viernes, 2 de diciembre de 2016

DIVORCE


Que Sharon Horgan es una gran guionista ya lo sabíamos.
Que Sarah Jessica Parker es una gran actriz lo sabemos ahora.


Lo de antes, incluida 'Sexo en Nueva York' no cuenta.


Con los cincuenta cumplidos, la neoyorquina ha encontrado en 'Divorce' el vehículo de lucimiento con el que por fin puede precisamente lucirse.



Lo de antes, todas esas comedias sobre urbanitas neuróticas y enamoradizas, no cuenta.
Dejándose llevar por el guión de la listísima Horgan (cocreadora y coprotagonista de la maravillosa 'Catastrophe'), e integrada en un reparto capaz de sacarle los colores a cualquiera (desde Talia Balsam hasta Tracy Letts, pasando por Jemaine Clement), Sarah Jessica vuelve a la televisión sabiendo bien quién es, qué ha hecho, y qué tiene que hacer ahora para que veamos 'Divorce' como la serie que quiere ser.


Y a ella como la notable actriz que ha terminado siendo.


Sólo su marido en la ficción, un pétreo Thomas Haden Church desentona en la agridulce separación matrimonial que retrata la serie de HBO.


Lo cual es extraño, dado que si de algo sabe la Parker es de química en pantalla.


Es imposible no recordar las chispas entre Carrie Bradshaw y Mr. Big (Chris Noth) al ver lo mal que casan (perdón por el chiste fácil) Parker y Haden Church, por mucho que lo que intenten vendernos es un matrimonio que decide dejar de serlo.
O mejor dicho, un matrimonio que deja de serlo porque ELLA ha decidido que así sea.
En esa asunción de cierta culpa por parte del personaje femenino radica gran parte de la fuerza de 'Divorce'.


Es un punto de partida peligroso, pues el machismo, en todas sus variadísimas formas, acecha en cada esquina, pero Sharon y Sarah Jessica, con gran astucia, lo exploran con una desarmante naturalidad.



Tanta que por momentos parecen querer sabotear su propia serie, reduciendo un conflicto teóricamente serio (joder, que la serie se titula 'Divorcio', no 'Pero seguimos siendo supercolegas') a algo anticlimático por definición. 'Divorce' no es 'La Guerra de los Rose' (sobre todo porque nada es 'La Guerra de los Rose'), pero como aproximación seriéfila al incómodo planeta del aburrimiento, la rutina y el desdén maritales, es como mínimo valiente.


Sarah Jessica Parker ha decidido divorciarse más como Louie que como Carrie.

Alberto Rey

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