miércoles, 31 de marzo de 2010

Invierno en mi Alma

Gala Desnuda De Espaldas. 1960 .Oleo en lienzo, 41x 31.2 cm
Exhibido en Gala-Salvador Dalí, Fundación, Figueras, España

Mi vida se retoza con retazos de miedos
Trenzados
Hilados con hilos eternos
Miedos que me ligan,
Que me sacuden,
Me apresan con barrotes forjados de silencio,
Amordaza mis pasiones.
Devora la luz de mi mirada.
Lacera sin humanidad a mi ser que se sofoca
Se encubre en la penumbra de un día de invierno aun cuando
el sol quema,
Mañana, tarde y noche sin FE,
Sin ganas.
Sin colores
En desvelo.
Vencida.
La pavura paraliza mis dedos tanto como a mi alma.
Los engarrota.
Los fragmenta trasegando el dolor hasta mí ser.
El tiempo desfila, pasa.
El delirio de mi muerte en vida pesa tanto como el tiempo.
Quisiera gritar para escucharme,
Para despertar
Para entender mi presente pero no puedo.
O no quiero
Publicado por la titi perez

martes, 30 de marzo de 2010

Ante el espejo

Ante el espejo tengo las alas invisibles,
pero soy ave herida que se crece en su corto vuelo.
Mis letras caen del alma y se hacen viento.
No se crispó mi rostro en el olvido,
y en lágrimas ocultas forjé sonrisas.
Seré pétalo suave en esta primavera.
El veneno se trocó en empuje.
Trampolín que me lanza con fuerza a las aguas misteriosas
donde su profundidad ahoga tu recuerdo.

lunes, 29 de marzo de 2010

Luz de una faro abandonado

Un día fui en tu vida
tu dulce princesa de luz de mar
e iluminaba todo tu horizonte.
¿Recuerdas la luz, el sol,
el mar en nuestros paseos infinitos?

Quedará en mi retina por siempre
tu mirada penetrándome
mientras tus manos ansiosas
hacían reír mi falda al izarse
como bandera de barco pirata
a punto de invadir mi puerto.

Quedará en mi piel
el tatuaje de tus besos
marcados y grabados a fuego lento
cuando nos perdíamos entre las sábanas
cada ocaso y cada amanecer.

Quedarán en mis oídos,
eternamente susurrados
tus versos recitados, suaves y profundos,
mientras tus brazos me amarraban
y me acunabas junto a tu corazón.

Y tus manos…ay, tus manos,
esas que siempre han preguntado por mi piel
quedarán unidas a las mías
porque te la di el primer día
que se cruzaron nuestras miradas.

Pero ahora la luz de esta muñeca rota
es la bombilla fundida
de un faro abandonado
en mitad de la nada y no alumbra
las sombras de este amor que aún así
permanecerá en nosotros
por toda la eternidad.


domingo, 28 de marzo de 2010

Anacleta la coqueta

Su verdadero nombre es Anacleta, pero se hace llamar Ana porque le parece más “chic”.
Ya desde pollita era muy presumida y dedicaba la mayor parte de la jornada a su belleza y aseo personal.
El brillante color de su plumaje llama la atención.
Una erecta y roja cresta corona su cabeza.
Sus ojos son negros, de penetrante mirada.
Su pico es de un bello color anaranjado, corto y fuerte, aunque en determinadas ocasiones puede ser suave como el terciopelo.
Cada sábado visita el Salón de Belleza, el que regenta Norita, la oveja más veterana de la granja, al lado del abrevadero.
La sesión se inicia con un masaje, seguido de un aplique de barro y un baño relajante; después vienen el cepillado y la manicura.
Le hacen un precio especial como clienta VIP que es y no le escatiman atenciones para tenerla contenta.
Con ello pretenden premiar su fidelidad y que su envidiada imagen sirva de reclamo para el resto del gallinero.
Pero nosotras somos más sencillas.
Saltamos del palo al primer canto.
Nos pasamos el día incubando.
Enseñando a picotear a nuestros pollitos.
Ejercitando el esfínter para la puesta de huevos.
Comiendo.
Comentando un poco como van las cosas por la granja. Etc., etc.
O sea que entre el madrugón y tanta actividad acabamos agotadas y nos vamos a dormir muy pronto.
¡No tenemos tiempo para nada!.
Cuando Ana regresa al corral, se forman corrillos donde se cuecen comentarios de toda índole, la mayoría de censura.
La mayoría de miradas que provoca su paso son una mezcla de envidia y de admiración.
Otras de embobamiento y deseo.
(Supongo que no hace falta que os aclare el sexo de quien mira de una manera u otra).
El caso es que su llegada nunca pasa inadvertida.
No goza de muchas simpatías en la granja y la antipatía que inspira incluso se extiende a corrales vecinos.
Se rumorea que las joyas que posee las ha conseguido con malas artes y que por su culpa un apuesto gallo feneció las últimas navidades.
Dicen que cuando la vio por primera vez quedó prendado de tal manera que empezó a desatender al resto de las gallinas y dejó de cantar al alba, que era cuando se fue a dormir tras una intensa y agotadora noche romántica.
Su amo, el granjero no estaba para sutilezas ni romanticismos y tomó una drástica decisión.
A él lo sustituyó por otro gallo más joven y de momento se quedó de segundón a la espera de nuevas misiones.
A ella, se la regaló a su vecino, nuestro amo, aprovechando que era el día de su cumpleaños.
Nuestro gallo, Kiko, es un veterano en lides amorosas.
Desde el principio se ha dado cuenta de la inutilidad de sus provocaciones y encuentros.
La tiene catalogada como una casquivana que sólo busca placer y juego, que nunca ha querido asimilar su papel productivo y reproductor.
Nos ha dicho que es una vaga, que nosotras sí que somos unas buenas gallinas responsables.
La pasada noche, hemos oído unos pasos en el gallinero.
Nos hemos apretado las unas con las otras y hemos cerrado los ojos.
Después de un leve revoloteo y un ahogado cloc-cloc, cuando los hemos abierto, Ana había desaparecido.
Entre la paja he visto algo brillante, me he acercado con cautela y he comprobado con sorpresa que era uno de sus anillos.
Lo he guardado bajo el ala para dárselo por la mañana.
Pero hoy. cuando paseaba con mis pollitos, he mirado por la ventana de la cocina y he visto un cuerpo inerte y desnudo encima de una mesa.
Me ha dado mucha pena y, aunque no estoy segura del todo, mucho me temo que sea el de ella..
Ya sé que estamos en diciembre y que se aproximan días duros para todos nosotros...
Ella quizás haya sido la primera en caer.
Quién sabe si por su belleza o por su mala cabeza...
No quiero saberlo.
Aunque en mi interior pienso que ha hecho muy bien en vivir siempre como ha querido.
¿No llevamos las gallinas la etiqueta de “putas”?
¡¡¡Pues que le quiten lo bailao!!!
Lola Encinas
http://lakarcoma.blogspot.com/2010/03/anacleta-la-coqueta.html

sábado, 27 de marzo de 2010

¡Rayos y Truenos!

