lunes, 31 de octubre de 2011

Despedida comercial





De la oficina del registro hospitalario apareció un sobre color marrón con el nombre y señas de la persona que lo remitía. Como si de una segunda piel se tratase, sin sentimientos que lo conmoviera, manoseó el sobre como cuando se tumbaba sobre la arena después de correr por la orilla. Recordó el escalpelo que vio a lo lejos antes de que el anestesiólogo entrara en acción, controlando sus funciones vitales durante la última intervención. Inició la cuenta atrás diez, nueve y entonces advirtió la imagen de Loki sonreír, maestro del engaño, un estafador entre los dioses, mientras se asentaba en el sueño de un amable baladrón que blasonaba de valiente. Al despertar y a continuación orinar, se alarmó ante la luz que el estor enrollado dejaba pasar tras ver la pureza del cirro en forma de pluma que descubrió en el cielo. Con artimañas entre callejuelas evasivas, buscaba consumir la extraña alteración encontrada como el dolor incesante de la propia vida antes de caer a plomo en el suelo y perder el conocimiento. Noches antes de la operación definitiva se percibió en sueños con un ojo a la funerala dentro de un coche fúnebre seguido de amigos satélites con lágrimas terribles en sus coches de colores. Y con una rapidez imprevista se despidió de todos ellos con un sonrisa mantenida y obligada en la brisa de noviembre. Así había imaginado su despedida, tan hecha y consolidada como la plomada del albañil junto con la sedación consumida que proporciona desconocer el abandono triste de los que le querían.
Publicado por Esilleviana

domingo, 30 de octubre de 2011

Diálogos (des)medidos (IV)


-¿Conoces esa sensación... cuando sales por una boca de Metro por la que no habías salido nunca? Justo antes de emerger miras hacia arriba, y ves el cielo y te gusta porque lo conoces bien, porque sabes que estés donde estés, será el mismo. Y porque eres consciente de que una vez fuera, estás perdido. ¿Sabes de qué sensación te hablo?

- Sí, creo que lo llaman confusión.

-Pues no tienen ni idea porque eso... eso se llama vida.

Publicado por Sally the Ragdol

viernes, 28 de octubre de 2011

Lo que se va


Un llamado me avisó del fín. Palabras que mientras se hacen escuchar, incitan a saber en qué van a terminar. Y se fue de un golpe.
La sensación de vértigo, el mareo que provoca la ensalada de imágenes compartidas y que ahora entiendo su sentido: Los entre dichos, las cervezas, las calles, los trenes, las risas, las marihuanas, las canciones que cantamos, las segundas.
Me dejó la última imagen que tuvimos del uno con el otro. En ese antro, cruzamos la mirada que atravezó a todos los presentes y fue que me sonrió, diciéndome que estaba "todo bien", apesar de las ausencias del paso del tiempo, producto de los distintos senderos. No hubo enojo, pura nostalgia del bardo.
No hubo día en que no estuvieras presente en mi silencio.
Duelo que retuerce.
¿Flaco, sabés cuántas cosas entendí después?
Desde un Enero Lidiando con mis tormentas y claro que fue duro enfrentarme con ese vendaval que no me dejó tranquilo por el resto del año.
Se que te llevaste también el viaje que hicimos, la siesta que dormimos, la rapada que me encargaste, las risas que te saqué.

A Lea. A.

¿Quién iba a decir? mi conciencia retrocede hasta mis primeros pasos y se encuentra con vos, asomándote por la ventana e invitándome a pasar. A jugar.
Nunca imaginé que nuestro juego de ponernos a dibujar para ganarle al aburrimiento infantil iba a ser lo que hoy me construye perfectible. Entonces allá, por el año 93 cantábamos (demostrando los dotes de la memoria) "La rueda mágica", "La Verónica" que después de muchos años volvimos a recordar, pero ya con la voz mas ronca y hasta con barba: Los nenes crecemos.
La infancia es ese "tesoro" de cualquier persona y está compartica con vos: Corridas, intercambio de bicicletas, la pelota que rebotaba sin cesar contra el paredón, vos con la camiseta de River, yo con la de Boca.
Tu habitación fué el escenario donde besé por primera vez a la puerta hacia una nueva etapa.
Una noche te vi después de dos meses aproximadamente, recuerdo que te abrazé fuerte y te confesé que andaba con muchas ganas de verte. Te conté que me había comprado una guitarra eléctrica y me sonreíste, sin dudarlo me propusiste hacer una zapada en tu casa, boludear con las guitarras y tomarnos unos cuentos mates...
¿Quién iba a decir?
que ese abrazo, esa sonrisa, iba a ser el última que nos ibámos a dar.
Dejamos algo pendiente.

jueves, 27 de octubre de 2011

Al que se va.............


