jueves, 27 de febrero de 2014

Desperdiciando la vida




El día que me ascendieron, los que hasta aquel momento eran mis iguales, se convirtieron en personas distintas para mí, y yo para ellos. Me desconcertaba ver su recién adquirida sumisión, pues era idéntica a la que yo había profesado con el anterior gerente. Cansado como estaba, como todos, no podía sino pensar en la frustración que debería arrastrar de haber sido otro el elegido para el cargo. Podía sentir esa frustración en sus caras. No tardé en acostumbrarme y en rodearme de los lujos que permitía mi nuevo estatus. Mi mujer debía de ser entonces una de las más felices del mundo. Un buen coche, un buen colegio para la niña, y alguna que otra joya que zarandear frente a los ojos envidiosos de sus amigas.
Tenía el convencimiento de que la vida, por fin, estaba bien, pero me engañaba, y fue gracias a un vagabundo, o lo que yo en un principio consideré un vagabundo, que pude darme cuenta de haber estado desperdiciando mi vida, y ahora soy enteramente feliz, y no puedo evitar, como él, mostrar en mi cara, siempre, una amplia sonrisa.
Saliendo del trabajo me lo encontré sentado en la acera, justo al lado de las escaleras. No acostumbraba a dar limosna, pero saqué unas pocas monedas de mi bolsillo y las extendí hacia él.
—Tome, buen hombre.
Tal vez con sorpresa miró las monedas y me dedicó una sincera sonrisa que mantuvo en la cara mientras, con los ojos cerrados, me decía que no con la cabeza.
—Puede cogerlas, no se preocupe, haga el favor —le dije.
—Agradezco su buena intención pero no tengo ninguna necesidad de sus dinero, es más bien al contrario.
—Me extraña que diga esto alguien en su situación. Puede comprarse un poco de vino, yo no le juzgo, o un té, si lo prefiere.
No había ninguna duda. Era el extremo de la dejadez, sus ropas, su aspecto, su cabello largo y sucio, eran signo a mi entender de persona necesitada. La bolsa de tela que estaba a su lado estaba repleta de remiendos, al igual que su chaqueta. No era mi intención ofender, y desde luego él, muy lejos de eso, me obsequió con otra de sus significativas sonrisas, que la verdad, entonces no podía entender.
—Me gusta el vino, el té, también, pero prefiero no tomarlo antes que hacer uso de su dinero.
—Pues vaya hombre, me sorprende usted.
Por respuesta obtuve una nueva sonrisa, y ya había dado unos pasos siguiendo mi camino cuando me giré y le dije:
—Me permite usted invitarle a tomar algo.
—Preferiría invitarte yo.
—¿Usted?
—Sí, ¿por qué no?
—¿Tiene dinero?
—Ni falta que hace.
Cuando se levantó me sorprendí al ver que parecía estar en muy buena forma. Quise ayudarle a llevar su maleta y encontré que pesaba demasiado para mí. No hubiera podido soportar cargarla ni la mitad del tramo que recorrimos hasta llegar a una cafetería que se encontraba a dos calles de allí.
Al entrar el dueño saludó muy efusivamente a Carlos, y fue así como me enteré de su nombre, pues no se me había ocurrido pregustar. Lo más raro fue que le llamó doctor Carlos.
—Sentaos, estáis en vuestra casa.
No tardó el dueño en traernos una jarra de vino que nos sirvió con extrema alegría. Ambos se miraban fijamente a los ojos con tan amplias sonrisas en sus rostros que no lo podía entender. Para mi sorpresa el vino era exquisito, cosa que extrañó al dueño cuando se lo hice saber, y miró la jarra con cara de asombro, pero él ya sabía que el vino era muy bueno. Lo comprendí al segundo trago. De aperitivo nos trajo unas pequeños pinchos de pollo cocinados con mucha gracia y después una sucesión de delicadezas que me parecieron dignas de un restaurante de lujo.
—Recomendaré a mis amigos este bar —le dije al tendero.
—No se moleste usted, por favor, aquí su dinero no sirve.
—¿No tiene usted acaso que pagar impuestos?
—La viudedad de mi difunta esposa paga algunas facturas. Y todo lo que servimos aquí es gratis. Carlos se lo puede explicar —dijo metiéndose en la trastienda.
Ante mi asombro Carlos sonreía.
—Es muy simple. Intercambiamos el trabajo para evitar usar dinero.
—¿Qué problema hay con el dinero?
Carlos se puso serio, y supongo que sabía que lo que me iba a decir cambiaría mi percepción del mundo.
“Es bien sabido que es más peligroso un tonto que un malo, pues por inadvertencia puede provocar un mal inesperado. Además, siendo un paleto, se cae con facilidad en el engaño del malo, por lo cual es imposible ser bueno siendo tonto. Por desgracia este mundo propicia que cada vez sean más las personas manipuladas y completamente atontadas. Y son millones de las que se puede decir que han desperdiciado su vida, pues no han sido conscientes de haber sido manipulados por un sistema absurdo que nos impone la avaricia descontrolada e insensata que está destrozando la naturaleza.”
“Este sistema ha conseguido que cada cosa que las personas hacen sea pura maldad, pues de forma inconsciente, aunque plenamente participe, provocamos la guerra, el hambre, la contaminación, la deforestación, la sequía, la extinción de especies, y un largo etcétera. Algunos por inadvertencia y otros por pensar que las cosas son así, opinión esta de lo más manipulada, pues la verdad es que no es necesario. Si se elimina el factor interés económico de la actividad humana no habría guerras, se respetaría la naturaleza, los derechos humanos, y el desarrollo se aplicaría en beneficio de todas las personas.”
“El trabajo que es necesario hacer para que todas las personas del mundo tengan los recursos necesarios no requiere el alto grado de actividad de hoy en día. Es así porque el sistema nos exige desarrollar múltiples actividades improductivas e innecesarias. Se favorece la obsolescencia programada y la competencia. Incluso aquellas labores más nobles, como la medicina, se ven afectadas por los intereses económicos.”
“La competencia —dijo con sarcasmo—, menuda estupidez. La competencia debería ser una ayuda, pero las empresas se guardan sus descubrimientos para aprovecharse solo ellos, y a ser posible procuran acabar unas con otras, o absorberlas. El sistema defiende el interés económico a cualquier coste, y pone a su disposición todos los medios. La propiedad intelectual es un concepto excesivamente egoísta, ejemplo de lo que impera. Todo vale en este mundo empresarial, y supongo que sabes, al igual que yo, que es profundamente desalmado. Trabajando donde trabajas los sabes bien.”
“Toda actividad que se genera en la sociedad está basada en la defensa de la propiedad. Si todos tuviéramos acceso a la propiedad no haría falta defenderla. Si todos tuviéramos acceso a los recursos de la tierra no se tiraría la inmensa cantidad de alimentos que requiere este mecanismo absurdo. Hay hambre en el mundo y los alimentos son objeto de especulación. Se tira la comida porque al final no se vende, o para adecuar su precio en el mercado. Parece mentira que la sociedad actual comercie con productos de primera necesidad, cuando el concepto de humanidad implica no negarlos a nadie.”
