viernes, 30 de diciembre de 2011

LAS COSAS CLARAS..........


Hay hombres que quieren las cosas claras desde un principio, pero que las van queriendo cada vez más espesas cuando ya no es tan al principio.

Me explico.

El día en que Luís y yo nos acostamos por segunda vez (la primera vez no se debería, por delicadeza y por desconocimiento del futuro inmediato, hablar de nada que no sea sexo y deseo) se quedó muy a gusto recordándome las “normas” de aquella relación:

1. Estoy casado.
2. No pienso dejar de estarlo.

Del mismo modo, y sin despecho alguno, también me quedé yo muy a gusto recordándole que:

1. Estoy soltera.
2. Pase lo que pase, seguiré estando soltera.

Bien. Las cosas claras. Así me gusta.

Pero no. No tan claras, Amanda. Joder, no hace falta que me cuentes que te has líado con otro tío. Coño, no des detalles. Coño, no quiero ni imaginar que estás con otros. Joder, vale, no quiero oír hablar nunca más de eso: ya sé que sucede, ya sé que lo haces, pero yo no quiero saberlo.

Vale, jodido, entonces... ¿para qué me dices que quieres las cosas claras entre tú y yo? ¡Vamos a espesarlas! Sí, a mí me gustan también más así.

Pero no quería hoy hablar de Luís, aunque el tema se desbordó hasta el punto que le afectó a él también (o a nosotros).

Hablo de Emilio.

A ver, Emilio: hemos mantenido cuatro o cinco encuentros sexuales en seis meses, hemos salido a cenar dos veces, tomar café tres veces, llamadas por teléfono ocho, sms dos, mails uno. Conversaciones acerca de nosotros, qué sentimos o qué esperamos: cero. Conversaciones acerca de un supuesto compromiso, fidelidad o relación: cero patatero.

Mentirijillas: un par. Me preguntó si tenía novio y le dije que no tenía novio y no tengo novio. Pero tampoco le dije que tengo una relación de amante con un hombre casado. Aunque todo sea dicho, no veo porqué tendría que decírselo. Es decir, tendría que decírselo si él y yo hubiéramos mantenido alguna conversación acerca de nuestra supuesta relación. Pero yo no tengo una supuesta relación con Emilio: yo me acuesto con Emilio de uvas a peras y le sonrío cuando me lo encuentro, poco más.

Me estoy liando.

Amanda, céntrate, se supone que tienes que contar qué pasó ayer.

Bien. Ocho de la tarde. Emilio llama. “¿te apetece salir a cenar hoy?”. Respuesta clara y directa. “no, hoy no puedo. Y durante esta semana tampoco. Pero la que viene quizás sí”. Contra respuesta. “Bueno, vale. No pasa nada. Ya nos llamamos la semana que viene”. Respuesta a la contra respuesta: “Eso espero. Un besazo.”

Diez de la noche. Luís está en mi ciudad. Me llama. Paso a recogerle. Nos tomamos un par de copas, nos besamos, nos morimos de ganas de follar, nos vamos a casa, follamos.

Dos de la mañana. Llamada de Emilio. Luís a mi lado fumando. Me encierro en el lavabo para poder contestar. “¿Qué te pasa, Emilio?”
- Estoy en tu casa. Veo el coche. Quiero verte. Tengo muchas ganas de verte. Déjame subir.
- Emilio, ¿te has vuelto loco?
- No, anda, Amanda, déjame... venga. Guapa. Tienes que estar preciosa en pijama.
- Ays, no seas bobo, anda, qué tonto...
- Anda guapa, preciosa.
- Ays...
- Ays...
- Joder, qué de tonterías a estas horas.. Escucha, corazón, que no estoy sola hoy. Pero tú no te preocupes, que la semana que viene nos vamos tú y yo de copas y nos damos un buen homenaje... ya lo verás!
- ¿Cómo que no estás sola?
- Emilio, que no estoy sola. Y si sigo hablando contigo encerrada en el lavabo me van a preguntar que con quién hablo a estas horas y de qué.
- Pero... ¿tú tienes novio?
- No no no.
- Pues no entiendo nada.
- Pues mañana será otro día y quizás lo entiendas.
- Pues eres un poco guarra, perdona que te lo diga.
- Pues no, yo lo que soy es muy guarra, y de tan guarra que soy te voy a enviar a la mierda ahora mismo, fíjate.
- Vaya cabrona.
- Gilipollas.

Clonk!

Me vuelvo a los brazos de mi amor.

- ¿Quién era?
- No jodamos.
- Bueno, perdona, no quería molestar.
- Pues entonces ven aquí a darme besitos, mi vida.
- Ya... y ¿por qué no te los da el del teléfono?
- Y ¿a ti que te pasa ahora?
- Nada, tienes razón, qué tontería. Ven aquí, princesita, que te voy a dar todos los besos que me queden en stock.

Creo que ayer entendí la teoría de las cosas claras y la sinceridad y todo ese rollo que muchos hombres llevan como bandera en sus relaciones sociales: tú dime la verdad siempre y cuando estés haciendo lo que yo quiero que hagas. Si haces otras cosas, esas que no me gustan, miénteme.

Luís ya no pregunta. Luís prefiere no saber.

Vivimos en esa mentirijilla flotante.

Pero visto lo mal que le sentó a Emilio que yo fuera coherente con el estilo de vida que he elegido, sin duda prefiero vivir con las “sin preguntas” de Luís.

Amanda
http://blogs.ya.com/laamanteamada/200606.htm

martes, 27 de diciembre de 2011

CAÍDA Y VISITA A TRAUMA


Luís y yo estamos en crisis. En pleno mes de agosto resulta un tanto insoportable ser La Amante, sobre todo cuando sabes que se ha ido de viaje con su mujer y los dos chavales a Cartagena de Indias. Imagino que entre visita y visita, playa y cóctel, cenita y desayuno continental, Luís tiene tiempo de contentar a su mujer en la cama, compartir con ella confidencias y hasta afianzar su matrimonio.

Yo me he quedado en mi ciudad que, por cierto, no es la misma que la suya. Decidí tomar mis vacaciones en septiembre, para poder huir de las depresiones post-verano con las que se inunda la planta 2ª del hospital, esa que en el letrero de la entrada indica que es la "unidad de psiquiatría y psicología clínica".

Así que mientras yo estoy aquí construyendo pajaritas de papel a falta de pacientes por tratar (no sé por qué todos parecen muy sanos en esta época del año), me reconcomen los pensamientos de Luís y su mujercita jugando a las casitas.

En venganza por mi desasosiego, hace seis días me acosté con el nuevo médico de la Unidad de Traumatología. Tiene 42 años, está bueno a rabiar, se acaba de divorciar y no ha dejado de lanzarme miraditas desde que entró hace unos tres meses.

Los cuernos por despecho son, en mi caso, los más absurdos. Por nada del mundo haría algo que pudiera hacer sospechar a mi amor respecto a mi infidelidad. Es decir: no me sirven para nada. Él nunca sabrá que me acosté con el médico y no estoy muy convencida de que mi despecho sea menor por haberlo hecho.

El caso es que Emilio, el traumatólogo, me invitó a cenar hace dos semanas con la excusa de ser nuevo en el hospital y tener la necesidad de relacionarse un poco con sus compañeros.

La cena salió bien. Nos morreamos a la salida del restaurante y me hice un poco la difícil:

- No, Emilio, todavía no.

