miércoles, 2 de diciembre de 2015

Manhattan


Allan Stewart Königsberg, más conocido como Woody Allen, sopló este martes 80 velas, una edad que no ha conseguido jubilarle del cine, un sector que domina a la perfección desde que en 1968 se situara detrás y delante de la cámara con la comedia Toma el dinero y corre. Desde entonces ha escrito y dirigido un total de 45 filmes, la mayoría de ellos interpretado por él mismo, a razón de una cinta por año. Con toda seguridad, no existe en el panorama cinematográfico una filmografía que haya dedicado tanta atención al psicoanálisis y a los psicoanalistas como la de Woody Allen.
Su obra está influida por directores europeos como Ingmar Bergman o Fellini, a la vez que recoge ecos de grandes comediantes como sus compatriotas Groucho Marx o Bob Hope. Muchas de sus creaciones están consideradas obras maestras, pero el genio de Brooklyn también ha llevado a la gran pantalla piezas que no reflejan todo su talento.
Con motivo de la efeméride, expongo una de sus obras más emblemáticas.


Manhattan
La crítica considera Manhattan como la obra maestra de Woody Allen, aunque éste siempre ha asegurado que acabó muy descontento con el resultado final. Filmada en blanco y negro, se trata de una comedia romántica de esas por las que no pasa el tiempo y en el que la ciudad de Nueva York luce espectacular como una protagonista más a ritmo de George Gershwin.

Allen interpreta a Isaac, un tipo de cuarenta años con una novia de 17 años (Mariel Hemingway) a la que no ama y que se enamora perdidamente de la amante de su mejor amigo. Muchos expertos consideran que el argumento está basado en un romance que tuvo el cineasta con la actriz Stacy Nelkin, una extra de 17 años a la que Allen conoció durante el rodaje de Annie Hall.

La película, al igual que Annie Hall, tuvo un gran éxito y en ella también podemos disfrutar de la extraordinaria atuación de Meryl Streep, que hace de ex esposa lesbiana del personaje de Allen. La obra, que estuvo nominada a dos Oscar, es un retrato sarcástico de las relaciones sentimentales mantenidas entre la clase intelectual neoyorquina

Para muchos, se trata de la mejor película de Woody Allen.
“Manhattan” es una comedia romántica de esas que no envejecen, quizá porque el amor de Woody Allen hacia su ciudad, Nueva York, y, sobre todo, hacia las personas que viven en ella es contagioso.

Aquí algunos detalles (10) que no sabías de ella.

1-Soy Woody Allen y hago lo que quiero
Después del super éxito de “Annie Hall”, United Artists, productora del filme, tomó una decisión: le dijo a Woody Allen que, a partir de ese momento, podía hacer lo que quisiera. El cineasta acaba de rodar interiores, y no se le ocurrió mejor idea que filmar una comedia romántica en blanco y negro. Los directivos del estudio temblaron, pero finalmente aceptaron el proyecto del director.

2-Cuarenta y veinte
Buena parte de la película retrata la historia de amor entre Isaac (Allen), de 42 años, y Tracy (Mariel Hemingway), de 17. Eso generó polémica en su momento, pero lo cierto es que muchos investigadores consideran que tal argumento está basado en un romance que tuvo el cineasta con la actriz Stacy Nelkin, una extra de 17 años a la que Allen conoció en la filmación de “Annie Hall”.

3-Amor por la ciudad
Woody Allen es un neoyorquino de toda la vida. Y, en su filmografía, no podía faltar el gran canto de amor a su ciudad. Como dijo el cineasta en una entrevista, “presenté una vista de la ciudad como me gustaría que fuera, y como puede serlo si te tomas la molestia de caminar por las calles correctas”. Todo aquel que haya ido a Nueva York entenderá de qué está hablando.

4-Para mayores
Aunque parezca complicado de entender, la película tuvo, en su momento, la calificación “R”, que dentro del sistema de censura de EE.UU. significa “mayores de 18 años”. Los productores trataron de bajarla a “PG” (Una especie de “apta para público en general”, pero la descripción de la relación entre un hombre mayor y una adolescente fue demasiado para la época.

5-A puro ritmo
La música de George Gershwin fue esencial para la realización de la película. Es más: el propio Allen reconoce que la idea de la película misma vino de escuchar al autor. “Estaba escuchando un álbum con aperturas de conciertos de Gershwin y pensé que con eso se podría hacer una película en blanco y negro y romántica. “Rapsodia en azul”, una de sus más hermosas partituras, abre la cinta con imágenes de Manhattan.

6-Imagen panorámica
¿Sabes lo que es el formato letterbox? Cuando pones un DVD, notarás que muchas veces en la parte de arriba y abajo de la pantalla hay unas barras negras. Eso permite que las películas hechas en formato panorámico puedan mantener la imagen entera en tu televisor. Los canales de cable, sin embargo, no respetan eso y modifican la película, haciendo que entre toda en el espacio de la pantalla, perdiendo las zonas laterales de la imagen. Pues, por contrato, eso no puede ocurrir con “Manhattan”, la primera película de Woody Allen hecha en formato panorámico. Es más: la cinta fue el primer video lanzado al mercado en letterbox, y por obligación, tiene que respetarse ese mismo formato cada vez que se exhiba en televisión.


7-Bajo el puente
La mítica escena bajo el puente de Queensboro, con Allen y Diane Keaton mirando el amanecer, fue hecha a eso de las 5 de la mañana. La producción tuvo que traer una banca, debido a que no existe una en la locación. Se coordinó con la municipalidad de Nueva York mantener las luces del puente prendidas incluso con el día ya entrado, para que haya más luz al momento de hacer la toma. Sin embargo, las luces se apagaron al poco tiempo de filmar, por lo que Allen tuvo que usar la única toma que había podido hacer. Tal escena ha quedado en la historia del cine.

8-Nominada
“Manhattan” fue nominada a dos premios Óscar: uno para Allen y Marshall Brickman por el guion del filme, y otro para Mariel Hemingway como Mejor Actriz de Reparto. ¿Lo curioso? Hemingway fue vencida por Meryl Streep, quien también trabaja en “Manhattan” como la ex esposa lesbiana del personaje de Allen. Streep obtuvo ese año su primer Óscar por “Kramer vs. Kramer”.

9-Éxito
En su momento, “Manhattan” recaudó cerca de 40 millones de dólares. Si se ajusta esa cifra a la inflación de hoy, la película ha hecho cerca a 124 millones de dólares, convirtiéndola en la segunda película más taquillera de Woody Allen, detrás de “Annie Hall”

10-Insatifecho
A pesar de que es considerada, una de sus obras maestras, Allen terminó muy descontento con el resultado final de la película. Es más, hasta le propuso a United Artist hacer una película gratis con tal de que “Manhattan” no se estrene. El cineasta después diría que “lo que pensé fue: si, en este punto de mi vida, esto es lo mejor que puedo hacer, no deberían pagarme por hacer películas”.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Mudanza