“Hablar de crisis económica es algo completamente estúpido, y síntoma claro de la lobotomización que se está ejerciendo en la gente. La única crisis que es posible es la de los recursos, es decir, las materias primas, la mano de obra y los alimentos. La crisis financiera es un engaño, o un error, en un sistema que especula con el dinero. Ocurre porque el sistema permite acumular dinero y que la especulación y la usura sean una actividad económica. Es así porque interesa a aquellos que disponen de más recursos. Si hubiera crisis de verdad haría falta mano de obra, no al revés. La verdad es que hemos llegado a un nivel de desarrollo tecnológico que hace innecesario que todo el mundo trabaje. Gran parte de la gente se debería dedicar a estudiar buscando formas de mejorar la calidad de vida y la producción, respetando y favoreciendo la naturaleza. Esto sería lo normal, pero se considera la iniciativa privada el motor de la economía, tremendo disparate.”
“Lo único que puede hacer la iniciativa privada es comerciar con los recursos con la pretensión de obtener ganancias, puesto que el que no obtiene ganancias se muere de hambre. Es del género ridículo el gasto en publicidad y recursos que se invierten en pretender que la gente compre algo que no necesita. El lobotomizado se deja influir muy fácilmente, y no puede resistirse a los miedos que le fomentan.”
“Es lógico pensar que una sociedad tecnológica tiende a reemplazar la mano de obra, toda la mano de obra, y esto, en un sistema actual, solo favorece a una persona, su enriquecimiento personal. Enriquecimiento no de dinero, sino de cosas, el dinero no le sirve para nada, pero sí le sirve a otros, pues el dinero que está en el banco no está metido en una caja, y es utilizado para especular, y se invierte en las empresas más rentables, aquellas que matan y contaminan, o que crean nuevas necesidades. Con este dinero la empresas financieras juegan a los prestamos, permitiéndose el lujo de especular con futuros rendimientos, o atreverse a prestar dinero simplemente para que haya deuda.”
“Si no existiera el interés económico no existiría el robo, la estafa ni la usura desalmada que practican los bancos. Y nunca se invierte el dinero en las cosas que hay que hacer, las urgentes y necesarias. Una de las principales preocupaciones que debería tener la humanidad, ademas de detener la desenfrenada contaminación del espacio aéreo, e intentar controlar el oscurecimiento global, sería comenzar a rescatar el material bélico que se lanzó a las profundidades del mar, pues la degradación de su envoltorio empieza a permitir que la contaminación se propague hoy día, con imprevisibles consecuencias medioambientales.”
“Sin lucro nadie tendría que aprovecharse de los demás. El éxito de lo barato y la obsolescencia programada ponen también de manifiesto lo obtuso de este mercado. La trata de blancas desaparecería del mapa, la inmigración también, los niños no serían explotados, y no morirían de hambre, como sucede hoy en día. Entre todos podríamos conseguir erradicar el hambre en menos de una generación. Pero estamos malgastando nuestra vida para que el rendimiento de nuestro trabajo se gaste en armamento.”
“Los gobiernos son necesarios, así como los jueces y la policía. La única democracia que existe es la justicia, y deja de serlo cuando se interfieren intereses económicos. La política, tal como la entendemos hoy, es un simple circo al servicio de las multinacionales financieras, y es por lo que se elige para los primeros cargos a aquellos cuya única cualidad es ser devotos de su partido, no las personas más capaces, que por supuesto no medran en ese entorno que los evita. Solo hay la opción de votar a uno de los dos individuos que presenta su partido, que en la mayoría de los casos, dado sus escasos estudios en relación al poder que sustentan, pueden ser considerados unos paletos. La alternancia política es una estupidez y es completamente innecesaria, y no podemos decir que haya hecho nada de bueno, sino al contrario. Da igual lo que hagan, es solo un circo para desviar la atención. La gente no tendría que votar. Todos deberíamos estar seguros de que las decisiones son tomadas por las personas más preparadas, y sin ningún interés económico. Todo conocimiento debería ser público, y toda decisión debatida entre los colectivos relacionados en la materia. Y por supuesto no hablo de la mayoría más uno, tremendo error que permite alienar al interés menor, sino de unanimidad. Las decisiones que hay que tomar son tan lógicas que pueden ser tomadas por unanimidad. Todo tendría que estar basado en un plan de sostenibilidad mundial y reciclaje absoluto.”
“Claro que habría que trabajar, y el gobierno sería un aparato necesario para distribuir el trabajo según la preparación, y según ella tener más o menos opción a los recursos, pero todo el mundo tendría acceso los recursos básicos. El nuevo sistema tiene que garantizar una vivienda para todas las personas del planeta al cumplir los dieciséis años, alimentos necesarios para llevar una dieta variada, agua caliente, luz, gas, productos de higiene y limpieza, electrodomésticos, televisión, ordenador con conexión a Internet, teléfono móvil y un medio de locomoción ecológico. El trabajo necesario para hacer esto posible es el que hay que hacer. Son necesarios técnicos, científicos, y gente preparada para vincular unas áreas con otras, con el fin de mejorar el rendimiento y minimizar el impacto ambiental. También gente que cuide ancianos, albañiles, camareros y muchas otras profesiones. La música, el cine, la literatura, y demás artes serán considerados según su repercusión. Participar en la sociedad permitirá acceder a productos de mayor calidad, mejores viviendas, restaurantes, viajar, vacaciones, segundas residencias, un automóvil no contaminante mejor, y en general las cosas que no puede tener todo el mundo.”
“Entre todos podemos solucionar los problemas de todos.”
A decir verdad le estuve escuchando sin mucho interés, pero ya no fui capaz de ver el mundo como antes. Al llegar a casa, desde la ventana de mi piso, observaba el incesante tráfico de la ciudad, y me di cuenta de lo innecesario de esa actividad, todo el mundo ajetreado porque están condicionados a consumir de forma automática y servicial dentro de un sistema que los deshumaniza. Los coches contaminando el aire sin ningún motivo, la insatisfacción en las caras, los múltiples rastros de aviones que laceran el cielo, los anuncios, todo me causaba repulsión.
Hablé con mi mujer y pensó que me había vuelto loco, pero yo ya estaba decidido. Me despedí del trabajo y desde entonces nunca he vuelto a manejar dinero. He comido gratis y he trabajado gratis, con ayuda de Carlos. He podido darme cuenta de hasta que punto es un delito no formar parte del sistema, pero también he podido comprobar que todas las personas, cuando conocen los motivos, son buenas y están dispuestas a compartir lo que tienen.