imagen de Zuripa

Creo recordar que ¡rayos y truenos! era el grito de guerra del enorme Goliath, fidelísimo amigo del Capitán Trueno y del adolescente Crispín. Hoy su expresión me sirve de título y nunca mejor empleado. Si la memoria infantil que todavía poseo no me engaña, pienso que, en aquella casi-aldea de parvas rúas, árboles, personas, personajes, casas, fríos inviernos, veranos llenos de luz, gentes y recreos, que vive alojada tiernamente en mi corazón, solamente había dos pararrayos.
Uno, desde luego, estaba en la iglesia que, con su pequeña torre de piedra, era el punto más alto de aquel núcleo de vida. El otro estaba en mi casa. Es decir, en la casa de mis padres. En aquella nuestra casa que, a juzgar por las personas que entraba y salían, era un poquito la casa de todos. Por lo menos, desde la distancia parece mostrarse como un hogar en el que todos tenían cabida o se encontraban a gusto. Y, esto era así, no porque aquella casa fuera la más importante o rica del lugar. ¡Qué va!
Era, desde luego una casa grande, como muchas otras del municipio, pero no la más rica ni la de más solera. Era una casa hermosamente sencilla, de gentes sencillas y su peculiaridad, que la tenía, radicaba en que, los patrones (mis progenitores) eran unos activos profesionales y allí estaba la única y grande Droguería-Perfumería, el Locutorio-Central de Teléfonos (que dependía de otros pueblos con más relevancia, patrimonio y también habitantes y casas), una casa de comidas y, finalmente la sucursal de un Banco.
Como se ve, un lugar que no hacía falta visitar porque, en uno u otro momento, tenías que pasar por allí.
En aquel abigarrado hogar crecí y allí aprendí a mirar, a sentir y a querer.
Para contar lo que deseo, quizá no hubiera necesidad de decir todo lo anterior pero, como de costumbre, mis dedos corren más que yo. Ya está escrito y ahí, entre mis añosos recuerdos, se queda.
Volvamos a los pararrayos para decir que, si en mi casa lo había, era justamente porque los instrumentos y materiales que estaban instalados, exigían una protección especial. Nada más, aunque mi infantil yo, muy orondo, presumiera de ello.
Y debo señalar también, que las tormentas de antes no eran como las de ahora. Sobre todo o especialmente porque la mente infantil agranda y magnifica todo lo que vive, con objeto de prepararse para un futuro que llegará cargado de vivencias. Cuanto más amplio sea el bagaje, tanto mejor.
Tengo memoria de muchas tormentas y temporales pero de dos especialmente. Aunque es posible que simplemente sea porque los miedos fueran más intensos.
Una, sucedió durante una partida de parchís. Nos solíamos juntar en “El teléfono” para pasar el rato porque, como se puede deducir, el movimiento que había, no impedía gozar del solaz de la compañía o juego. Cuando había tormenta, ese era el lugar de la casa en el que podía suceder cualquier cosa. Comenzaban los ruidos, pequeñas explosiones, calambres y desajustes que el aparato eléctrico impulsaba. No recuerdo quien ganaba, pero lo que si sé, es que de pronto el rayo atraído por aquel (ahora supongo que primitivo) aparato, produjo tal explosión, que salimos corriendo como almas que llevara el diablo, cubilete en mano. Según nos contaron, los ojos de pavor lucían en los rostros.
La otra tormenta debió ser todavía más grave, porque se rompieron muchos de los cristales de las ventanas, de la galería y comedor, que daban al patio. Cuatro o cinco de las medrosas mujeres que compartíamos vida y temores, terminamos encerradas en uno de los pasillos interiores de la casa. Todas las puertas cerradas, las luces apagadas, bien pegadas unas a otras buscando una protección, a todas luces inútil y con un rosario en la mano de la más preparada o pía y un: “Por la señal de la Santa Cruz…”, “Misterios Dolorosos del Santísimo Rosario, primer Misterio: La oración de Jesús en el Huerto, Padre nuestro…”
Hoy, que tales devociones reposan, bladamente olvidadas bajo una llave de memoria, descansando quizá de un uso impuesto y excesivo, debo reconocer que el consuelo llegaba como si de un mantra se tratara.
Más tarde supe que, en ambas ocasiones, se fundió la placa enterrada en el patio cubierto por aquella enorme parra que nos sombreaba las comidas veraniegas. La placa de hierro que debiera haber acogido en su calmante lecho, cualquier rayo atraído.
Fueron muchos los rayos y truenos que dejaron huella en mi vida. Y muchas las tormentas de todas clases.

Fonsilleda

http://fondevila.blogspot.com/2010/03/rayos-y-truenos.html


viernes, 26 de marzo de 2010

El anciano

la imagen buscada por Angel es de L.Yáñez
Apoyado en el borde del miedo indeciso entre la vida y la muerte,
mitad triste, mitad sonriente, el anciano esperaba el día.
Pensó en acabar tranquilo pues nunca temió a su suerte,
pero hoy, al verla de frente, no sé si se hizo a la idea.
Él creyó que ascendería, que vería a Dios cara a cara,
aún me imagino la suya... al ver que después no hay nada.
Porque el tiempo no perdona y tarde o temprano llega
el momento que uno espera que no llegue... todavía.



ALBERTO GARZA
http://wwwartegraficocreativocom.blogspot.com/2010/03/el-anciano.html

jueves, 25 de marzo de 2010

Prime Time


¿Cuándo fue la última vez que estuvimos a una? También hoy me tenías que fastidiar. Sabías lo importante que era para mí, para los dos, para todos, sobre todo para Ángela, y aun así tenías que poner pegas, joder. Muy importante, era muy importante que nos viesen a los dos, aunque no sintieses nada. No tenías que fingir, tan solo estar ahí, en el plató, salir los dos juntos y yo ya me encargaba de hablar. Mierda. Tengo que aclarar mi mente, hoy es una buena oportunidad, quizás no haya más. Hay que dar buena impresión. Necesito agua. Repaso: Ángela, quince años, vestía pantalón vaquero desteñido, acampanado, el pelo largo y recogido en una cola, los auriculares siempre puestos, la música siempre a tope, tarareando canciones de Camela, ¿a quién debió salir? Repaso: el 25 de marzo no regresó, denuncia a la comisaría, carteles por el barrio, se acerca el regidor del programa, Dios mío, dame fuerzas, ayúdame, que tenga la mente limpia y que me exprese con corrección, me hace un gesto, agua, quiero agua, Ángela, 15 años, vestía pantalón, sus padres la estamos esperando, sus padres, no, teníamos que aparecer juntos, joder, Dios mío, cuántos focos, tendré que excusarla, un dolor de cabeza, mejor que no haya venido, diré que lo está pasando muy mal, eso afectará más que si aparece con su cara de como si no pasara nada. Allá voy.Anuncios y más anuncios. Anuncios, anuncios y más anuncios pero no pienso verle, no pienso rebajarme, no señora, ella me odia y si no quiere regresar que no lo haga, por mí como si se, no, eso no, no quiero ni pensarlo, aún tendría yo la culpa de todo, siempre la tengo según él, Ángela se ha ido por tu culpa, me grita cuando las cosas le van mal, cuando cae otro día sin que la niñita de sus ojos aparezca, y a una que la zurzan, como si fuera de piedra, tostadas con margarina, no que engordan, tostadas con una infusión, no, mejor me haré una infusión sin tostadas, no, mejor, a ver, ¿qué hay aquí?, ¿dónde me ha escondido la sacarina? Aquí está, detrás de los espaguetis, detrás de los hidratos de carbono, como a él no le engordan, no sé cómo tiene esa naturaleza que le permite comer de todo y en cantidad, y estar seco, fuerte pero seco, y yo siempre con cuidado, a ver, esta me irá bien, relajante y laxante, pues doble ración, y una pizca de sacarina, ya suena la música, ¡hostia!, la cinta, como no se lo grabe me mata, ay que ya ha empezado, pero qué camisa se ha puesto, está horroroso, y las gafas le hacen reflejos, venga, cariño, como tú sabes, sin prisas, habla lento y claro, ¿y esa foto de la niña?, si no se parece en nada a Ángela, nadie la encontrará así, le dije que esa foto no, que no la reconocerían, de hace dos años, ¿será posible?Tengo que hacerle memoria a Rubio para que no haga más planos picados, siempre me saca la coronilla, la oferta de Néstor es muy tentadora pero no sé qué se ha pensado, en Telecinco me ofrecen prime-time los viernes noche, con el share que tenemos seríamos líderes indiscutibles, no más series de producción nacional que compitan con mi producto, no más, se lo he dejado bien claro, si volvéis a modificar nuestra hora de emisión os mato, me largo de aquí y que presente esta porquería otro, porque para que lo sepas, el formato es un asco, no tengo los medios que mi nombre necesita, no puedo desplegar unidades móviles en los domicilios de los invitados, como con este desgraciado, pero de dónde lo han sacado, qué gafas más cutres, seguro que el inepto de Rubio las pondrá en primer plano, necesito el dinero suficiente para sacarle las entrañas a la historia, si no puedo ordenar que rueden un reportaje in situ, el caso no se emite, nada de tapar las carencias con datos de hemeroteca y fotografías mal digitalizadas, yo sé lo que los espectadores quieren: sangre.Lunes 14 de abril de 2002, a las 19:00 horas. Lugar: Sant Cugat del Vallés, estudios de Radio Televisión Española. Estudio 3, programa en directo. “Se busca”, dirige y presenta: Jorge Ramón Benegas. Todo enfocado y filmado por dos cámaras al hombro, tres fijas y una grúa. Las gradas están repletas con más de cien espectadores, la mayoría procedentes de un hogar de jubilados de Tarragona y el resto, estudiantes universitarios. A la izquierda de las pantallas, sentado en su butaca negra y ancha, el presentador espera cómodamente y en silencio el inicio de la emisión. A la derecha de las pantallas y en otra butaca mucho más estrecha, pero igualmente negra, el primer invitado: Justo Amador, de 40 años de edad, sentado con la espalda muy recta, el rostro rígido y sudoroso. Una y otra vez, intenta humedecerse los labios sin conseguirlo. Mientras tanto, en Barcelona, en el 5º piso del número 73 de la calle Cruz Creu Coberta, la esposa de Justo intenta grabar el programa, pero nada más empezar se percata de que se ha equivocado de funda y está borrando las vacaciones de Venecia. La tisana laxante que se disponía a tomar se desparrama por la alfombra del comedor. Insulta al televisor y al aparato de vídeo. Mientras busca por los cajones no puede oír la entrevista a su marido, que apenas ha durado cinco minutos.
MARC BALLESTER

miércoles, 24 de marzo de 2010

Gotas de LLuvia

Cae una gota ¡clac! después otra y otra ¡Clac, clac, clac!
Suenan repiqueteando en el suelo.
Nunca me había parado a mirar y menos a escuchar esa melodía,
aceleraba el paso, como todos,
para huir de la siempre inoportuna lluvia.
Hoy permanezco sentada en este banco,
mirando absorta el agua que empieza a caer
sobre el sucio pavimento, cambiando su color,
despertando mil olores a tierra mojada
oculta bajo el terrible asfalto de la ciudad.
¡Clac, clac!
La humedad va calando en la ropa,
en la carne y los sentidos, despacito.
El pelo se moja y gotea sobre la cara,
resbala desde mi frente una de esas perlas atrevidas
para deslizarse nariz abajo y caer sobre el regazo.
Gotas transparentes,
llenas de luz reflejada
que despiertan mi asombro ante la belleza
largamente ignorada.
Por primera vez soy consciente de lo maravilloso que es el ciclo de la vida.
Publicado por Froiluba

martes, 23 de marzo de 2010

¿Dónde están la huríes?

