miércoles, 29 de febrero de 2012

Desmembrados



Te he bebido a sorbos. De un trago. Como se bebe la melancolía que se anuda en la garganta. Harapos de recuerdos se deshilachan en la sien, golpean a martillazos el lóbulo izquierdo de un cerebro que alcoholizó la nebulosa de unas lágrimas.
El nudo del estómago se hace cada vez más estrecho, el vodka ya no quema cuando se pasea por la garganta a golpes desquiciados.
La última gota de esa botella desparramada por la habitación aún lleva el aroma de esos amaneceres de nadie mientras los cuervos atrapan las sombras de los quejidos.
De cartón piedra son los sentidos, de azufre las miradas.
Supongo que hoy los fósiles del olvido queman las paredes que filtra la puta memoria.
La Zarzamora
http://eva-la-zarzamora.blogspot.com/

sábado, 25 de febrero de 2012

En puente de Andalucía !!!!!!!

Si te fijas bien , estoy entrando en la nube.

viernes, 24 de febrero de 2012

Viejas cartas


Las cartas guardan voces, reconstruyen en su blanca textura historias que creíamos difuntas. Permutan el olvido por un rumor de sílabas que avivan la memoria y buscan y conocen cualquier encrucijada del regreso. Las letras y las firmas, como pequeñas larvas, procuran soportar las intemperies. Sucede, algunas veces, que salen del papel como una hilera de procesionarias y escuecen y levantan una erupción de fuego en las memorias. Rompen, por un momento, el silencio interior que las habita para inundar recuerdos con los abiertos signos de la interrogación. Pero a pesar de todo esas letras raíces atraviesan su entramado de sombras desertando de su antigua clausura. Nada en concreto. Es el descubrimiento de algo que pudo ser y que no ha sido. Además que no importa. Todo tiene su tiempo. Letras y frases que amortajan horas y días que fueron y no son y que presienten su final… cual pequeño diluvio de ceniza.
Luzmaría
http://luzmariajimenezfaro.blogspot.com/

miércoles, 22 de febrero de 2012

El hombre malo

Observo jugar a Zoe con el muñeco del "hombre malo".
Sólo tiene año y medio, todavía está limpia de prejuicios y experiencia, para ella no existe el futuro mas allá de ese momento de diversión, y entre todos los muñecos, el día de hoy su preferido es ese.
Llevo cinco minutos mirándola sin verla, mis ojos siguen fijos en ella, pero mi mente ha volado seis años atrás. Me pregunto sin un día conocerá esta historia...


Tenía veintiocho años.
Llegó un día en el que miró alrededor y vio que no tenía nada dentro ni fuera de si mismo.
Contó el número de años que sumaba sobre su cuerpo y se imaginó todo aquello con lo que soñaba al ser pequeño, y no lo encontró.
Mendigó afecto en la barra de un bar, y por sólo 60 euros, encontró un primer amor.
Se enamoró al instante, tras contemplar su cara de niña de ojos claros y cabello rubio, ni siquiera el torrente de drogas que le recorría las venas cuando la conoció fue un obstáculo para él.
La convirtió en su único nexo con la vida; quiso darlo todo por ella, y para sentirla mas cerca se adentro cogido de su mano en un mundo donde todo era mas sencillo y la vida adquiría colores que ni siquiera había imaginado que existieran.
Y así pasaron meses en que apenas aparecía por casa mas que para dormir; algunas noches no volvía, otras lo hacía por la mañana tras haber pasado la noche en el hospital. Lo único invariable de esa época fueron los gritos que inundaban cada rincón, y el miedo a hablar o a preguntar, la combinación de gritos y silencio mas brutal que he conocido.
Un día de sol le dijo que había encontrado el amor en otro lugar, y así, sin mas, se marchó y de nuevo se quedó solo, pero era una soledad diferente a la que ya conocía, esta dolía todavía mas.
En ese momento, se le presentaron varios caminos a seguir, unos fáciles y otros difíciles; escogió el mas fácil: el del odio.
Permitió que la rabia y el odio gangrenaran su mente, y todo ese dolor, la soledad aplastante, y su falta de fuerza y autoestima aumentaron vertiginosamente. Comenzó a odiar cualquier tipo de vida, y acabó canalizando ese odio en una sola dirección buscando un culpable para todos sus problemas.
Buscó a su alrededor gente con la que compartir ese odio, comenzó a intentar propagar todo aquello que le quemaba dentro y disfrazo su cuarto de insignias, libros nazis y esvásticas.
Una noche, colocó en una vitrina junto a su ejemplar del Mein Kampf una figura de Hitler que compró a través de Internet.
Una madrugada se dio cuenta de que el odio no lograba llenarle por completo, y así el mismo día que conoció a la actual madre de su hija, guardó en un cajón su pasado.
Años después mi madre encontró la figura de Hitler en aquel mismo cajón, y decidió sacar el pasado a pasear. Lo colocó frente a su cama, junto a las novelas históricas de mi padre, y entre sus brazos la Barbie bailarina de mi hermana.
Ese mismo día le preguntó si quería llevárselo; miró a su novia, después a su hija y contestó que no.
Neko
http://talvezsipero.blogspot.com/2012/02/el-hombre-malo.html