Rafael

martes, 25 de febrero de 2014

FRANQUEAR EN CASO DE HALLAR DESTINO


Noto cierto cambio en la estanquera de mi barrio, su aspereza ha mutado en cordialidad, he debido pasar a la categoría de cliente, ya no compro sellos, ahora fumo. 
Mientras, escribo cartas que nunca franqueo, quizá todo era humo. 

Roberto Martín

lunes, 24 de febrero de 2014

Gardel



Hoy me he enterado de que me estoy haciendo viejo.

Ha sido de repente, estaba cepillándome lo dientes en el cuarto de baño y el tipo que me imita, al otro lado del espejo, me lo ha dicho, ha dejado de cepillarse y se ha acercado todo lo posible al límite imaginario que nos separa, esa fina línea cristalina que me mantiene alejado de la locura todas las mañanas cuando hablo con él.

Se ha acercado decía, y asombrado ha empezado a tocarse la comisura de los labios y luego las bolsas que descansan bajo los ojos a la espera del próximo encargo de lágrimas, las ha tocado y ha puesto una mueca de desaprobación, me ha mirado fijamente y ha dicho, “esto no tiene buena pinta”.

Yo mientras seguía lavándome los dientes, intentando hacerle ver que le ignoraba, aunque en lo más profundo de mi ser, estaba prestando atención a todo lo que me descubría con sus movimientos, pasando, después de los ojos al pelo, y haciéndome ver que aquello ya dejó de ser una entrada para empezar a ser una estancia entera, amplia, casi sin adornos, muy luminosa, sin atisbo de un solo pelo que disfrute de ella.

Aquello me ha destrozado, no suelo fijarme mucho en los cambios, tardo en entenderlos, más en reconocerlos, son odiosos, llegan con sus aires y vuelan todo lo preconcebido, dejándote un nuevo escenario en el que discurrir, más bien escurrirte por cada rincón buscando una salida.

He terminado de cepillarme mientras él me comentaba que no me preocupara, que seguro que ese bajón físico era del estrés, que todo se arreglaba con mejorar la alimentación, dejar de fumar, dejar de beber, dejar de tomar el sol sin protección, dejar de dejarse tanto en el sofá del salón o perdiendo horas de ejercicio tras la pantalla del televisor.

Lo he mirado con odio y me he retirado con educación, me he acercado a la ducha, me he desnudado, he girado el grifo del agua caliente y me he colocado bajo la alcachofa, desafiante, notando el cambio de temperatura, manteniéndome incluso cuando el agua se ha calentado hasta dañar mi piel, como si estuviera sufriendo un merecido castigo por haberme dejado escapar en los años de juventud, por reencontrarme de nuevo, ya tarde, ya viejo, ya diferente, ya cansado, ya triste, ya mayor, ya lo decía yo, a mis veinti, que aquello de morir joven y dejar un bonito cadáver no era una idea descabellada, que a partir de ciertos años uno ya no sabe mirar hacia delante o peor aún, no sabe mirarse en ese mismo instante y se encuentra inmerso en un estado depreso-melancólico, atrapado en un pasado real que no fue tan bueno como recuerda desde su memoria adornada, cavilando sobre un pasado imaginado desde una decisión jamás tomada, “si hubiera hecho esto en vez de lo otro”, nunca mirando al futuro, dejando el presente como un cuenco vacío, un recipiente donde pasar horas añadiendo ingredientes de la memoria y la imaginación.