Al que se va lo olvidan.
Dímelo a mí, que para olvidar me fui, y el recuerdo me persiguió a todos lados.
Todo para que al volver me enterara que yo, el que recordaba, fui totalmente olvidado.
Ahora soy un ser de otra dimensión, que vive, quiere y respira, que aún siente; pero que siente, lamentando, que fue por completo olvidado.
Los dados están cargados, la soldadura es dura, te lo digo, pero no lo es tanto como el olvido.
Lo digo mal pero es la única manera en que puedo decirlo.
El entierro sin difunto, sin dolor y sin duelo.
La última vela que se apaga, se pierde en el horizonte del mar, al que se va lo olvidan, y eso es algo que no se puede cambiar.

miércoles, 26 de octubre de 2011

El alcalde pillo


El señor Gobernador Civil, muy de mañana gustaba de leer la correspondencia que su secretario, Manolo, le había dejado sobre la mesa y de la que, en ocasiones, dado su bien conocido carácter un tanto burlón, extraía jugosas conclusiones.
--¡Manolo…! Lee lo que dice este tío. No tiene desperdicio.
Manolo, el Secretario, leyó lo que decía la carta:
“Excelentísimo señor Gobernador Civil. Ocurre que, como SE sabrá, en este pueblo solo tenemos una escuela que está atendida por solo una maestra. Pues bien, la Maestra, que es joven y recién casada, ha quedado preñada. Ello supone que, en cualquier momento, tenga que dejar la faena y no pueda dar clases a los niños de este pueblo. Por ello, ruego a su excelencia que me manden una prostituta, para que los niños puedan ser instruídos durante la ausencia de la maestra. Es gracia que espera merecer del recto proceder de V.E., cuya vida guarde Dios muchos años. Fdo. El Alcalde”.
El secretario, confianzudo, sonrió y dijo:
--¡Qué tío mas salao! ¿Qué piensas hacer?
--Lo que debe hacerse en estos casos. Le mandaremos la “prostituta” y, en su momento lo barnizaremos e instruiremos adecuadamente.
Se destino al pueblo en cuestión una maestra en sustitución de la preñada y todo arreglado.
Al cabo de una semanas, el alcalde del pueblo en cuestión, pidió audiencia al señor Gobernador Civil, le fue concedida y esperó en la sala de visitas.
El factótum al serle anunciada la presencia del alcalde cachondo, se levanto de su poltrona y saludando al alcalde con efusión, aseveró:
--Me alegro alcalde que pudiéramos solucionarte el caso de la maestra, pero en otra ocasión cuando tengas que efectuar una petición, busca la palabra adecuada. Debiste decir “sustituta” en vez de prostituta.
El alcalde, entrecerrando los ojos con un gesto de pillería le contestó:
--Ya lo se señor gobernador. Pero si lo hubiera puesto bien, no me hubieran hecho caso.
Esa es la cuestión. A los alcaldes de los pueblos más pequeños ¿Se les hace caso? ¿Se tienen en cuenta sus demandas? ¿Son rentables las concesiones?
En aquellos momentos, cuando lo del relato, la cuestión era de adhesión inquebrantable. Era disciplina de partido único que tan solo se podía obviar con triquiñuelas como la citada.
Ahora puede que sea una cuestión matemática, una cuestión de circunscripciones. Disciplina, si, pero de distinto signo, aunque podrían verse maneras, actitudes no dictatoriales pero si de obediencia al jefe. El culto a la personalidad es demasiado goloso para ser esquinado.
Entonces los Gobernadores, varias veces al año, organizaban unos safaris en los que acompañado de los Delegados Ministeriales y otros cargos, recorrían los pueblos de una comarca para tomar nota de las necesidades y estudiar sus posibilidades. Se dejaban ver. Aunque fueran en equipo, en manada. Y, naturalmente, con merendola.
Ahora lo mismo. Los Delegados, los Subdelegados, los Delegados del Consell, los Directores Generales y demás cargos, es decir todos los que pueden prometer algo, aunque sea poco, cuando viene el buen tiempo, se esparcen por la geografía provincial en grupos no muy grandes y juegan a “Gobernadores civiles”, situándose en un plano superior al de los visitados y sentándose a la mesa para degustar las delicias gastronómicas de cada lugar.
Lo malo del caso es que los pueblos, sobre todo los pequeños están situados excesivamente lejos, y han de salvarse muchas curvas. Es una cuestión muy humana el hecho de que las máximas autoridades de la provincia, de la Comunidad y aún alguna nacional, visiten sus pueblos y sus aldeas, pero que no lo hagan en fiestas, ¡se nota demasiado!
Buenas tardes.

