domingo, 26 de abril de 2015

UN MUNDO FELIZ


"Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas,
porque los optimistas están encantados con lo que hay."

lunes, 20 de abril de 2015

Otra teoría del caos


Hoy les demostrará que no es ningún cobarde.
Al verle entrar, el domador pierde su látigo y las leonas lo acorralan a zarpazos.
La lanzadora de fuego no da crédito y una bocanada mal escupida abrasa sus cabellos.
Hasta el viejo elefante ha olvidado el baile dejando caer su pata sobre el brillante cuerpo de su cuidadora.
Una tigresa huye por la puerta, abierta por el enano, y se merienda a la primera fila, mientras los payasos gritan entre las risas de los niños.

Al otro lado del mundo, en otro circo, una mariposa ha aleteado a destiempo.
Towanda

sábado, 18 de abril de 2015

El enrolador


(Foto: Marcelo Grande)  

El olor a ozono y salitre penetra en mi nariz mientras la humedad taladra mis huesos. Una espesa niebla cubre los muelles y el viento del norte sacude las maromas de las barcas que, rechinando, resisten los embates del agua.
Es la última noche de octubre. Un precoz y gélido tiempo nos anuncia la llegada del invierno.
Con las manos enfundadas en el tabardo y la gorra calada hasta los ojos, apresuro el paso. Mi destino es la vieja taberna, el oasis etílico y de compadreo y el simulacro de hogar para los que no lo tienen o les queda demasiado lejos. Estará abarrotada, hoy ha sido día de cobro, pero sé que no tendré problemas para reconocerle.

Una bocanada de humo, alcohol y humanidad me saluda al entrar. Me voy hacia una mesa arrinconada del bullicio central. Las risas y los gritos lo inundan todo, como  fondo se oyen cantos nostálgicos al son de un acordeón, todo se mezcla en un armónico caos. Hombres rudos en busca de la compañía, cháchara y, por qué no, un poco de ternura que les ofrecen expertas mujeres con apariencia de sirenas interesadas y al mismo tiempo generosas. Unos y otros, recostados en la barra o en mesas cubren sus necesidades, mientras vacían y llenan sus depósitos con la droga del olvido.
Como es habitual, nadie repara en mi presencia, una vez más soy un privilegiado espectador de la vida. Los actores desfilan ante mí interpretando el guión que en raras ocasiones es elegido voluntariamente.
Ahí está él, tendrá unos 25 años, es corpulento aunque no en exceso y bien parecido, pero los estragos de la mar y el sol han hecho mella en la piel de su rostro y le hacen parecer más viejo.
El tabernero se niega a servirle  más copas y le reclama el pago de lo ya servido. Está muy borracho. Con gesto pueril y fanfarrón saca su abultada cartera del bolsillo trasero. Se nota que acaba de cobrar su último viaje.
(Según he oído comentar, ha tenido mucha suerte, se ha salvado por los pelos del accidente que hace dos días hubo en su barco, en el que murieron varios de sus compañeros).
Al final, con dificultad y a regañadientes, paga la cuenta y sale dando tumbos de la taberna a enfrentarse con la noche y el frío. Va en busca de otro bar.
Dos marineros que han estado pendientes de la escena, salen tras él.
Y como se acerca la hora, yo también me uno a la comitiva.
Los dos hombres caminan más rápido y más seguros que el chico, que tambaleándose avanza y retrocede. Procuro guardar una cierta distancia, no quiero ser descubierto. Pronto le alcanzan, le flanquean, el muchacho les mira sonriente y sorprendido.  Sacan de sus bolsillos sendas hojas que iluminan la calle con su brillo. Entran y salen varias veces del cuerpo, recogen la cartera y con la misma rapidez se pierden entre la bruma nocturna.
Me acerco a la desmadejada figura, que yace en el suelo herida de muerte… Me mira, creo que me reconoce. Su agónica mirada me suplica que le deje, que aún es pronto, que le quedan muchas cosas pendientes por hacer...
Le digo que es imposible. Esta vez, ni él ni yo podemos eludir el destino. Una vez más, debo llevar a cabo la misión encomendada, la de seguir ampliando y renovando la tripulación del universo. Me responde con un gesto comprensivo y se viene conmigo.
Lola Encinas

miércoles, 15 de abril de 2015

Menguante.

 

Embargué mi corazón
                                            por una lágrima robada,
                                            lloré sobre la tumba
                                            de mi proscrita alma,
                                            hasta que me ahogué
                                            con la última marea.

                                           Después de la bajamar,
                                           sólo permanece la media
                                           sonrisa de la impávida luna.
Don Vito Andolina

miércoles, 8 de abril de 2015

Néfele


Entre los mitos griegos, Néfele ( Νεφέλη, de νέφος néfos, ‘nube’) era la diosa de las nubes que aparecía prominentemente en la historia de Hele y Frixo
La nube que creó Zeus  a imagen de Hera  para engañar a Ixion cuando éste intentaba violar a la diosa. Ixión engendró en Néfele a los centauros, que serían ayudados por su propia madre durante su batalla contra Heracles.

Suena Nefeli, una vez más…
Qué débil me siento cuando la escucho
no me resisto, me dejo vencer,
                                                        soñar
Una vez más…todas las que sean necesarias...
sé que mi debilidad 
                                    es mi fortaleza
y soy mis recuerdos , y mi futuro
Comparto, viajeros en el espacio, 
                                                             el tiempo
                                                                               tu tiempo
vibro contigo, cerca, muy cerca, 
                                                          en la distancia



Ludovico Einaudi ya forma parte de mí. Descubrir su música fue descubrirme sacar una parte de mi alma, expresarme con sus sonidos y ésta pieza:  Nefeli, la primera de sus obras que escuché, es de todas, mi preferida
 ¡¡¡¡ ssshhhhhhh….Escucha, siente, sueña… !!!!


ro dolfo

jueves, 2 de abril de 2015

Poeta en Nueva York

Este jueves se cumplen 75 años de la aparición de un poemario decisivo en la historia de la literatura española: ‘Poeta en Nueva York’, un viaje que cambió su
vida, su obra y la del resto

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