He salido de la ducha decidido, he pasado por el espejo y he vuelto a ver al tipo que comparte conmigo todas mis tristes mañanas. Me he vestido con mi ropa de la suerte, me he puesto mi colonia cara y me he acercado al espejo, lo más cerca posible, lo he pillado por sorpresa y me he acercado a su oreja, para decirle al oído, “que te jodan viejo depresivo, me voy a vivir lo que me queda de vida”.

He dado un portazo y he salido de la habitación, me he acercado al comedor, le he tirado un beso volado a Nuria, mi enfermera favorita, mientras coqueteaba con Alicia, que hoy era la encargada de darme la medicación y me he ido corriendo al salón principal de la residencia, dónde un tango de Gardel me ha prestado el valor necesario para sacar a bailar a la dulce y hermosa Ana, la octogenaria más joven que jamás he conocido.

Que le den por el culo al tio del espejo, voy a vivir lo que queda del día bailando sobre mi pasado, guiado por mis pies, la belleza de Ana y el genio de Gardel.

Publicado en Descatalogados

viernes, 21 de febrero de 2014

El final no existe



El final no existe señor, señora! los planes son solo eso, proyecciones, ideas imaginación que dejamos volar cuando estábamos esperando la combi o el taxi o cuando dábamos vueltas en la cama porque la música de tu vecina no te dejaba dormir.
Los planes? que es eso! los planes eran simples, porque la vida es a mi parecer demasiado complicada como para no tener ese poco de simplicidad momentánea: trabajo, en algo que guste, si no no es trabajo, es tortura y de la peor... ahorro porque como dice mi amita, y mi mamita no se equivoca, siempre hay que ahorrar pensando en que luego aparece algo que te gusta mas o lo que ella llama " ocasiones inesperadas" ( y el positivismo lo saque de ella!)
Los planes eran simples, vida arreglada, piso tranquilo, conocerse mas y ver si después de todo, todo era tan lindo como se veía, se leía o se videoconferenciaba...pero nooooo como iba a ser posible eso! no no no no NO!

Los planes cambiaron, las juergas empezaron, los roces también y flirteando sin querer queriendo se llego a mas...o peor aun, flirteando sin que salga natural (porque a que no, flirtear cuando quiero hacerlo es para mi casi imposible pero flirtear por amor al arte es tan natural y a veces hasta tan inconsciente!)
Los ojitos empezaron, los sorpresa, adivina quien soy... cada vez menos email que daban tiempo a una copita? un cafe? te acompaño a casa al menos un ratito, no importa...el tiempo libre que en realidad no existía llevó a un no pensé verte hoy, o solo andaba de pasada y vine a ver que podía comer hoy, si, esto no es un buen lunch pero ese tampoco así que mejor vamos a casa y comemos algo allá...

Copas después, presentaciones sin querer y cada vez mas de no tu no me extrañaras, seguro te portaras mal y no pensaras en mi...yo te extrañare pero tu no....

Pero no fue así...si quería dejar de pensar y vivir para solamente pensar y planear y vivir lo que había planeado, sin complicaciones ni nada mas pero....no es fácil
Demasiados besitos, abrazos y un oh ven aquí, si? demasiados o muy pocos si tomamos en cuenta que a veces una pide muy poco y termina recibiendo mucho o que una a veces pide poco pensando no ser demasiado efusiva y termina recibiendo mas junto con un ya te extraño...te veo pronto pero ya me empieza a parecer demasiado tiempo.
Mas silencios y mas cartas, mas planes que solo alteran mi horario, menos visitas que duelen mas y mas tiempo esperando....
Las cosas cambian, las personas cambian, los amigos cambian...los sentimientos también: unos crecen otros se apagan, un te lo dije surge y aquello que esperabas no sea verdad a pesar de saberlo hace tantos años termino rompiéndote el corazón....a Dios gracias antes de que sea demasiado vieja para no darme cuenta y luego de crecer, lo que permite manejar mejor las cosas (diplomacia creo, ¿esperanza?)

Cada segundo recuerdo su rostro sonriendo y su rostro triste. como se colocó los anteojos oscuros y me dijo no seas tonta no tengo nada....su voz una hora mas tarde aunque calma, cambió a un te veo pronto, llámame para saber que estas bien y aunque dije lo mismo, pude sentir como todo cambió....la voz, el vacío, tantas cosas que ahora solo me hacen recordar que no se debe escupir al cielo, ni decir yo nunca..... No, aunque ya debía saberlo....pero me da igual: para qué planear tanto, mejor meditar sobre lo que quisiera o espero....para qué pensar en todas las mentiras y los fallos, yo también mentí, yo también quise, yo también actué por un sentido de auto conservación y quizás un poco menos, espero yo, por celos aunque de los buenos y sobretodo ganas de vivir y ser feliz...allá quien sea.

