jueves, 25 de marzo de 2010

Prime Time


¿Cuándo fue la última vez que estuvimos a una? También hoy me tenías que fastidiar. Sabías lo importante que era para mí, para los dos, para todos, sobre todo para Ángela, y aun así tenías que poner pegas, joder. Muy importante, era muy importante que nos viesen a los dos, aunque no sintieses nada. No tenías que fingir, tan solo estar ahí, en el plató, salir los dos juntos y yo ya me encargaba de hablar. Mierda. Tengo que aclarar mi mente, hoy es una buena oportunidad, quizás no haya más. Hay que dar buena impresión. Necesito agua. Repaso: Ángela, quince años, vestía pantalón vaquero desteñido, acampanado, el pelo largo y recogido en una cola, los auriculares siempre puestos, la música siempre a tope, tarareando canciones de Camela, ¿a quién debió salir? Repaso: el 25 de marzo no regresó, denuncia a la comisaría, carteles por el barrio, se acerca el regidor del programa, Dios mío, dame fuerzas, ayúdame, que tenga la mente limpia y que me exprese con corrección, me hace un gesto, agua, quiero agua, Ángela, 15 años, vestía pantalón, sus padres la estamos esperando, sus padres, no, teníamos que aparecer juntos, joder, Dios mío, cuántos focos, tendré que excusarla, un dolor de cabeza, mejor que no haya venido, diré que lo está pasando muy mal, eso afectará más que si aparece con su cara de como si no pasara nada. Allá voy.Anuncios y más anuncios. Anuncios, anuncios y más anuncios pero no pienso verle, no pienso rebajarme, no señora, ella me odia y si no quiere regresar que no lo haga, por mí como si se, no, eso no, no quiero ni pensarlo, aún tendría yo la culpa de todo, siempre la tengo según él, Ángela se ha ido por tu culpa, me grita cuando las cosas le van mal, cuando cae otro día sin que la niñita de sus ojos aparezca, y a una que la zurzan, como si fuera de piedra, tostadas con margarina, no que engordan, tostadas con una infusión, no, mejor me haré una infusión sin tostadas, no, mejor, a ver, ¿qué hay aquí?, ¿dónde me ha escondido la sacarina? Aquí está, detrás de los espaguetis, detrás de los hidratos de carbono, como a él no le engordan, no sé cómo tiene esa naturaleza que le permite comer de todo y en cantidad, y estar seco, fuerte pero seco, y yo siempre con cuidado, a ver, esta me irá bien, relajante y laxante, pues doble ración, y una pizca de sacarina, ya suena la música, ¡hostia!, la cinta, como no se lo grabe me mata, ay que ya ha empezado, pero qué camisa se ha puesto, está horroroso, y las gafas le hacen reflejos, venga, cariño, como tú sabes, sin prisas, habla lento y claro, ¿y esa foto de la niña?, si no se parece en nada a Ángela, nadie la encontrará así, le dije que esa foto no, que no la reconocerían, de hace dos años, ¿será posible?Tengo que hacerle memoria a Rubio para que no haga más planos picados, siempre me saca la coronilla, la oferta de Néstor es muy tentadora pero no sé qué se ha pensado, en Telecinco me ofrecen prime-time los viernes noche, con el share que tenemos seríamos líderes indiscutibles, no más series de producción nacional que compitan con mi producto, no más, se lo he dejado bien claro, si volvéis a modificar nuestra hora de emisión os mato, me largo de aquí y que presente esta porquería otro, porque para que lo sepas, el formato es un asco, no tengo los medios que mi nombre necesita, no puedo desplegar unidades móviles en los domicilios de los invitados, como con este desgraciado, pero de dónde lo han sacado, qué gafas más cutres, seguro que el inepto de Rubio las pondrá en primer plano, necesito el dinero suficiente para sacarle las entrañas a la historia, si no puedo ordenar que rueden un reportaje in situ, el caso no se emite, nada de tapar las carencias con datos de hemeroteca y fotografías mal digitalizadas, yo sé lo que los espectadores quieren: sangre.Lunes 14 de abril de 2002, a las 19:00 horas. Lugar: Sant Cugat del Vallés, estudios de Radio Televisión Española. Estudio 3, programa en directo. “Se busca”, dirige y presenta: Jorge Ramón Benegas. Todo enfocado y filmado por dos cámaras al hombro, tres fijas y una grúa. Las gradas están repletas con más de cien espectadores, la mayoría procedentes de un hogar de jubilados de Tarragona y el resto, estudiantes universitarios. A la izquierda de las pantallas, sentado en su butaca negra y ancha, el presentador espera cómodamente y en silencio el inicio de la emisión. A la derecha de las pantallas y en otra butaca mucho más estrecha, pero igualmente negra, el primer invitado: Justo Amador, de 40 años de edad, sentado con la espalda muy recta, el rostro rígido y sudoroso. Una y otra vez, intenta humedecerse los labios sin conseguirlo. Mientras tanto, en Barcelona, en el 5º piso del número 73 de la calle Cruz Creu Coberta, la esposa de Justo intenta grabar el programa, pero nada más empezar se percata de que se ha equivocado de funda y está borrando las vacaciones de Venecia. La tisana laxante que se disponía a tomar se desparrama por la alfombra del comedor. Insulta al televisor y al aparato de vídeo. Mientras busca por los cajones no puede oír la entrevista a su marido, que apenas ha durado cinco minutos.
MARC BALLESTER

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