domingo, 19 de febrero de 2012

Sin sentido


El resfriado la había atacado fuerte. Apenas podía respirar y, por supuesto, había perdido todo rastro del olfato. Tanto que casi arde su mesa de trabajo. No se dio cuenta cuando se incendió su papelera y el incidente habría llegado a mayores si un compañero no la hubiera advertido de que olía a quemado.

Se preguntó entonces, como todos hemos hecho alguna vez, la carencia de cuál de los sentidos sería más grave. Y decidió hacer un experimento.

No fue fácil. Lucía ridícula caminando por la calle con un antifaz tapando sus ojos. Las risas de algunos transeúntes fue lo más suave que escuchó. Comprobó en propia piel que la ciudad no está construida para discapacitados y terminó la jornada llena de moratones.

Con el sentido del oído fue un poco más sencillo, al menos pasaba más inadvertida. Usó unos buenos tapones y casi disfrutó del silencio que la acompañó todo el día. Aunque más de una y dos veces estuvo tentada a destaparse los oídos, aguantó la prueba. Incluso cuando un automóvil estuvo a punto de atropellarla porque no escuchó el claxon que la avisaba de su proximidad.

Para aniquilar el sentido del gusto usó un gel de lidocaína, que aplicado en la lengua la privó de percibir cualquier sabor. Esta experiencia fue más llevadera, aunque aburrida, y pensó que no sería un mal método para adelgazar, porque no le producía ningún placer comer. Tampoco percibió el sabor ácido del yogur que estaba empezando cuando reparó en la fecha impresa en la tapa: llevaba más de diez días caducado.

El último día de su experimento fue el peor. Desde entonces su vecina la mira mal, porque le dijo que había engordado mucho. Su mejor amiga dejó de serlo porque le confesó lo que pensaba realmente de su nuevo novio, y perdió el trabajo después de llamar gilipollas a su jefe.

Concluyó, pues, que carecer de tacto conlleva las más graves consecuencias.
Alís

viernes, 17 de febrero de 2012

UN POCO DE SOL



Hoy me propuse levantarme sonriendo. Así que antes de amartillar el último sueño he repasado mi colección de buenos momentos. Paladeo otros tiempos que seguramente no fueron mejores y consigo mi propósito. Me levanto con agujetas en las mejillas y las combato con toneladas de café con azúcar. Me gusta preparar café con chocolatinas y compartirlo, sobre todo en estos días que tenemos que acostumbrarnos al frío, a las prendas de lana y a tener los pies helados.
Pero hoy quería seguir sonriendo así que al asomarme a la ventana le he mostrado mis lunares al sol para que me los cuide mientras me ducho, no vaya a ser que se me escurran por el desagüe y los pierda para siempre.
Más tarde salí a la calle . Me gusta notar el aire frío en la cara, observar el caminar de las gentes con las manos en los bolsillos y darme cuenta de lo ridículo que resulta fumar un cigarrillo con los guantes puestos. Soy persona de invierno.