Ahora? adiós, ando con 28, hace ya un mes así que no me queda mas que sonreír y llorar al recordar pero sobretodo sonreír al pensar en lo que viene después....los viajes, las salidas, los besos y abrazos, la envidia que siempre llega aunque a veces use disfraz, los perdones y liberaciones de cada pachotada que se cometió....un año mas vieja, perdón, mejor dicho, un año mas feliz...después de todo los planes o ilusiones siguen y créeme, son para mas felicidad! no merezco otra cosa que eso! si no...no importa, igual lo soy, lo seré, lo seremos....no puedo permitirme menos, alma de mártir no tengo....así que muchos besos , caricias y arrumacos aunque suenen mal...solo eso y por qué no, mucho mas.

jueves, 20 de febrero de 2014

Escribir a oscuras


Foto: Ludovic Carène  

Son  más de las nueve, me quedan menos de tres horas para intentar daros una visión de lo que han sido los últimos años de mi vida. Necesito vuestra ayuda, queridos lectores, para justificar y encontrar el porqué de lo que ocurrirá cuando en el reloj suenen las doce. 
Todo empezó cuando fui despedido de la empresa en la que llevaba veinte años trabajando.
Lo primero que necesitaba era llenar un tiempo libre del que nunca había gozado y que, tal vez por ello, tampoco había deseado. Quería encontrar una actividad que me absorbiera en cuerpo y espíritu y, de ese modo, poder olvidar la situación adversa que vivía. Pensé que una buena opción sería escribir sobre personajes corrientes como yo, creándoles una vida compleja y llena de avatares y cuyo desenlace no fuera feliz, sino todo lo contrario. Ampararme en la ficción  me ayudaría a vomitar la rabia y la impotencia que me dominaban. Por fin me convertiría en el dueño y señor del destino y, aunque fuera ajeno, me serviría para poder vengarme sin temor a las represalias del castigo.  
Compré varios paquetes de papel, lápices y bolígrafos, bajé del altillo la máquina de escribir, me senté delante, coloqué una hoja en el rodillo, tecleé el título y el seudónimo elegido, “ESCRIBIR A OSCURAS” por Morgan Tell, y continué escribiendo folio tras folio. 
Al cabo de un mes, tenía finalizada mi primera novela. Me sentí satisfecho del resultado  aunque reconozco que fui bastante osado cuando decidí presentarla al más prestigioso concurso literario de género negro. No perdía nada, estaba convencido de mis posibilidades y así lo confirmé al recibir el fallo del jurado que me designaba ganador del primer premio. 
A partir de ese día todo se desarrolló vertiginosamente. Obtuve favorables críticas de revistas especializadas y una buena respuesta por parte del público en las todas las presentaciones. La previsión sobre las ediciones de mis libros nunca se ajustó a la demanda real, siempre tuvieron que ampliarse, lo que me permitió elegir entre las múltiples ofertas de contrato de las mejores empresas editoriales. En la actualidad puedo decir sin pecar de soberbia que estoy considerado como uno de los mejores escritores en mi género.
A pesar del éxito conseguido pocas cosas han cambiado en mí, si exceptuamos los largos viajes de los primeros años. Sigo siendo una persona solitaria, introvertida y bastante asocial que huye de fiestas y aglomeraciones. 
Una de las mejores cosas que me ha proporcionado mi boyante situación económica ha sido la adquisición de esta casa, la cual he convertido en fortaleza y refugio. En ella me siento feliz y protegido además de que es el único lugar donde hallo la inspiración necesaria para escribir sin descanso. Me gusta hacerlo en penumbra, a la luz de las velas. Mantengo cerrados los ventanales y no me importa que tras sus muros sea de día y luzca el sol, yo necesito la oscuridad y el silencio no sólo porque dilatan mis pupilas sino porque que agudizan mi cerebro y el resto de mis sentidos. El color negro, para mí, además de ser la ausencia de luz, es el manto con el que se cubren la maldad y el dolor, el laberinto por el que se pasea la muerte sin perderse. La noche infinita y eterna.
Según lo relatado podríais pensar que me hallo en una situación de soledad extrema, pero no es cierto, es una elección consciente. No necesito nada que no tenga entre estas cuatro paredes. 
Mi relación con el exterior se reduce a las visitas que recibo cada primero de mes cuando la editorial me envía a una persona con la misión de traer mis honorarios y recoger la nueva novela. Tan sólo cruzamos cuatro frases convencionales relacionadas con el aprovisionamiento de mi despensa, tarea de la que también se encarga, aunque su interés resulta bastante inútil ya que apenas me alimento por falta de apetito. Con lo que verdaderamente disfruto es conversando con mis personajes. Me siento a gusto con ellos, no en vano soy su creador, les he dado una vida de la nada, una entidad propia y muchas veces autónoma. He de reconocer que les he concedido pocos momentos de placer y en cambio les he obligado a vivir situaciones límite en las que la bondad y el amor han sido inexistentes. Los buenos sentimientos debilitan la voluntad  y yo necesitaba fortalecerlos para protagonizar historias donde reinaran el odio y la violencia y afloraran las más bajas pasiones del ser humano y aun a pesar de ello salieran ilesos y triunfantes. Por supuesto que mi relación no es igual con todos, ya que la aparición de alguno de ellos ha sido tan efímera y fugaz que apenas los recuerdo. En cambio otros tienen nombre y apellidos, y merecen mi respeto, ganado con sus reiteradas e importantes incursiones en las historias de mis libros. Por sí solos se han convertido en elementos tan esenciales que forman parte de mi vida y no puedo prescindir de su compañía. A veces me aconsejan, otras disienten, e incluso en muchas ocasiones deciden por mí.
Por eso me he sentido un poco decepcionado cuando los he visto toda la semana  confabulando a mis espaldas por las esquinas y los pasillos de la casa. Creo que al final han logrado ponerse de acuerdo en el día y la hora, en el cómo y el por qué. Todo ello sin hacerme partícipe de sus planes. Quién iba a pensar que eran infelices con el rol que les había asignado, con el desarrollo de sus vidas y experiencias. Jamás recibí una queja ni me dieron muestras de su descontento, a pesar de mi predisposición al diálogo y mi actitud democrática.
Hoy han decidido que Morgan Tell será el único protagonista de la historia que han escrito conjuntamente.
Se acerca la hora. Estoy preparado para salir a escena, no temo a mi destino, lo asumo con la conformidad que siempre me ha caracterizado. Oigo sonar las campanadas en el reloj:  diez, once y doce... 
Un tenue rayo de luz se cuela por el resquicio que deja una cortina mal corrida, deteniéndose en un cuerpo que yace boca abajo sobre una alfombra empapada de sangre. Los brazos están abiertos, la mano derecha aferra una pistola, la otra reposa sobre el linóleo y, bajo su dedo índice, se han escrito tres letras rojas, una efe, una i y una ene.
Lola Encinas

