En el fin del mundo

Agonizante muere el sol tras las montañas.
El rugir del rio en las faldas del precipicio
Y mis cabellos bailan al son del viento.
Espigas cual lagrimas de sequedad nacen del árido suelo;
Desfiladeros, tallados, labrados por los hijos del averno;
Estoy sentado en el fin del mundo.
y un rio de almas a mi diestra desfila
Y el agua se dibuja entre piedras y pedazos de éter
¿Y qué es lo que pienso? , no lo sé
Y me pregunto si sé pensar
¿Quién soy?
Tampoco lo sé.
Y algún día descubriré a quien encerré
en mis entrañas
Podre describir, a ese ser voluble al mar
Oscuro a los demás.
Un ave gris, se ha posado en la quieta rama
Parece querer hablarme.
Una sierpe a dañado la tierra, ¿ves, como sus víctimas bailan en su vientre.
Hoy en el bosque ruje la catarata
Grandes árboles se abrazan
Parecen querer ahogarse con sus ramas,
Cisnes nadan en lava volcánica
La muerte florece
Y todavía sigo sentado en el fin del mundo.
Y espero, pero no se que, ni a quién
El sol desmorona mi piel, el viento sopla el polvo
Con el que Dios me forjo.
Mis brazos, cabellos, mi mirada se las lleva el
Cierzo,
Y todavía sigo aquí sentado en el fin del mundo
Aquí donde los ángeles parecen lanzarse
Al precipicio y romper su cuerpo contra las rocas
Aquí en la profundidad de la neblina
Donde la sombra voraz devora la imaginación
Y todavía sigo aquí, en el fin del mundo, sentado.
Me ha encantado la poesía, y acompañada de la foto ¡q fuerza!
ResponderEliminarGracias por el comentario en mi blog y por el link de la imagen de la lluvis ¡es que me encanta! Aunque mi blog sea de cocina, realmente soy una aficionada a la escritura y la fotografía, además de la cocina, jeje.
Un saludo.
Un fin del mundo lleno de intensidad y fuerza. Me gusta la combinación de tus letras.
ResponderEliminarBesos y susurros cálidos