Libérame...

Déjame respirarte cuando llegue la noche.
Refugiarme en tu ribera.
Quitarme el temblor de las manos vacías.
Burlarme de la mentira de mi propia vida.
Arráncame la memoria de lo malo,
libérame de este circulo en el que me retengo.
Sálvame de los demonios
que no paran de tejer penumbras.
Pero no te demores,
hazlo ya,
con los dientes,
con tus manos,
diciendo sin hablar,
embriagándonos,
con el sonido huérfano de un viejo piano,
o de esa forma que solo tú sabes...
te lo recuerdo?
Vengo justo de leer ese poema magnífico y me lo encuentro en este blog que parece nacer como bitácora o cuaderno de..
ResponderEliminarSi todo lo que traes se le parece.. mejor me quedo a comprobarlo.
Un saludo