Es una fotocomposición de Manel



En la soledad de la habitación del hotel, Rachid escogió las prendas para llevar el día señalado.
Se ajustó bien todo el material con doble cinta adhesiva.
Con cuidado se colocó una camisa azul de manga larga, a pesar de que aún hacía calor y las temperaturas no habían empezado a descender.
Se fue hacia la ventana.
Corrió los visillos.
Miró el ir y venir de las gentes.
No le importaba mucho.
Dejó caer los visillos.
Se puso los pantalones.
Eligió unos beige, muy claros, de marca.
Se sentó en el borde de la cama y con mucho cuidado se puso los zapatos, también de marca. Podía pasar por uno de ellos, pensó.
Se descalzó y se arrodilló sobre la esterilla despacio, con mucho miramiento.
Comenzó su tanda de oraciones.
A punto de acabar se incorporó, y de pie, pronunció:
"As-Salamu 'alikum wa Rahmatul lah" (La paz y la misericordia de Alá estén con vosotros).
Cogió la chaqueta que estaba sobre la cama y se dirigió hacia la puerta.
Tardó unos minutos en salir del hotel.
Aún había luz y tanto los autobuses como las paradas estaban abarrotadas.
Eligió una al azar, la del número 70.
Pagó el ticket con unas monedas que extrajo del bolsillo del pantalón.
Se fue hacia el fondo del vehículo.
Volvió a pensar en la oración:
"La ilaha il-la Allah" (Alá es el más grande).
Contuvo la respiración y apretó el pulsador que tenía adherido en su pecho, bajo la camisa. Percibió una intensa luz, un ruido ensordecedor y un calor abrasador que le dejó la sensación de tener la boca completamente seca.
Luego no pudo ver nada más y se sintió como atrapado en una esponja oscura en la que era muy difícil moverse.
—¡No veo nada! ¡No veo nada!
—Pensaba y se lamentaba—,
¡Pero no siento ningún dolor! —se alegró.
Creyó escuchar unos gritos que poco a poco se transformaron en una amalgama de quejidos y lamentos.
No sabía dónde estaba.
Pensó que Alá sería misericordioso y le mandaría ya las setenta huríes prometidas.
Poco a poco empezó a ver como una claridad y la sensación esponjosa que le atrapaba empezó a aflojar.
Cuando ya se hizo la luz contempló el amasijo de hierros en que había quedado convertido el autobús.
Se extrañó que los explosivos tuviesen tanta potencia.
En medio de los hierros retorcidos había cuerpos mutilados, miembros cercenados y restos de vísceras, todo teñido de rojo que goteaba y negro que humeaba.
A su alrededor, en la parada había también muchos otros cuerpos.
Escuchó sirenas a lo lejos y antes de poderse mover, ya estaban allí policías y enfermeros que se pusieron a atender a los que todavía podían estar vivos.
Por fin consiguió moverse y salió a encontrarse con los policías.
Aterrado comprobó como el oficial no le vio y le atravesó por completo.
Asustado se puso a buscar su cuerpo.
Tuvo la sensación de que algo había ido mal.
No fue capaz de encontrarlo.
Era extraño, se sentía y no se veía.
Empezó a ponerse triste y a angustiarse.
Notó una quemazón muy fuerte, en el corazón.
Se acordó entonces de las palabras de su libro sagrado: "quien va al infierno se queda sin corazón y en su hueco arderá eternamente".
Intentó escapar pero estaba agotado.
Unas sombras negras se apoderaron de él.
La quemazón era muy intensa.

Manel Aljama

lunes, 22 de marzo de 2010

Como miran los Budas



La eficacia del arte se mide por su capacidad de convocar en el espectador la materialización de emociones latentes que luchan por concretarse en palabras, armonías o imágenes. Por ejemplo, un verso que evoca el rumor débil de un baile lejano, una improbable puesta de sol sobre el Támesis, o la melodía que le conduce al primer beso.Hace tiempo que busco la palabra exacta con la que contar un viaje que hice hacia el futuro, pero tropiezo con la voz de Antonio Fernández Montoya leyendo un poema en el que describe con precisión milimétrica ese trayecto que hice y que me hubiera gustado contar.


El poema dice así:

Nace un niño en la noche.
Es rubio y me recuerda
a mis hijos antiguos.

Viene hacia mí y me mira como miran los budas.
Yo le digo: eres mío,
y atraviesa multitudes informes
hasta llegar a donde yo le espero.

Ya está enfrente de mí:
eres mío, repito,
y se queda esperando con la mano extendida.

Lo abrazo.

Óyeme:
por la noche hace frío.
Te guardaré en la casa, junto al fuego,
esa casa de piedra con el salón hundido bajo el agua
al que iluminan rayos de vivísima luz.
Tú y yo seremos peces silenciosos.

Ven conmigo.Confía.
Nunca vas a morir.

Ya pasó todo.

Juan Vida
http://www.granadablogs.com/juanvida/?p=1251

Martín y Susana


Martín acompañó a Susana a la reunión de trabajo con el cliente que supuestamente la incomodaba.
No llegó a comprender por qué se lo había dicho, pues se trataba de un hombre de edad avanzada, muy agradable y que en ningún momento realizó ningún comentario o insinuación que pudiera molestar a Susana.
El encuentro sirvió, en todo caso, para que Martín la admirara aún más, por la profesionalidad y facilidad con que logró cerrar el negocio.
Después de la reunión, Martín quiso invitar a Susana a un restaurante nuevo, de luz tenua y ambiente íntimo, que había recibido muy buenas críticas.
En algunas guías de la ciudad se destacaba su cocina afrodisíaca (sin duda Martin tenía mucho que ver con la elección).
La cena transcurrió tranquila.
Comenzaron hablando de trabajo, pero pronto se dedicaron a conocerse mejor.
Cine, literatura, música, aficiones… encontraron más gustos en común de lo que suponían y eso se fue reflejando en la conversación, cada vez más fluida y trivial.

-Martín: Parece que te gusta mucho el marisco…
(Martin: Uyyyy, como siga chupando así la cabeza de las gambas no llegamos ni al postre…)
(Martín: No empieces. Estoy disfrutando de este momento, me siento feliz, así que déjame tranquilo).
-Susana: Y a ti chuparte los dedos… jajajajaja
(Susi: ¡Eso, lánzate! ¡Provócalo! Espero que sea un presagio o un anuncio de cómo va a seguir la noche…)
(Susana: Ni lo pienses. No lo hice en ese sentido. Me gusta, parece un niño disfrutando la comida).

Pero momentos como éste fueron casi una excepción.
Martin y Susi estaban como ausentes, sin duda reuniendo fuerzas para su esperado (muy esperado por ambos) momento.
Tras los postres, y después de haberse bebido una botella de vino entre los dos, decidieron que sería mejor retirarse temprano.
Había que trabajar al día siguiente, pero ambos coincidieron en lo agradable que había sido la velada y que tendrían que repetirla.
Como Susana había dejado su coche en el trabajo, Martín la acercó hasta su casa.
Se estaban despidiendo cuando, por primera vez en la noche, Martin y Susi se impusieron con claridad.
El fuego en la mirada de ambos no dejaba lugar a dudas y el apasionado beso que le siguió marcó el inicio de su reinado.
La última vez que se vio a Martín y a Susana esa noche entraban en un ascensor.
Cuando éste llegó al quinto piso, ya no había rastro de ellos.
Martin y Susi entraron al apartamento de ella medio desnudos y sin parar de reír.
Alis

domingo, 21 de marzo de 2010

Cita

imagen : http://liceoweblog.files.wordpress.com/2009/04/pensar.jpg

"Nunca discutas con un imbécil,
te hará descender a su nivel
y allí te ganará por experiencia. "