Estos días ,sin embargo, el frío está llegando demasiado dentro y siempre, siempre,he creído que las cosas más importantes que me pasan en la vida coinciden con los cambios de tiempo.. Esto resulta poético, no cabe duda, pero cuando te estrellas contra el suelo, no te ayuda la poesía, los cafés, los abrigos, las bufandas...a recoger tanto trozo roto. Pero hay algo en mi que no permite darme por vencida, así que, decido acercarme a los cubos de reciclaje
En el primero, deposito los errores.
En otro cubo, los silencios.
En el tercero las decepciones.
Estoy segura que volverán a mi renovados, de otra forma. Porque jamás me acercaré al cubo de las (des)ilusiones.
Creo firmemente que todo funcionaría peor sin las estrellas fugaces, sin los ogros de los armarios, sin un mar donde sentir las tormentas,sin un día frío con sol.... y cuando necesito un rincón porque no me reconozco, me acurruco entre cojines y a veces se me escapa alguna lágrima. Pero aún así creo en futuros posibles los días que no cierro los ojos demasiado fuerte porque se que es posible dar sin recibir y reír sin tener qué llorar más tarde .Jamás lograré conformarme con azules en tonos medios, aunque sea probable, que al final, me quede el escarlata oxidado rodeando mis huellas. Al fin y al cabo, el rojo es uno de los colores básicos, y desde lo básico, siempre se puede empezar de nuevo.
¿Un café?
Milu
http://hoy-ml.blogspot.com/2012/02/un-poco-de-sol.html#comment-form

jueves, 16 de febrero de 2012

De rosa y azucena...





Solas las olas cabalgan en el oscuro seno de las sombras de las caracolas. Sordo son de pretéritos ecos de espumas coronados que estallan en el rubor de los pétalos amanecidos en tus labios de boreal beso. Sombras, sólo densas sombras de rosada aurora. Se abren las carnes del mar para dar paso a los suspiros que son sal, aliento, muslo y brisa. Que son luz y razón balear de tu coralina sonrisa.




http://decenizas.blogspot.com/2012/02/de-rosa-y-azucena.html

domingo, 12 de febrero de 2012

La Ironía de las Mentiras, Me Hace Sonreír

Botero-Mujer leyendo en la Cama

Me dejé caer en la cama, como quizás hizo Isaac Newton, por eso de la gravedad. En fin, decidí que mi cuerpo ocuparía toda la cama (a él, lo mande al sofá). Me di cuenta que la elasticidad de mis piernas dejaban mucho que desear y empezé a recordar antaño. Recordé el día que empezaron las mentiras del mundo "delosadultos", a mi mundo.
Después de gritarle a mi madre, empuja, empuja, empuja… y verá la luz. Hizo verdad, mi visión del mundo "delsoadultos”. Vaya con la lucecita, debía ser luz oscura, porque no vi nada. Tan solo empezaron a manosearme, me zarandeaban y encima me pegaron por no decir nada. Que querían que les dijera, si acababa de llegar. Después llegaron los cuentos… por dios, ninguno de ellos era verdad y a día de hoy a veces creo que me persigue el lobo feroz.

Luego vino el tema de ¿puedo ir a jugar?, vale, yo iba a jugar pero claro, a mi las muñecas ni fu ni fa. Esos seres inanimados a los que tenía que dar de comer, vestir y encima hablarles y no te digo quererles. Pues no, a mi me gustaba jugar a futbol, a indios y vaqueros, policías y ladrones, al escondite, a correr por caminos, ser una Indiana Jones, construir cabañas donde esconder mi mundo, y sobre todo, subirme a los arboles. A pesar de todas las criticas que recibía, por mi gusto a los juegos de “niños” yo, ere que ere, y aunque a veces me costó sudor y lagrimas, jamás desistí de mi mundo. Y un día decidí, que quizás si tuviera una muñeca, me dejarían en paz. Elegí la muñeca “Nancy” no por nada especial, pero tenía un traje de esquiar y eso quería decir que llevaba pantalones, simple y llanamente. Siguieron cercando mi libertad…
Llegaron los chicos, esos seres tan monos, que al igual que nosotras las chicas, buscábamos y apenas encontrábamos…
También llegó la hora de ser “mujer” por dios que disgusto y que suplicio fue y es todavía para mí. Menos mal que descubrieron el “Tampax” y salvó parte de mi vida. Pero tambien fue una gran mentira, decían que podía ir en bici, ir a nadar, montar a caballo, etc. Pues bien si no tenia bici, ni piscina, rio o mar, y menos un caballo nada de nada.
Luego llegó el instituto, la universidad, y lo más importante el profe, ese hombre tan guapo, tan atento, con esa fantástica sonrisa… ese que un día se acerca a ti y te pregunta en que estas pensando (claro no podía ser menos, me pase toda su clase mirando por la ventana, subida a ese árbol, a mi mundo, a mis secretos). Y le miré y callé, pensé que estaba soñando, no podía ser que se fijará en mí, siempre intente pasar desapercibida, transparente como si yo no existiera. Y claro su sonrisa, su voz insistiendo en conversar conmigo, decidí que él era el hombre de mi vida. Hay que guapo, que atractivo y que todo. Hasta que llega un día, en el que tengo que compartir sus conversaciones con otro alumno. Ya no éramos él y yo. Y así, que tras un tiempo alejada de mi árbol, volví a él. Ahora cuando pienso en el Profe, sonrío y soy feliz.
A pesar de todas esas mentiras, fui capaz de vivir mi vida, comprar mi árbol y meter mi mundo en él. Hasta el día que decidí comprarme una cafetera.