http://blog.castello.es/index.php?blog=1&m=201007

martes, 25 de octubre de 2011

Homero y las caras inexistentes



En una aguda observación nuestro seguidor Piedra dice en su comentario al reciente post de "la muerte": vicio que tenemos de poner cuerpo y cara a algo que no existe.
Aún sin haber leído una sola línea de La Ilíada o La Odisea, no hay bachiller que no sepa dos cosas sobre Homero: que era ciego y que probablemente nunca existió.
Casi nadie repara en lo contradictorio que resulta darle un atributo real -la ceguera- a algo inexistente.
No deja de ser paradójico, en todo caso, que se dude de la existencia individual del fundador de la literatura occidental, la más individualista de todas las culturas.
O quizá este sea el primer atributo de todos los fundadores: la duda.

AUTOR: PITT TRISTÁN

domingo, 23 de octubre de 2011

Improvisadas


No te escucha porque no está concentrada en lo que decís.
Capaz decís cualquier banana o capaz estás en otra frecuencia, otro lugar, otro momento pero acá no.
No te escucha, esa es la cuestión por la que vos estás gritando como un desaforado vestido en pijama, con las luces de la habitación medio bajas, el café frío que tiembla en cada golpe y la notebook encendida que, si tuviera vida, se moriría de ganas de colgarse, tildarse, apagarse.
Y ella como si nada, en parte te considera un chiste y en parte no le importa.
Está vestida para salir, no sabés que es viernes a la noche?
Por qué tomás café si hay tanto whiscola ahí en la calle?, te pregunta.
Y vos, gritos sordos.
Por mi parte, ya no sé cómo decirte.
Seguí buscando mujeres fatales por Facebook y seguí dejándonos a nosotras a un lado; pero no te quejes, después, cuando no te lave más la ropa.

sábado, 22 de octubre de 2011

Un blogger de a pie, opina...



Muchas veces he dicho que me gustaría escribir bien, con talento, y a pesar de que se que no lo tengo, escribo por muchas razones, admiro mucho a la gente que escribe bien, como Larisa por ejemplo, podría citar a mucha mas gente, blogger me refiero, pero la menciono a ella porque acaba de escribir esta entrada que no tiene desperdicio y que ha inspirado la mía, pero claro, lo que hace ella es talentoso en extremo, nada que ver con esta entrada mía, sabe escribir muy bien, con personalidad y estilo propios, les recomiendo que la lean, a mi sinceramente, me ha encantado. Sus entradas, todas, como mínimo, entretienen.