Publicado por Meiguiña
http://ameiguinha.blogspot.com/2010/03/cita.html

sábado, 20 de marzo de 2010

Queimada


Foto de Alfonso


Mouchos, coruxas, sapos e bruxas.
Demos, trasnos e dianhos,
espritos das nevoadas veigas.
Corvos, pintigas e meigas,
feitizos das mencinheiras.
Pobres canhotas furadas,
fogar dos vermes e alimanhas.
Lume das Santas Companhas,
mal de ollo, negros meigallos,
cheiro dos mortos, tronos e raios.
Oubeo do can, pregon da morte,
foucinho do satiro e pe do coello.
Pecadora lingua da mala muller
casada cun home vello.
Averno de Satan e Belcebu,
lume dos cadavres ardentes,
corpos mutilados dos indecentes,
peidos dos infernales cus,
muxido da mar embravescida.
Barriga inutil da muller solteira,
falar dos gatos que andan a xaneira,
guedella porra da cabra mal parida.
Con este fol levantarei as chamas
deste lume que asemella ao do inferno,
e fuxiran as bruxas
acabalo das sas escobas,
indose bañar na praia das areas gordas.
¡Oide, oide! os ruxidos que dan
as que non poden deixar
de queimarse no agoardente,
quedando asi purificadas.
E cando este brebaxe baixe
polas nosas gorxas,
quedaremos libres
dos males da nosa ialma
e de todo embruxamento.
Forzas do ar, terra, mar e lume,
a vos fago esta chamada:
si e verdade que tendes mais poder
que a humana xente,
eiqui e agora,
facede cos espritos dos amigos que estan fora,
participen con nos desta queimada.


viernes, 19 de marzo de 2010

El Poder de la Puerta Negra


junio26oscuridad.jpg por AJENONY


Érase una vez en el país de las mil y una noches...
En este país había un rey que era muy polémico por sus acciones, tomaba a los prisioneros de guerra y los llevaba hacia una enorme sala.
Los prisioneros eran colocados en grandes hileras en el centro de la sala y el rey gritaba diciéndoles: «Les voy a dar una oportunidad, miren el rincón del lado derecho de la sala...»
Al hacer esto, los prisioneros veían a algunos soldados armados con arcos y flechas, listos para cualquier acción.
«Ahora, -continuaba el rey- miren hacia el rincón del lado izquierdo...» Al hacer esto, todos los prisioneros notaban que había una horrible y grotesca puerta negra, de aspecto dantesco, cráneos humanos servían como decoración y el picaporte para abrirla era la mano de un cadáver.....
En verdad, algo verdaderamente horrible sólo de imaginar, mucho más para ver.
El rey se colocaba en el centro de la sala y gritaba: «Ahora escojan, ¿qué es lo que ustedes quieren?
Morir clavados por flechas o abrir rápidamente aquella puerta negra mientras los dejo encerrados allí?
Ahora decidan, tienen libre albedrío, escojan....»
Todos los prisioneros tenían el mismo comportamiento: a la hora de tomar la decisión, ellos llegaban cerca de la horrorosa puerta negra de más de cuatro metros de altura, miraban los cadáveres, la sangre humana y los esqueletos con leyendas escritas del tipo: "viva la muerte��?, y decidían: «Prefiero morir flechado...»
Uno a uno, todos actuaban de la misma forma, miraban la puerta negra y a los arqueros de la muerte y decían al rey: «Prefiero ser atravesado por flechas a abrir esa puerta y quedarme encerrado».
Millares optaron por lo que estaban viendo: la muerte por las flechas.
Un día, la guerra terminó, pasado el tiempo, uno de los soldados del "pelotón de flechas" estaba barriendo la enorme sala cuando apareció el rey.
El soldado con toda reverencia y un poco temeroso, preguntó: «Sabes, gran rey, yo siempre tuve una curiosidad, no se enfade con mi pregunta., pero... ¿qué es lo que hay detrás de aquella puerta negra?»
El rey respondió... « ¿Recuerdas que a los prisioneros siempre les di la opción de escoger?
Pues bien...ve y abre esa puerta negra.»
El soldado, temeroso, abrió cautelosamente la puerta y sintió un rayo puro de sol besar el suelo de la enorme sala, abrió un poco más la puerta y más luz y un delicioso aroma a verde llenaron el lugar.
El soldado notó que la puerta negra daba hacia un campo que apuntaba a un gran camino. Fue ahí que el soldado se dio cuenta de que la puerta negra llevaba hacia la Libertad...
Todos tenemos una puerta negra dentro de nuestra mente.
Para algunos, la puerta negra es el miedo a lo desconocido, para otros, es una persona difícil, tal vez para otros es una frustración, ya sea miedo a relacionarse o miedo a ser rechazado, miedo a innovar o miedo a cambiar, miedo a volar más alto...
Para algunos la puerta negra es la inseguridad porque la falta de preparación lo atemoriza, o una traba imaginaria que la inseguridad de la vida fabricó durante su educación o su crianza.
Pero si tú puedes perder, también puedes vencer.
Si das un paso más allá del miedo, vas a encontrar un rayo de sol entrando en tu vida... «Abre esa puerta negra y deja que el sol te inunde...».
Kary Rojas

Publicado por Ro

miércoles, 17 de marzo de 2010

Pura sonata de claro de luna



imagen :http://3.bp.blogspot.com/_eoJ56FBSbZM/S5owhEMKOnI/AAAAAAAAAOY/9pxfxNyez8o/s1600-h/claro+de+luna.jpg



He aprendido a enredar las desilusiones
con lazos de seda azul
y a perfumarlas con sándalo y brea.
A trasformar los ríos salados de mis ojos
en mares serenos y templados
- de nuevo azul, de nuevo brea -

A diluirme entre las olas de las ausencias
hasta creerme ondina o espuma.
A creer que este nudo que atenaza mi garganta
pasará con la pleamar.

Tal vez la oscuridad se la trague ese camino de luz
que se dibuja sobre las olas.
Pura
sonata de claro de luna.


A veces, hasta consigo recordar tu caricia
en el soplo del viento.

Y te busco en cada barca varada en la arena
pero sólo encuentro las espinas de otras sirenas.

Pronto amanecerá y me envolverá tu música.


Amelia

Conceptos, escritores y una pequeña historia.


A veces escribo. Llevo haciéndolo toda la vida, de hecho. No mucho -va por temporadas, por diversas razones- pero escribo. Nunca he dejado de escribir, como me recriminan a veces en las convenciones y quedadas aquellos que son lo suficientemente veteranos -que no es lo mismo que viejos- como para recordar los fanzines y antologías donde de vez en cuando se dejaba caer un cuento mío, o incluso algún ensayo. Nunca he dejado de escribir, repito. Probablemente no podría.
No tengo, en cambio, esa fiebre -que siempre ha existido, pero que últimamente se ha convertido en obsesión, diría yo- por publicar. Siempre he pensado que las cosas llevan su tiempo, que tengo aún mucho que vivir, leer y experimentar (cuanto más de las tres cosas, mejor) y que de momento, mientras el cuerpo aguante, esas tareas ocupan eficazmente una cantidad excesiva de mi energía y de mi tiempo. Creo, además, que esa vida atesorada es indispensable para llegar a tener algo verdaderamente importante que contar, y que también ayuda a saber cómo hacerlo del modo más eficaz llegado el momento. Por supuesto, no pienso que este modo de actuar sea una verdad universal acerca de cómo llegar a la literatura, pero a mí me funciona, y me gusta lo que el tiempo y la experiencia hacen con las ideas que rondan y se empujan desde hace años en mi cabeza.
Quizá por eso precisamente me pasma esa especie de obsesión compulsiva de la gente por ser escritor. No por escribir, sino por ser (tal vez también sería de uso adecuado aquí el término figurar). Una vez más, lo que importa, aparentemente, es llegar, y no cómo se llega, ni que se va a hacer cuando se esté allí. Curiosamente, sospecho que el cine y la televisión tienen buena parte de la culpa, al hacer válidos y creíbles en la mente de los espectadores modelos idealizados que la gente cree que son reales sobre la supuesta vida de los escritores. De hecho, creo que tiene mucho que ver que la obsesión por “ser escritor” haya alcanzado cotas tan altas entre generaciones que leen muy poco, y que consumen en cambio vorazmente horas y horas de cine y televisión. Ahondar en el tema sería interesante, y a lo mejor alguien lo propone como mesa redonda o tema para una charla abierta en alguna parte.
Sospecho, además, que esta incomprensión ”conceptual” por mi parte es en cierto modo un problema generacional. Los escritores de género de mi quinta -es un decir- se desarrollaron lenta y dificultosamente con algo parecido a lo que los romanos llamaban el cursus honorum, la carrera pública que se realizaba empezando por lo más bajo del escalafón, y a la que todo joven prometedor debía entregarse para alcanzar un día los más altos honores de la república. Este “cursus honorum” de la literatura de género pasaba por ser aceptado en los fanzines de la época -auténtico filtro de calidad al que se llegaba a través del correo postal y las largas esperas-, y una vez pasado este examen, que podía durar años (en equivalente literario apenas un puñado de cuentos, dada la periodicidad de la mayoría de ellos) se ascendían los escalones siguientes hasta alcanzar las revistas, las antologías o la excepcional publicación de alguna novela. El proceso exigía, además, un interés claro por la literatura en general -y no sólo de género, como a menudo ocurre ahora- y una adquisición de las herramientas básicas necesarias a través del conocimiento de al menos una parte del Canon de la Cultura Occidental. Todo ello implicaba, por supuesto, muchas horas de lectura, de cine, de cómic, de revistas difíciles de conseguir y de títulos de los que uno había oído hablar, y se sazonaba además a lo largo de los años con tertulias tormentosas, largas discusiones, tardes enteras buscando por las librerías (insisto, no había internet) o incluso viajando a Madrid y Barcelona en busca de nuevos libros y nuevas opiniones que a menudo era imposible encontrar en el entorno inmediato.
De algún modo tengo la sensación, desde hace tiempo, de que todo ese lento proceso de filtrado y aprendizaje, de búsqueda de la “excelencia”, que diría el Señor Burns, casi ha desaparecido. Las consecuencias darían para un texto mucho más largo y una buena serie de carcajadas, pero creo que con estas pocas líneas ya he conseguido parecer lo suficientemente viejuno, taciturno y cascarrabias como para no tener que esforzarme más.
Dejo, en fin, como compensación, un testimonio adecuado para ser convenientemente acuchillado por quienes se hayan indignado al leer mis anteriores líneas. Se trata de un enlace a un cuento propio que El resto es silencio ha tenido la amabilidad de publicar. El cuento es inédito. Se escribió hace algunos años, en un mundo diferente. No es un relato de género, no figuró en ninguna antología, no fué editado por ningún fanzine y tuvo el extraño destino de acabar convertido en guión de un corto rodado en asturiano. Incluso hice un pequeño papel. Como nunca he tenido intención de llegar a ser escritor, me alegra decir que escribirlo me procuró numerosas satisfacciones -me hizo vivir y sentir un buen montón de experiencias- y que algún día, de algún modo, el trocito de vida que le debo a esa historia formará a su vez parte de algo que escriba y que espero que sea además un poco mejor. Y mientras tanto lo someto, amable lector, a tu inapelable juicio.
Vuestro, afectuosamente

