Timidez

Como tantas veces había hecho de niño, se encerró en su habitación sin cenar y rebuscó entre los cajones un folio en blanco y un bolígrafo. Necesitaba escribir.
“Querida Ana Belén:
He regresado a casa de mis padres para cuidarlos, así que volvemos a ser vecinos. Prometo saludarte cada vez que nos encontremos y preguntarte si…”
Con resignación dobló el papel escrito, extrajo de su pantalón una cartera y lo introdujo en un hueco repleto de pliegos antiguos.
Publicado por Nicolás Jarque
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