Yo escribo esta entrada porque me da la gana, aunque no tenga talento, pero quiero reivindicar el derecho de toda la gente a tener un blog, aunque no sepamos escribir como los ángeles, o demonios, pero bien, (No se si estos escriben, en realidad dudo incluso que existan...jajaja) aunque lo que escribamos sirva para que nos parodien, o nos critiquen, y nos pongan etiquetas burlonas, y no lo digo por Larisa, que también, su entrada es cierto que me ha inspirado, por lo que en lugar de criticarla, se lo tengo que agradecer, lo que yo quiero decir aquí es completamente distinto, incluso hasta opuesto, haber si lo consigo, que esa es otra...jajaja

Ella dice un montón de verdades, lo hace con un humor fino, agudo y excelente, hasta se parodia así misma y lo hace con un puntito de acidez genial, con un pelín de mala leche, seguro que nadie se ofende por su entrada, al menos ella no pretende ofender, está claro que nadie obliga a nadie a leer lo que uno escribe, y yo opino que se debe escribir sin temor a nada, con total libertad, como a uno le de la gana, sin miedo a amenazas o caer mal a la gente, como pueda y dios le de a entender, sin complejos, mejor o peor, no todos tenemos la suerte de ser escritores.

En realidad esto de los blog es para todo el mundo, incluso gente de a pié, como yo, ignorante en esto de los secretos de la escribidera, si quieres, pero que trata de dar su opinión con honestidad, libre y siempre con la verdad por delante, hay bitácoras increíblemente buenas, muy bien escritas, que yo disfruto, otras que quizá no lo sean tanto, pero que también las disfruto de una u otra forma, porque tienen "algo" que me atrae, otras que leo porque me gusta la persona que escribe y los sentimientos que expresa, de lo contrario no las leería, en fin hay toda clase de blog, afortunadamente.

A mi me importa un rábano la cantidad de visitas que tengo, relativamente hablando, claro que las que tengo, las agradezco mucho, y si me importa que quién venga se entretenga, si son muchos, mejor que mejor, y si me dice alguien en un comentario que le ha gustado la entrada, me hace feliz, de hecho, hay cantidad de blog que leo, que sus autores nunca vienen por aquí, pero yo los leo porque me encantan, claro que no voy a negar que si los comentarios son cariñosos me derrito, para que nos vamos a engañar...jajaja

Así que lo que les quería decir amigas y amigos, es que escribamos lo que nos de la gana, sin complejos, sea lo que sea, con tal de no ofender a nadie, no merece la pena pasar un mal rato, uno solo viene a su blog a escribir para entretenerse, porque le gusta, a veces para desahogarse, ¿Porque no? otras para recibir el cariño sencillo y sincero, a veces esta uno en horas bajas, como yo estos días, unas palabras amables, simplemente, sientan genial, y siempre con el interés de conocer las distintas opiniones y vivencias de las diferentes personas que les da la gana de pasar por nuestras casas.

¡Reivindico la libertad de expresión, de sentirse jodido y gritarlo si nos da la gana!
¡Abajo las etiquetas!
Pos eso, ojalá que haya dicho lo que queria...jajaja
Hala, feliz semana !

viernes, 21 de octubre de 2011

jueves, 20 de octubre de 2011

Animaladas existen


¿Y si escribir es, en el libro, hacerse legible para todos e indescifrable para sí mismo?
Maurice Blanchot





Decido dejar de agotarme y me dispongo a escribir. Porque es agotador elegir de entre todas mis cosas cuáles van y cuáles se quedan. Un juego, el paréntesis de nuevo, porque las casas, y las cosas, no se abandonan, no al menos de momento. Y hay fotografías que traspasan la piel, recelosas de un pasado, y cuadernos de notas que arrastran al suelo (ardilla-sentada, jau) releyendo pensamientos de difícil ubicación, escritos por mí, puede ser, pero cuándo y por qué. Y recuerdo, justo ahora, a Wagensberg "A más cómo menos por qué", y entiendo que sí, que lo importante fue el cómo:


Octubre de 2009:


(...) No soy capaz de escribir (...). Pero yo hablaba de la animalada que supone la muerte. Las otras dos animaladas que nos corresponden como humanos que ya quisieran renegar de su biología: el parto y el sexo, vértices del mismo triángulo que nos emparenta con el resto de especies. Triángulo tan poco equilátero, por cierto. Y cuando el vértice de la muerte toca de cerca, precisamente ese, sólo deseas el cobijo de los ojos, esos mismos que ahora parecerían, de mirarte en un espejo, de tener ganas, los de un conejo espantado y deslumbrado. Nadie sabe de la propia muerte pero basta conocer la de los propios. Se acaban las historias, como si el tío Ceferino, del que contaba Juan Rulfo que se las narraba para luego él escribirlas, hubiera acallado sus palabras por siempre y ya no nos permitiera escribir jamás..."