Skalagrim.
http://www.skalagrim.com/?p=114

martes, 16 de marzo de 2010

Fragilidad

The Divine Goddess Kwan Yin
(Divinidad Budista de la Compasión)

Siento mi cuerpo sutíl
tanto, que podría desaparecer.
El arte de la vida
se me antoja delicado.
Tanto, a veces,
que temo no acertara quererte,
como tu fragilidad anhela.
Mamma mía


Merce
http://coloresypalabras.blogspot.com/2010/03/fragilidad.html

lunes, 15 de marzo de 2010

Dependemos de la química y la electrodoméstica.


Fue un encuentro fortuito.
Mero azar.
Entonces decidimos tomarnos un bebercio;
María José, Juan y yo, en El Boliche, claro está.
La niña no, que es como el azúcar de los dioses de cinco años.
Y me preguntó Juan que cómo coño crece el cerebro,
a las cuatro y media de la tarde,en plena indigestión indescriptible.
Ni puta idea, le respondí, en un alarde de ignorancia superlativa.
Y por fardar un poco se me ocurrió esta soplapollez:
dependemos de la química y la electrodoméstica.
Luego pensé hacia mis adentros profundos e inescrutables:
bueno, si se medita friamente, dependemos bastante de la química,
por cierto, y de los electrodomésticos, qué diantre.
Ah, me dije en la profundidad de mis adentros,
¿qué sería de nuestro cerebro, de nuestra persona mismamente,
sin los electrodomésticos?
Se puede vivir sin mujer;
se puede vivir sometido al celibato
y a las castañas pilongas,
pero no se puede andar por la vida sin electrodomésticos;
luego somos una especie evolucionada,
sofisticada, científica , técnicamente hablando, gracias a ellos.
¿Alguien se imagina un mundo sin frigoríficos,
sin máquinas para afeitarse las ingles y sus contornos,
sin una plancha, sin una estufa, un microondas, etc., etc.?
No, verdad.
Tal es así que somos realmente seres electrodomesticados.
Y eso, para nuestra desgracia, lo sabe el poder político.
Hay que joderse.
Miguel, el del boliche
http://www.granadablogs.com/juanvida/?p=1239#comments

imagen: http://tienda-inteligente.com/catalog/images/electrodomesticos.jpg

domingo, 14 de marzo de 2010

Sola


imagen de Medea


Voy por la calle,
Sola.
Dame la mano niña.
Ya no voy sola.
Cuando miro,
No te veo.
No te veo,
Cuando miro.
Dame la mano niña
.