Y Emilio que de tonto no tiene ni un pelo (de hecho, es calvo) ya sabía que le estaba dando la pista para invitarme de nuevo.

El caso es que me emocioné un pelín estos días encontrándomelo cada dos por tres en la cafetería. Quizás sí pueda tener una relación normal, vivir en pareja, tener otro hijo. Quizás sí exista el hombre perfecto. Quizás sí sea Emilio. Quizás, quizás... Hay, Amanda, deja de soñar...

Segunda cita. Sigo sin saber nada de Luís. Emilio me lleva a un restaurante caro-carísimo y me sirve vino cada vez que descubre mi copa a medias. Me embolingo exageradamente y nos tomamos un par de vodkas con naranjas antes de que me tome la mano y me diga que le gusto.

Me acompaña a casa y me pregunta si tomamos la última copa. No tengo copas pero sí, pasa, Emilio.

Y ¡ala venganza! Dos veces me vengué. Una rapidita y la otra mucho más lenta. Le grito ¡EmiliooooooooooooooHHHHHH! y nos fumamos un cigarrillo para redondearlo. Emilio se va a las tres de la mañana y me dice que unas horas más tarde tiene que tomar un avión e irse a un congreso en Murcia.

Creo que volvió hace cuatro días, pero no he vuelto a saber de él. Imagino que ya ha conocido bastante a sus nuevos compañeros. Así que ayer, cuando Luís me llamó, yo estaba medio mosca por la revancha que no me sirvió de nada y tuvimos una conversación subidita de tono acerca de nosotros y del famoso "no hay futuro".

Hoy me ha vuelto a llamar. Me dice que se siente culpable porque no puede darme lo que yo merezco, porque no está a mi lado cuando le necesito. Le digo que si quiere que lo dejemos y me líe con el nuevo médico de Trauma. Me dice que ni de coña. Nos reímos después de llorar un poco. Le digo que le quiero y pienso seguir amándole y queriéndole aunque se folle a su mujer. Me dice que él lo que quiere es follar conmigo. No sé, lo tenemos difícil, estando tú en Cartagena de Indias y yo aquí. Otra vez jaja.

No sé por qué Luís se siente culpable de mi amor por él. Cuando él y yo nos acostamos la primera vez, me llamó a las nueve de la mañana, dos horas después de despedirnos. Y hasta entonces nadie había hecho algo así conmigo. Y nadie lo ha vuelto a hacer. A veces pienso que estoy tan enomarada porque nadie me ha querido como él.

Sí, pasamos nuestras crisis. Pero en cada una de ellas, siento que hago lo correcto. Que enamorarse de un hombre casado no es malo, ni inútil, ni una fantasía. Quizás porque yo no me enamoré de un hombre casado. Me enamoré de Luís.
Amanda
http://blogs.ya.com/laamanteamada/200606.htm

viernes, 23 de diciembre de 2011

la noticia


En general, cuando nos comunican una mala noticia que afecta a nuestra salud o a la de nuestros seres queridos, la primera reacción puede ser de incredulidad y la segunda de acojone total. Posterior 0 simultaneante sentimos como nos falta el aire, aumenta el ritmo cardiaco y las piernas fallan. Falla todo, incluso la propia consciencia. Luego se crea una pelota en la cabeza con sensaciones, emociones, miedos, angustias que nos puede llevar a la locura, a la depresión, y a la negación de la misma realidad para evitar afrontarla. A mi me ha pasado y por eso quiero contarlo. En el día a día.

Tengo 45 años, bien vividos, bebidos, fumados, y disfrutados hasta donde he podido y las leyes éticas y morales me lo han permitido. Las otras leyes siempre las he trasgredido, pero sin molestar a nadie. Hace unos días me diagnosticaron Cáncer. Pero no uno de esos supuestamente relacionados con lo que podríamos denominar prácticas de riesgo, si no uno de los que afectan sólo a unos cuantos elegidos y cuyo origen nada tiene que ver, según los expertos, con el estilo de vida, ni con el tabaco, el alcohol, el vicio, el rock , las hamburguesas o el ron. Eso quiere decir que, “ta tocao macho” y a chuparla, campeón.

Pues a chuparla voy. Empieza ahora una lucha, una pelea, cuyos resultado desconozco. Aunque las quinielas, según los que entienden, me son favorables. Y que por mi estimado pellejo, así espero. En estos días inicio el peregrinaje hospitalario que todos tenemos que realizar, por lo menos, una vez en la vida. Como visitar La Meca, para otros. Se trata de un pulular diario por consultas médicas, quirófanos, salas de espera, sesiones y especialistas que te anula como persona y te conforma como un número de historia clínica, pero sin foto. Y lo voy a contar. La experiencia hospitalaria, la evolución y todo lo relacionado con el tratamiento y la enfermedad. Pero también contaré cómo se ven las cosas desde aquí, desde la trinchera de los jodidos: la crisis, el desempleo, la economía y las decisiones que toman a diario los pájaros que nos gobiernan se pueden ver desde distintos ángulos y con distintos enfoques. Sí, estoy jodido, pero también tengo razones para estar contento. Esta terapia me puede gustar….

Salud

Juan Pérez
http://granadablogs.com/topicodecancer/2011/12/19/la-noticia/

jueves, 22 de diciembre de 2011

la Amante.


Salí del hospital a las siete de la tarde y me di cuenta de que había olvidado mi paraguas y estaba lloviendo a mares.

No quise volver sobre mis pasos, estaba cansada y había dejado el coche en el taller para su revisión habitual, así que enfilé la calle principal en dirección al metro, saltando de portería en portería para no mojarme demasiado.

Tengo uno de esos cabellos indefinidos, ni liso ni rizado, que con la humedad se torna en una especie de ondulación sin forma alguna, y pretendía llegar hasta la estación con el cabello lo más liso posible.

En realidad, sólo estaba pensando en eso, en mi pelo, y en las pocas posibilidades que tenía de llegar con él en condiciones hasta casa y ni siquiera me acordaba ya de la última visita que había hecho. Si alguien me hubiera preguntado acerca de ésta, posiblemente hubiera tenido que esforzarme en recordarla.

Entonces sonó mi móvil, y lo cogí medio cabreada, no era fácil ocuparse del pelo, de no mojarse y sacar el móvil y contestar. Pero vi que era él y me hizo ilusión, pensé que iba a contarle mis problemas con la lluvia y contesté como siempre le contestaba: “holaaaaaa”. Así, estirando la “a” mucho rato, como si quisiera transmitirle la felicidad que me provocaba cada una de sus llamadas y que, desde hacía meses, era diarias.

Pero no me dejó acabar con esa palabra, empezó a hablar y dijo: “lo siento, Amanda, pero he estado pensando en ello, y yo ya no te quiero. Y lo que quiero es dejarlo.”

No dije nada. Creo que ni siquiera me despedí de él. Colgué el teléfono y seguí saltando de portería en portería, y entonces me acordé de la última visita que había sido con Juan, un paciente de 50 años con una depresión mayor que llevaba arrastrando desde hacía dos años. Pensé que tenía que hablar con José Antonio y pedirle que le subiera la medicación porque no estaba mejorando nada y había verbalizado en tres ocasiones que la vida no merecía la pena.

Luego llegué hasta el metro y me senté a esperar y seguí pensando en Juan y su problema y en qué tipo de pautas podríamos hacer para la siguiente semana y así se me pasaron los minutos y luego fueron horas, hasta que se hizo de noche y me metí junto a Lili en la cama y entonces me di cuenta de que él me había dicho que ya no me quería.