Sí, la famosa Nespresso, vi un anuncio por televisión que comprándola te llevabas a George Cloneey y es evidente que el cielo de abrió para mí. Pues bien, me acerco a la tienda y pido la cafetera, el dependiente muy amable me la enseña en varios colores y me decido por la negra. El dependiente muy contento por la venta me sonríe, me dice el precio final y yo le pregunto que donde esta Clooney, pues tengo prisa y no puedo esperar mucho. El chico me mira, pensado a la vez que soy una tía rara y loca. Pero con educación profesional va y me dice: muy bueno el chiste, donde esta Clooney. Se da cuenta que yo no me rio, y que mi frente empieza a contraerse, que me sale humo por las orejas... y me dice; señora eso es publicidad. Publicidad dice usted, pues quédese con la maldita cafetera, que yo estaba ensayando para un casting. Que disgusto me llevé, joder. Me dejé caer en el sofá y abracé el mando de la tele durante todo el día. Y llegó la noche… y yo sin mi Clooney.
Y cuando ya estaba resignada a mi cafetera tradicional, caigo otra vez en la mentira de la cafetera Nespresso, esta vez George Clooney no venia sólo, venia con Jhon Malkovich y pensé –tonta de mí- que quizás esta vez… pero tampoco me llevé a Malkovich.
Pero ahora ya no me importaran las mentiras, pronto no podre subir al árbol, ni ser Indiana Jones, el “Tampax” dejara de tener uso para mi, los profes… no formaran parte de mi, pues intentaran acercarse para que cuide de ellos, y de la cafetera, me olvidaré por completo de ella, de la tradicional y la Nespresso. En la residencia me prohibirán tomar café.
Una pena lo de George y Jhon, hubiera estado genial.

Alejandra Quintero- La gorda Fabiola

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sábado, 11 de febrero de 2012

LA PRIMERA VEZ



Congreso en Palma. Son las siete de la tarde y el sopor de la primavera que, exultante, invade la ciudad me está transportando a un estado semicomatoso a medio camino entre el sueño y la pereza. Salgo de la sala de conferencias del hotel para fumar un cigarrillo y respirar un poco de aire acondicionado no viciado por los ochenta asistentes al evento. Fuera, un cartel en fondo negro y letras doradas me cuenta que en ese mismo momento dos multinacionales ocupan las salas media y pequeña. Mientras cotilleo descaradamente los motivos de ambas convocatorias, observo un cogote sobrepasando un pequeño sofá de terciopelo rojo, situado junto a una mesa de cristal baja.


Me detengo en el cogote. Adivino a un hombre alto, delgado, camisa blanca y traje oscuro. Enciendo un Chester y sigo mirando. De pronto el dueño del cogote se gira, me mira, provoca un molesto color rojizo en mis mejillas y no se me ocurre hacer otra cosa mejor que sonreír.


El hombre se levanta. Es más alto de lo que imaginé en un primer momento, quizás metro noventa. Cabello oscuro salpicado de algunas canas, cuerpo atlético, ojos verdes muy claros, casi transparentes, labios finos, nariz delgada y algo descarada.