Angel

viernes, 12 de marzo de 2010

Regreso


Imagen: Pintura de Luis Seoane.
Es una tarde templada y tranquila de primavera. Flota en el aire un intenso perfume que comienzo a identificar. Huele a brotes verdes, flores silvestres, campo y tierra, mezclados al aroma de algas y mar; huele a recuerdos. Estoy sentada en el frío banco de piedra situado de forma convencional entre la puerta de entrada y una desvencijada ventana. El banco en el que sigo contemplando los descansos de mi padre al atardecer.
Aquí, en la era de la pequeña y vieja casa de mis padres que ahora es mía, aparco el halo de tristeza y desolación que me rodea, procurando que no me afecte el abandono de todo lo que veo a mi alrededor y lo que los recuerdos producen en mi ánimo. Estoy demasiado emocionada para dejarme abatir por la memoria. Tengo que ser fuerte, quiero recuperar todo esto que fue tan importante para nosotros en otro tiempo. Necesito poder regresar, hacerlo con la cabeza alta y rescatar lo que fuimos.
He llegado ayer y lo primero que pensé fue: “devastado, pero mío, ya saldrá del ostracismo”. La fresca noche la pasé en el coche bien protegida bajo la gruesa manta que previsoramente traía. Imposible dormir en la casa. Creo que ya no me quedan más lágrimas y hoy, temprano, he pasado por el cementerio, acompañada del enterrador y, algo insólito en este tiempo, un cura muy joven. Unos desconocidos para mí.
Un gato negro viene a tumbarse al tibio sol, en el muro que linda con el camino que nos llevaba al prado. Sus preciosos ojos me miran sin temor y recuerdo aquellos otros que poblaron mi infancia, sus maullidos y carreras tras los ladridos del perro.
Ayer, mi pequeño utilitario traqueteaba por aquella carretera secundaria que me traía a la casa de mi memoria. No había vuelto desde que...
Hace mucho tiempo que estoy obsesionada con este regreso aunque sea temporal, pero hasta hoy no me he atrevido. Necesito volver, preciso restablecer mi vida en el pueblo.
Me quedan diez días de vacaciones y antes de reintegrarme a un puesto de trabajo absorbente y cansado, me he decidido. Durante la noche, el sueño me ha llevado allí y he revivido la cálida infancia, tan feliz. Al despertarme me he sentido la más valiente de las mujeres, la más valiente de las ausentes.
La carretera ha mejorado pero las curvas, pendientes y bajadas, siguen ahí. Cada una de ellas está grabada a fuego en mi memoria. Lo único que ha cambiado en el paisaje, es el tamaño de los árboles, algún chalet nuevo y las viejas y hermosas casas de piedra recuperadas.
Sólo 35 km. Separan el pueblo de la ciudad más cercana en la que ahora vivo. La ciudad me ha proporcionado todas las posibilidades, me ha dado las alas que tengo y, con un poco de esfuerzo por mi parte, me ha facilitado la oportunidad de crecer como persona y de hallar un medio de vida. También me ha abierto puertas para encontrar o buscar. He aprendido a participar en la vida cultural, a escuchar, a leer, a mirar y a reír de nuevo.
La música que suena no me tranquiliza como otras veces, el corazón va a mil por hora y siento que los 30 años transcurridos no son tantos. Dejé aquella casa amada, a mis padres, todas mis vivencias y escapé. Más tarde, conseguí que ellos abandonaran todo y se vinieran conmigo. Ahora que ya no están, debo regresar para recuperar su legado, lo que nunca debimos abandonar. En el asiento trasero descansan dos pequeñas cajas con cenizas. Debo enterrarlas en el cementerio que guarda sus ancestros, que son los míos. Cuento con la fuerza de lo aprendido durante años, la madurez y la experiencia adquirida.
Son mis raíces volviendo a la tierra en la que deben reposar.
Seco furiosa las impertinentes lágrimas que, sin querer, mojan mis mejillas y resbalan por mi cuello. Quiero enfrascarme en el paisaje y el coche, pero pronto me doy cuenta de que es inútil y me tengo que parar. Elijo un reconocido pinar desde el que se ve la maravillosa y agreste costa, aquella mar mía, casi siempre agitada y que hoy me acompaña tan gris.
Fuera del coche, dejo que todas las lágrimas, caigan blandamente, mientras recupero aquel paisaje y adivino la furia del mar que me recibe. Espoleada y al mismo tiempo mecida por un bramido lejano, casi presentido, comienzo a recordar.
Con 17 años me quedé embarazada. Miguel Ángel, y yo nos enamoramos. Su padre era el alcalde y posiblemente la persona más rica del pequeño pueblo. Dueño de la serrería, del gran ultramarinos y de la única industria que había, derivada de la madera. Como una tonta yo, la hija de unos simples labriegos, pretendía a su heredero. Las dos hijas apenas contaban. Y lo peor es que su sucesor, el primogénito, el único hombre, quería casarse conmigo. Éramos jóvenes, estábamos ilusionados, nos queríamos y no fuimos capaces de entender que aquella sociedad rural, cerrada e instalada en convencionalismos absurdos, no lo iba a permitir.
Fue muy doloroso. Lo enviaron a un colegio en el extranjero. Se escapó y entonces fue Venezuela su destino. Su fortuna tenía aquel origen y todavía tenían intereses y familia.
Entretanto, conmigo se cebó la maledicencia; las injurias y ultrajes comenzaron a ser moneda corriente. La escasez de medios no ayudaba a mis padres y sus ojos reflejaban preocupación. No se equivocaron, pronto comenzó el acoso. Dejaron de comprarle los productos que cultivaban y la leche de las vacas, por lo que, nuestra economía en pocos meses, pasó a ser casi exclusivamente, de subsistencia.
La Academia a la que asistía para preparar los cursos en la Escuela de Magisterio, comenzó a desatenderme, mis amigas se alejaron. Comprendí bruscamente que todos en el pueblo, de una u otra manera, estaban en deuda o directamente dependían del empresario. Éste pasó de una actitud jovial y condescendiente, a otra directamente agresiva y empezó a comportarse como lo que seguramente había sido siempre, un auténtico cacique.
Dejé de comer, no dormía, algunos días no conseguía levantarme de la cama. Y, como una consecuencia lógica comenzaron los dolores, que se prologaron hasta que mi padre, temiendo lo peor, llamó una ambulancia. Aborté. Y me sumí en una profunda melancolía.
El día que cumplía 18 años mi madre entró en mi cuarto con un pequeño ramito de flores silvestres. Aquello actuó en mi ánimo como un resorte y creo que aquel luminoso día, el amor de mis padres, la perra pariendo y nuestras sonrisas mientras veíamos aquellos pequeños seres, actuaron como un acicate que me impulsó a decidirme.
Malvendieron unas pequeñas fincas, pero ese dinero me permitió ir a la ciudad y acceder a la carrera. Tan pronto pude, les ayudé con el producto de mi trabajo. Primero no era mucho dinero pero el esfuerzo finalmente dio sus frutos. Y terminaron viniéndose conmigo.
Lentamente, luego de vaciar el pozo de mis recuerdos, me voy calmando e reinicio la marcha.
Es extraño la cantidad de sensaciones que, al enfilar la calle principal, me emocionan. Allí estaba la escuela, la farmacia sigue tal cual, la gran casa del alcalde sigue epatando, la consulta del médico...
Al llegar al único cruce, alguien se para en la esquina. Es un Miguel Ángel con 30 años más. Tiene las sienes grises y ahora es un hombre robusto pero recio, con un rostro cincelado en el tiempo. Nuestras miradas se cruzan y nos reconocemos, pero no hacemos nada.
De pronto el gato negro se levanta asustado y percibo su vello erizado. Sopla una suave brisa mientras yo me pregunto, como tantas veces, porqué los humanos habremos perdido esa capacidad olfativa o sensitiva que nos permitieran estar preparados para las contingencias o peligros.
Alguien carraspea en la entrada a la propiedad. Tras la cancilla está Miguel Ángel. En sus manos lleva un ramillete de pequeñas margaritas que debió recoger por el camino.
Mis ojos se posaron en los suyos que ya me miraban expectantes. Percibí que era el mismo con el poso y la madurez de los años. Ambos sonreímos mientras él, con esfuerzo, abría la destartalada puerta.
Publicado por Fonsilleda
http://fonsilleda-cuentera.blogspot.com/2010/02/regreso.html

jueves, 11 de marzo de 2010

Hola amiguitos



(Imagen de Pensiero.)


No sé, no sé. Resulta que Súper Coco, que tantas cosas elementales nos enseñó, no tenía razón cuando soltaba a la audiencia su prolegómeno
(«Hola, amigos...»).
Si no se tiene razón al principio, tampoco se tiene al final.
Por eso, también estaba equivocado Porky en su tartamudeada despedida («E... E... E... Esto es todo, amigos»).
Y no digamos el bueno de Roberto Carlos, el cantante que tenía amigos sin fin.
Tal y como afirma Robin Dunbar en The Times
(aquí la noticia en El País), el número de amigos es limitado, al menos en Internet.
Aunque la soledad lleve a muchos a extender las zarpas de la amistad por Internet recopilando amigos en las redes sociales, parece que nuestro cerebro no está capacitado para mantener dignamente más de 150 contactos en Internet.
Lo gracioso es que, por muchas amistades que agreguemos, lo único que hacemos al final es pasar de ellos como la mierda (algo muy parecido a la vida real, pero con menos gente).
En el interludio, hemos ganado un gran poder muscular en nuestras manos, entrenadas por gracia de darle a la ruedecita del ratón para viajar rápidamente por la pantalla y buscar a quien nos interesa.
En las redes sociales encontramos nuestras vidas pasadas, nuestro dudoso presente y todo el futuro de lo evanescente.
Lo mismo que te encuentras en el bar con alguien que te da la palmada en la espalda, en Facebook nos topamos con quien no conocemos para que rece una plegaria por nuestra maltrecha alma, para que nos anime en los momentos difíciles, para que se ría de nuestras gracias.
La Red magnifica lo insignificante a ráfagas de contactos que, por superficiales y paradójicos, se antojan profundos y duraderos.
No me refiero al contacto sincero y afable que mantienen muchos, sino a esa tendencia perversa de pensar que las identidades digitales son idénticas a las personales.
En el espacio virtual, todos somos unos tíos majetes, enrollados, serviciales, dispuestos, alegres. En la vida real, no pasamos del aprobado raspado.
Por eso, en lo que a las amistades se refiere, en lo personal no pasamos de los cinco lobitos de la mano.
No lo olvidemos: Internet nos hace conocer a personas (y mundos) inabarcables en las restringidas dimensiones espacio-temporales.
Favorece el contacto (que, a veces, conduce a un escalón más).
Pero nos sobran los amigos.
Al menos, en la Red.
Y esto ha sido todo, Amigos.
Rafael Urbina
http://www.urbinavolant.com/verbavolant/index.php/2010/02/23/hola-amiguitos/

miércoles, 10 de marzo de 2010

Una sonrisa


Foto de Marian
Fiestas Medievales en Olite ( Navarra)

Había una vez un heroico caballero, de los que triunfan en cuentos de todas las lenguas y lugares. Su valentía era tan grande, y su espada tan temida, que cansado de buscar dragones, ogros y monstruos de cuento en cuento, decidió abandonar los cuentos y venir a probar su valentía y su destreza al mundo real. Pero cuando llegó aquí, no encontró temibles criaturas, ni malvados brujos, ni siquiera una pobre madrastra a la que atemorizar con su espada. Y era muy raro, porque lo único que vio fue gente preocupadísima, con la misma cara de susto de todos aquellos que alguna vez había salvado de un dragón o un ogro. Sin embargo, no parecía haber nadie que les atemorizara o les obligara a vivir con aquella angustia: todos iban de un lado a otro, con prisa y sin hablar con nadie, como si algo terrible fuera a ocurrir. Pero al acabar el día, nada malo había ocurrido. Y así un día, y otro, y otro.El caballero pensó que aquella podría ser su aventura más heroica, y resolvió dedicarse por completo a encontrar el misterio de la angustia del mundo real. Buscó, preguntó, indagó, navegó y trepó, pero no encontró nada. Dispuesto a no rendirse, regresó a su mundo de cuentos para hablar con el gran sabio.- Dime, gran sabio ¿cuál es el gran enemigo invisible que atemoriza a las gentes del mundo real? Aún no he podido encontrarlo, pero no descansaré hasta vencerle y liberarlos a todos, como hice con tantas ciudades.El gran sabio calló durante largo rato, y finalmente dijo:- No tienes fuerza ni coraje suficientes para vencer esta batalla. El enemigo no existe, pero es poderoso, y tan numeroso como las estrellas del cielo- ¡cómo! – protestó el caballero – ¿es eso posible?- En el mundo real, como no había dragones ni ogros, se inventaron los enemigos, y ahora los llevan dentro. Cada uno tiene un enemigo hecho a su medida, y está dentro de su corazón. Para unos se llama codicia, para otros envidia, para otros egoísmo, pesimismo o desesperanza. Han sembrado su interior de malos sentimientos, llevándolos consigo a todas partes, y no es nada fácil arrancarlos de allí.- Yo lo haré -repuso el caballero- yo los libraré.Y el caballero regresó al mundo, llevando consigo todas sus armas. Y uno tras otro, se fue ofreciendo a cuantos encontraba para liberarles de su mal interior. Pero nadie le hizo caso, sólo encontró indiferencia y caras de extrañeza. Finalmente, agotado y confundido, arrojó sus armas al suelo y se dirigió hacia una piedra del camino para descansar. Pero al hacerlo, tropezó con la espada y fue a parar al suelo, dándose de cabeza contra un pollo que cacareaba por allí. Al verlo, un hombrecillo triste que pasaba por aquel lugar, comenzó a reir a carcajadas, tanto que casi no podía mantenerse en pie. El caballero se enojó, pero al mirar al hombrecillo, observó en sus ojos el brillo alegre que no había encontrado en el mundo real…Y así fue como el caballero encontró por fin la solución al mal de los habitantes del mundo; sólo necesitaban una sonrisa, una pequeña ayuda para desterrar sus malos sentimientos y disfrutar de la vida…. Y desde aquel día, el caballero, armado con una gran sonrisa, se dedicó a formar un ejército de libertadores, un numeroso grupo de gente capaz de recordar a cualquiera la alegría de vivir. Y vaya si ganó la batalla, tan brillantemente como siempre había hecho.
Relato anónimo recogido por mí.
Angel

