Mi vecina la divorciada
Foto: JUANJO FERNÁNDEZ Éramos vecinos en el edificio. Ella estaba recién divorciada. Trabajábamos en la misma empresa. Nos unían muchas cosas. Amistad, complicidad, compañerismo… Desayunábamos juntos y, algún día, teníamos que comer juntos. Nos reíamos mucho. Hablábamos de todo. Incluso de sexo, aunque siempre jugando con palabras de doble sentido. Un día comiendo, tras beber un poco de más de vino que otras veces, terminamos hablando de sueños eróticos. De esos sueños que nunca se cumplen o casi nunca. No concretamos nada. Apenas hicimos referencia a ninguno determinado. Sólo vaguedades. Yo, como una broma más, le dije que me ofrecía para cumplir cualquiera de sus sueños. Ella sólo rió divertida. Sentado en mi balcón con un vaso de whisky en la mano, con la vista del mar frente a mí, recuerdo y digo qué graciosa es la vida, me pongo a retroceder en el tiempo y trato de llegar al inicio de toda esta historia, al comienzo de todo y es que todo parece...

Gotas de lluvia
ResponderEliminarsobre la piel dormida.
Despierta un beso.
Para ti, amigo querido.
:) encantador tan corto y con tanta fuerza
ResponderEliminar¡Bien Ángel!, me ha encantado.
ResponderEliminarLa verdad es que cuando hace fuera frío, dentro hace calor.
ResponderEliminarUn abrazo, Ángel
¡Me encanta! y la foto es genial ¿Sabes el autor? Gracias...
ResponderEliminarleì tu blog un placer hermoso es la expresión de alma que desea ser escuchada. muchisimas gracias por compartirlos
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