- No se puede fumar aquí.
- ¿En serio?
- Está indicado en al menos veinte carteles a lo largo de todo el pasillo.
- Es que no sé leer.
- Lástima. Iba a recomendarte la lectura del famoso "Dejar de fumar es fácil".
- ¿A ti te funcionó?
- No. Pero tuve que aprender a leer para entenderlo. Y eso me ha servido de mucho.


Me rio. Apago el cigarrillo en la suela de mi zapato y tiro la colilla en la papelera. Vuelvo al congreso. Siento como ese par de ojos verdes siguen los movimientos de mi cuerpo caminando por el estrecho pasillo.


Por la noche, después de una cena de Gala con el equipo de Marketing del Laboratorio patrocinador, me encuentro al hombre del cogote sexy en el ascensor.


- ¿Algún letrero en donde diga que no puedo fumar aquí?
- Bufff, cientos. De hecho, ese que está sobre los mandos del ascensor indica que deberías dejarte invitar a una copa por un intelectual como yo.
- ¿Podré fumar?
- Como un carretero.


El hombre del cogote sexy se llama Luís, tiene 49 años, dos carreras, habla cinco idiomas, trabaja en la multinacional que ocupa la sala pequeña, me extiende su tarjeta y leo "Iberian General Manager". Yo tengo 32 años, no tengo tarjeta de visita, y lo único que sé hablar es un castellano correctito.


Pero Luís está emborrachándose con mi discurso vivaz y optimista, me contempla curioso, inquieto, me penetra con su voz madura, rellena una y otra vez mi copa de deseos, me excita con sus ojos transparentes, con su interior intenso y diferente.


Creo que me va a invitar a follar en su habitación. Pero a las cuatro de la mañana, me acompaña cortésmente hasta la puerta de la 112 y se despide de mí.


- ¿Me darías tu teléfono?
- Te daría un beso si me lo pidieras.
- Ya. Pero he pedido tu teléfono.


Anota las nueve cifras de mi móvil en el reverso de su paquete de Marlboro Light.


- Prometo llamarte pronto. - me dice antes de plantarme un beso suave en los labios.


Ya en la habitación, me desnudo con cierta dificultad a consecuencia de la neblina alcohólica que invade mis sentidos. Me acuerdo de pronto de la tímida sonrisa del hombre del cogote sexy cuando le digo que "soy psicóloga pero no psicoanalizo a nadie... a menos que me extienda un talón de 100 euros". ¡Menuda estupidez! Ese tío debe extender cheques de 1.000 euros todos los días como quien usa Kleenex en un resfriado. Me siento pequeñita, tonta, carente de cualquier glamour.


Tumbada en la enorme cama de dos por dos que no aprovecharé esta noche, estoy a punto de encontrarme con Morfeo cuando suena el teléfono de mi habitación.


- ¿Quién-coño-es-a-estas-horas-joder-me-cago-en-la?
- Sólo quería demostrarte que cumplo mis promesas.


Su voz suena lejana, aunque sé que está tres habitaciones más allá de la mía. Tiene una de esas voces serenas, monocordes, sin estridencias, la voz de un hombre hecho, seguro, entero, que esconde una intensa necesidad de sentir.


- Y ¿cuál será tu siguiente promesa? ¿"Te amaré para toda la vida?"
- Y ¿qué tal un simple "te amaré toda la noche"?


En menos de tres minutos, Luís atraviesa la puerta de la 112. Sigue enfundado en su traje de ejecutivo agresivo. Pero a medida que el parquet de la habitación se va cubriendo de sus prendas, se despoja de la palabrería multinacional, para regalarme un cuerpo de hombre inseguro, una mente de niño, una mirada que esconde miedos, fantasías que buscan complicidad y magia.


A las siete de la mañana, unidos en tres orgasmos y mil pasiones, Luís se marcha.


Es de nuevo su voz la que me despierta dos horas más tarde.


- Quiero volver a verte -me dice- quiero volver a amarte muchas noches más.


Y no hace falta contestar. Porque a veces sucede eso en la vida. Sucede cuando menos te lo esperas. Sucede una o dos veces y sabes perfectamente reconocerlo. Sin vacilar. Sin miedos. Sin inquietud alguna. Sucede que a veces tienes la completa certeza de que algo acaba de empezar y no tienes ni idea de cómo, ni porqué, pero será algo tan grande, tan diferente, tan hermoso, que acabarás escribiéndolo.