Empecé a llorar como no lo había hecho nunca, desconsolada junto a Lili dormida y seguí llorando durante dos años.

Todos los días de mi vida durante dos años me desperté pensando en que él ya no me quería y llorando, lloré tanto que pensé que no volvería a reírme jamás, que todo en mí era llanto y todo porque él ya no me quería.

Me llamé imbécil, gilipollas, idiota y me odié, me odié hasta desear estar muerta, porque había perdido lo único que había amado de verdad y ni siquiera supe porqué, me pasé dos años preguntándome por qué, y no encontré una respuesta, sólo lloraba.

Me despidieron del hospital porque no iba a consulta, me saltaba las guardias y apagaba mi teléfono por las noches.

Me quedé sin trabajo y llorando.

Me daba igual.

Cuando dos años más tarde, una mañana, José Antonio me llamó para pedirme que volviera, que la que había sido mi sustituta se había marchado a otra ciudad y necesitaban que yo volviera, me presenté en el despacho de mi jefe llorando.

Me dijo que tenía una depresión y que podía hacer para ayudarme y entonces le dije:

- Sólo quiero saber por qué me dejó de querer.

Entonces él me dijo que nadie deja de querer de la noche a la mañana a quien ha sido el amor de su vida, y que las frases como esa, cuando no tienen un motivo, ni parten de una base, ni hay nada que las provoque, no son más que huidas hacia delante, que Enrique tenía otra vida que había elegido vivir sin mí, y eso no tenía nada que ver con el amor.

La última vez que vi a Enrique fue hace dos años, cuatro años más tarde de que él hiciera aquella llamada.

Yo había recuperado mi trabajo, mi vida, mis ilusiones. Estaba enamorada de un hombre maravilloso que me adoraba y que, casado o no, era quien me protegía todos los días.

Me acerqué a Enrique, estábamos en un bar y apareció él y hacía tanto tiempo que no le veía y había tantas conversaciones que no habíamos tenido que ni siquiera le dije “hola”.

Sólo le pregunté lo mismo que, años atrás, había preguntado a José Antonio y me había estado preguntando a mí misma.

- Sólo quiero saber por qué me dejaste de querer.

Entonces Enrique me acarició el cabello y me miró a los ojos y a lo lejos vi a su novia mirándome con mucho celo y mucha rabia, pero él no se detuvo, siguió acariciándome y mirándome a los ojos y dijo:

- Yo nunca te he dejado de querer, Amanda, mi amor.
- Eso me dijo José Antonio.
- Es buen psiquiatra, el jodido.
- Y un buen jefe.
- Y tú tienes mucha suerte, preciosa.
- Y tú tienes un paquetorro muy sexy bajo los vaqueros, pero tu novia me está mirando con cara de odio y creo que me va a asesinar.

Y nos reímos.

El día que me reí por primera vez con Enrique después del poderoso proceso de duelo que supuso su pérdida, entendí que estaba curada.

Y sobre entendí que nunca más volveré a enfermar de amor.

Y por eso soy, y seré, para siempre, la Amante.
http://blogs.ya.com/laamanteamada/200606.htm

martes, 20 de diciembre de 2011

Relicario


Extraño tanta gente que no puedo contarlos,
visité sus pasos, hice sus recorridos donde quedaron
sus vidas suspendidas, donde habitaron con sus alegrías y sus lágrimas, sin embargo la soledad era la misma.
Traté de suplir tanta ausencia con ingeniosos pasatiempos,
pero aquí estoy, entre la pena de no verlos y la alegría de gozar hoy de su recuerdo
primoroso que he guardado en una pequeña caja. Cuando la abro me invaden sus perfumes, sus sueños, caricias ásperas pero tibias, miradas pensativas y lejanas y ese río de enseñanzas incomprendidas.
Estos son devaneos o tal vez el paso del tiempo se encarga de guardar en esa pequeña caja uno tras otros los recuerdos de personas que vivieron en el presente de un mundo lejano.
Será el balance de este año que se despide casi sin darnos cuenta.
Publicado por Roxana
http://palabra-del-interior.blogspot.com/

sábado, 17 de diciembre de 2011

Haiku del adiós

imagen de ana cecilia, montevideo(uruguay)
adiós, otoño
el invierno nos enfríe
que te vaya bien

© Angel, 2011


viernes, 16 de diciembre de 2011

Vacaciones.

Una vez más, después de un cansino peregrinaje visitando todas las agencias de viajes de los alrededores, vuelvo a quedarme otro año más sin vacaciones. 
Y no porque mis gustos sean demasiado exigentes, prácticamente me da igual el destino y el dinero no es ningún problema, pero en cuanto les expongo mi única condición a los agentes que me atienden, se me quedan mirando fijamente a los ojos sin saber muy bien que contestar, para a continuación haciendo uso de toda su diplomacia invitarme de inmediato a salir de su oficina. 
La verdad es que tampoco es para tanto, mi única petición es bien sencilla, sólo pido un lugar donde pueda darme unas largas vacaciones de mi mismo.

acróbata





http://tsacrobata.blogspot.com/

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Reacción en cadena


No es un dragón que escupe hielo, es el aire acondicionado.
Es el agua lista para mi te de vainilla, no el chillido de pájaros rapiña.
Y ellos
no son hienas.
Cuando mi cuerpo se pone filoso como los bordes de la luna llena
y quienes me rodean miran comatosos cuánto necesito un abrazo,
eso que bulle en mis venas no es soda
pero enfría.
Corina
http://unangelparamisoledad.blogspot.com/

lunes, 12 de diciembre de 2011

Try (just a little bit harder)


Sobre el papel sé reconocerlo, sé expresarlo. La felicidad no es más que adaptarse a las circunstancias, por adversas que sean. No ya conformarte si te vienen mal dadas, sino saber darles la vuelta. Ver la botella medio llena. No lamentar lo que no fue porque probablemente nunca pudo haber sido. Sacar alguna lectura, no siempre evidente, de los errores del pasado, aunque sin mirar atrás; no vaya a convertirme en estatua de sal y muchas veces, las más, sea inevitable repetirlos. Saber cambiar de dirección y velocidad, cruzar la calle y si es necesario no esperar a que cambie el semáforo o subirse a un tren, aunque éste ya esté en marcha. Tener siempre a punto aguja e hilo para remendar un corazón y un alma que se escudan en estar hechos jirones y no tener remedio. El laberinto siempre tiene una salida, sólo se trata de errar y rectificar el suficiente número de veces hasta encontrarla.
Daeddalus
http://daeddalus.blogspot.com/2011/12/try-just-little-bit-harder.html