miércoles, 19 de febrero de 2014

escribir a oscuras


 (Foto: Letizia Batagglia) 

Sí, sabía escribir a oscuras. 
Todo era cuestión de técnica, de no levantar el puño de la hoja y mantener la mano firme. Cuando tocaba el extremo de la hoja, se desplazaba un poco para iniciar la línea siguiente. 
Técnica y práctica.
Otra cosa era la oscuridad que se deslizaba entre el cerebro y el corazón, la que le impedía ver las historias que antes encontraba por los rincones escondidos de su interior. 
Comenzó siendo una niebla cada vez más inquietante y más espesa y, poco tiempo después, la negritud.
Ya sólo puede escribir lo que es evidente y obvio con palabras que describen o explican, pero que no conmueven ni emocionan. Por eso, a veces, deja sobre el papel la relación de los amores y la de los desengaños con nombres y apellidos, fechas de nacimientos y defunciones, como si su vida amorosa fuera un paseo entre las lápidas del cementerio de Montjuïc. 
Otras veces, escribe listas para comprar lo que se comerá la próxima semana sin que, en ningún momento, la saliva le llene la boca. O mide las sílabas de un poema y no yerra ni un verso, pero no siente el trasiego inquietante que llega cuando se despierta el sentimiento dormido.
Es posible escribir a oscuras. 
Pero cuando es la oscuridad la que llena cada pliegue de la piel, la que cierra los ojos y sella los labios, es cuando se da cuenta de que todo ha terminado. Entonces abre la mano y deja caer el lápiz.
María Guilera

martes, 18 de febrero de 2014

No sabemos nada


"No sabemos nada", me dice muchas veces sabiamente mi amiga Raquel después de un año loco y raro. 
Qué gran verdad, pensamos que sabemos, y decimos "esto no puede ser así" o " esto no lo haré nunca" y es que no se puede decir nada. Porque nada sabemos o al menos, nada sé yo. Vaciarse de conceptos, de ideas, de prejuicios, de dogmas, de esquemas. Hay que vaciarse de todo para acogerlo todo. Acoger todo con amor.


" El alma que anda en amor, no cansa ni se cansa", decía San Juan de la cruz. Si Somos (con mayúsculas) y dejamos Ser, nos amamos a nosotros mismos y a los demás, dejamos que todo sea, sin manipularlo, confiamos en que todo es como debe ser.

¿Qué es bueno o qué es malo?  Eso son etiquetas que pongo constantemente como si yo supiera qué es lo mejor para mí, pero lo que pienso que puede ser bueno, quizás a la larga no sea tan bueno y viceversa, ¿no os ha pasado eso nunca?
Por eso, si andamos en amor, desde el Ser, conectados con nosotros y con este instante,  no nos equivocamos.
Ya que siento que no sé nada, últimamente me siento como una niña que aunque no entiende nada, confía en el abrigo de sus padres. Así me siento yo ahora con la vida. No entiendo nada, no sé nada y por eso me vacío de todas mis ideas, que son sólo de mi cabeza.

Vaciarse, Vivir y Ser Uno con cada instante, sin intentar manipular las cosas a nuestro antojo, confiar en que la vida es más sabia que nosotros y que, bueno, no sabemos nada. ¿O alguna vez nos imaginamos que estaríamos donde estamos ahora?

Publicado por Leticia 

lunes, 17 de febrero de 2014

Te escribo a ti


Sí, a ti. Sabría que leerías esto. Y lo hago porque sé que decidiste engañarme. Mentirme. A mí y a todos, creo que incluso a ti. Decidiste emprender el camino de la mentira y el engaño. Camino fácil y tentador. Pero mantener tanto tiempo lo que no eres hará que pagues un precio muy alto. Porque tú no fuiste nunca así, como te muestras, ni lo serás nunca, más que en esta fantasía que fuiste creando a tu alrededor, esta gran historia de la que todos somos partícipes involuntariamente, sin desearlo ni saberlo. Creaste este laberinto a tu alrededor con una sola función, que no te pudiéramos encontrar, que nos perdiéramos en él para no tener que mostrarte tal cual eres. Y la realidad es que tú también te perdiste en él.

Este personaje que interpretas día sí y día también ha pasado, sin darte cuenta, a controlar tu vida. Compraste aquello que mejor le va, ropa, coche,…, todo lo mismo que se compraría si fuera real. Solo haces o dices las cosas que haría o diría si existiese esa persona que quisiste parecer. Vives tu mentira sin percatarte que te va dominando y sometiendo, dominando y sometiendo tus actos, tus decisiones. Esta gran farsa que empezaste a armar cuando no eras más que un adolescente se te fue de las manos hace tiempo ya. Y no puedes darte cuenta qué parte de todo esto eres tú y qué parte es lo creado, lo irreal. Ya no disciernes el límite entre uno y otro.