Ese era el cómo, la incapacidad de escribir que daría para todo un libro. Así era, así fue durante un tiempo que pareció demasiado. Y no fue tanto, nunca lo es una vez transcurrido. Nadie puede medir el tiempo, si no es de forma lineal, y eso sería inadecuado en un mundo, una vida, donde nada pareciera suceder cabalmente.

Pero yo sigo rodeada de cachivaches, de elecciones que a veces duelen y otras reparan. Y entre unas y otras transcurre la tarde ¿a qué carta quedarse? Y me inclino por quedarme fuera del desamparo. Aunque mis fantasmas, esta tarde, hayan decidido visitarme y me sonrían desde esas fotografías -tan ajena la vida en ellos ahora- y juego a imaginarlos dándome el empujón, tocando mi culo -como acostumbrábamos entre nosotros- con el ánimo puesto en el día a día y un "¿por qué no? ¿quién sabe? hay que vivirlo, nena, y luego ya veremos, ya juzgaremos". Que eso siempre se nos dio bien, cuestión de genes.

Y aquí estoy, daría más de lo que tengo por saber cómo. O no, no lo daría, ahora no. Ellos no están y yo sí, tal vez todo se reduzca a un hecho tan sencillo y perentorio.




Y mi casa patas arriba y mi ánimo lleno de vida. Tan contradictorio, tan natural en él.






miércoles, 19 de octubre de 2011

En tránsito


Llevo puestas las gafas, las de ver el corazón de tu aliento.
Está oscuro ahí adentro.
Será la miopía de mis ansias la que
me ciega y por eso no lo veo…

Camino despacio por las veredas
de tus jornadas en vela,
y exploto durante la noche
tórrida,
asfixiada la calma del negro cielo,
sembrado de ayes y sospechas…

Sobrevuelo, entonces,
por encima de palabras
y lamentos envueltos
en organdí de diseño,
reciclado,
según los nuevos tiempos.
Nada que objetar.
La pasarela acoge mi talle roto,
y viejo…

Oigo las risas,
y el ruido de sus manos
abofeteando mi miedo.
Están ahí.
Son los desleales,
los traidores a mi causa,
renegados de mi
buena suerte.

Reina por un día.
Un instante,
tan sólo uno,
me duró la dicha.






Dibujo: Antonio Texto: Edurne

martes, 18 de octubre de 2011

Madurez


Sentados en la terraza de un bar dos amigos se toman un refrigerio una calurosa tarde de Octubre mientras charlan tranquilamente. Él bebe un Coca Cola mientras lee el periódico. Ella da buena cuenta de una cerveza mientras observa a la gente pasar. Del interior del bar sale música de calidad dudosa de una radio situada cerca de la puerta.
-Realmente tenemos mucho que madurar- dice ella,observando como la camarera atiende a dos nuevos clientes que acaban de llegar.
-¿Uh?- su compañero apenas parece haberse dado cuenta de lo que acababan de decirle, ya que ni siquiera despegó la vista del periódico.
-Que tenemos mucho que madurar- la camarera se va, dejando solos a los dos nuevos clientes, que comienzan a hablar en un tono de voz bastante elevado, algo que a ella le resulta molesto.
-Bueno, vale que hay gente de treinta y pico años que todavía se comporta como adolescentes, pero creo que nosotros ya somos bastante maduritos...- da un trago a su Coca Cola, que comienza a perder el gas, y dirige una mirada de fastidio al interior del bar. Habría preferido una Pepsi, pero no les quedaban.
-No me refiero a ti o a mi, si no a todos nosotros- le echa un rápido vistazo a los titulares de la primera página del periódico, que hablan sobre la crisis y las elecciones, algo de lo que ella comienza a estar muy cansada.
-Aquí sólo estamos nosotros y esos dos que acaban de llegar, nadie más- por primera vez en un buen rato mira a su amiga. Realmente está diciendo cosas muy raras hoy.
-Me has entendido mal. Me refiero a todos nosotros, al ser humano en general. Piénsalo, hasta hace nada no hacíamos más que luchar entre nosotros en guerras, como si fuésemos unos críos peleándonos en el patio del colegio, y ahora nos dedicamos a derrochar como unos preadolescentes que reciben por primera vez paga de sus padres- la camarera vuelve a pasar, pero no le presta atención, quiere saber cuál es la reacción de su colega.
-Bueno, quizás tengas razón, pero a fin de cuentas, eso no es algo que tú ni yo podamos cambiar. Cada persona necesita un tiempo para madurar, y hacerlo demasiado rápido puede ser fatal- cierra el periódico y por primera vez le presta plena atención a la conversación.
-Supongo que tienes razón, aunque los hay que maduran mucho antes que otros de por sí. No sé, supongo que me gustaría que madurásemos rápido- le da un último trago a su cerveza y le pide otra a la camarera aprovechando que está pasando a su lado.- Creo que tenemos mucho potencial, y lo estamos desaprovechando.
-¿Potencial para qué? Te recuerdo que todo tiene una doble cara- para él las cosas se han vuelto muy interesantes, hace ya tiempo que no tenía una conversación así.
-Para el bien, creo... En realidad quiero creer que para el bien. A decir verdad, no estoy segura, y eso en parte me preocupa- la camarera vuelve con su cerveza y unas cuantas aceitunas a modo de tapa.
-Voy al baño un momento y cuando vuelva seguimos hablando de esto- a la vez que dice eso se levanta y se adentra en el bar sin poder evitar poner mala cara por la horrible canción que comenzaba a sonar en la radio.
Publicado por Cristian Estévez Hermida