domingo, 11 de diciembre de 2011

Luz negra

 Técnica mixta, 92 x 65  Luz negra de José Orus

Una luz negra me recorre mi piel, me paraliza el cuerpo, mi mente me dice que me mueva pero mi alma domina a la parte que tengo terrenal y no le deja. Desde mi creación, algo así no me había pasado nunca. Nunca pregunté, nunca dudé... y ahora?. Es rara la sensación de velocidad que noto en mis venas, creo que mi sangre es roja, ahora es como la lava de aquellos volcanes que despues de miles de años sin actividad, un día deciden ser libres de nuevo. Todo va cambiando conforme la oscuridad cubre mis torso desnudo, sudorosa, tembloroso, que me deparará la eternidad ahora. Suenan unas campanas a lo lejos, me queman los tímpanos, la piel se me desgarra. No soporto ese ruido infernal. Espero que dure poco o no lo resistiré. ¿Dios Santo porqué yo? Y la oscuridad se pega en mi cada vez más, parece que con ella unos sentimientos mueren y otros van plantandose en mi ser, un ser que muta, un ser que evoluciona. ¿Cual será mi fin?. ¿Tanto he pecado para tan castigo? "Pensaste" Solo pregunté!, si mis plumas blancas siempre respeté, los caminos inescrutables jamás dudé, los crímenes en tu nombre jamás rechacé. "Pensaste y preguntaste"
Ahora estoy en un amanecer que jamás había visto, es rojo intenso como la sangre de los mortales que exterminamos en nombre tuyo, me parece que esa luz negra me está absorviendo del todo. Mi plumaje blanco y dulce ya no existe. Mi piel desnuda, musculosa y granate flota en medio de la sangre de los mortales. "¿Que haces por aquí?, ¿te has perdido?". Creo que me han empujado un poco y en el descenso he tomado un camino que creía equivocado, tan solo por preguntar: Porqué, se me ha condenado a estar junto a la luz negra. "Por que te sientes libre". Tu me respondes?, me parece que el traje que llevo ahora me va ha llenar más como ser libre. "Aquí no hay caminos que no llevan a nada, aquí no hay fe que tape preguntas, aquí todo es más fácil, si dudas preguntas, si no estás de acuerdo lo dices, si piensas...luego existes, por eso estamos condenados a vagar por la luz negra toda la eternidad". Gracias ooh Dios todo poderoso por esta condenación, hay más luz en mi oscuridad y en mi muerte, que en tus promesas de salvación que no existen, sigue condenando a los mortales a la condenación terrenal, solo así llegarán a ser libres algún día y podrán escoger la luz negra sobre sus almas.
PUBLICADO POR JUANJO
http://wwwhistoriasdejj.blogspot.com/

jueves, 8 de diciembre de 2011

Sonreír






Me encanta sonreír,
sentir el sol por las mañanas,
los abrazos pequeños
los grandes besos



Me encanta sonreír
al mirarte
al encontrarte de nuevo
al darte un beso
al meterme entre tus brazos

Me encanta sonreír...
sentir la alegría de algo que nace en mi
la calma de un corazón en paz
la energía que se genera desde lo profundo de mi ser

Me encanta sonreír...
no importa si a veces parece no haber motivos
esta facilidad de sonreír es la parte de mi que amo
y estoy recuperando en mi nueva vida.

Simplemente, me encanta sonreir



*Fotografía: http://eljuniverso.blogspot.com
Publicado por Sara
http://desnudayenlooscuro.blogspot.com/

jueves, 1 de diciembre de 2011

lunes, 28 de noviembre de 2011

Esto es la Globalización!!!!!!!!


Pregunta: ¿Cual es la definición más correcta de Globalización?
Respuesta: La muerte de la Princesa Diana
Pregunta: ¿por qué?
Respuesta: Una princesa inglesa con su enamorado egipcio,
tiene un accidente en un túnel francés,
dentro de un coche alemán,
con motor holandés,
conducido por un belga
borracho de whisky escocés,
que era perseguido por paparazzis italianos
en motos japonesas.
La princesa fue tratada por un médico Austriaco
que usó medicamentos suizos.
Ahora estas leyendo este post escrito por un español
usando tecnología americana (Bill Gates)
con programas (software) instalados de empresas europeas, y australianas,
desarrollados en India
y lo estás leyendo en un PC
con chips hechos en Taiwan
con un monitor Coreano
montado por trabajadores de Bangla Desh
en una fabrica de Singapur,
transportados en camiones rusos
conducidos por tailandeses,
robados por indonesios,
descargados en los muelles por bolivianos,
reempaquetados por mexicanos,
vendidos por judíos
a través de una conexión paraguaya.
Esto es la Globalización!!!!!!!!

No te preocupes, dentro de 5 años
la globalización desaparecerá,
todo será "made in China".
Entonces hablaremos de la chinalización.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Si no


Cuando nadie te llama por teléfono
ni te escriben e-mails ni ese-eme-eses
y hay cero amigos en tu Facebook.
Cuando haces twit y nadie te responde
ni comentan tu blog ni hagas lo que hagas
contestan en tu grupo de yahoo.
Cuando en chats de formato virtual
tu nick no consta o nadie le hace caso
y en las compras on-line nunca estás tú
Cuando en los foros donde escriben todos
solo tus temas van quedando viejos
cual si te hicieran magia de vudú.
Cuando al intercambiar con el emule
tú lo das todo y no puedes bajarte
ni el más triste y ridículo e-book.
Si te pasa todo esto, amigo mío,
olvida el Internet, toca la vida.
Piensa en buen vino si te hablan de Menú.
posted by manolotel

miércoles, 23 de noviembre de 2011

20 de Noviembre


Francia, 20 de Noviembre 1.975

Aunque era muy cría cuando ocurrió, recuerdo, como si fuera ahora mismo, a mis padres sentados en una esquina de la mesa de la cocina, pegados a una pequeña radio. Todo estaba en silencio y ellos murmuraban.

Yo estaba en mi habitación pero no dormía, era muy tarde ya, solo la luz que pasaba por debajo de la puerta me decía que estaban allí.
Es evidente que la noticia debía ser importante y que la estaban esperando de un momento a otro.
Nunca se habló de ese señor en casa, al menos no delante de mí, así que yo no entendía en ese momento el porqué de tanto interés. Después de todo a nosotros no nos afectaba en nada. No vivíamos en España.

Por fin a las dos y media de la madrugada, en una emisora francesa (por supuesto), dieron la noticia. "Franco est mort".
Mi padre subió un poco más el volumen a la radio. Yo, con mucho cuidado abrí una rendija de mi puerta para ver mejor lo que pasaba. Y lo primero que le oí decir fue:

- Después de tanto esperarlo, ahora no siento nada. Pero seguro que hoy será un día muy grande para todos los que han tenido que salir de España a la fuerza. (que no fue el caso de mi padre).

No habían pasado ni cinco minutos, cuando llamaron a la puerta. Eran los vecinos que vivían enfrente de casa, al otro lado de la carretera. Un matrimonio mayor, los dos eran maestros españoles, de Gandía (Valencia). Después supe que eran exiliados por culpa de la dictadura del señor Franco.
Estaban llorando, sí. Se abrazaron a mis padres, muy emocionados, y empezaron a recordar los motivos por los cuales se encontraban en Francia.

Mi madre preparó café. Se sentaron alrededor de la mesa, yo cerré la puerta de mi habitación, me metí en la cama y mirando el hilo de luz que pasaba por debajo de la puerta, me dormí.

.
Publicado por mae
http://gabachita.blogspot.com/2011/11/20-de-noviembre.html

lunes, 21 de noviembre de 2011

Gulliver en el país de mi bañadera



Gulliver salió por el desaguadero de la bañadera; yo ya sabía que vivía ahí, pero nunca lo había visto, y mucho menos mientras me bañaba. Atrevido.

