viernes, 24 de febrero de 2012

Viejas cartas


Las cartas guardan voces, reconstruyen en su blanca textura historias que creíamos difuntas. Permutan el olvido por un rumor de sílabas que avivan la memoria y buscan y conocen cualquier encrucijada del regreso. Las letras y las firmas, como pequeñas larvas, procuran soportar las intemperies. Sucede, algunas veces, que salen del papel como una hilera de procesionarias y escuecen y levantan una erupción de fuego en las memorias. Rompen, por un momento, el silencio interior que las habita para inundar recuerdos con los abiertos signos de la interrogación. Pero a pesar de todo esas letras raíces atraviesan su entramado de sombras desertando de su antigua clausura. Nada en concreto. Es el descubrimiento de algo que pudo ser y que no ha sido. Además que no importa. Todo tiene su tiempo. Letras y frases que amortajan horas y días que fueron y no son y que presienten su final… cual pequeño diluvio de ceniza.
Luzmaría
http://luzmariajimenezfaro.blogspot.com/

1 comentario:

  1. un gran poema... me gusto muchisimo, lleno de mucha verdad que se respira en el aire confuso del silencio!!! un abrazo!!!

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