Foto: Jorge Naranjo

Sentada en el suelo, repaso algunas ventajas de las mudanzas.
Librarse de la ropa que hace años no se usa, de los libros no leídos y que nunca se leerán, de las sartenes abolladas en las que se pega la comida, de los frascos de perfume evaporado y de los objetos que la indecisión reunió en cajas de zapatos.
Esta mañana he llevado la impresora al centro de reciclaje. Junto al contenedor de basuras ha quedado un juego de maletas sin ruedas. Ahora les llega el turno a las carpetas de cartón descolorido, transportadas de un lugar a otro y que llevan años sin abrir. Antes de tirarlas, selecciono con crueldad y eficacia, desgarro postales, recortes de periódico y libretas.
Descubro un sobre grande y abultado con tu nombre en mayúsculas y debajo una dirección escrita con trazo más inseguro.  St John’s Hospital, Howden S Rd, Livingston. 
Noto el sobresalto en el pulso que se agita y el calor que me enciende la cara. Tardo en abrirlo porque sé muy bien qué voy a encontrar. Allí están, veintiocho láminas con los nombres de quienes fueron tus alumnos de arte en la parte superior. Todas con un dibujo coloreado.
Hace muchos años peleamos por ese sobre que yo creí haberte enviado y tú asegurabas no haber recibido. Lo esperabas con las dos piernas enyesadas, aburrido y sin visitas, deprimido y demasiado lejos para que nadie te pudiera acompañar. Pasaste en Escocia dos meses de soledad y tu orgullo, supongo, te impidió reclamar lo que te prometí en nuestra breve conversación telefónica. Los chicos te escribirán, te dije.  Y lo hicieron. Aquí, en esta lámina, está el lago Ness con su monstruo verde y una burbuja saliendo de su boca dentada “Que te mejores, profesor”. Y en ésta una princesa asomada a la ventana del torreón llorando lágrimas como ríos “Me gustaría cuidarte”.  Mezclado entre los dibujos otro sobre más pequeño con mi carta. Compruebo que escribí todo lo que no me había atrevido a decirte mientras estuvimos juntos, tu aula al lado de la mía, yo latín y tu dibujo artístico. Se me daba bien escribir con pasión.
Más láminas. Te hubieras reído al verte dibujado, eras tú sin duda alguna, con falda escocesa y calcetines a cuadros verdes y amarillos soplando una gaita y rodeado de ardillas, zorros de cola rojísima y algún que otro ciervo. Aquí está todo, olvidado sin remedio, jamás lo recibiste.
Nos vimos un par de veces a tu regreso y peleamos.  No me creíste, te dolía que no te hubiera escrito, querías saber por qué no insistí si te sabía solo y fastidiado. Cómo querías que lo hiciera si no había recibido respuesta, si creí que había hecho el ridículo diciéndote aquellas cosas en mi carta. No sé dónde estarás ahora. Me gustaría darte la carpeta, deshacer el malentendido y que supieras que todavía pensaba en ti. A saber dónde estás y qué ha sido de tu vida.  Yo me mudo otra vez, ya no sé cuántas he cambiado de casa y de pareja.
Me levanto, me duele todo. Demasiadas horas sentada en el suelo.
Guardo los dibujos y también la carta. Quién sabe, quizás sí pueda hacértelo llegar. Ha pasado mucho tiempo, hoy ya no es como entonces.
Es fácil encontrar a la gente.
Maria Guilera

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Trabajo de clase



En clase nos pidió el profesor que escribiésemos una carta urgente, a mí se me ocurrió ésta:

Estimado cliente:

Le ruego se pase usted por mi tienda a la mayor brevedad posible.
Venga acompañado de la cajita envuelta en papel de regalo que se llevó de aquí hace ya media hora. 
Ha habido una confusión, esa cajita es de otro cliente, en ella lleva las cenizas de su madre.

Aquí tiene el conjunto de lencería que va usted a regalar esta tarde.

Atentamente,


                             
 NIEBLA

miércoles, 14 de octubre de 2015

Infarto


Al padre de Julio Castro le había dado un infarto. Fuimos al tanatorio en el coche de mi hermana. Antes de entrar al velatorio, ella y mi cuñado se pararon a hablar con tres mujeres; parecían amigas, contentas de volver a verse quizás después de mucho tiempo. La más alta llamaba la atención: melena negra larga y lisa, abrigo lila y botines. Un cirujano se había ganado unos cuantos euros estirándole la cara.
Mamá llegó con Carlos, mi hermano pequeño. Le habíamos regalado un bastón para Reyes y era la primera vez que la veía caminar con él. Mamá con un bastón, qué fuerte.
Entramos todos juntos a darle a Julio el pésame. Carlos, mi hermana Pili, mi cuñado Alberto, mamá y yo. El pobre Julio hacía muy mala cara, pero cumplía con su papel de anfitrión.
-¿Quiénes eran esas? -le pregunté a mi cuñado al salir, rodeándolo con el brazo.
-No lo sé muy bien -Se siente intimidado cuando nota el contacto físico. Me divierte ver como se encoge-. Pili las conoce, hemos coincidido un par de veces por ahí.
-La alta está buenísima -solté, anticipando su reacción de disimulo.
No debe de ser fácil, ser el marido de Pili. Debes convertirte en una especie de mayordomo. La imagino tumbada en el sofá, mirando la tele, envuelta en una manta y diciendo: “Cariño, ¿me traes un yogurt?”.
En el camino de vuelta me quedé medio dormido. Hablaban de cuando Julio Castro y su hermano Andrés venían a Pineda a pasar el verano. El piso daba a la carretera, a las vías y a la playa, todo en primera línea. Lo pasábamos bien. Jugábamos al remigio, les poníamos nota a las bañistas y oíamos a Umberto Tozzi y a Boney M en la radio.
Mientras mi cuñado aparcaba, Pili presumió de que su maridito había madrugado para tenernos la comida hecha al llegar: garbanzos con espinacas y fricandó. El tío no solo cocina, sino que encima cocina bien. Salió a la conversación aquel otro verano, el que fuimos de vacaciones nosotros al apartamento de los Castro.
-¿Dónde lo tenían, en Calafell? -pregunté mientras me limpiaba la boca con una punta de la servilleta.
-No, hijo, no. En Altafulla, ¿es que no te acuerdas? Desde luego, qué memoria tienes. -A mi madre le gusta ponerme en evidencia delante de mis hermanos, no sé por qué. Me lancé como un lobo a por el tiramisú-. Por cierto, ¿te acuerdas de aquella chica a la que le íbais todos detrás?
-Ya será menos, mamá -protesté.
Estaba claro a quién se refería. Una amiga del hermano de Julio nos tuvo todo el verano con la boca abierta, babeando. Llevaba unos tejanos cortos con la lengua de los Rolling en el bolsillo de atrás. Julio dijo que la había espiado en el vestuario de la piscina y se pasó dos meses diciendo que sus tetas eran perfectas. Lo repetía a menudo, muy serio, como si hablara de algo realmente decisivo: “Perfectas, tíos, son perfectas. Mejores que las de las francesas”.
-Sí, hombre, sí, una que siempre iba muy provocativa -siguió diciendo mamá-. Era compañera de Andrés Castro en el instituto. Sus padres tenían cerca una tienda de electrodomésticos que hacía esquina. La primera lavadora que tuvimos la compramos allí.
-Nos acordamos, mamá, nos acordamos -le contesté mientras removía el café. No hay quien se beba el café de casa de mi hermana, me amarga siempre la sobremesa-. Nos acordamos sobre todo de su culo.
Hizo un gesto de desprecio con la mano, muy suyo.
-Pues hoy la he visto en el tanatorio. Pili y Alberto estaban hablando con ella cuando he llegado yo. No se me ha escapado quién era, no.
-No me jodas -exclamé- ¡La del abrigo lila!
-Desde luego no te enteras -intervino mi hermana-, la del abrigo lila es Tere. Y la que vosotros decís se llama Gloria. Llevaba un vestido azul bastante mono. Y unas gafas feas de narices.
Dirigí la mirada hacia mi cuñado, buscando ayuda, pero pasó de mí.
-¿Un vestido azul? No he visto a nadie interesante que llevara un vestido azul -dije con el tono más neutro que fui capaz de interpretar. Se comprende que uno se olvide de un nombre, pero ¿en qué momento se había esfumado para siempre aquel cuerpo?
-A lo mejor es que los abrigos lilas no te dejan ver el bosque  -dijo la filósofa de la familia. Me dieron ganas de pedirle un yogurt.
Acompañé a mamá a casa. Fue agradable verla caminar a mi lado con el bastón, tan dignamente. No he salido a ella. Ella siempre parece estar haciendo las cosas como mínimo por segunda vez.
                                                                                                                                      Vicente Aparicio 
La fotografía de Pineda, con permiso, espero, de Vicente, es mía, tomada esta primevera 2015

lunes, 21 de septiembre de 2015

La adopción.