Salió por el desaguadero, decía, y caminó hacia mí. Me dijo algo pero -lógico- no lo escuché. Entonces se subió a mi pie y comenzó a trepar por mi pierna. Resultó hábil como alpinista, quién lo hubiera dicho. Me incliné un poco, y así los rollos de mi abdomen le sirvieron como escalones; luego se aferró a mi pezón y allí quedó colgando. Se impulsó con elasticidad, sin embargo, y caminó por mi pecho hasta llegar a mi hombro. Se detuvo, agotado, y apoyó las manos en sus rodillas para recobrar el aliento. Ya recuperado, se acercó a mi oreja y me dijo:
-Por favor, no vuelvas a tirar lavandina en el desaguadero.
Ah, era eso.
-Perdón -contesté, desilusionada.
Gulliver emprendió el lento descenso, pero yo lo agarré por la cintura y lo puse con brusquedad en el suelo.

Un romántico, Gulliver. Un romántico.

Gilda
http://lavidaesroja.wordpress.com/

sábado, 19 de noviembre de 2011

Sabiduría



Sabiduría no es más que profunda penetración
en cada una de  nuestras circunstancias

Aída ( Pluma Roja)

http://plumarojablogspotcom.blogspot.com/

miércoles, 16 de noviembre de 2011

2413 veces... (Micro relato de una locura de amor)







2.413 veces te he amado, te he pensado.
Las he contado una a una y he disfrutado tanto con la primera como con la dos mil cuatrocientas trece.
Me dirás que estoy loco, sí.
Puedes decirmelo 2.413 veces.

Publicado por rombo
http://rombolunatico.blogspot.com/

viernes, 11 de noviembre de 2011

Escalas




(Ornitóptero, 1962, Fernando Zobel)



De tu silencio al mío

todas las distancias se miden

con la yema de los dedos

miércoles, 9 de noviembre de 2011

condenas-cadenas-variation


Ando condenada
constantemente
a ser responsable
de mí
cuando en verdad
me encantaría ser
una eterna irresponsable.

Irresponsable eterna
llevo en verdad
la condena constante
de la responsabilidad.





En verdad constantemente la responsabilidad me condena a irresponsabilizarme.

On ne se refait pas, me dijiste ayer, pero cambiar, se cambia, ya lo creo que se cambia, te contesté (?) Porque no me gustaría volver a ser la misma que fui.
La Zarzamora

lunes, 7 de noviembre de 2011

Timidez


Como tantas veces había hecho de niño, se encerró en su habitación sin cenar y rebuscó entre los cajones un folio en blanco y un bolígrafo. Necesitaba escribir.


“Querida Ana Belén:
He regresado a casa de mis padres para cuidarlos, así que volvemos a ser vecinos. Prometo saludarte cada vez que nos encontremos y preguntarte si…”

Con resignación dobló el papel escrito, extrajo de su pantalón una cartera y lo introdujo en un hueco repleto de pliegos antiguos.

Publicado por Nicolás Jarque

sábado, 5 de noviembre de 2011

Vaciando


Llenó tanto su corazón de emociones que pronto comenzó a agrietarse,
cuando se quiso dar cuenta,
ya no era capaz de retener nada dentro de él.

Publicado por Ojos negros

viernes, 4 de noviembre de 2011

Buscando mi sitio...

No sé que pasa, pero hoy todo se me hace grande. La casa se me cae encima, las ganas de sonreír se han ido sin más y no tengo ni idea de por dónde quiero seguir. Ese personaje que yo misma me creé ahora me está pasando factura, ya no sé dónde empieza el personaje y dónde acaba la persona. Aguantemos estoicamente hasta no poder más. Entonces ya será tarde, ya es tarde, ya no se puede volver atrás. ¿De verdad nada me importa? ¿Es sincera esa sonrisa que cada día hay que ponerle a la vida?

Si esto me lo contara otra persona seguramente sabría encontrar las palabras exactas, el consejo perfecto, la solución idónea, pero no, me pasa a mí, y entonces todo es diferente. Nunca me he sabido aplicar aquello que tantas veces supe decir a los demás, ¿y qué más da? Ahora ya no tiene sentido, todo ha cambiado, nada está en su sitio, ni siquiera yo misma. Por más que lo intento no lo entiendo y, cada vez, se me escapa todo un poco más de las manos. Creo que hace mucho que se me olvidó aquello de dejarme llevar sin más...

Publicado por la chica del autobús

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Libérame...



Déjame respirarte cuando llegue la noche.
Refugiarme en tu ribera.
Quitarme el temblor de las manos vacías.
Burlarme de la mentira de mi propia vida.


Arráncame la memoria de lo malo,
libérame de este circulo en el que me retengo.
Sálvame de los demonios
que no paran de tejer penumbras.


Pero no te demores,
hazlo ya,


con los dientes,
con tus manos,
diciendo sin hablar,
embriagándonos,
con el sonido huérfano de un viejo piano,




o de esa forma que solo tú sabes...






te lo recuerdo?

Publicado por Alma naif

lunes, 31 de octubre de 2011

Despedida comercial





De la oficina del registro hospitalario apareció un sobre color marrón con el nombre y señas de la persona que lo remitía. Como si de una segunda piel se tratase, sin sentimientos que lo conmoviera, manoseó el sobre como cuando se tumbaba sobre la arena después de correr por la orilla. Recordó el escalpelo que vio a lo lejos antes de que el anestesiólogo entrara en acción, controlando sus funciones vitales durante la última intervención. Inició la cuenta atrás diez, nueve y entonces advirtió la imagen de Loki sonreír, maestro del engaño, un estafador entre los dioses, mientras se asentaba en el sueño de un amable baladrón que blasonaba de valiente. Al despertar y a continuación orinar, se alarmó ante la luz que el estor enrollado dejaba pasar tras ver la pureza del cirro en forma de pluma que descubrió en el cielo. Con artimañas entre callejuelas evasivas, buscaba consumir la extraña alteración encontrada como el dolor incesante de la propia vida antes de caer a plomo en el suelo y perder el conocimiento. Noches antes de la operación definitiva se percibió en sueños con un ojo a la funerala dentro de un coche fúnebre seguido de amigos satélites con lágrimas terribles en sus coches de colores. Y con una rapidez imprevista se despidió de todos ellos con un sonrisa mantenida y obligada en la brisa de noviembre. Así había imaginado su despedida, tan hecha y consolidada como la plomada del albañil junto con la sedación consumida que proporciona desconocer el abandono triste de los que le querían.
Publicado por Esilleviana

domingo, 30 de octubre de 2011

Diálogos (des)medidos (IV)


-¿Conoces esa sensación... cuando sales por una boca de Metro por la que no habías salido nunca? Justo antes de emerger miras hacia arriba, y ves el cielo y te gusta porque lo conoces bien, porque sabes que estés donde estés, será el mismo. Y porque eres consciente de que una vez fuera, estás perdido. ¿Sabes de qué sensación te hablo?

- Sí, creo que lo llaman confusión.

-Pues no tienen ni idea porque eso... eso se llama vida.

Publicado por Sally the Ragdol

viernes, 28 de octubre de 2011

Lo que se va


Un llamado me avisó del fín. Palabras que mientras se hacen escuchar, incitan a saber en qué van a terminar. Y se fue de un golpe.
La sensación de vértigo, el mareo que provoca la ensalada de imágenes compartidas y que ahora entiendo su sentido: Los entre dichos, las cervezas, las calles, los trenes, las risas, las marihuanas, las canciones que cantamos, las segundas.
Me dejó la última imagen que tuvimos del uno con el otro. En ese antro, cruzamos la mirada que atravezó a todos los presentes y fue que me sonrió, diciéndome que estaba "todo bien", apesar de las ausencias del paso del tiempo, producto de los distintos senderos. No hubo enojo, pura nostalgia del bardo.
No hubo día en que no estuvieras presente en mi silencio.
Duelo que retuerce.
¿Flaco, sabés cuántas cosas entendí después?
Desde un Enero Lidiando con mis tormentas y claro que fue duro enfrentarme con ese vendaval que no me dejó tranquilo por el resto del año.
Se que te llevaste también el viaje que hicimos, la siesta que dormimos, la rapada que me encargaste, las risas que te saqué.

