.

En esas llegó a Moncloa muy preocupada Ana Pastor y le dijo a su amigo Mariano, que acababa de encender un puro frente al televisor: “Mariano ¿te has tomado el relajante muscular?”, y Rajoy, cada vez más cabreado, respondió: “Lo que me voy a tomar son seis gin tonics como Rita Caloret”. Y la Pastor se esfumó.

Por fin llegó Moragas, que se las sabe todas, y le susurró al presidente: “El de la coleta dice que quiere un debate contigo en televisión, donde quieras y cuando quieras”. Y Rajoy, harto de coles, respondió: “Dile que el domingo en Caracas y que lo modere Maduro”. Y Moragas cogió la mochila, salió caminando de puntillas y se marchó.

Fantomas