Mi hija me comunicó con delicadeza que había adoptado a dos hermanitos. Eran gemelos y tenían cinco años. Habían sido abandonados y un trabajador de los servicios asistenciales, entristecido ante la terrible situación, lanzó la noticia a Internet. Mi hija, febril usuaria de la red, lo meditó durante veinticuatro horas y tomó la inamovible decisión  de aceptarlos en la que era su casa desde hacía pocos meses. Jamás había manifestado inclinación o instinto alguno que pudieran hacerme pensar en algo semejante. ¿Qué papel jugó la reciente independencia -y consiguiente soledad- a la hora de inclinarse por tan importante cambio en su vida?
Me costaba imaginarla dedicando a los pequeños sus días y gran parte de sus noches. Hipotecando vacaciones y novios. En definitiva, un estilo de vida. Con  natural preocupación, intenté disuadirla. Argumenté que estaban ya crecidos y quizá presentaran graves problemas de adaptación. Además, la peculiar raza de los pequeños llamaría la atención. Lo  exótico siempre conlleva algún conflicto.
Pero llevan ya dos años juntos y se dedica a ellos con entrega total. Habla de sus gracias constantemente, se ha unido al círculo de hombres y mujeres en situación similar y actúa con una sorprendente generosidad, regalándoles su tiempo con alegría. Reconozco que se hacen querer, me enternece escuchar sus voces en el contestador automático y me alegran sus saltos de alegría cuando llamo al timbre de su casa. Tal y como le advertí, no pasan desapercibidos, lo compruebo cuando salgo a la calle a pasear con ellos.
¡Mira, papá, dos dálmatas! gritan los niños cuando les ven salir del portal. Les conoce todo el barrio.
Maria Guilera

jueves, 3 de septiembre de 2015

La tinta perdida



Lejos de entonar otro canto nostálgico, advierto que empieza a ser una excentricidad sacar una libreta para escribir algo más que un dato en unos tiempos donde lo físico se reemplaza por lo virtual, que además es ingrávido y requiere menos esfuerzo. Pertrechados en nuestra solitaria sala de máquinas, completamos la ilusión de estar conectados sin gastar más energía que la de un tecleo autodidacta. Desde el sexo al trabajo fijo o del ocio hasta las compras -showrooming se le llama a la nueva costumbre de ir a una tienda tan sólo a mirar modelos y precios para luego comprar on line-, la realidad cambia sus formatos y con ellos se desvanece una parte de nuestra idiosincrasia a la vez que se gesta el nuevo sesgo del presente. En las reuniones, mi cuaderno cada vez está más solo, rodeado de iPads y encantadoras pantallas en las que la gente escribe sin el susurro de la punta del bolígrafo sobre el papel. Ese sonido de mecedora, de tierno arañazo, de pulso inquieto que aguarda la pausa del párrafo, se sustituye por un adictivo y compacto cling. Atrás quedaron los mapas caseros o las postales abreviadas, ahora apenas escribimos a mano la carta a los Reyes de nuestros preescolares porque el género epistolar se proyecta vía e-mail, sin posibilidad alguna de perfumar el sobre para el enamorado cómo alguna vez hicimos de adolescentes.

Dicen que al escribir a mano el cerebro recibe retroalimentación de nuestras acciones motoras. Y está científicamente probado que refuerza el proceso de aprendizaje al involucrar varios sentidos. Sin olvidar el fetichismo: empezar una libreta es un placer tan incontestable como el pan caliente o la sábana recién lavada. Hasta el extremo de que la editorial Steidl lanza un perfume de papel; que Mac y Microsoft crean una ilusión de escritura manuscrita a través del teclado; o que algunos ya no podemos vivir sin el papel panamá de nuestros dietarios.

Un ensayo, The missing ink de Philip Hensher, avisa de cómo el gesto de la escritura registra nuestra individualidad y nuestra naturaleza más íntima. De nuestra verdad.

Dentro de pocos días, la casa especializada en manuscritos y autógrafos Profiles in History pondrá en manos de afortunados coleccionistas más de 300 cartas escritas por Napoleón, Dickens, Einstein, Mata-Hari o John Lennon que podrán respirar y atesorar, subastadas a precio de oro. Hurgar en ellas es una suerte de voyeurismo literario que ilustra acerca de la expresión humana del conocimiento y las emociones. En una de ellas, escrito en tinta, Van Gogh subrayó estas palabras: “El dolor nos recuerda que no estamos hechos de madera. Eso es lo bueno de la vida”. Ni de madera ni de plasma.
Joana Bonet / 5 dic 2012

sábado, 29 de agosto de 2015

¿22 o 13 capítulos por temporada?

 

Puede tener una vertiente meramente económica y de reducción de riesgos, de tal forma que, en el caso de juego de tronos por poner un ejemplo, una temporada de 22 episodios supondría duplicar el presupuesto, con el riesgo de que la gente se canse y la vaya dejando de lado a la mitad, sobre todo con la expansión de las tecnologías que permiten más canales de TV, tanto por internet como otros adelantos a la hora de filmar y retrasmitir que no había hace diez o quince años, para más público con más series, más formatos. En definitiva mucha más competencia. Imagínate que coinciden en algún punto las temporadas de Juego de Tronos con las de The Walking Dead, por decir las dos con más público. Con la falta de tiempo que tenemos todos (trabajo, estudios, niños, comidas, limpieza, reuniones, salidas con los amigos, ver el partido de fútbol el fin de semana en TV y otros tipos de ocio diferentes a las series) lo mismo nos tocaría tener que elegir entre ver uno o ver otro (¿no es mosqueante que nunca estén las dos al mismo tiempo en antena, aunque sea en días diferentes?). Se acierta al hablar de la necesidad de muchas series diferentes para tratar de llegar a públicos diferentes. Por ejemplo, si ya estás acostumbrado a darle al botón del mando de la HBO por Juego de Tronos, quizá te enganches a otra serie que venga detrás, el mismo día a la misma hora u otro día pensando en que tengan la misma calidad (igual que pasa con las series en España: tipología de series de Tele5, tipo de comedias más familiares, nada que ver con las series de A3, que parecen mirar más al mercado americano y de temporadas únicas, o de TVE, que parecen ir más al estilo BBC de culebrones con fondo histórico o de época), al tiempo que esa serie atraiga a gente que no está interesada en Juego de Tronos.


Igual que se dice con el tema de contratar grandes estrellas: no es lo mismo pagar a estas estrellas por 10 capítulos que por 22 (aunque en el fondo tampoco hay tantas grandes estrellas, más bien parecen estrellas que se están apagando, a excepción de miniseries de dos capítulos o telefilms destacados). Así encuentras a Helen Mirren, Al Pacino o a Kate Winslet en miniseries puntuales, Julia Roberts en personaje secundario en una miniserie puntual con un tema puntual que si le da un premio queda estupendamente, si no se lo da también por el tema de la serie y si la serie es una mierda ella sólo es una secundaria. Y Meryl Streep, Robert De Niro, Brad Pitt o la Jolie ni se acercan. Págalas el sueldo de una película por cada capítulo y lo mismo sí que van, o lo mismo no porque si puedes verles en la TV lo mismo no te quieres acercar al verles al cine (razón por la que los de Friends, sobre todo Jennifer Aniston que mira que lo ha intentado, no ha tenido éxito ni la han ofrecido papeles interesantes porque, total, con la de veces que reponen Friends, ¿para qué voy a salir de casa y pagar una entrada para verla en algo que puede que no me guste?), y el cine les supone menos exposición que un capítulo semanal. Sin embargo, sí te encuentras a estrellas en horas bajas como Glenn Close, Ted Danson, Kevin Costner (con una miniserie), Matt Dillon o Lawrence Fishburne, y me atrevería a decir Jessica Lange (por edad mayormente, ya no la contratan, que no hace una película desde mucho antes de empezar American Horror Story). Son actores que ya no acercan a nadie al cine y la TV es un refugio para seguir ahí ganando pasta.