A Lea. A.

¿Quién iba a decir? mi conciencia retrocede hasta mis primeros pasos y se encuentra con vos, asomándote por la ventana e invitándome a pasar. A jugar.
Nunca imaginé que nuestro juego de ponernos a dibujar para ganarle al aburrimiento infantil iba a ser lo que hoy me construye perfectible. Entonces allá, por el año 93 cantábamos (demostrando los dotes de la memoria) "La rueda mágica", "La Verónica" que después de muchos años volvimos a recordar, pero ya con la voz mas ronca y hasta con barba: Los nenes crecemos.
La infancia es ese "tesoro" de cualquier persona y está compartica con vos: Corridas, intercambio de bicicletas, la pelota que rebotaba sin cesar contra el paredón, vos con la camiseta de River, yo con la de Boca.
Tu habitación fué el escenario donde besé por primera vez a la puerta hacia una nueva etapa.
Una noche te vi después de dos meses aproximadamente, recuerdo que te abrazé fuerte y te confesé que andaba con muchas ganas de verte. Te conté que me había comprado una guitarra eléctrica y me sonreíste, sin dudarlo me propusiste hacer una zapada en tu casa, boludear con las guitarras y tomarnos unos cuentos mates...
¿Quién iba a decir?
que ese abrazo, esa sonrisa, iba a ser el última que nos ibámos a dar.
Dejamos algo pendiente.

jueves, 27 de octubre de 2011

Al que se va.............


Al que se va lo olvidan.
Dímelo a mí, que para olvidar me fui, y el recuerdo me persiguió a todos lados.
Todo para que al volver me enterara que yo, el que recordaba, fui totalmente olvidado.
Ahora soy un ser de otra dimensión, que vive, quiere y respira, que aún siente; pero que siente, lamentando, que fue por completo olvidado.
Los dados están cargados, la soldadura es dura, te lo digo, pero no lo es tanto como el olvido.
Lo digo mal pero es la única manera en que puedo decirlo.
El entierro sin difunto, sin dolor y sin duelo.
La última vela que se apaga, se pierde en el horizonte del mar, al que se va lo olvidan, y eso es algo que no se puede cambiar.

miércoles, 26 de octubre de 2011

El alcalde pillo


El señor Gobernador Civil, muy de mañana gustaba de leer la correspondencia que su secretario, Manolo, le había dejado sobre la mesa y de la que, en ocasiones, dado su bien conocido carácter un tanto burlón, extraía jugosas conclusiones.
--¡Manolo…! Lee lo que dice este tío. No tiene desperdicio.
Manolo, el Secretario, leyó lo que decía la carta:
“Excelentísimo señor Gobernador Civil. Ocurre que, como SE sabrá, en este pueblo solo tenemos una escuela que está atendida por solo una maestra. Pues bien, la Maestra, que es joven y recién casada, ha quedado preñada. Ello supone que, en cualquier momento, tenga que dejar la faena y no pueda dar clases a los niños de este pueblo. Por ello, ruego a su excelencia que me manden una prostituta, para que los niños puedan ser instruídos durante la ausencia de la maestra. Es gracia que espera merecer del recto proceder de V.E., cuya vida guarde Dios muchos años. Fdo. El Alcalde”.
El secretario, confianzudo, sonrió y dijo:
--¡Qué tío mas salao! ¿Qué piensas hacer?
--Lo que debe hacerse en estos casos. Le mandaremos la “prostituta” y, en su momento lo barnizaremos e instruiremos adecuadamente.
Se destino al pueblo en cuestión una maestra en sustitución de la preñada y todo arreglado.
Al cabo de una semanas, el alcalde del pueblo en cuestión, pidió audiencia al señor Gobernador Civil, le fue concedida y esperó en la sala de visitas.
El factótum al serle anunciada la presencia del alcalde cachondo, se levanto de su poltrona y saludando al alcalde con efusión, aseveró:
--Me alegro alcalde que pudiéramos solucionarte el caso de la maestra, pero en otra ocasión cuando tengas que efectuar una petición, busca la palabra adecuada. Debiste decir “sustituta” en vez de prostituta.
El alcalde, entrecerrando los ojos con un gesto de pillería le contestó:
--Ya lo se señor gobernador. Pero si lo hubiera puesto bien, no me hubieran hecho caso.
Esa es la cuestión. A los alcaldes de los pueblos más pequeños ¿Se les hace caso? ¿Se tienen en cuenta sus demandas? ¿Son rentables las concesiones?
En aquellos momentos, cuando lo del relato, la cuestión era de adhesión inquebrantable. Era disciplina de partido único que tan solo se podía obviar con triquiñuelas como la citada.
Ahora puede que sea una cuestión matemática, una cuestión de circunscripciones. Disciplina, si, pero de distinto signo, aunque podrían verse maneras, actitudes no dictatoriales pero si de obediencia al jefe. El culto a la personalidad es demasiado goloso para ser esquinado.
Entonces los Gobernadores, varias veces al año, organizaban unos safaris en los que acompañado de los Delegados Ministeriales y otros cargos, recorrían los pueblos de una comarca para tomar nota de las necesidades y estudiar sus posibilidades. Se dejaban ver. Aunque fueran en equipo, en manada. Y, naturalmente, con merendola.
Ahora lo mismo. Los Delegados, los Subdelegados, los Delegados del Consell, los Directores Generales y demás cargos, es decir todos los que pueden prometer algo, aunque sea poco, cuando viene el buen tiempo, se esparcen por la geografía provincial en grupos no muy grandes y juegan a “Gobernadores civiles”, situándose en un plano superior al de los visitados y sentándose a la mesa para degustar las delicias gastronómicas de cada lugar.
Lo malo del caso es que los pueblos, sobre todo los pequeños están situados excesivamente lejos, y han de salvarse muchas curvas. Es una cuestión muy humana el hecho de que las máximas autoridades de la provincia, de la Comunidad y aún alguna nacional, visiten sus pueblos y sus aldeas, pero que no lo hagan en fiestas, ¡se nota demasiado!
Buenas tardes.

http://blog.castello.es/index.php?blog=1&m=201007

martes, 25 de octubre de 2011

Homero y las caras inexistentes



En una aguda observación nuestro seguidor Piedra dice en su comentario al reciente post de "la muerte": vicio que tenemos de poner cuerpo y cara a algo que no existe.
Aún sin haber leído una sola línea de La Ilíada o La Odisea, no hay bachiller que no sepa dos cosas sobre Homero: que era ciego y que probablemente nunca existió.
Casi nadie repara en lo contradictorio que resulta darle un atributo real -la ceguera- a algo inexistente.
No deja de ser paradójico, en todo caso, que se dude de la existencia individual del fundador de la literatura occidental, la más individualista de todas las culturas.
O quizá este sea el primer atributo de todos los fundadores: la duda.