Amanda
http://blogs.ya.com/laamanteamada/

viernes, 10 de febrero de 2012

WAL



Soy pequeñita, pero tengo un aeropuerto lo suficientemente grande para dejar aterrizar a cada una de tus sonrisas, y no tengo miedo, no tengo miedo a los kilómetros de distancia, ni a los milímetros que separan nuestras bocas antes de perder el control. Quizás solo se trata de buscar un poco de calor en una ciudad que tirita de frio, de poner los sueños por encima de la luna, es más que deseo, mas que que mis sabanas te echen de menos esta noche, es la persona perfecta en el momento adecuado una explicación complicada apta para corazones excesivamente felices. No sé si lo entiendes, pero cierra los ojos, y piensa un poco en mi.
Rocío
http://lo-que-diga-la-rubia.blogspot.com/

miércoles, 8 de febrero de 2012

Decisiones y cambios



DECISIONES
-Buenos días, señora Sellas, la estaba esperando.
- Hola, Sonia, perdona que te haya llamado con tan poco tiempo, pero me voy de viaje y al final he decidido seguir tu consejo. Quiero que me hagas la permanente en las pestañas. Cada día están más tiesas y no soporto que se me tropiecen con las gafas al parpadear.
-Estupenda decisión, va a ser muy fácil trabajar con unas pestañas tan largas y espesas como las suyas. Sólo tendrá que esperar unos veinte minutos y verá qué resultado más espectacular.
Prepara el mejunje y acto seguido me embadurna los párpados.
-Sobre todo no se mueva, señora Sellas. Relájese.
En el hilo musical suenan las notas del acordeón, es una conocida canción francesa. El hecho de estar con la cabeza hacia atrás y los ojos cerrados favorece la evocación. Mi mente se traslada a París, es primavera. Me parece notar el suave vaivén de la barcaza deslizándose por el Sena. Sus aguas son el mudo testigo de nuestros felices proyectos. En uno de esos mágicos paseos decidimos ser el uno para el otro, no compartiremos con nadie el inmenso amor que sentimos. No consentiremos que ninguna interferencia en nuestra maravillosa relación merme la atención y entrega que nos dedicamos mutuamente, y ello incluye la renuncia a ser padres.
Cada año volvemos a París. La ciudad es espléndida en todas las estaciones. Aunque la preferida es la actual, el otoño. Siempre nos hospedamos en el mismo hotel, visitamos los mismos restaurantes y tiendas, paseamos por el boulevard Saint Michel, la place Vendôme, les Champs Elysées… y a pesar de todo ello, cualquier lugar nos sigue resultando familiar y a la vez desconocido.
De pronto, un grito rompe mi ensueño parisino y me devuelve a la realidad.
-¡Cállate, estúpida! Tú sí que tienes motivos para morderte la lengua…
Dos consuegras, clientas habituales, han llegado al clímax de lo que en un principio era una amable conversación familiar, ahora convertida en una batalla sin tregua y con un incesante fuego cruzado.
-¡¡A quien se le diga que ni hacer un huevo frito sabe…!!
No tienen ningún pudor ni reparo en exponer la larga retahíla de cualidades y habilidades de sus respectivos vástagos al juicio popular. Justifican o culpabilizan como faltas los motivos que cada uno ha alegado en la demanda de divorcio.
-¡¡Que se los fría él, que todo el día se los está tocando…!!
Las dos cacatúas compiten en volumen y velocidad. Ambas intentan tapar los argumentos de la oponente. Nadie se atreve a pedir orden y respeto para el resto de la clientela, ni mucho menos a intervenir en su espectáculo y, tras unos minutos que a mí me parecen eternos, las aguas vuelven a su cauce.
Yo sigo con los ojos cerrados, un tanto incómoda por la postura y también por la situación vivida. Cómo dos personas que teóricamente se han amado pueden acabar siendo enemigas y extender su odio a la familia. No puedo entenderlo. Mi vida es tan distinta…
Según mis cálculos falta poco para que el líquido haga su efecto. Sonia se acerca y tras una somera comprobación dice
-Ya está, han quedado perfectas.
Me acerca un espejo, sonrío satisfecha por el cambio. Imagino a Jaime besándome los ojos con admiración y deleite. No me importa invertir tiempo y dinero, ni cualquier otro sacrificio, con tal de seguir pareciéndole tan bella y joven como el primer día.
Salgo y está oscureciendo, el tráfico empieza a ser intenso y a pesar de que la tarde es fría decido volver a casa paseando. Me subo el cuello del abrigo y me pongo los guantes. Alzo la vista hacia las acacias y suspiro feliz, pues por un momento me ha parecido observar cómo frotaban ramas y hojas a modo de aplauso.
Me queda la duda de si su aprobación será por mi nuevo aspecto o por la acertada decisión que tomé en su día, la que implicaba no tener consuegra.
Nunca lo sabré.

