sábado, 29 de abril de 2017

Mar de plástico


Dos temporadas para una serie española de apreciable éxito comercial, sobre todo en la primera entrega en la que llegó a alcanzar una cuota de pantalla de 21,3%, con un pico de 23,9%. De hecho, intuyo que sus buenos resultados empujaron a sacar una segunda temporada bastante improvisada. En cambio esta segunda descendió a un 17,5% aunque su última entrega alcanzó el 20,6%. En total han sido 26 capítulos repartidos en 13 y 13, sobre una serie de muertes en la ficticia localidad de Campoamargo, en la provincia de Almería. Así de entrada te engancha porque te permite jugar a los detectives, es decir, que intentemos averiguar quién es el asesino, cosa con la que te tiene muy entretenido.


Lo cierto es que ya por el paso del tiempo, ya por mi mala memoria no recuerdo apenas la trama del primer año y apenas la que acabo de terminar ahora. Pero sí, que "Mar de plástico" resulta altamente inverosímil con su investigación mal desarrollada, despistes varios, situaciones incomprensibles y sobre todo, una resolución que si en la primera era evidente aunque poco probable en esta segunda cae de lleno en lo absurdo hasta hacerla virtualmente imposible 
Si nos pusiéramos a analizar las 26 entregas saldría una ristra de incongruencias o errores como de aquí a México.


"Mar de Plástico" flaquea como thriller pero como drama romántico es aún peor. Me parece que todo el mundo llega a odiar a Marta (Belén López), vaya personaje más antipático, aunque por este camino no se queda atrás Pilar (Andrea del Río), bautizada como "caballo" en mi entorno. En cambio los buenos te caen bien aunque Héctor (Rodolfo Sancho) da rabia por su enamoramiento de Marta. Yo apostaba por un acercamiento con Lola (Nya de la Rubia) aunque en realidad lo que hubiera sido explosivo es con la jueza, la atractiva Marta Nieto. Y hablando de guapas, ojo a Cristina (Andrea Trepat), pero vaya personaje. Por último, muy bien Patrick Criado (Fernando) pero qué malo Jesús Castro (Lucas).


(Spoiler) Que Sergio (Federico Aguado) sea el asesino, es que no puede ser, no tiene capacidad, ni habilidades, ni la información para cometer los crímenes. También resulta ridículo que se dejen para el final a Juan Rueda (Pedro Casablanc), cuando es a éste el que realmente quieren matar. Por no hablar que Fernando incluso finge cuando recibe unas cartas que ha escrito él mismo y que no sabemos cómo ha podido sacarlas desde fuera de la cárcel.


Hacía años no dedicaba tiempo a una serie actual española, su calidad deja mucho que desear, se he lo dado a esta por la única razón que acontece en Almería, rodada en exteriores conocidos por mí, lo confieso, mis prejuicios eran notorios, me fastidia decir se han cumplido mis aciagos augurios. Producto thriller cortado por un molde muy ajado en la televisión patria, importa poco la calidad, la veracidad, de lo que se cuente, la composición de personajes sólidos, se busca impactar con truculentas historias, que intentan sorprender, solo que en base a llenar las tramas de agujeros, cual queso gruyere, con todo lo más indignante para mí, por la parte me toca es el reflejo se hace de esta mi tierra, un insulto a la inteligencia, no sé si por falta de documentarse o porque lo porfían todo a los tópicos y clichés.

No suman unos intérpretes en su mayoría de una mediocridad que llamarlos actores da grima.