La excepción sólo es Kevin Spacey, pero por lo visto ese dinero le permite hacerse cargo de la dirección del teatro londinense y de la compañía en la que está con Sam Mendes. Algo parecido decía la Verdú, que gracias a la porquería de Canguros y la publicidad de lencería podía permitirse hacer las películas que le diera la gana, como La Buena Estrella o Y Tu Mamá También.



Por otro lado, con la dificultad del mercado TV y los elevados costes de muchas series, se haría inevitable la necesidad de venta del producto a otras cadenas, sobre todo en el mercado internacional. Intenta colarle una serie de 22 capítulos con un coste muy elevado, y por lo tanto con la necesidad de un elevado precio, a una cadena española o alemana de una serie que puede que no funcione y se acaben comiendo los 22 capítulos, mientras que si son 10 puede que haya menos gente que se desenganche y que puedan tratar de rentabilizar algo con los primeros capítulos o largarlos a canales secundarios, y si no sale largarlos de un tirón como ya hizo Cuatro con Roma o como pasó con Espartacus.

Publicado por: Angel | 28/08/2015

martes, 30 de junio de 2015

despedidas


Se movía como por el salón de su casa.
Era alto, delgado aunque fornido. Se le notaban las horas de gimnasio.
Vestía muy desigual, no de esa marca, vestía en cada parte de su indumentaria un estilo distinto. Pantalón pitillo y camiseta surfera, con chaqueta de Boss, en fin, un Mix, que diría su amiga Juva, a la que, por cierto, hace tiempo le perdió la pista.
Estaba, Juva, muy arrimada a los movimientos antisistema, más que nada por lo que significaban en la actual situación de la cultura, ya que ella a contestataria no le ganó nunca nadie.
Bien, ese es otro tema.
A lo nuestro.
Esa parsimonia en el andar denotaba un control de la situación, no daba un paso sin haber previamente fijado el anterior como si de la pasarelas del Darro  se trataran las baldosas de la acera de la calle Reyes.
Se dirigía a Plaza Nueva, paso previo a su destino, el Albaicín bajo y en éste la casa de Pedro.
Tenía que contarle de viva voz lo que le había pasado.
Estaba en su casa, leyendo con la ventana abierta, por el calor.
Entre el murmullo de la gente que pasaba, vivía en un primero, pudo distinguir una conversación, discernir sobre si era o no era una discusión de pareja cuyo origen fue una mirada, no sabría cómo adjetivarla, que él le había dirigido a una viandante joven que componía un coro de mujeres despidiendo a una soltera, tan comunes hoy en Granada.
Ella le decía que no se merecía ese comportamiento tan machista con la dedicación en cuerpo y alma que a él le había regalado en los últimos 30 años. El insistía en que la mirada lo fue al conjunto y ni siquiera había percibido que aquella quien era objeto de la regañina iba como vino al mundo, pero más grande.
Ahora se alegró de que Juva y el no siguiesen viéndose en la Castañeda los jueves a mediodía para cultivar la amistad. Qué peligro!!!
En el fragor de la discusión no tuvo más remedio que mediar, ya que desde la perspectiva del balcón del primero se podía comprobar que no era una más del coro, que era una muñeca, hinchable, pero muñeca al fin y al cabo. Y que, efectivamente, llamaba la atención por lo desproporcionado de su tamaño.
Quedó satisfecho de aquella buena obra y de salvar un poco aquella pareja de más de 30 años, según ellos.
En Santa Ana lo pensó mejor, no era un tema como para que Pedro, que era  primo hermano del cuñado del Concejal de Turismo en sus ratos libres, interviniese y le pasara a la firma al Alcalde un Bando en el que se prohibiese la exhibición de forma pública de esas muñecas sin, por lo menos, las dos prendas de ropa interior, porque, y lo saben los que a ello se dedican, en el quitarse y dejarse quitar ambas también hay su  aquel…

(C) Angel Junio 2015

martes, 23 de junio de 2015

La intimidad apesta

Hablaba de chicas bonitas, piernas largas, pechos increíbles. Admiraba las miradas tristes, encontrándolas en el lugar incorrecto, siendo un sentimental. Se refugiaba en la soledad de una habitación con ventanas, suspirando, creyendo que llegará el amor. Escribía maldiciendo a la infancia y nos miraba con indiferencia. Nunca nadie le ha conocido, porque nunca nadie se ha interesado en mirar más allá.

Y bien, porque todos apestamos por dentro.

Todos tenemos la intimidad guardada en las huellas del pasado, y si disparas a escupirlo todos lo olerán. Sabrán que aquel chico de sonrisa irónica y triste está con su mujer por estar, porque no pudo interaccionar con la primera chica que le habló por el facebook.

Es el típico. 
Es la misma historia 
de siempre.

                                                                                      Fotografía: Bárbara Traver.

B. Que sea infinito mientras dure

sábado, 6 de junio de 2015

El silencio


El magnetista hablaba y caminaba en círculos cuadrados. Finalmente, se detuvo frente a la ventana a ver la lluvia besar el suelo con sus mil y una bocas repletas de agua. Y dijo sin mirarla:

“Los miedos que nos gobiernan se esconden en la sombra de nuestro ser. La sombra de nuestro ser siempre se escapa a la luz. Para poner luz en la sombra hay que hacerlo con poesía sin flujo, verbos sin acción, acciones sin lenguaje. La sombra que escapa a la luz tiene su propia sombra y es la música que emana de nuestro propio cuerpo. Escuche, habite su silencio, y escuche”. 

La tierra rechazó el beso de la lluvia. Tash cruzó la calle empapada de verdades. El silencio es una mujer sin pentagrama que espera un músico escondido en la esquina del futuro, escribió el magnetista en su cuaderno de notas. Y la lluvia se extinguió.
El magnetista

martes, 2 de junio de 2015

Freak Show


Al caerse mis dientes de leche los nuevos que se formaron fueron todo muelas.
Ni incisivos ni caninos ni premolares.
Se configuró una dentadura descomunal de treinta y dos anchas coronas que molían y machacaban cualquier cosa.
A la hora de comer me llamaban “la apisonadora” porque ni cortaba ni desgarraba, solo trituraba alimentos.
Era un monstruo con sonrisa de caballo, la atracción de feria de todos y el motivo por el que llenaban su boca de improperios para provocar mi llanto.
Arrinconado en una esquina e incapaz de contenerme, conseguían hacerme llorar desconsoladamente, y descubrían fascinados el verdadero espectáculo que suponía presenciar como brotaban lágrimas de gelatina de mi único ojo.
Sergi Cambrils

miércoles, 27 de mayo de 2015

SUEÑOS



Arden anhelos
como lirios
en el bosque
de todos los sueños.