CAMBIOS
Apenas nos hemos hablado ni mirado durante toda la reunión, hemos dejado que los abogados hablasen por nosotros. Ellos son expertos en discusiones crematísticas y, por la cuenta que les trae, procurarán que éstas sean lo más beneficiosas para sus clientes. Al fin y al cabo a Jaime y a mí el dinero nunca nos ha importado demasiado, siempre hemos sido personas muy civilizadas y ya es tarde para cambiar de actitud.
Al salir del despacho le he mirado, pero él no ha podido ni querido corresponderme.
El adiós ha quedado flotando entre las escaleras y el ascensor.
A pesar de que un tímido sol apunta por salir entre las nubes, hace frío. Las calles están poco transitadas, se nota que aún no se han iniciado las clases escolares.
La resaca navideña preside el ambiente. Abetos, botellas, cestas de mimbre y cajas de cartón de juguetes y electrodomésticos se amontonan al lado de los contenedores y en parte de las aceras cubiertas de hojas.
La oficina del banco también está vacía. Han bastado cinco minutos para mi gestión, a pesar de que el aleccionado empleado, al comprobar el importe de los cheques y que estaban extendidos al portador, ha intentado en vano captarme como cliente. Le he dicho que lo necesitaba para un pago inmediato. Un poco decepcionado, ha introducido los billetes en un sobre y me lo ha dado, no sin antes recomendarme precaución.
Voy paseando tranquila, sin prisa, ensimismada. Repaso detalles, gestos, palabras. Me parece mentira lo que pueden cambiar las cosas en un año. Recuerdo el día en que Jaime me confesó sus verdaderos sentimientos y después se fue de casa. Toda mi vida se derrumbó en un instante. Hoy, al mirarle, he querido decirle que no se sintiera culpable, que me encontraba recuperada y que no le guardaba rencor. No creo que me haya entendido.
Una hoja me roza la cara y mi evocación concluye.
Un nuevo año acaba de iniciarse. De momento tengo once meses por delante y muchas cosas por hacer.
Cuando llego a la peluquería, Sonia está en la puerta despidiendo a una clienta.
-Hola, cuánto tiempo sin verla
-Sí, he estado fuera y, por cierto, me vuelvo a marchar. Quiero un cambio total de imagen, nuevo corte, un color distinto y por supuesto permanente en las pestañas.
- Por supuesto, señora Sellas ¿Se va a París como siempre?
-No, esta vez no. Tengo un nuevo destino. He decidido cambiar las tristes notas de un acordeón en el Sena por los alegres rasgueos de una mandolina en el Gran Canal.
Lola Encinas
http://lakarcoma.blogspot.com/2012/01/decisiones-y-cambios-le.html

lunes, 6 de febrero de 2012

Mi cabeza que da vueltas y su memoria selectiva.


No entiendo como la gente tiene tanto tiempo para escribir en el blog... y ya no sólo tiempo, sino también temas de conversación!!! Yo tengo que reconocer, y de hecho, reconozco... que la mitad de las ideas que tengo en mi cabeza, no las llego a desarrollar porque me parecen absurdas, vacías o simplemente sin pies ni cabeza, y eso hace que me deprima, y no tenga ganas de seguir escribiendo, o mejor dicho... de empezar a escribir!
¿No habéis tenido nunca uno de "esos días" en los que todas las ideas que rondan por vuestra cabeza son absurdos, vacíos y sin ningún tipo de interés? (Es verdad que también hay gente que todo lo que piensan, les parece interesante, el sentido de autocrítica lo tienen anulado completamente... así que vuestra respuesta, no sé hasta que punto me sirve)
Por el contrario, y por suerte, existen otros días en los que tienes millones de ideas brillantes que desarrollarías gustoso si tuvieras tiempo!! -Donde están esos minutos extra del reloj cuando se les necesita!?!? Lo malo es que al día siguiente, cuando ya no tienes nada que hacer, se te olvida lo que tenías en la cabeza el día anterior... y ya, vuelves a los "días negros" Paradojas de la vida... quizás cuando más activo (atareado) estás, es cuando tu cabeza desarrolla las mejores ideas!