Se alargan demasiado, dos temporadas de  13 episodios de setenta minutos, ha sido estirar un relato que no daba más de sí, tanta vuelta y revuelta ha resultado cansino. Sigue el clásico patrón creado por Agatha Christie de un crimen y alguien investigando posibles culpables, van saliendo sospechosos, siendo descartados por obvios uno tras otro, jugando al despiste una y otra vez con el espectador, patrón seguido últimamente por series como “The killing” o “Broadchurch”, y una ambientación y puesta en escena que beben indefectiblemente de “True Detective” y “La Isla Mínima”, esto no tendría por qué ser malo si se desarrolla con inteligencia. No es el caso, todo para discurrir a trompicones, con personajes más planos que una mesa, con situaciones bastante torponas, escenas de acción sonrojantes por lo precariedad que esbozan, y con un retrato geosocial nauseabundo. Esto mezclado con subtramas chirriantes, pareciendo solo están para dar minutos al metraje, como la almibarada relación entre un supuesto racista Lucas y la mujer negra Fara, pastiche a lo “Romeo y Julieta” chusco, desarrollado entre situaciones que van de lo insípido a lo ridículo, con un grupo de “actores” que lo mejor que se puede decir de ellos es que están penosos. O la que es el centro de la segunda temporada, la del marido de Marta muerto en Afganistán, aparatosa historia con elementos muy estridentes en lo que a credibilidad se refiere.


No ha habido el menor destello en la construcción de personajes, muy acartonados, incoherentes, pasados de vueltas, cayendo en estereotipos simplistas, con lo que te da igual lo que les pase a los protagonistas, si viven mueren o son medio-pensionistas, cuando llega la resolución final la sigues por curiosidad, pero en ningún caso por arraigo emocional, de hecho mi juego era ver todas las lagunas que dejaba la serie episodio por episodio, un océano, y por supuesto el final debía ser el Everest de los errores, no defraudó, aunque siempre podría ser peor.


Como he dicho la gran mayoría de las actuaciones resultan bochornosas, no todas, salvo a tres. Pedro Casablanc, dignifica con su carisma la profesión que la enrome mayoría de los que le rodean ensucian, aporta raza, viscerabilidad, pasión, emociones, lástima que su papel esté regularmente escrito. Nya de la Rubia resulta un soplo de aire fresco, deja apostura, garbo, sensaciones, actriz a seguir. Lisi Linder, deja luz de ser una superviviente, siendo gaditana hace muy bien de rusa con su acento, da emocionalidad y aristas a su Agneska.



El resto son un puñado de cuerpos a exhibir, un Rodolfo Sancho tan frío como inexpresivo, que decir de Jesús Castro, alumno aventajado en la Academia Chuck Norris de la actuación, de Luis Fernández, más soso que la sal, de una Belén López a la que solo le supera (en malo) su fatal escrito rol, Will Shepard como el negro siempre estreñido, Yaima Ramos tan guapa como horrorosa actriz, o Fede Aguado haciendo de deficiente mental, lo más deficiente es su caricaturesca recreación, Andrea del Río tan nefasta actriz como el patético rol que tiene, que chunga, o el guaperas Patrick Criado con una actuación pasada de vueltas, premio debería tener el que escogió a Máximo Pastor como chaval hijo de Marta, premio y despido, menuda actuación tétrica.


También la ataco por el retrato que hace de la zona, despropósito de principio a fin, no me vale aquello de que es una historia de ficción, entonces no haberle puesto el titulo referente al territorio. Los acentos de Almería nada tienen de los andaluces sevillanos, gaditanos o malagueños, esto poco les ha importado 0, “semos” andaluces, hablamos “sevillano”; El título es “Mar de plástico”, se supone hablará algo de los agricultores de aquí, de las duras condiciones en las que nos movemos, habiendo gentes de todo tipo en la industria del invernadero, hacendados con varias hectáreas, con decenas de trabajadores, y otros con sus pocos miles de metros en explotación familiar, pues de esto nada, el único agricultor que aparece es un ricachón, corrupto, putero, asesino, traficante de prostitutas, menuda imagen se da, bien se pueden pensar desde fuera que todos los agricultores de aquí son como este, que no aparezca si quiera otro agricultor, solo uno, nauseabundo;



 Lo del racismo latente en el pueblo, con banda de jóvenes nazis es muy didáctico (ironía), menudo fresco torticero del lugar, vomitivo;
A Ainhoa la asesinan a medianoche, Kaled da de coartada estaba en el invernadero trabajando a esas horas, idiotez e insulto a la inteligencia, nadie trabaja por la noche en invernaderos