Mercedes Perez Jorge.
Imagen Anke Merzbach.

jueves, 14 de mayo de 2015

Anoche eliminaron al Real Madrid




Anoche eliminaron al Real Madrid
de la Champions League
y Justiniano se alegra mucho
por los jugadores
por la directiva y el presidente
por los fanáticos periodistas
y por los aficionados
de ese club invencible
porque ahora tendrán más tiempo
para estar con sus familias
y dedicarse a otras cosas
como pasear y leer
y sobre todo para meditar
pero aunque Justiniano está alegre
por lo felices y risueñas
que estarán hoy esas personas
también está muy dolido
porque desde que acabó el partido
y el Real Madrid quedó eliminado
se le ha desencajado la mandíbula
al no poder parar de reír.
Toro Salvaje
P.D.
Por su interés reproduzco esta entrada de Toro Salvaje,
me he permitido la licencia de cambiar la competición;
el me perdona, seguro. 
http://torosalvaje.blogspot.com/

domingo, 26 de abril de 2015

UN MUNDO FELIZ


"Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas,
porque los optimistas están encantados con lo que hay."

lunes, 20 de abril de 2015

Otra teoría del caos


Hoy les demostrará que no es ningún cobarde.
Al verle entrar, el domador pierde su látigo y las leonas lo acorralan a zarpazos.
La lanzadora de fuego no da crédito y una bocanada mal escupida abrasa sus cabellos.
Hasta el viejo elefante ha olvidado el baile dejando caer su pata sobre el brillante cuerpo de su cuidadora.
Una tigresa huye por la puerta, abierta por el enano, y se merienda a la primera fila, mientras los payasos gritan entre las risas de los niños.

Al otro lado del mundo, en otro circo, una mariposa ha aleteado a destiempo.
Towanda

sábado, 18 de abril de 2015

El enrolador


(Foto: Marcelo Grande)  

El olor a ozono y salitre penetra en mi nariz mientras la humedad taladra mis huesos. Una espesa niebla cubre los muelles y el viento del norte sacude las maromas de las barcas que, rechinando, resisten los embates del agua.
Es la última noche de octubre. Un precoz y gélido tiempo nos anuncia la llegada del invierno.
Con las manos enfundadas en el tabardo y la gorra calada hasta los ojos, apresuro el paso. Mi destino es la vieja taberna, el oasis etílico y de compadreo y el simulacro de hogar para los que no lo tienen o les queda demasiado lejos. Estará abarrotada, hoy ha sido día de cobro, pero sé que no tendré problemas para reconocerle.

Una bocanada de humo, alcohol y humanidad me saluda al entrar. Me voy hacia una mesa arrinconada del bullicio central. Las risas y los gritos lo inundan todo, como  fondo se oyen cantos nostálgicos al son de un acordeón, todo se mezcla en un armónico caos. Hombres rudos en busca de la compañía, cháchara y, por qué no, un poco de ternura que les ofrecen expertas mujeres con apariencia de sirenas interesadas y al mismo tiempo generosas. Unos y otros, recostados en la barra o en mesas cubren sus necesidades, mientras vacían y llenan sus depósitos con la droga del olvido.
Como es habitual, nadie repara en mi presencia, una vez más soy un privilegiado espectador de la vida. Los actores desfilan ante mí interpretando el guión que en raras ocasiones es elegido voluntariamente.
Ahí está él, tendrá unos 25 años, es corpulento aunque no en exceso y bien parecido, pero los estragos de la mar y el sol han hecho mella en la piel de su rostro y le hacen parecer más viejo.
El tabernero se niega a servirle  más copas y le reclama el pago de lo ya servido. Está muy borracho. Con gesto pueril y fanfarrón saca su abultada cartera del bolsillo trasero. Se nota que acaba de cobrar su último viaje.
(Según he oído comentar, ha tenido mucha suerte, se ha salvado por los pelos del accidente que hace dos días hubo en su barco, en el que murieron varios de sus compañeros).
Al final, con dificultad y a regañadientes, paga la cuenta y sale dando tumbos de la taberna a enfrentarse con la noche y el frío. Va en busca de otro bar.
Dos marineros que han estado pendientes de la escena, salen tras él.
Y como se acerca la hora, yo también me uno a la comitiva.
Los dos hombres caminan más rápido y más seguros que el chico, que tambaleándose avanza y retrocede. Procuro guardar una cierta distancia, no quiero ser descubierto. Pronto le alcanzan, le flanquean, el muchacho les mira sonriente y sorprendido.  Sacan de sus bolsillos sendas hojas que iluminan la calle con su brillo. Entran y salen varias veces del cuerpo, recogen la cartera y con la misma rapidez se pierden entre la bruma nocturna.
Me acerco a la desmadejada figura, que yace en el suelo herida de muerte… Me mira, creo que me reconoce. Su agónica mirada me suplica que le deje, que aún es pronto, que le quedan muchas cosas pendientes por hacer...
Le digo que es imposible. Esta vez, ni él ni yo podemos eludir el destino. Una vez más, debo llevar a cabo la misión encomendada, la de seguir ampliando y renovando la tripulación del universo. Me responde con un gesto comprensivo y se viene conmigo.
Lola Encinas

miércoles, 15 de abril de 2015

Menguante.

 

Embargué mi corazón
                                            por una lágrima robada,
                                            lloré sobre la tumba
                                            de mi proscrita alma,
                                            hasta que me ahogué
                                            con la última marea.

                                           Después de la bajamar,
                                           sólo permanece la media
                                           sonrisa de la impávida luna.
Don Vito Andolina

miércoles, 8 de abril de 2015

Néfele


Entre los mitos griegos, Néfele ( Νεφέλη, de νέφος néfos, ‘nube’) era la diosa de las nubes que aparecía prominentemente en la historia de Hele y Frixo
La nube que creó Zeus  a imagen de Hera  para engañar a Ixion cuando éste intentaba violar a la diosa. Ixión engendró en Néfele a los centauros, que serían ayudados por su propia madre durante su batalla contra Heracles.

Suena Nefeli, una vez más…
Qué débil me siento cuando la escucho
no me resisto, me dejo vencer,
                                                        soñar
Una vez más…todas las que sean necesarias...
sé que mi debilidad 
                                    es mi fortaleza
y soy mis recuerdos , y mi futuro
Comparto, viajeros en el espacio, 
                                                             el tiempo
                                                                               tu tiempo
vibro contigo, cerca, muy cerca, 
                                                          en la distancia



Ludovico Einaudi ya forma parte de mí. Descubrir su música fue descubrirme sacar una parte de mi alma, expresarme con sus sonidos y ésta pieza:  Nefeli, la primera de sus obras que escuché, es de todas, mi preferida
 ¡¡¡¡ ssshhhhhhh….Escucha, siente, sueña… !!!!


ro dolfo

jueves, 2 de abril de 2015

Poeta en Nueva York

Este jueves se cumplen 75 años de la aparición de un poemario decisivo en la historia de la literatura española: ‘Poeta en Nueva York’, un viaje que cambió su
vida, su obra y la del resto

.

