viernes, 14 de abril de 2017

Viernes Santo


No sé qué obsesión tienen algunos con la idea de que la Semana Santa, la Fiesta del cordero o la Pascua judía están amenazadas en nuestro país por algunas de las nuevas fuerzas políticas emergentes.

Este populismo trasnochado, simplista e ideológico que apela a exacerbar los sentimientos de miles de devotos españoles contra todo aquello que represente una posibilidad de cambio, evidencia la agonía de un sistema que se aferra inútilmente a una tradición muy española que consiste en imponer “por cojones” un orden inmutable, intocable y sagrado. La Semana Santa, señoras y señores, no es una tradición española, que quede claro.


La Semana Santa es una expresión exclusivamente religiosa y no una festividad de carácter turístico, como puedan ser los San Fermines de Pamplona, las Fallas de Valencia o la Feria de abril.
Ya está bien con asociar la “españolidad” con la Semana Santa, con los toros o con la monarquía.


Entiendo que existan compatriotas nostálgicos de otros tiempos épicos y generalísimos, donde el dedo divino mandaba sobre los designios de cada español, pero lamento decirles que vivimos en un Estado democrático, donde cualquier aspecto de nuestra sociedad puede y debe ser replanteado, si los tiempos y las necesidades del momento así lo reclaman.


El pasado de España va más allá de la Semana Santa; por tierras del Al-Andalus, la fe coránica se pregonó durante ocho siglos desde innumerables minaretes y no por ello hoy ser español o andaluz se asocia a la cultura islámica. Todo tiene un pasado y la Historia es la continua refundación de aquello que se consideraba inmutable y sagrado. Feliz viernes sanctus.
Alberto

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