AUTOR: PITT TRISTÁN

domingo, 23 de octubre de 2011

Improvisadas


No te escucha porque no está concentrada en lo que decís.
Capaz decís cualquier banana o capaz estás en otra frecuencia, otro lugar, otro momento pero acá no.
No te escucha, esa es la cuestión por la que vos estás gritando como un desaforado vestido en pijama, con las luces de la habitación medio bajas, el café frío que tiembla en cada golpe y la notebook encendida que, si tuviera vida, se moriría de ganas de colgarse, tildarse, apagarse.
Y ella como si nada, en parte te considera un chiste y en parte no le importa.
Está vestida para salir, no sabés que es viernes a la noche?
Por qué tomás café si hay tanto whiscola ahí en la calle?, te pregunta.
Y vos, gritos sordos.
Por mi parte, ya no sé cómo decirte.
Seguí buscando mujeres fatales por Facebook y seguí dejándonos a nosotras a un lado; pero no te quejes, después, cuando no te lave más la ropa.

sábado, 22 de octubre de 2011

Un blogger de a pie, opina...



Muchas veces he dicho que me gustaría escribir bien, con talento, y a pesar de que se que no lo tengo, escribo por muchas razones, admiro mucho a la gente que escribe bien, como Larisa por ejemplo, podría citar a mucha mas gente, blogger me refiero, pero la menciono a ella porque acaba de escribir esta entrada que no tiene desperdicio y que ha inspirado la mía, pero claro, lo que hace ella es talentoso en extremo, nada que ver con esta entrada mía, sabe escribir muy bien, con personalidad y estilo propios, les recomiendo que la lean, a mi sinceramente, me ha encantado. Sus entradas, todas, como mínimo, entretienen.

Yo escribo esta entrada porque me da la gana, aunque no tenga talento, pero quiero reivindicar el derecho de toda la gente a tener un blog, aunque no sepamos escribir como los ángeles, o demonios, pero bien, (No se si estos escriben, en realidad dudo incluso que existan...jajaja) aunque lo que escribamos sirva para que nos parodien, o nos critiquen, y nos pongan etiquetas burlonas, y no lo digo por Larisa, que también, su entrada es cierto que me ha inspirado, por lo que en lugar de criticarla, se lo tengo que agradecer, lo que yo quiero decir aquí es completamente distinto, incluso hasta opuesto, haber si lo consigo, que esa es otra...jajaja

Ella dice un montón de verdades, lo hace con un humor fino, agudo y excelente, hasta se parodia así misma y lo hace con un puntito de acidez genial, con un pelín de mala leche, seguro que nadie se ofende por su entrada, al menos ella no pretende ofender, está claro que nadie obliga a nadie a leer lo que uno escribe, y yo opino que se debe escribir sin temor a nada, con total libertad, como a uno le de la gana, sin miedo a amenazas o caer mal a la gente, como pueda y dios le de a entender, sin complejos, mejor o peor, no todos tenemos la suerte de ser escritores.

En realidad esto de los blog es para todo el mundo, incluso gente de a pié, como yo, ignorante en esto de los secretos de la escribidera, si quieres, pero que trata de dar su opinión con honestidad, libre y siempre con la verdad por delante, hay bitácoras increíblemente buenas, muy bien escritas, que yo disfruto, otras que quizá no lo sean tanto, pero que también las disfruto de una u otra forma, porque tienen "algo" que me atrae, otras que leo porque me gusta la persona que escribe y los sentimientos que expresa, de lo contrario no las leería, en fin hay toda clase de blog, afortunadamente.

A mi me importa un rábano la cantidad de visitas que tengo, relativamente hablando, claro que las que tengo, las agradezco mucho, y si me importa que quién venga se entretenga, si son muchos, mejor que mejor, y si me dice alguien en un comentario que le ha gustado la entrada, me hace feliz, de hecho, hay cantidad de blog que leo, que sus autores nunca vienen por aquí, pero yo los leo porque me encantan, claro que no voy a negar que si los comentarios son cariñosos me derrito, para que nos vamos a engañar...jajaja

Así que lo que les quería decir amigas y amigos, es que escribamos lo que nos de la gana, sin complejos, sea lo que sea, con tal de no ofender a nadie, no merece la pena pasar un mal rato, uno solo viene a su blog a escribir para entretenerse, porque le gusta, a veces para desahogarse, ¿Porque no? otras para recibir el cariño sencillo y sincero, a veces esta uno en horas bajas, como yo estos días, unas palabras amables, simplemente, sientan genial, y siempre con el interés de conocer las distintas opiniones y vivencias de las diferentes personas que les da la gana de pasar por nuestras casas.

¡Reivindico la libertad de expresión, de sentirse jodido y gritarlo si nos da la gana!
¡Abajo las etiquetas!
Pos eso, ojalá que haya dicho lo que queria...jajaja
Hala, feliz semana !

viernes, 21 de octubre de 2011

jueves, 20 de octubre de 2011

Animaladas existen


¿Y si escribir es, en el libro, hacerse legible para todos e indescifrable para sí mismo?
Maurice Blanchot





Decido dejar de agotarme y me dispongo a escribir. Porque es agotador elegir de entre todas mis cosas cuáles van y cuáles se quedan. Un juego, el paréntesis de nuevo, porque las casas, y las cosas, no se abandonan, no al menos de momento. Y hay fotografías que traspasan la piel, recelosas de un pasado, y cuadernos de notas que arrastran al suelo (ardilla-sentada, jau) releyendo pensamientos de difícil ubicación, escritos por mí, puede ser, pero cuándo y por qué. Y recuerdo, justo ahora, a Wagensberg "A más cómo menos por qué", y entiendo que sí, que lo importante fue el cómo:


Octubre de 2009:


(...) No soy capaz de escribir (...). Pero yo hablaba de la animalada que supone la muerte. Las otras dos animaladas que nos corresponden como humanos que ya quisieran renegar de su biología: el parto y el sexo, vértices del mismo triángulo que nos emparenta con el resto de especies. Triángulo tan poco equilátero, por cierto. Y cuando el vértice de la muerte toca de cerca, precisamente ese, sólo deseas el cobijo de los ojos, esos mismos que ahora parecerían, de mirarte en un espejo, de tener ganas, los de un conejo espantado y deslumbrado. Nadie sabe de la propia muerte pero basta conocer la de los propios. Se acaban las historias, como si el tío Ceferino, del que contaba Juan Rulfo que se las narraba para luego él escribirlas, hubiera acallado sus palabras por siempre y ya no nos permitiera escribir jamás..."

Ese era el cómo, la incapacidad de escribir que daría para todo un libro. Así era, así fue durante un tiempo que pareció demasiado. Y no fue tanto, nunca lo es una vez transcurrido. Nadie puede medir el tiempo, si no es de forma lineal, y eso sería inadecuado en un mundo, una vida, donde nada pareciera suceder cabalmente.

Pero yo sigo rodeada de cachivaches, de elecciones que a veces duelen y otras reparan. Y entre unas y otras transcurre la tarde ¿a qué carta quedarse? Y me inclino por quedarme fuera del desamparo. Aunque mis fantasmas, esta tarde, hayan decidido visitarme y me sonrían desde esas fotografías -tan ajena la vida en ellos ahora- y juego a imaginarlos dándome el empujón, tocando mi culo -como acostumbrábamos entre nosotros- con el ánimo puesto en el día a día y un "¿por qué no? ¿quién sabe? hay que vivirlo, nena, y luego ya veremos, ya juzgaremos". Que eso siempre se nos dio bien, cuestión de genes.