Coger una revista... empezar a leer las noticias que sus páginas van transmitiendo... y darle rienda suelta a la imaginación, es uno de mis deportes preferidos, problema, que mi memoria, por lo visto, no está hecha para retener tanta información!

Siguiendo los consejos de un twittero, me bajé al Iphone una aplicación para poder escribir el blog desde mi móvil en cualquier lugar donde estuviera... sí, me la bajé, trasteé con ella, y todo lo demás; en 3 meses que la tengo, sólo la he utilizado una sola vez... creo que a veces, hasta se me olvida que la tengo! Necesito tomar algo para la memoria... (rabos de pasa??) El otro día comentaba que yo de mayor, seguramente sufriré Alzheimer, porque no es normal lo que se me olvidan las cosas. Hay gente que me dice algo, y a la media hora me lo vuelve a decir y mi frase típica es... -Pues no me habías dicho nada!?! Aunque reconozco que de lo que quiero, si que me acuerdo si... (para ciertas cosas de mi interés, si que tengo memoria) entonces, si esto es así... no será que mi memoria es selectiva? Es una buena idea, maximizar el rendimiento de mis neuronas, acordándome sólo de lo que me interesa, y despreciando toda la demás información que al cabo del tiempo, es innecesaria... creo que me quedaré mejor con esta opción, porque si pienso que a mi edad (todavía un crío) estoy empezando a perder memoria, me va a dar una depresión, y no se que es peor!!
Otra de las cosas que se me olvidan con bastante frecuencia, son los nombres de las personas, y esto si que es una cosa que me preocupa, porque en mi trabajo, necesito saber el nombre de al menos, casi todos los clientes; pero por mucho que intento memorizar, y recordar... no asocio caras con nombres; y eso que para las caras tengo una memoria privilegiada, yo veo a alguien aunque sea de refilón, y ya me acuerdo de él, pero me pueden decir su nombre 20 veces, que seguramente te lo tendré que preguntar una 21 vez más! Son cosas de mi cabeza, y su memoria selectiva! Y eso a la larga, trae problemas, porque no os podéis imaginar lo incómodo que es, estar hablando con una persona, y no acordarte de su nombre!

Así que ya sabéis, si algún día me encuentro con vosotros por la calle, puede que lo más probable, es que no me acuerde de vuestro nombre... pero no me lo tengáis en cuenta, la culpa es de mi memoria selectiva.
http://destroy114.blogspot.com/2012/01/mi-cabeza-que-da-vueltas-y-su-memoria.html

viernes, 3 de febrero de 2012

Waiting on an angel



Hoy quiero que me des esos achuchones que necesito.
Mételos en una cajita,de esas pequeñitas que me gustan..
añádeles unos abrazos gigantes.
Mándame cada caricia que me tenías reservada.
Mételas todas en una caja,
junto a los abrazos que me darías, 
si pudieras, 
incluye un puñadito de besos tiernos, 
de esos que relajan los mares, 
de esos que amainan tormentas...
pon el sello de "MATERIAL DELICADO" y, 
sobre todo ,
no olvides el de "URGENTE"...
hoy necesito todo eso.

 LUISA
http://desdelamiradaperdida.blogspot.com/2010/06/waiting-on-angel.html

miércoles, 1 de febrero de 2012



Aúllo a la luna lo que mi corazón no comprende,
Como una loba malherida en noche cerrada,
Sentada sin ropa sobre la cima de la desesperanza.
Mi piel llena de aguijones de avispa que ya no duelen,
Ando muerta en vida buscándote a tientas.
Siento la letanía de la derrota en mis labios compungidos,
Y grito al vacio con los ojos salpicados de pena,
Abatida, quejumbrosa, afligida,
Me ahogo en cada vocal que suena sin ti,
Y te sobrevivo.
SILVIA
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