miércoles, 25 de marzo de 2015

la semana pasada




He dejado, bien a propósito, que los minutos o las horas me alejaran de algunos hechos que se fueron sucediendo la semana pasada.
Acaso viví un cuento o una fábula…
El protagonista queda dormido ante un cruce de caminos, acosado por el cansancio, pero más aún por la duda y cae rendido sin haberse decidido aún cuál de los senderos que se abren delante de él tomará al alba; y acaso, mientras busca acomodo en la cuneta, lamenté muy profundamente no haber sido tan previsor como don Quijote quien se montó encima de Rocinante para que el caballo resolviese, entre otros, dilemas semejantes.
Durante el sueño, nuestro protagonista es llevado en volandas por un hada o por un hechicero sobre cada uno de los caminos, para que contemple qué encontrará: sus paisajes, sus peligros, sus fatigas, sus afanes, su pavimento y, sobre todo, el lugar de su desembocadura.
El protagonista, al despertar, decidirá sin dudar por uno de los senderos, convencido, sin ni siquiera echar una ojeada a los otros que abandona para siempre… Mientras inicia sus pasos en tal dirección, se pregunta por qué ha recibido el gran regalo y da las gracias —aunque no sepa muy bien a quién o a qué—, pues sabe cuánto se ha ahorrado y sabe hacia dónde se dirige por más que el camino parezca estrecho y árido, anodino y poco transitado.
Uno prefiere saborear una tortilla que su decostrucción. Y aunque reconoce que son muy buena ayuda, no es la decoración del local, la vajilla y la música ambiental lo que busca, sino saborear una espléndida y humildísima tortilla de patata.
El mundo no se explica en un dato o en muchos, ni siquiera en un tuit o en un titular de prensa. Como mucho (el dato, el titular, el tuit) son farolas de la calle para alumbrar los pasos en la entraña de la noche. No reniego de las ventajas evidentes de las redes sociales, ni de la potencia de Internet. Simplemente apunto a que lo uno o lo otro no son el objeto o finalidad de la tarea, y menos si se habla de literatura.
Llega el día del cumpleaños y a uno le regalan un par de cosas. Una de ellas viene envuelta de modo sencillo casi austero; la otra se esconde detrás de un exquisito papel, con lazo o en caja, una presentación innovadora, (de lo más ‘cool’ habría que decir, probablemente). Es fácil, pues al cabo soy miembro de la especie, que mis ojos, y tras ellos los dedos, vayan detrás del paquete más ‘fashion’, con diseño más innovador.
Pero al final, y de esto también estoy seguro, pues lo hago a menudo, ambos envoltorios acabarán en la basura. Al final sólo imperará el regalo. Acaso en pocos minutos no sabré cuál de los dos venía envuelto de cualquier manera, y cuál venía escondido y tímido en un embalaje diseñado por un arquitecto de interiores.
También uno es algo machadiano en esto.

Amando Carabias

viernes, 20 de marzo de 2015

No te preocupes, sé feliz

Se acercan el día de reflexión en Andalucía y si piensas que los tuyos, el tuyo, no va a ganar o, por el contrario, van a ganar los otros, el otro :
Don't Worry Be Happy

  


Meher Baba (1894 - 1969) a menudo utilizaba la expresión "Don't worry, be happy" ("No te preocupes, sé feliz") mientras guiaba a sus seguidores en el oeste. Entre los numerosos ejemplos, el 6 de diciembre de 1958, después de sufrir un grave accidente automovilístico en las afueras de Satara, India, Meher Baba le dio este mensaje personal a sus seguidores:
"No te preocupes, sé feliz. Todo estará bien. Fielmente seguid con las instrucciones que os he dado".
Más tarde, en los años 1960, esta expresión de Baba fue impresa en tarjetas inspiracionales, e incluso en los afiches fosforecentes de aquella época.
En 1988, Bobby McFerrin notó un afiche parecido en el apartamento de la banda Tuck & Patti de San Francisco.
Inspirado por el encanto y la simplicidad de la frase McFerrin escribió la ahora famosa canción "Don't worry, Be Happy".

miércoles, 18 de marzo de 2015

Gente pesada


Estaba yo a punto de escribir una entrada-resumen de la noche poética del sábado, una cosa ligera con alguna foto ilustrativa y eso, pero es que hay mucha GENTE PESADA.

La gente es muy pesada y no te deja ni tomar un café tranquila, te arruinan la concentración, la lectura, esos jugosos pensamientos que sólo pueden llegar a la mente mientras te comes una tostada...

En el pueblo de esta señora en cuestión no lo sé, pero en el mío la llamaríamos CANSINA.  Una tía cansina, de sesenta y pico, que en 15 minutos ha relatao desde los detalles más íntimos de su infancia hasta el importe de su última factura de la luz, pasando por lo de que "el Alfonsico" siempre la "encorría" porque ella de joven había sido muy guapa.
Ay "el Alfonsico" por aquí, ay "el Alfonsico" por allá, que si han nacido en la misma puerta, que si el infeliz llevaba unos pantalones roídos que iba enseñando hasta el pito. Que eran muy probes muy probes, que ella también iba sin bragas y tal.
Así, sacado de contexto, yo empatizo.
Me parece genial, divertido, e incluso interesante que una mujer de no sé qué pueblo de por aquí de los que se han medio inundado con la crecida, me cuente historias más o menos reales y con cierto toque simpático de cuando era joven y lozana.   Ahora bien, la cosa es que no me lo estaba contando a mí sino al camarero (con el que comparte pueblo junto con nuestro ya amigo "el Alfonsico") a varios metros de donde yo estaba, pero que se han debido enterar hasta en la otra punta del Miraflores y si te descuidas en Villamayor.  A esas horas de la mañana, después de una llamada telefónica del de Madrid (que también agárrate), que la parienta del Alfonsico esté celosa de la mujer que correteaba sin bragas por el pueblo de su infancia, me deja bastante fría, pero vamos, que la comprendo, a la mujer del Alfonsico digo.

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, ha dejado caer que pagó 80 euros en su factura anterior de la luz y que en esta le han subido a 150, probe también.

Luego la cosa se ha torcido un poco y ha adquirido unos tintes misteriosos con la historia de la desaparición de su abrigo de visón en el Café Las Vegas (para ponernos en situación), que no había sido más que una broma de su querido amigo forever "el Alfonsico".  Entre la niña probe que no tenía ni para ropa íntima y la joven lozana y hermosa del abrigo de visón en Las Vegas hay un salto que requeriría de algunas aclaraciones y que no deja que se recompongan todas las piezas del puzle.

Mi teoría se resume en lo siguiente:
ÉSTA MIENTE MÁS QUE HABLA

No sé, pero por siaca, mañana cambio de cafetería!!

Elisa Berna

domingo, 1 de marzo de 2015

Cabreo en Moncloa tras el debate



Ni siquiera los fantasmas de La Moncloa se han atrevido a rechistar después del desastroso debate de la nación. Al parecer Mariano llegó al Palacio con cara de pocos amigos, y tras tomarse una tila que Viri le preparó, empezó a buscar su tablet a ver qué se decía en Internet pero el aparato no apareció porque se lo había escondido Martínez Castro para evitar que se llevara un sofocón. A cambio le pusieron el partido, grabado, del Barça y el City a ver si se olvidaba del Parlamento y se le pasaba el disgusto.

Pero como Arriola no descansa, entró de sopetón en el despacho presidencial y sin percatarse de la situación le dijo a Rajoy: “Bueno Mariano, ¿a quién ponemos por fin de candidatos en Madrid?”, a lo que Rajoy respondió con cara de pocos amigos: “A Bárcenas y a Rita la cantaora”. Arriola, perplejo, añadió: “¿Lo dices por el discurso de Rita Barberá sobre el ‘caloret’?”. Rajoy guardó silencio y concluyó: “Lo digo por las chuches digitales de tu señora esposa en el debate de la Nación”. Entonces el asesor Arriola por fin entendió que había que dejar a solas con el fútbol al gran presidente de la nación.

Y menos mal que no le enseñó a Mariano la última encuesta sobre Andalucía donde se dice que Juanma Bonilla se pega una bofetada monumental por culpa de Ciudadanos.

En esas llegó a Moncloa muy preocupada Ana Pastor y le dijo a su amigo Mariano, que acababa de encender un puro frente al televisor: “Mariano ¿te has tomado el relajante muscular?”, y Rajoy, cada vez más cabreado, respondió: “Lo que me voy a tomar son seis gin tonics como Rita Caloret”. Y la Pastor se esfumó.

Por fin llegó Moragas, que se las sabe todas, y le susurró al presidente: “El de la coleta dice que quiere un debate contigo en televisión, donde quieras y cuando quieras”. Y Rajoy, harto de coles, respondió: “Dile que el domingo en Caracas y que lo modere Maduro”. Y Moragas cogió la mochila, salió caminando de puntillas y se marchó.