domingo, 16 de octubre de 2011

Despierto


Hay muy pocas cosas buenas en esta vida…

Cocinar con la música a todo volumen.
Que te soplen suavemente una pestaña molesta que se te ha metido en el ojo.
Dibujar un corazón en la espalda de tu chica.
Que te lo dibujen.
Compartir un chicle de fresa.
Reírse bajo las sábanas.
Sentir frio en los dedos de los pies, y pensar en cómo estarán los suyos.
Cuando todos los espejos te guiñan un ojo.

Por eso hay que estar muy atento, porque hay muy pocas cosas buenas. Y si encima te las pierdes porque estás encerrado en ti mismo o adormecido en tu propia vida. Entonces, te estarás perdiendo todo lo importante. La parte positiva de la vida. Lo que la hace feliz. Interesante. Lo que le da sentido a todo lo demás. Lo que hará que de tanto en tanto merezca la pena echar la vista atrás y recordar. Recordar que mereció la pena. Que la sigue mereciendo…

Puede que a veces sea necesario bucear en tus propios recuerdos para desear volver a vivirlos. Para querer volver a estar despierto. Atento. Para, así, procurar no perderte nada.

jueves, 13 de octubre de 2011

Díselo con flores






El proceso de divorcio estaba resultando especialmente engorroso. Su marido, a pesar de ser quien lo solicitó, se empeñaba en poner trabas a cada trámite, como queriendo hacerle la vida imposible también en el último episodio de su relación.

Susana estaba desesperada con esta situación. Tanto, que cada vez que meditaba sobre ello su mente saltaba de un pensamiento a otro, pero terminaba siempre recordando a la misma persona: uno de sus primeros pacientes.

Era Vicente, el Popeye, un individuo con un extenso prontuario policial que llegó con múltiples heridas de arma blanca al hospital en el que ella inició su carrera como cirujana. Parecía condenado a una muerte segura, pero la destreza de Susana, tal vez algo de suerte y, sin duda, la fuerza de él se confabularon para salvarle la vida.

Ésa fue la primera cirugía que realizó con dos policías custodiando la puerta del quirófano. Vicente también estaba vigilado por dos agentes cuando recibió el alta y quiso saludar a Susana antes de abandonar el hospital e ingresar en prisión. Llegó con un ramo de flores.

- Doctorsita, quería agradecerle por salvarme la vida.
- Vaya, no sé qué decir. Me sorprendes. No era necesario que comprases flores.
- No, si no las compré. Mi madre tiene una floristería, así que fue fácil. Yo, en realidad, quería darle esto – dijo Vicente entregándole en la mano un trozo mal cortado de una hoja de cuaderno, con un número de teléfono escrito a lápiz.