Y aquí estoy, daría más de lo que tengo por saber cómo. O no, no lo daría, ahora no. Ellos no están y yo sí, tal vez todo se reduzca a un hecho tan sencillo y perentorio.




Y mi casa patas arriba y mi ánimo lleno de vida. Tan contradictorio, tan natural en él.






miércoles, 19 de octubre de 2011

En tránsito


Llevo puestas las gafas, las de ver el corazón de tu aliento.
Está oscuro ahí adentro.
Será la miopía de mis ansias la que
me ciega y por eso no lo veo…

Camino despacio por las veredas
de tus jornadas en vela,
y exploto durante la noche
tórrida,
asfixiada la calma del negro cielo,
sembrado de ayes y sospechas…

Sobrevuelo, entonces,
por encima de palabras
y lamentos envueltos
en organdí de diseño,
reciclado,
según los nuevos tiempos.
Nada que objetar.
La pasarela acoge mi talle roto,
y viejo…

Oigo las risas,
y el ruido de sus manos
abofeteando mi miedo.
Están ahí.
Son los desleales,
los traidores a mi causa,
renegados de mi
buena suerte.

Reina por un día.
Un instante,
tan sólo uno,
me duró la dicha.






Dibujo: Antonio Texto: Edurne

martes, 18 de octubre de 2011

Madurez


Sentados en la terraza de un bar dos amigos se toman un refrigerio una calurosa tarde de Octubre mientras charlan tranquilamente. Él bebe un Coca Cola mientras lee el periódico. Ella da buena cuenta de una cerveza mientras observa a la gente pasar. Del interior del bar sale música de calidad dudosa de una radio situada cerca de la puerta.
-Realmente tenemos mucho que madurar- dice ella,observando como la camarera atiende a dos nuevos clientes que acaban de llegar.
-¿Uh?- su compañero apenas parece haberse dado cuenta de lo que acababan de decirle, ya que ni siquiera despegó la vista del periódico.
-Que tenemos mucho que madurar- la camarera se va, dejando solos a los dos nuevos clientes, que comienzan a hablar en un tono de voz bastante elevado, algo que a ella le resulta molesto.
-Bueno, vale que hay gente de treinta y pico años que todavía se comporta como adolescentes, pero creo que nosotros ya somos bastante maduritos...- da un trago a su Coca Cola, que comienza a perder el gas, y dirige una mirada de fastidio al interior del bar. Habría preferido una Pepsi, pero no les quedaban.
-No me refiero a ti o a mi, si no a todos nosotros- le echa un rápido vistazo a los titulares de la primera página del periódico, que hablan sobre la crisis y las elecciones, algo de lo que ella comienza a estar muy cansada.
-Aquí sólo estamos nosotros y esos dos que acaban de llegar, nadie más- por primera vez en un buen rato mira a su amiga. Realmente está diciendo cosas muy raras hoy.
-Me has entendido mal. Me refiero a todos nosotros, al ser humano en general. Piénsalo, hasta hace nada no hacíamos más que luchar entre nosotros en guerras, como si fuésemos unos críos peleándonos en el patio del colegio, y ahora nos dedicamos a derrochar como unos preadolescentes que reciben por primera vez paga de sus padres- la camarera vuelve a pasar, pero no le presta atención, quiere saber cuál es la reacción de su colega.
-Bueno, quizás tengas razón, pero a fin de cuentas, eso no es algo que tú ni yo podamos cambiar. Cada persona necesita un tiempo para madurar, y hacerlo demasiado rápido puede ser fatal- cierra el periódico y por primera vez le presta plena atención a la conversación.
-Supongo que tienes razón, aunque los hay que maduran mucho antes que otros de por sí. No sé, supongo que me gustaría que madurásemos rápido- le da un último trago a su cerveza y le pide otra a la camarera aprovechando que está pasando a su lado.- Creo que tenemos mucho potencial, y lo estamos desaprovechando.
-¿Potencial para qué? Te recuerdo que todo tiene una doble cara- para él las cosas se han vuelto muy interesantes, hace ya tiempo que no tenía una conversación así.
-Para el bien, creo... En realidad quiero creer que para el bien. A decir verdad, no estoy segura, y eso en parte me preocupa- la camarera vuelve con su cerveza y unas cuantas aceitunas a modo de tapa.
-Voy al baño un momento y cuando vuelva seguimos hablando de esto- a la vez que dice eso se levanta y se adentra en el bar sin poder evitar poner mala cara por la horrible canción que comenzaba a sonar en la radio.
Publicado por Cristian Estévez Hermida

domingo, 16 de octubre de 2011

Despierto


Hay muy pocas cosas buenas en esta vida…

Cocinar con la música a todo volumen.
Que te soplen suavemente una pestaña molesta que se te ha metido en el ojo.
Dibujar un corazón en la espalda de tu chica.
Que te lo dibujen.
Compartir un chicle de fresa.
Reírse bajo las sábanas.
Sentir frio en los dedos de los pies, y pensar en cómo estarán los suyos.
Cuando todos los espejos te guiñan un ojo.

Por eso hay que estar muy atento, porque hay muy pocas cosas buenas. Y si encima te las pierdes porque estás encerrado en ti mismo o adormecido en tu propia vida. Entonces, te estarás perdiendo todo lo importante. La parte positiva de la vida. Lo que la hace feliz. Interesante. Lo que le da sentido a todo lo demás. Lo que hará que de tanto en tanto merezca la pena echar la vista atrás y recordar. Recordar que mereció la pena. Que la sigue mereciendo…

Puede que a veces sea necesario bucear en tus propios recuerdos para desear volver a vivirlos. Para querer volver a estar despierto. Atento. Para, así, procurar no perderte nada.

jueves, 13 de octubre de 2011

Díselo con flores






El proceso de divorcio estaba resultando especialmente engorroso. Su marido, a pesar de ser quien lo solicitó, se empeñaba en poner trabas a cada trámite, como queriendo hacerle la vida imposible también en el último episodio de su relación.

Susana estaba desesperada con esta situación. Tanto, que cada vez que meditaba sobre ello su mente saltaba de un pensamiento a otro, pero terminaba siempre recordando a la misma persona: uno de sus primeros pacientes.

Era Vicente, el Popeye, un individuo con un extenso prontuario policial que llegó con múltiples heridas de arma blanca al hospital en el que ella inició su carrera como cirujana. Parecía condenado a una muerte segura, pero la destreza de Susana, tal vez algo de suerte y, sin duda, la fuerza de él se confabularon para salvarle la vida.

Ésa fue la primera cirugía que realizó con dos policías custodiando la puerta del quirófano. Vicente también estaba vigilado por dos agentes cuando recibió el alta y quiso saludar a Susana antes de abandonar el hospital e ingresar en prisión. Llegó con un ramo de flores.

- Doctorsita, quería agradecerle por salvarme la vida.
- Vaya, no sé qué decir. Me sorprendes. No era necesario que comprases flores.
- No, si no las compré. Mi madre tiene una floristería, así que fue fácil. Yo, en realidad, quería darle esto – dijo Vicente entregándole en la mano un trozo mal cortado de una hoja de cuaderno, con un número de teléfono escrito a lápiz.

Susana miró con extrañeza. No entendía qué pretendía Vicente dándole su número y se incomodó un poco pensando que tal vez intentara seducirla.

- Guárdelo, puede necesitarlo. Y si algún día le sobra alguien, llámeme.