martes, 9 de marzo de 2010

Comentario dejado en mi blog


A las 22:20 de hoy 5 de marzo alguien que firma como F. ha dejado un comentario en la entrada: Dos palabras y he decidido publicarlo.
No voy a hacer ningún comentario al respecto, ni a responder sobre lo que me ha dejado, sólo voy a agradecerle a F. el compartir su historia personal conmigo y decirle que me alegro muchísimo por él, por su pareja de que hayan encontrado la felicidad al final del arco iris.
Cuando comparto con vosotros mis sentimientos, mis pensamientos, mis desvaríos, mis alegrías o mis penas lo hago siempre con sumo cuidado de no dar pistas sobre quien soy, por eso escribo como Meiguiña, o quien es mi cómplice, nuestra vida privada es eso: privada y solo comparto aquello que creo puedo hacer.
Seguramente algunos pensareis que comparto muchísimo con vosotros de mi vida privada y puede que así sea pero hay cosas que son mías y de mi cómplice (cosas que vivimos, cosas que nos duelen o hacen daño) aunque a veces cuando nuestra situación era o es "tensa" lo haya plasmado o transmitido aquí.
Hoy nuestra situación es más tensa de lo habitual y no he comentado nada, lo estoy haciendo ahora mismo, todos lo desconocíais, puede que lo intuyeseis pero por mi os estáis enterando en este instante. ¿Superaremos esta situación? No lo se. Si os puedo decir que deseo que encontremos el modo de superarla porque os puedo asegurar que no hemos dejado de amarnos, solo es un mal momento, un poco largo en el tiempo, pero un mal momento. Todas las parejas los viven y quizás yo ahora lo transmito veladamente al no publicar nada o poco escrito por mi.
No publico con mi nombre, lo hago con un seudónimo, y quiero seguir así, detrás de él. El día que decida publicar con mi nombre lo haré pero no en este mi pequeño rincón meigo, crearé otro blog y allí dejaré mis letras sin compartir mi vida.
Espero F. que no te moleste el que haya decidido publicarlo como una entrada y no como el comentario dejado.
Te deseo toda la felicidad del mundo.
Con cariño,

Os dejo el comentario:

"Te leo casi desde el comienzo y jamás te he dejado un comentario aún compartiendo mucho de lo que decías.
Hoy después de leer tu entrada algo me ha impulsado a hacerlo, a dejarte ese comentario que creo debería haber dejado hace ya tiempo.
Tengo la impresión de que te conozco o de que he vivido lo que estás viviendo tú. Desprendes amor y lo trasmites pero hay algo, algo que no escribes, que me lleva a pensar que nos conocemos o que somos almas casi gemelas con la única diferencia de que yo soy hombre.
Te contaré algo sobre mi. Soy hombre, soy padre y estoy separado hace ya unos cuantos años. He conocido el amor, el desamor, la tristeza, la alegría, la desesperación, la frustación, etc y en múltiples ocasiones en caído en un profundo estado depresivo del cual no quería salir, me alimentaba del dolor, vivía por y para el, solo me olvidaba de ese dolor cuando estaba con mis hijos, el mejor regalo que la vida me ha dado.
Cierto día conocí a una mujer maravillosa, me impacto, no por su belleza, era y es una mujer muy normal, sino por todo lo que desprendía. Se la veía muy segura de si misma, sin miedos pero todo esto no era del todo cierto, algo escondía, algo que con el tiempo fui conociendo, me lo contó cierto día entre sollozos.
Poco a poco fue naciendo una buena amistad entre los dos, amistad que se fue convirtiendo en otro sentimiento, sentimiento que no nos confesábamos el uno al otro debido a que había algo que nos lo impedía, ella estaba casada y ambos sabíamos que meternos en una relación de amantes con el tiempo nos traería problemas.
Durante más de un año nos ocultamos a nosotros mismos ese sentimiento, yo la amaba y ella a mi pero no lo decíamos. Un día todo cambió, permitimos que ese sentimiento saliese y lo vivimos intensamente durante dos años. Al cabo de ese tiempo empezaron a surgir problemas entre nosotros, de los momentos apasionados pasamos a vivir un infierno, yo quería compartir todo mi tiempo, toda mi vida con ella pero ella, aunque lo deseaba tanto o mas que yo, nunca daba el paso para que eso sucediese. Del amor casi pasamos al odio, todo era caótico y de nuevo caí en una depresión y de nuevo mis hijos me impulsaron a salir de ella, desconociendo que era lo que me había llevado a esa situación.
¿Porque te cuento esto? Porque realmente creo que vives algo similar, disculpa mi atrevimiento y quiero darte algo de ánimos o que veas ese camino al final del arco iris como dices en una de tus entradas. Esa luz existe, yo la encontré después de unos años y con ella de nuevo a mi lado. Hoy vivimos juntos y somos muy felices. Ella no lo paso nada bien, su separación fue traumática, su marido le hizo la vida imposible, tuvo que luchar por sus hijos con uñas y dientes, porque el es un hombre digamos del mundo del derecho y conoce y conocía a mucha gente pero con calma, paciencia hoy somos una familia de verdad con mis hijos y sus hijos. Creo, como ya te dije, que tu vives algo similar pero en este caso el es el casado y no esta contigo por ¿los hijos?.
Cuando me separé de mi mujer, tarde en hacerlo por mis hijos, creí que los iba a perder, que no podría acompañarlos en los malos o buenos momentos ¡Que equivocado estaba! No me perdí nada, todo lo compartíamos, nos veíamos a diario, también he de decirte que tenían 13 y 17 años y ellos decidieron no dejar de vernos ni un solo día.
Si es el amor de tu vida no lo dejes ir, la vida cambia de un día para otro y lo que hoy es negro mañana es blanco y esto es tanto para ti como para el, tu cómplice.
No desperdicies vuestra vida, no dejéis que el amor de vuestra vida desaparezca, luchar juntos, buscar una salida, juntos podéis.
Disculpa mi atrevimiento y espero no haberte molestado.
F."
Meiguiña

lunes, 8 de marzo de 2010

Shangri-la


Poniendo un poco de orden
a las películas que hay en casa,
me he encontrado con esta joya del cine clásico,
la vimos hace mucho tiempo y aprovechando la coyuntura,
la volvimos a ver otra vez.
Os estoy hablando de Horizontes Perdidos
una película mítica de 1937 y dirigida por Frank Capra.
En la que narra las aventuras de Robert Cornwall
y otros pasajeros que huyendo de una revuelta
y después de coger un aeroplano
tienen un accidente
y se estrellan en las montañas del Himalaya,
allí aparecen unos sherpas
que los guiaran hasta un lugar mágico
llamado Shangri-la,
en el que nadie envejece
y no existen conceptos como
el crimen, la maldad, envidia o codicia.
Os recomiendo este estupendo clásico
que transmite valores sociales
y nos hace reflexionar
sobre si es necesario tanto materialismo,
también nos enseña la utopía
de un mundo mejor y más solidario.
Para muchos un paraíso,
para otros una prisión.
Todos buscamos
nuestro Shangri-la particular
y espero que vosotros
encontréis el vuestro,
y que disfrutéis de esta película,
los que no la hayáis visto.
Buda

domingo, 7 de marzo de 2010

seré niña mala


Lo tengo decidido este año seré niña mala
Las buenas van al cielo
pero las malas suelen ir a todos lados...
Así que como me gustaría hacer
turismo rural por la vida
me cojo mi mochila,
meto mis fantasías en ella y por un sendero
estrecho,ancho,cuesta arriba
o cuesta abajo da igual
solo quiero cambiar un poco el paisaje
y dicen que cuando una cambia de actitud logra
hasta ver un panorama nuevo
y amplio ante nosotros.
Si es verdad contare con detalles
lo que voy encontrando y descubriendo,
espero que sea
grato y terriblemente sensual,
necesito solo eso...