Spoiler:
...Hay un momento indignante, cuando Lucas le dice a Fara que vaya al médico por una herida en su hombro, esta le dice que no va porque no tiene los papeles, menuda estupidez, cualquiera que este por aquí sabe que ir al médico para un “sin papeles” no solo no es problema si no que además le servirá esta visita como prueba de arraigo en caso de poder pedir legalizarse; Como que en el pueblo del bar no se sirvan tapas, que les hubiera costado hacer un pequeño homenaje a algo tan nuestro como nuestras excelentes tapas gratis con la cerveza, horrendo.


Es apreciable su puesta en escena, sobre todo en lo referente al extraordinario trabajo de la fotografía de José Luis Pechorromán, con elegante uso de tomas aéreas (drones), captando el océano de plásticos del lugar, así como las tonalidades soleadas e hiperluminosas de Almería, un hermoso patinado de cromatismo en el que resaltan los blancos, amarillos y ócres.


Spoiler:
Relatar todos los agujeros e incoherencias en la trama daría para un libro de varios volúmenes, a bote pronto y sin pensar demasiado, la serie no lo merece; Nada coherente que una chica de 18 espere en medio de la oscuridad de la medianoche, entre invernaderos a su noviete negro; Sale agua roja del riego (que riego en Almería va por alto?) y en vez de mirar en la balsa o en los depósitos de abono, llaman a la guardia civil, muy críble(Ironía)Resulta que Ainhoa era novia oficial de Lucas, nada coherente que alguien tan tolerante (tenía un amante negro) estuviera con un racista confeso (tiene una gamada en su pecho tatuada); Resulta que Lucas se enamora a primera vista de una negra, oh, casualidad! Es la hermana del amante de su novia muerta, que chico es el mundo, esto no le causa conflicto alguno al racista Lucas; Lo de la educación que Marta le da a su hijo es de traca, rompe un escaparate para robar un calzado y para ella eso es una chiquillada sin importancia, como que vaya a punta de pistola el chiquillo a la comisaria, apunte en medio de otros guardias civiles a Héctor y este lo deje ir sin más;


Lo de Héctor es de superhéroe, le dan golpes en la cabeza, lo atropellan con un camión, le disparan, y este continua su vida como si nada, todo muy creíble (ironía); Igual me equivoco, pero los guardia civiles, a no ser que vayan de incógnito, van de uniforme, cosa que aquí Héctor, Salva y Lola no hacen; Resulta que Juan Rueda es responsable directo de la muerte de 17 mujeres y se va de rositas como si nada, muy verosímil (otra ironía); En prácticamente ninguno de los interrogatorios hay abogados por parte del acusado, donde están los derechos del interrogado?; Cuando Fara está detenida para ser repatriada, a Lucas no se le ocurre otra cosa que ir a la comisaria a para a punta de pistola sacarla, que pensaba entrar en plan terminator disparando a diestro y siniestro, y llevarse a su amada, y por supuesto luego no les pasaría nada, menuda tontería, menos mal que en el último momento llega Salva y lo impide;


Lo de Salva no es de amigo, es de Santo, se come el “marrón” hacerse pasar por el que atropelló a uno en bici para salvar a Lucas, jajaja!; y más y más, solo apuntar la de que la abuela de Boris-Fernando en Rumanía tuviera una foto del nieto con siete u ocho años cuando hacia supuestamente lustros no lo veía; O ya cuando nos enteramos del pastel, resulta que Fernando, o sea Boris asesinó a Ainhoa por venganza, vale es vengativo, pero hacía falta ser un “carnicero”? no tiene sentido esta psicopatía, bueno, pero son tantas las cosas sin sentido...

En conjunto queda una serie que si le das un tsunami de licencias se hace algo entretenida, yo si no es por rodarse en Almería habría sido una serie más española que para mí no hubiera existido. No sé sí aguantaré una tercera temporada.



 TOM REGAN 






No hay comentarios:

Publicar un comentario