miércoles, 11 de junio de 2014

Incomunicados


Y si supiera, al menos,  dónde ha estado, pero él nunca habla.
Calla siempre, a todas horas.
Veinticuatro horas callado.
Sólo me basta mirarle para saber que oculta algo.
Pero no hay manera de sacarle una sola palabra.
Cuántas veces he soñado con cientos de diálogos como dos personas civilizadas que conviven desde el principio de los tiempos.

- Y de dónde dices que vienes.
- De devorarme por dentro. Vengo del mismísimo infierno. He intentado purgar todas mis culpas y ha sido imposible.
- Y qué tal  la carretera a la vuelta.
- Como siempre repleta de locos, delincuentes, cómplices, y ovejas descarriadas que van camino del matadero sin saberlo.
- Interesante cariño. Te pondré la cena que debes estar agotado.
- Sí. Gracias.

El vecino del 4º

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