Susana miró con extrañeza. No entendía qué pretendía Vicente dándole su número y se incomodó un poco pensando que tal vez intentara seducirla.

- Guárdelo, puede necesitarlo. Y si algún día le sobra alguien, llámeme.


miércoles, 12 de octubre de 2011

Un día de cuento


Hoy me levanté dispuesta a reinventar la mañana, la tarde y la noche.
Así que me felicité y decidí que hoy era un buen día para celebrar el día de los cuentos y yo sería parte de uno.
Comencé la mañana con el manual de primeros auxilios y sonreí para comenzar el día.
Más tarde me maquillé poniendo un énfasis especial en los ojos.
Sin ellos, todos sabemos, no hay credibilidad.
Los labios con el carmín rojo, por supuesto.
Y los zapatos de tacón.
Cuando salí de la habitación al reflejar mi imagen frente al espejo, me vi pintada como una puerta pero yo solo quería que se abriera de una maldita vez y me llevara a alguna parte.
Por la tarde me eché de menos a mi.

lunes, 10 de octubre de 2011

Cazador de sueños


¿Quién eres tú, cazador de sueños?
que has logrado resucitar mis emociones
del sepulcro de los recuerdos,
mis alas rotas han regenerado su vuelo
cuando me rozas a través del viento.

En tus redes se tejen mis sueños
cuando volamos juntos en el tiempo,
reviviste mis latidos
ahora soy trueno de furia en el cielo,
tormenta de pasión en el desierto.

He fragmentado tu aroma
que perfuma mis tardes,
lo he guardado en una bóveda
para que nunca me faltes,
para tenerte cerca todo el tiempo.

Si eres tú, mi cazador
ven y atrápame por completo,
sumerge mis suspiros
en la humedad de tu cuerpo
y seré siempre cautiva de tus besos.

sábado, 8 de octubre de 2011

En el fin del mundo


El viento me envuelve en sudor frio;
Agonizante muere el sol tras las montañas.
El rugir del rio en las faldas del precipicio
Y mis cabellos bailan al son del viento.

Espigas cual lagrimas de sequedad nacen del árido suelo;
Desfiladeros, tallados, labrados por los hijos del averno;
Estoy sentado en el fin del mundo.

y un rio de almas a mi diestra desfila
Y el agua se dibuja entre piedras y pedazos de éter
¿Y qué es lo que pienso? , no lo sé
Y me pregunto si sé pensar
¿Quién soy?
Tampoco lo sé.
Y algún día descubriré a quien encerré
en mis entrañas
Podre describir, a ese ser voluble al mar
Oscuro a los demás.

Un ave gris, se ha posado en la quieta rama
Parece querer hablarme.
Una sierpe a dañado la tierra, ¿ves, como sus víctimas bailan en su vientre.

Hoy en el bosque ruje la catarata
Grandes árboles se abrazan
Parecen querer ahogarse con sus ramas,
Cisnes nadan en lava volcánica
La muerte florece
Y todavía sigo sentado en el fin del mundo.


Y espero, pero no se que, ni a quién
El sol desmorona mi piel, el viento sopla el polvo
Con el que Dios me forjo.
Mis brazos, cabellos, mi mirada se las lleva el
Cierzo,
Y todavía sigo aquí sentado en el fin del mundo

Aquí donde los ángeles parecen lanzarse
Al precipicio y romper su cuerpo contra las rocas
Aquí en la profundidad de la neblina
Donde la sombra voraz devora la imaginación
Y todavía sigo aquí, en el fin del mundo, sentado.

miércoles, 5 de octubre de 2011

martes, 4 de octubre de 2011

el dia que dejé de leer El País


El título de la entrada no es mío, lo tomo prestado de un poemario de Jorge Riechmann (El día que dejé de leer El País, 1997)