Alexia
http://megustaquiensoycuandoestoycontigo.blogspot.com/

sábado, 6 de marzo de 2010

El reloj del destiempo y la distancia


El tiempo incauto e injusto a veces,
marca fuertemente con paso firme y recio
los momentos bellos que han quedado
prendados de nuestros dedos.
El tiempo que provoca las distancias,
los destiempos,
los momentos de vacío entre los amigos,
las emociones, los sentimientos.
El tiempo maldito a veces,
porque duele y deja una huella de silencio,
de vacío y de miedo a un mismo tiempo.
Ojalá supiera como parar el tiempo,
como provocar que esas distancias
que a veces se hacen más lejanas,
más dolorosas, fuesen disipándose
y volviéndose cercanía de nuevo.
A veces pensamos que el tiempo
es el culpable de nuestros actos,
de nuestras decisiones, pero no es así,
somos nosotros quienes marcamos las distancias,
quienes marcamos los destiempos,
quienes hacemos que el tiempo
pase más rápido y deje una huella
en nuestro corazón más latente.
Ojalá el tiempo y nosotros
no marcásemos las distancias
entre las personas y los sentimientos.

Yemaya

Ritmo

fotografía de merce


Busca
tus tiempos,
tu ritmo
amor.
Acércate a ti

Merce

viernes, 5 de marzo de 2010

JUSTINIANO 57



Tras practicar una tarde
en la tranquilidad de su casa
Justiniano se ha autoformado
como experto echador de cartas del Tarot
y ha decidido compartir su don
con las personas que lo necesitan
para ello se ha dirigido al centro de la ciudad
y ha ido de mesa en mesa de un restaurante
ofreciendo por un módico precio
el futuro oculto en las cartas
a quien lo necesitara
y todo hubiera podido salir bien
aunque ciertamente Justiniano
no domina aún a la perfección
el arte de la adivinación
si no fuera por culpa de la primera clienta
una chiflada de cuidado
que ya le ha caído mal de entrada
y que después no le ha querido pagar
lo que ha originado una terrible pelea
que ha finalizado con intervención policial
porque a la loca tacaña
parece que no le han gustado
las predicciones de Justiniano
consistentes en que antes de una semana
iba a morir devorada
por unos perros rabiosos
y que sus familiares y amigos
se iban a reír mucho
cuando se enteraran
de la estupenda noticia.
Toro Salvaje

jueves, 4 de marzo de 2010

Lorelei

Imagen de James C. Christensen

Busco en vano esto que siento
De por qué estoy tan triste y apenado;
Una historia me ha dejado sin aliento
sin descanso en éxtasis he quedado.

Fresco está el aire y oscurece
calmo está el Rin en su mover;
La cima acantilada luz parece
es el último brillar del sol atardecer.

La más pura de las doncellas sentada
allá arriba lleva a maravillar.
su dorado tesoro se mostraba;
su dorado cabello ella al peinar.

con un peine de oro ella al usar
canta una canción ensoñadora
su melodía extraña al sonar
es intensamente abrumadora.

El pescador en su pequeña barca
apresado es en su anhelo y suspirar.
No ve las rocas no las abarca
Sólo allá arriba se pierde en su mirar.

Creo que el oleaje pronto arrojará
a ambos, a su fin a la barca y al ser;
Eso es lo que esa canción logrará
La Lorelei en hechizante atardecer.

Por Akane
http://aine8.blogspot.com/2010/02/lorelei.html

miércoles, 3 de marzo de 2010

Carretera del Ocaso


Amores de carretera hacia el horizonte,
ardiente febrero, marzo, abril…
desmayo... año tras año,
y la vida: un ocaso.
Farolas: cuatro.
Tú y mi yo:
¿cuántos?


De cenizas

martes, 2 de marzo de 2010

Un calcetin azul


Fotografía de Raul Urbina

El timbre sonó justo cuando le estaba echando azúcar a su té. Pensó en ponerse una camiseta, pero por el pasillo decidió que si alguien era tan inoportuno como para llamar a esas horas a su puerta, no tendría valor encima de enfadarse porque no fuese vestido de etiqueta.
–Hola, perdona que te moleste. Soy la vecina de arriba. La nueva.
Como para haber pasado desapercibida, pensó Oscar y ensayó su mejor sonrisa, abriendo un poco más la puerta. Recordó que sólo llevaba sus vaqueros cuando ella volvió la mirada de repente a su rostro, después de haberla bajado, sorprendida, por su torso.
–Encantado. Nos hemos cruzado en el portal, creo. Te llamas...
–Celeste. Verás, es que se me ha caído un calcetín y está en tu tendal.
–Pasa, no te quedes ahí. No tardo nada en buscarlo –Oscar le dio la espalda haciéndole un gesto para que lo siguiera–. Por cierto, bonito nombre, hace juego con tus ojos.
–Pero si no son azules.
–Pero son muy bonitos.
Conteniendo la risa, Celeste atravesó el vestíbulo y lo siguió hasta la cocina. Decidió que le gustaban sus pies, grandes y morenos. Ella también solía andar descalza por casa, así que ya tenían algo en común
–Mmmm. ¡Qué bien huele!
–Es té de frutos rojos. ¿Te gusta?
–Mucho. Pero, oye, se te va a enfriar por mi culpa.
–Imposible –afirmó Oscar, dedicándole un guiño travieso. Nada se le iba a enfriar teniéndola a ella cerca, pensó.
Celeste dedicó una mirada somera a la cocina, más recogida que la suya, tuvo que reconocer, y se detuvo en la espalda desnuda de su vecino, que asomaba medio cuerpo por el ventanuco que daba al tendal. Sí, estaba aún mejor de lo que había imaginado.
–¿Es éste? –preguntó, dándose la vuelta de repente y pillándola en plena inspección. En su mano tenía un calcetín azul que agitó para atraer su atención.
–Sí –Celeste extendió la mano para coger la prenda, con una sonrisa dubitativa–. Gracias. Ya me voy... –extendió apenas la punta del pie hacia la puerta, logrando una mirada apreciativa de sus largas piernas, cubiertas por un mínimo pantalón corto.
–¿Tanta prisa tienes? –Oscar apoyó la cadera en el fregadero y se cruzó de brazos, mirándola divertido.
–En realidad, no –contestó con cierto descaro. Vale, él la había pillado mirándole el culo, pero la mirada que le había lanzado al escote nada más abrirle la puerta, tampoco había sido precisamente discreta.
–Podíamos compartir el té.
–¿Tienes galletas? Te advierto que soy muy golosa.
–¿De chocolate? –Celeste asintió– Eres una mujer con suerte, son mis preferidas.
Mientras Oscar servía las tazas, Celeste se apoyó en la lavadora y se asomó a la ventana del tendal. Miró hacia arriba para ver su propia ropa tendida y sonrió al recordar cómo se le había caído el calcetín.
Siempre había tenido buena puntería.
Teresa Cameselle
http://teresacameselle.blogspot.com/2010/02/un-calcetin-azul.html

lunes, 1 de marzo de 2010

Otra vez cae la noche


Foto y dibujo : Ina

Y otra vez cae la noche, las sombras y tiene frío.
Apaga las luces, las manos, los ojos.
Se desviste de los agobios de estos días, de los sustos, del miedo, de los regalos que no son, de la muerte, de los versos y de las palabras para otro, de la angustia y del dolor.
No siente eso que nos es grato cuando apoyamos la cabeza vendados entre las sábanas y que nos ayuda a resistir.
Todo tan lejos, como los que no te quieren.
Esperando oír lo que no pide para sentirse reina, esperando no oír lo que la castigaría y sería una horrible pesadilla.
Avanza entre la vigilia queriendo reencontrase con el sueño porque todo lo que piensa le aleja de él.
Es un camino sencillo, sin puentes, ni sendas heladas y ni sabe su nombre.
Avanza entre las horas con el miedo de una chica desnuda y descalza, que sólo siente la blanca nieve que no pisa y que no está, con cara de perrito asustado sin poder resistir la humedad que se desliza entre los dedos de sus pies desiertos y que alarga los brazos para llegar al abrazo que le impida pensar.
Se dice: No es más que un mal sueño, pronto amanecerá, me daré la vuelta y veré la ciudad conocida, con puentes, con plazas, jardines y gente.
Avanzaré cara al viento aunque alguna lágrima se deslice por mi mejilla y cuello.
Me rescataré con valor, liberándome de lo que crece en la vigilia sin celebraciones y sin abrazos.
Zoe
http://encuantosearregleeldia.blogspot.com/