Fantomas

martes, 24 de febrero de 2015

Homenaje muy particular (Milan Kundera)

Foto: Raphael Guarino

Hace muchos años, a través de una persona muy importante para mí, conocí LA IDENTIDAD de Milán Kundera y de su obra. Fue UN ENCUENTRO impactante ya que en aquella época vivía sumida en LA IGNORANCIA y me limitaba a mantener esporádicos MONÓLOGOS o a releer y saborear EL LIBRO DE LOS AMORES RIDÍCULOS. LA LENTITUD con la que transcurría mi existencia hacía que LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER me inundara. Pensaba que lo que me acontecía formaba parte de una BROMA. Hasta que un día, harta ya de delegar responsabilidad al destino, llegué a la conclusión de que sufría un castigo por mi sumisión y por no aceptar que LOS TESTAMENTOS TRAICIONADOS no existen, que en realidad todos formamos parte de EL ARTE DE LA NOVELA y la lucha que mantenemos a lo largo de la vida para desmasificarnos y alcanzar LA INMORTALIDAD es una batalla perdida: LA VIDA ESTÁ EN OTRA PARTE.
El tiempo pasa, también las personas amadas. Los sentimientos cambian o se desvanecen en LA FIESTA DE LA INSIGNIFICANCIA y llega el día de LA DESPEDIDA. Sin saber cómo te encuentras en las manos EL LIBRO DE LA RISA Y EL OLVIDO. Inicias su lectura sin acritud ni añoranza, mientras haces oídos sordos a la caída de EL TELÓN del olvido en la mayoría de dogmas y recuerdos que presiden nuestra vida.
Lola Encinas


(....La mayoría de la gente se engaña mediante una doble creencia errónea: cree en “eterno recuerdo”(de la gente, de las cosas, de los actos, de las naciones) y en la “posibilidad de reparación” (de los actos, de los errores, de los pecados, de las injusticias). Ambas creencias son falsas. La realidad es precisamente lo contrario: todo será olvidado y nada será reparado. El papel de la reparación (de la venganza y del perdón) lo lleva a cabo el olvido. Nadie reparará las injusticias que se cometieron, pero todas las injusticias serán olvidadas.) Milan Kundera, "La broma"

lunes, 23 de febrero de 2015

Un poco de jazz al año no hace daño

Junior Cook nació el 22 de Julio de 1934 en Pensicola, EE.UU., fue un experto saxofonista del estilo hard-bop, y un eximio improvisador. En el año 1958 tocó con Dizzy Gillespie, y su reconocimiento y prestigio creció durante su larga permanencia en el quinteto de Horace Silver. Abandonó junto con el trompetista Blue Mitchell el conjunto de Horace Silver y tocó junto a Mitchel en el quinteto creado por éste, entre 1964-69. Posteriormente tocó junto a Freddie Hubbard, Elvin Jones y George Coleman y también con la big-band de McCoy Tyner. Además de las grabaciones como sideman, Cook grabó como líder para lo sellos Jazzland, Catalyst y Muse. Cook tuvo un dominio completo de su instrumento y gran capacidad para reproducir los cambios de acordes. Nunca logró alcanzar la fama que merecía, esto probablemente tuvo que ver con su renuencia a participar en los estilos de vanguardia y del free-jazz, que surgieron a fines de los años 60. Junior Cook murió el 3 de Febrero de 1992, totalmente solo en su departamento de Nueva York. Según Mra Oma, trompetista de la banda de Sun-Ra, sufría de depresión y de amargura, común en el mundo de la música, de aquellos que no alcanzaron el reconocimiento que merecían.

sábado, 21 de febrero de 2015

Óxido


Concluido el sueño,
dos esqueletos han empezado a trenzar
el olvido en que han de caer.


Aniquiladora

viernes, 20 de febrero de 2015

ASÍ COSÍA ASÍ


Sé que quieres
qué cosa mi piel a la tuya.
Quieres que lo haga
mano a mano
como antaño.
Quieres que mis dedos
sean alfiler,
y atraviesen mi piel
para coser en la tuya.
Hay que tener un buen patrón
para ser buena sastra.
Supe del dedal
al ver que sólo yo, cosía.
Ni patrón, ni alfiler fueron tus dedos
eso sí, amante de cualquier tijera.

tris

jueves, 19 de febrero de 2015

El día desgarrado


Hoy despertó el día desgarrado
como cada vez que entran en casa
por las ondas insidiosas de la radio
guerras, muerte, barbarie
y latrocinio a manos llenas…
Hoy despertó el día desgarrado,
cogí el libro de zurcir las horas
y me senté contigo a componerlo.
No ha quedado como nuevo,
donde antes había un desgarrón
se ven las diminutas puntadas de los versos
reproduciendo con minucioso esmero
la trama del tejido primigenio.
Emma Fondevila García

martes, 3 de febrero de 2015

Posterga la conserva


Y de la nada te dispones a escribir, y te dispones a vivir,
miras para atrás, te sorprendes.
Literalmente propones, metafóricamente archivas.
No te olvides, no te abandones, 
deja que tus alas se extiendan, 
respira.
Un día nos encontraremos en otro carnaval, 
tendremos suerte si aprendemos que no hay ningún rincón, 
que no hay ningún atracadero que pueda disolver en su escondite lo que fuimos. 
El tiempo esta después


mica

viernes, 30 de enero de 2015

Selfiepoema con pájaros fuera de la cabeza

Grabado de Lina Vila
este traje me aprieta la sonrisa
todas las mañanas bailo bandas sonoras
de thrillers claustrofóbicos
pero voy disfrazada de jirafa
elegante, pausada
sorda al martillo que a ritmo
de sociópata asesino golpea
coágulos en mi caja torácica

aquí subo y bajo papeles
toreo cabreos ciudadanos
soporto historias de bebés que crecen
-mean, tosen, cagan, ríen, sorben mocos
de momento
hasta que las chicas alegres acusen cansancio
y sus chicos huyan-
habrá alguien entonces que suba y baje
sus divorcios
sus abogados de oficio
sus tristes historias repetidas y previsibles

de dónde vengo yo con el cuerpo hueco
con los ojos que aúllan
con la boca que repite consignas
lugares comunes
con los dedos de los pies esperando un impulso
para descalzar los sueños

que cierren la puerta porque no respondo
las puertas por donde se van los otros
la puerta pesada que apenas si abro con mi cuerpo
hueco

el aire deja hojas de plomo sobre mis hombros

que cierren la puerta porque no respondo
 carlota

martes, 27 de enero de 2015

Tic-tac



Estos versos no te darán cobijo.
No te traerán el perdón que buscas.
No harán dinero ni bienes,
ni tabaco ni vino.
No harán sombra,
ni justicia.
No la traerán de vuelta
ni resucitarán a las golondrinas que,
oscuras, se ahogaron en aquel río.
No traerán calor
ni llenarán la cama.
No contendrán tus lágrimas
ni provocarán tu sonrisa.
No sacudirán de ti ni un ápice del dolor
que se te pega a la piel.
Estos versos no valen para nada,
no valen nada.
Y sin embargo,
no soy digno de que entres en mi cama,
pero una mirada tuya bastará.
Tendrá que bastar.
Qué remedio.
De tanto
tic-tac,
tic-tac,
maldita sea,
tic-tac,
al final siempre llego tarde.