Dicho esto, el sábado decidí dejar de leer El País. Mi padre tuvo un quiosco, que yo heredé durante tres años, y eso me hizo crecer rodeado de prensa y comics. SuperLópez, El Botones Sacarino y Zipi y Zape eran lecturas habituales en mi infancia. Con la adolescencia y mi toma de conciencia comencé a leer prensa. Nunca me llamó la atención la prensa regional siempre con noticias de robos, políticos mirándose el ombligo y goles que no importaban mucho más allá del pueblo de cada uno. Leía todos, ventajas de tener un quiosco, pero El País se convirtió en referencia, sobre todo después de que Diario 16 desapareciera. También tuve algún flirteo con El Mundo y ABC, por su suplemento cultural, pero no me convencieron. Tanta investigación laberíntica-conspirativa y tanto costumbrismo no iba conmigo. Y así llegó el viernes en que nació El País de las Tentaciones, suplemento de los viernes, de no mucha calidad literaria-cinematográfica-músical, pero con un diseño gráfico más que gratificante para un chaval de provincias, residente lejano del veradero ruido.
Los fines de semana comenzaban con tentaciones, continuaban viajando a Babelia y acababan con la lectura tranquila del suplemento dominical.
Ideológicamente era lo más cercano que estaba de un diario, o mejor dicho, era del que menos lejos estaba. Con el paso de la adolescencia a la madurez abandoné El País de las Tentaciones convencido de su carácter comercial y sabedor de que el diseño gráfico no era lo único importante. El suplemento domincal se me atragantaba con el paso del tiempo. Los artículos comprometidos fueron cambiando por casas de lujo, moda a precios astronómicos y pocas ideas. Dejé que perdieran la partida dos firmas, Almudena Grandes y Javier Marías. La costumbre de comenzar a leer la prensa por el final hacía que el suplemento me interesara hasta la página menos cinco.
Pero quedaba el sábado. Quedaban los desayunos, las apariciones de amig@s del sábado por la mañana en el café donde siempre había alguien, quedaba Babelia y El viajero. Bien dicho, quedaba. Hace dos sábados me obligaron a comprar El País con un suplemento Superficial (S) que no me interesa nada, al precio de 1.50. Un suplemento dedicado a firmas comeciales como YSL, Moschino, artículos referidos a la cosmética de la política (con una foto de mujer, claro) Todo muy chic, todo para un público que nada tiene que ver conmigo, y dicho sea de paso, con ninguna de mis amistades que sé que compran El País, es más, con casi nadie de mis antiguos clientes que me compraban El País los sábados (unos 75)
Pero no es todo, además, me "robaban" El viajero. El suplemento que ha servido de guía a mis viajes de fines de semana, con sus recomendaciones útiles y reales.
Conclusión. Me gasté treinta céntimos más, perdí El viajero, me obligaron a llevarme el suplemento-catálogo de moda de lujo y Babelia ya no es lo que era. Pero, sobre todo, lo que me lleva a dejar de leer El País, es que no lo reconozco, o soy yo el que no me reconozco. No me identífico. No soy tan guay. Le di una segunda oportunidad, pero no ha sido posible. Segundas partes nunca fueron buenas.

No me resisto a terminar esta entrada sin reproducir un poema de Riechmann.

VIEJO
Tengo 42 años y soy obrero del metal.
He perdido mi empleo.
Sé que nunca más encontraré trabajo.

JOVEN
Tengo 42 años y soy concejal de la oposición.
Acaba de empezar para mí
una brillante carrera profesional

Jorge Riechman, El día que dejé de leer El País, 1997
Publicado por prometeo

sábado, 1 de octubre de 2011

Hablan....


Hablan de embarazos psicológicos y, al igual, pueden existir cariños psicológicos, amistades psicológicas, etc.

Uno, cuando quiere, cuando tiene cariño, puede soñar que es correspondido, y ese sueño le puede llevar a pensar que sostiene una relación de amistad con alguien, una relación de cariño.
Pero no tiene por que ser real.
Seguramente el otro jamás sostuvo una relación de cariño; pero en la mismidad del sueño, uno lo tomó como compañero del alma, como amigo.

Pero, llega un día que la realidad se impone y hay que despertar al que sueña.
Es entonces cuando al soñador le queda un gran vacío que ya difícilmente podrá nunca llenar, ni siquiera lo intentará.
Porque un mal despertar hace que uno no quiera dejarse llevar más por el sentimiento.

Sakkarah