martes, 2 de junio de 2015

Freak Show


Al caerse mis dientes de leche los nuevos que se formaron fueron todo muelas.
Ni incisivos ni caninos ni premolares.
Se configuró una dentadura descomunal de treinta y dos anchas coronas que molían y machacaban cualquier cosa.
A la hora de comer me llamaban “la apisonadora” porque ni cortaba ni desgarraba, solo trituraba alimentos.
Era un monstruo con sonrisa de caballo, la atracción de feria de todos y el motivo por el que llenaban su boca de improperios para provocar mi llanto.
Arrinconado en una esquina e incapaz de contenerme, conseguían hacerme llorar desconsoladamente, y descubrían fascinados el verdadero espectáculo que suponía presenciar como brotaban lágrimas de gelatina de mi único ojo.
Sergi Cambrils

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