jueves, 16 de diciembre de 2010

Agua del Darro.






al maestro Morente...



Agua del Darro.

Algunos se van
con el destino de los que parten,
como sin haberse ido.
Con las manos abiertas, manos
donde se describe la silueta
de un toro de Picasso,
y el brillo de la miel de monte.
Una sonrisa sobre el columpio.
Una fusión de lo antiguo
con la sabia nueva
de la noche sobre un quejío.
El sueño de unos versos
que se contonean
gorjeando melismas
en la ola fresca de su trapío.
El agua del Darro
ya va llorando sin hacer ruido.
Una fatalidad de yunque
con la displicencia
del cuaderno de viaje;
que a todo le pone
el espacio justo del punto
y seguido.

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