martes, 18 de octubre de 2011

Madurez


Sentados en la terraza de un bar dos amigos se toman un refrigerio una calurosa tarde de Octubre mientras charlan tranquilamente. Él bebe un Coca Cola mientras lee el periódico. Ella da buena cuenta de una cerveza mientras observa a la gente pasar. Del interior del bar sale música de calidad dudosa de una radio situada cerca de la puerta.
-Realmente tenemos mucho que madurar- dice ella,observando como la camarera atiende a dos nuevos clientes que acaban de llegar.
-¿Uh?- su compañero apenas parece haberse dado cuenta de lo que acababan de decirle, ya que ni siquiera despegó la vista del periódico.
-Que tenemos mucho que madurar- la camarera se va, dejando solos a los dos nuevos clientes, que comienzan a hablar en un tono de voz bastante elevado, algo que a ella le resulta molesto.
-Bueno, vale que hay gente de treinta y pico años que todavía se comporta como adolescentes, pero creo que nosotros ya somos bastante maduritos...- da un trago a su Coca Cola, que comienza a perder el gas, y dirige una mirada de fastidio al interior del bar. Habría preferido una Pepsi, pero no les quedaban.
-No me refiero a ti o a mi, si no a todos nosotros- le echa un rápido vistazo a los titulares de la primera página del periódico, que hablan sobre la crisis y las elecciones, algo de lo que ella comienza a estar muy cansada.
-Aquí sólo estamos nosotros y esos dos que acaban de llegar, nadie más- por primera vez en un buen rato mira a su amiga. Realmente está diciendo cosas muy raras hoy.
-Me has entendido mal. Me refiero a todos nosotros, al ser humano en general. Piénsalo, hasta hace nada no hacíamos más que luchar entre nosotros en guerras, como si fuésemos unos críos peleándonos en el patio del colegio, y ahora nos dedicamos a derrochar como unos preadolescentes que reciben por primera vez paga de sus padres- la camarera vuelve a pasar, pero no le presta atención, quiere saber cuál es la reacción de su colega.
-Bueno, quizás tengas razón, pero a fin de cuentas, eso no es algo que tú ni yo podamos cambiar. Cada persona necesita un tiempo para madurar, y hacerlo demasiado rápido puede ser fatal- cierra el periódico y por primera vez le presta plena atención a la conversación.
-Supongo que tienes razón, aunque los hay que maduran mucho antes que otros de por sí. No sé, supongo que me gustaría que madurásemos rápido- le da un último trago a su cerveza y le pide otra a la camarera aprovechando que está pasando a su lado.- Creo que tenemos mucho potencial, y lo estamos desaprovechando.
-¿Potencial para qué? Te recuerdo que todo tiene una doble cara- para él las cosas se han vuelto muy interesantes, hace ya tiempo que no tenía una conversación así.
-Para el bien, creo... En realidad quiero creer que para el bien. A decir verdad, no estoy segura, y eso en parte me preocupa- la camarera vuelve con su cerveza y unas cuantas aceitunas a modo de tapa.
-Voy al baño un momento y cuando vuelva seguimos hablando de esto- a la vez que dice eso se levanta y se adentra en el bar sin poder evitar poner mala cara por la horrible canción que comenzaba a sonar en la radio.
Publicado por Cristian Estévez Hermida

2 comentarios:

  1. Es un placer que lo que escribo sea leído, pero que además sea publicado aquí ya es una sensación indescriptible. Muchas gracias, me encanta la imagen, a mi parecer es muy adecuada.
    Un saludo desde el País del agua.

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  2. Paradójicamente, la madurez se adquiere con el paso del tiempo y con las malas experiencias, cuanto más la vida nos golpea, pensamos y actuamos con mayor objetividad y cautela.

    Un cálido abrazo!

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