Te despiertas cada mañana y comienzas tu rutina sin pararte a pensar, sin cuestionarte nada. Ambos sabemos que no te preguntas nada porque no sabrías qué responderte, no podrías encontrarle ningún sentido ni explicación a la vida que vives diariamente. Sería absurdo continuar con cada una de las cosas que haces, con cada pensamiento que sostienes si te hicieras esas preguntas. Te darías cuenta que no son realmente tuyos esos hábitos, que no eres tú quien hace o piensa, que solo eres coherente con esa otra persona. Y es que el personaje que creaste para no enfrentarte a ti mismo finalmente te superó. Funcionó tan bien el engaño que todo el mundo cree que tú eres realmente así, que esa gran mentira es lo que eres tú. Lo creaste para cubrir tus inseguridades, para superarlas, esquivarlas. Le diste respuestas determinadas a preguntas que no te atreves a formularte desde hace años ya. A preguntas que, posiblemente, no tienen respuesta. Y elegiste huir de ese vacío, de esa incógnita continua que es la vida, de esa respuesta que no llega nunca, que no satisface.

Y te sientes cómodo, pues todo el mundo “sabe” qué piensas sobre esa determinada cosa o cómo reaccionarás ante determinada circunstancia, todos conocen “tu” carácter, “tus” inclinaciones, “tus” convicciones. Y estás convencido que es mucho más sencillo así, más simple que tener que explicarles a todos (no crees que pudieras después de tantos años) que en realidad…, que tú no…, que no sabes cómo decirles que… Y más difícil aún tener que romper con lo has venido haciendo, con la vida que fuiste construyendo en torno a esa invención. Si total ya nadie te pregunta nada de eso, si todos “saben” como eres, quién eres.

Tu mentira es hoy más cierta que la propia verdad, y esta se desvanece día a día, encerrada en ti, sin que ni siquiera tú la tengas en cuenta durante la mayor parte del tiempo. Nadie conoce a esa persona que creció hacia dentro de ti y que mantuviste anónima, solo conocemos a esa otra que creaste, e incluso tú la estás olvidando. Pasarán los años y no te acordarás de quién fuiste, qué pensabas ni qué deseabas. Todo lo que te quedará es una vida inventada, de cara al público, infinitamente vacía. 
Publicado 6th April 2013 por Daniel Campos

domingo, 16 de febrero de 2014

El otro lado


El muchacho está parado sobre la acera, en la intersección de dos calles. Frente a él el paso de peatones también está inmóvil, como un puente roto dibujado en un plano. 
El muchacho está de pie, con el cuerpo recto y ágil, semejando un pensamiento que espera, prestando ninguna atención al ronroneo de los coches. 
Parece que se va a mover, a cruzar la calle en un súbito espasmo de pasos. Se inclina un poco, sus músculos se tensan y un ligero movimiento de su brazo derecho lo delata. 
El paso de peatones aguarda con las líneas erizadas, con un desafío de navaja o de venganza en su límite. 
El tráfico descongestiona sus pulmones tóxicos, emite un ruido al pasar que recuerda los balcones abiertos. 
Se miran. 
Parece que el muchacho y el paso de peatones se miran desde una distancia telefónica. 
El muchacho levanta el pie izquierdo y salva el bordillo. 
Los coches disfrutan del viento.
El pie nota caliente el asfalto. 
Tiembla. 
El muchacho tiembla. 
El puente huye.
 AGONELUZ 

sábado, 15 de febrero de 2014

Cuando me vuelva loco


Cuando me vuelva loco, dibujaré en este cuarto gris las mariposas de colores de tu cuerpo con solo echar un vistazo, y te veré sombra desnuda que me llama a mi pasado. Entonces cerraré los ojos, me morderé los labios, y te lloraré seguro y frustrado, de no poder hacer nada para ir a buscarte.

Tenerte entre mis brazos, daría hasta mi última gota de cordura por abrazarte de nuevo, por oler tu sabor a madera en mi gusto, y besarte, besarte como cuando desaparecías el mundo y lo convertías en una sombra azul que nos envolvía, para luego entregarnos, desapareciendo los límites del yo, sin saber dónde empezabas tú, y si la piel que tocaba era parte de ti o de mí.

Hoy me queda tu cara dibujada en las paredes, por la luz descompuesta en mis ojos a punto de llorar de tristes, y esta silla, y este yo de brazos caídos que te extraña a rabiar, que aún inhala aire, pero exhala la melancolía que dibuja arabescas de ti en el vacío, de la habitación extraña y vacía, que ya no sé si es parte de mí o no, porque a veces hasta me miro a mi mismo aquí sentado, pero lejos, como si estuviese del otro lado de la habitación, parado frente a mí.

Entonces tu voz me devuelve a mí, y te busco, y estas ahí, están todas las cosas que dejaste atrás, tus ausencias, tus silencios, la sonrisa que no me devuelves desde la mesa, tus ojos que no me miran, tu cuerpo que no me ama, tu vida que ya no vive, y me entrego al llanto, me dejo llevar por la tristeza, y me empujan hacia abajo, me aprietan contra mí,  soy yo de nuevo en este cuarto, pintando mariposas de colores, un poco cuerdo ahora, pero en verdad, me creo loco, me siento loco,  quizás.

