jueves, 13 de febrero de 2014

Porque has avivado la llama


Una hebra de lana fina y suave, mantenida  entre los dedos, se va  enrollando en un delgado canutillo de cartón.
Gira y gira al principio fuerte con la intención de sujeción total, o es acaso de mantener tu ira o quizás….y después más delicado. 
Conforme vas haciendo tu propio ovillo vas aflojando. 
Vas trazando un dibujo sin apenas percibirlo, porque los pensamientos están en otro lugar, a veces definido otras en un “limbo” desconocido.
Sin darte cuenta ya tienes hecho un ovillo. 
Tu propio ovillo. Lía y lía la madeja. 
Ya no ves el principio, no recuerdas como empezó. 
El cabo final lo entremetes para que no se pueda soltar.
Ya lo tienes, ¡lo conseguiste! 
y comenzará a rodar por el interior del cajón dónde lo guardaste, 
de un lado a otro.
Pasará el tiempo, te olvidarás del ovillo pero sigue ahí.
Sólo estará esperando que llegue un momento. 
Sólo hay que coger el cabo y sacarlo delicadamente.
Y comenzar a tirar, comenzar a desenredar pero ya sin ira, sin rencores, pausadamente hasta llegar al final que es el principio.


El fuego no muere, siempre quedan rescoldos.
Sólo se necesita que alguien lo avive, le sople, lo airee…
y puede volver a surgir.
Ayer te leí
Ayer me emocioné
Ayer me sentí reflejada en ti
Ayer lloré…M_ _ _a…

Dejé de escribir por aquí y desconozco si continuaré. 
Pero hoy es hoy, lo demás…ya lo pensaré mañana.

2 comentarios:

  1. Bueno, bueno, bueno, bueno. Me alegro de reencontrarte, aunque yo también esté alejada. Voy a seguir leyendo. Bicos desde el noroeste

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  2. Bueno, bueno, bueno, bueno. Me alegro de reencontrarte, aunque yo también esté alejada. Voy a seguir leyendo. Bicos desde el noroeste

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