Desilusionista

domingo, 25 de enero de 2015

Unas lágrimas


El día de su debut, mientras escuchaba el murmullo impaciente del público, el joven Nuño se tragaba los nervios sin masticar.
Cuando subió  al entablado, la muchedumbre irrumpió en eufóricos gritos y aplausos.
Tras una breve introducción del alguacil, le tocaba a Nuño hacer su trabajo.
Se hizo el silencio.
Nuño  se colocó en su lugar, agudizó la vista a través de los agujeros de su capucha, adelantó una pierna y elevó el hacha. Un rayo de sol impactó en el metal del arma, produciendo un reflejo tan brillante, como macabro.
Rotundo, preciso y poderoso, con los nervios ya digeridos, Nuño consiguió decapitar al condenado de un solo golpe.
El silencio se transformó, de súbito, en una locura colectiva de exclamaciones sin sentido, al tiempo que Nuño mostraba la desalmada cabeza del desdichado.
En primera fila, una mujer se mantenía en silencio, mirando fijamente al verdugo,  mientras le resbalaban dos lágrimas por las mejillas.

Complacida, pensaba para sí: “Qué bien lo ha hecho mi niño. Ha nacido para esto”.
Perikiyo

miércoles, 21 de enero de 2015

No te revuelques en la tristeza


Me cuentas que te duele todo, así como ante todo te hacía cantar, hoy dueles.
No me gusta saberlo.
Te estás matando, amiga, a tu esencia.
Esa mujer serena, plena, contagiando optimismo, a la que le brotaban margaritas cuando dormía, hoy se revuelca en su tristeza.
A veces me parece que hasta te  place hacerlo.
Olvidaste el milagro, la luz, esa cercanía con lo no profano, casi santa.
Divina.
El mundo está cada vez más gris.
¡Le hace tanta falta tu alegría!
Te apagaste por dentro.
La música también se ha ido.
Estoy cerca.
Quizás entre las dos logremos hacer que regreses.
Buscaremos algo de lo que puedas aferrarte a la Vida.


Alicia María Abatilli 

domingo, 18 de enero de 2015

viernes, 9 de enero de 2015

Sway



Estaba empapada de sudor.
El calor no nos había dejado descansar en dos días y, según ese hombre de la televisión, iba a durar otro par más.
Los niños jugaban en el jardín saltando sobre el aspersor.
Los oía desde el salón.
A ellos y a los hijos de los vecinos que se habían unido a la fiesta mientras su madre iba a no sé qué recado.
Tenía la falda pegada a las piernas y casi podía oler el sudor de mis axilas.
Moví el vaso que tenía la mano (siempre me ha gustado el repiqueteo de los hielos sobre el cristal) y apuré el último trago de zumo de naranja con un chorrito (o más) de vodka.
Me serví más (esta vez el chorrito de vodka llenó algo más el vaso).
Puse la radio y me dejé caer sobre el sofá.
Pensé que deberíamos cambiar la tapicería.
Conseguí limpiar la mancha del helado de chocolate que se le cayó a Virginia pero me cansaban esas flores.
Flores para aposentar el culo.
No tenía jarrones con flores frescas y las teníamos pintadas para sentarnos encima.
Julie London comenzó a susurrar una canción.
Bebí de un trago todo lo que quedaba en el vaso y cerré los ojos.
Quería oír el ruido de las gotas del aspersor.
Los pies de los niños cayendo sobre el césped mojado.
El ventilador del techo removía el calor y el sudor.
Y Julie escupía su aliento sobre el micrófono.
Imaginé que estaba en una vieja barca (tapizada de flores, pero una barca) que me mecía de un lado a otro mientras desde el puerto se oía un concierto, las gotas eran provocadas por la barca al romper el agua y el calor era de un sol redondo y perfecto que por la noche pasaría a ser una brisa fresca.
Me acomodé en mi barca y noté la presión de mis muslos bajo mi vientre.
Una presión perfecta en el lugar perfecto.
Mi barca de flores era pequeña pero seguí moviendo mis piernas, mis muslos, de un lado a otro siguiendo el balanceo del mar.
Al poco, ahogué un gemido mordisqueando los cojines.
Abrí los ojos y salí de mi barca.
Mis muslos estaban empapados de sudor y del grito ahogado en el cojín.
Fui a ducharme y cambiarme de ropa.
Decidí que prepararía guiso de carne para cenar.
A mi marido le gustaría.
eme

martes, 6 de enero de 2015

La seducción de los objetos.


Adeo anima hominis quoesita máxime placere
Plinio

Esas plumas y esas pieles, esas perlas y esos corales, fruto de pescas y cacerías mortales nos dan todos esos suspiros ante su belleza. Y ni pensamos en las crueldades de donde proceden su suavidad y su belleza.

Y el mar azul de una alfombra de sedosos matices, minuciosas maravillas del arte japonés. Las miniaturas y estatuillas que desde el interior de sus vitrinas nos clavan sus miradas coloreadas e inmortales.

Y obras más altas cuelgan de las paredes que llenan de vida y hacen soñar, en la necesaria mezcla de Escuelas y el anacronismo igualatorio del Arte. Muertos y vivos, primitivos y contemporáneos; Velázquez, Murillo, Goya con Herbert Boeckl y Alexandre Konoldt, o Picasso y Dalí, por nombrar algunos de los más populares.

Y ella tiene la impresión de sentirse allí, no como un ser que contempla, sino como un objeto más. Entonces le surge un deseo de unirse más íntimamente a esos objetos cuya alma le parece ahora más cercana que la de sus congéneres. “No hay cosecha en la que no sangren las amapolas, como gotas de sangre humana que volviesen a florecer fuera de la tierra”. Es en ella en quien de verdad sangran los pesares. Pero no es todavía el declive y no concibe aún la grandeza de la renuncia… y se lamenta de no saber ya esperar, sin saber aún recordar.

Y afuera, en la calle, se ofrecen otros cuadros, más grises, más reales y más vivientes… la calle a la que se asoma está llena de trampas mortales, hombres con su botella de vino dentro de una bolsa de plástico, guantes con dedos y uñas guateados de nieve helada, bufandas raídas que lo mismo sirven para tapar un roto que un descosido, envuelven el aire y el humo lúgubre y lunático. Caminan juntas la madre y la madrastra, el padre afligido junto al desalmado que sólo engendra para más tarde dar muerte. ¿Acaso no es exactamente ese mundo heterogéneo la imagen de la Vida?

Y suspira ante tanta incongruencia…
Y no comprende los silencios que bajan del cielo…
Y parpadea alejando oscuridad
Y oye la sirena a lo lejos…
Y unas voces difusas que
Galopan hacia ella pidiendo espacio:

¡Por favor, apártense, dejen paso…!

Marián

jueves, 1 de enero de 2015

¿Coto vedado?


Fragmento de "Coto vedado" 
(Juan Goytisolo).

Proseguí mis visitas a los prostíbulos más baratos y concurridos, guiado por una subterránea afinidad a aquel universo áspero, sórdido, destemplado, pero investido a mis ojos de una coherencia y estímulo que reducían por contraste a las figuras y paisajes de la familia, colegio y universidad a las proporciones de una vetusta, polvorienta vitrina de mueble burgués, atestada de abanicos, muñecos y cachivaches: una imagen brutal, sin artificio, de la sociedad descompuesta y en ruinas en la que duramente sobrevivía el pueblo llano de la capital.

Y ahí, en medio de la mentira y de la verdad, estaba yo, ingenuo, crédulo e incauto; pensando que la palabra es el espejo del pensamiento; que el gesto, un signo de puntuación. Sí, ahí estaba. Las formas de la vida corrían más que mi razón y necesitaba horas para darme cuenta de lo que se escondía tras ellas. Fue entonces cuando descubrí esa otra lengua sin palabras, signos de puntuación ni cortinas, esa lengua como la muerte bajo la que nada se puede ocultar ni los cuerpos, las osamentas ni el alma: el sexo.


Fragmento de "La saga de los Pirineos" 
                                                José Luis Gracia Mosteo)