Solos
Guillermo Ríos Bordón presenta en el Festival esta obra inspirada en la novela de Paloma Bravo, que Manuel Gancedo ha adaptado con notable maestría al lenguaje del guion cinematográfico. El excelente trabajo del reparto —Kira Miró, Elia Galera, Carlos Santos y Salva Reina— logra transmitir al espectador tanto la tensión dramática como los destellos de ironía que se alternan a lo largo de la representación.

El recurso de la cena que reúne a amigos —o quizá a enemigos— ha sido utilizado en numerosas películas y obras teatrales. En apariencia, se trata de un vínculo amable, una excusa para compartir mesa; pero pronto se revela como el escenario ideal para lo que al mismo tiempo se desea y se teme: la conversación. En ella late la posibilidad de desplazarse hacia posiciones inesperadas, de poner en duda certezas largamente sostenidas o, por el contrario, de reafirmarse en aquellas convicciones que sostienen la identidad y el lugar de cada cual en el mundo.

Los personajes parecen exhibir con cierto orgullo el estatus alcanzado y la manera en que utilizan a los demás como bienes de consumo: instrumentos para el placer o para sostener su propia identidad, más que como fines dignos de respeto y comprensión. Sin embargo, llega inevitablemente el momento del In vino veritas —en este caso también In marihuana veritas—, cuando la coraza protectora se resquebraja y emerge el ser humano frágil y temeroso, inquieto ante el abandono, el fracaso, la enfermedad o la muerte. Es entonces cuando aflora, casi a su pesar, una corriente de afecto y amistad.


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