amorexia

jueves, 13 de febrero de 2014

Porque has avivado la llama


Una hebra de lana fina y suave, mantenida  entre los dedos, se va  enrollando en un delgado canutillo de cartón.
Gira y gira al principio fuerte con la intención de sujeción total, o es acaso de mantener tu ira o quizás….y después más delicado. 
Conforme vas haciendo tu propio ovillo vas aflojando. 
Vas trazando un dibujo sin apenas percibirlo, porque los pensamientos están en otro lugar, a veces definido otras en un “limbo” desconocido.
Sin darte cuenta ya tienes hecho un ovillo. 
Tu propio ovillo. Lía y lía la madeja. 
Ya no ves el principio, no recuerdas como empezó. 
El cabo final lo entremetes para que no se pueda soltar.
Ya lo tienes, ¡lo conseguiste! 
y comenzará a rodar por el interior del cajón dónde lo guardaste, 
de un lado a otro.
Pasará el tiempo, te olvidarás del ovillo pero sigue ahí.
Sólo estará esperando que llegue un momento. 
Sólo hay que coger el cabo y sacarlo delicadamente.
Y comenzar a tirar, comenzar a desenredar pero ya sin ira, sin rencores, pausadamente hasta llegar al final que es el principio.


El fuego no muere, siempre quedan rescoldos.
Sólo se necesita que alguien lo avive, le sople, lo airee…
y puede volver a surgir.
Ayer te leí
Ayer me emocioné
Ayer me sentí reflejada en ti
Ayer lloré…M_ _ _a…

Dejé de escribir por aquí y desconozco si continuaré. 
Pero hoy es hoy, lo demás…ya lo pensaré mañana.

miércoles, 12 de febrero de 2014

PALABRAS DE SINDEL.


                         PALABRA.

21 de  marzo.
...Aquella fue una mañana silenciosa.Un suave frescor
anunciaba el otoño , la estación de la nostalgia,
de la saudade ...
   Las horas se deslizaban descalzas , lentas, en puntillas,
nadando entre los gemidos de la parturienta.
   El reloj clavó sus agujas en las 13:00 , en simultáneo
tocaron a rebato las campanas de la escuelita llamando
a clases , en el pequeño pueblo de tierra salvajemente
colorada, lamida por las aguas transparentes del río
Uruguay, el río de los pájaros.
   Ese día nació esta niñita de los grandes ojos color miel,
que berreaba sin parar.
   La partera dijo : "-esta gurisita vivirá enredada con
las palabras ". Presagios que se cumplieron. ¿Gualichos...?
la curandera echó leña al fuego  -" Las palabras trazan
los destinos de los hombres. Lo que veo ?  esta guainita
que va a llorar ... va a llorar ...-"

   Cierro los ojos y me acuno en los recuerdos .Un tibio
aroma de cenizas me envuelve. Ciertamente , desde
mi más tierna infancia he batallado con la palabra.
Ella me enamora locamente, me fascina y le temo,
todo a un tiempo.
   Palabra: delirio y éxtasis de los poetas.
   Has sido mi amiga, mi amante, alimentaste mi ego,
conocimos el mundo mágico de las hadas y los duendes.
bailamos, perseguimos mariposas azules , creamos
cuentos, parimos historias ,derrochamos belleza  ,
ternura y portamos en las manos, una pizca de locura.
   ¡Ay, palabra ...!!
   Un día cualquiera, de un diciembre bochornoso,
diez años atrás te convertiste en mi enemiga.
Cruel condena la tuya.  Te llevaste a cuestas a mi hijo.
Me hiciste pedazos. Me destruíste , he mordido el polvo,
me he revolcado en la desgracia , he llorado hasta quedarme
sin lágrimas ante el hielo de la indiferencia.
   Y aún hoy, de tanto en tanto, vuelves a condenarlo
porque una vez no alcanza.

   Tú y yo tenemos un amor enfermo. Vamos y venimos.
Tenemos momentos blancos : yo te bendigo.
   Palabra: lujuria del alma.

Tenemos momentos oscuros: yo te maldigo Te regodeas
en mi herida que nunca sanará.
Pasen los años que pasen , siempre estará en carne viva.
   Palabra: ramera de lujo.



   Podríamos deponer las armas , tomar aliento y volver
a amigarnos porque te lo voy vaticinando , como aquella
bruja que me vio nacer.
   Un día, el deseo de ver a mi hijo , la desesperación de
tenerlo, me llevarán a la tumba.
   Y tú, palabra , arderás en los infiernos , en un dolor
   sin fin ...
                                 María del Carmen Názer.

http://reparandolazos.blogspot.com.es/2014/02/palabras-de-sindel.html

martes, 11 de febrero de 2014

Como decíamos ayer....

"A veces quedarse callado equivale a mentir. 
Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. 
Pero no convenceréis, porque para convencer hay que persuadir. 
Y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha”
Miguel de Unamuno

Fray Luis de León era un religioso, humanista y profesor agustino del siglo XVI. Fray Luis estudió en Salamanca y aquí mismo, en su Universidad, acabó impartiendo clases desde su cátedra. San Juan de la Cruz fue alumno suyo.

Estuvo en la cárcel por traducir algunos libros que no estaban bien vistos, pero esto no impidió que su carrera docente siguiera activa y progresando. Las denuncias, más motivadas por envidias y rencillas que por otra cosa, acabaron provocando que la Inquisición abriera un proceso contra él que duró 5 años en los que estuvo encarcelado y después de los cuales fue finalmente absuelto.

Según la leyenda (que una vez más puede distar más o menos trecho de la realidad) al volver a su cátedra después de esos 5 años de ausencia, comenzó su clase con la frase: “Como decíamos ayer…”.

Tras la caída la dictadura de Primo de Rivera en 1930, Unamuno volvió con notoriedad a su puesto en Salamanca. Tal como había hecho cuatro siglos antes Fray Luis de León, comenzó la clase con un “Decíamos ayer…”, como si nada hubiese sucedido.