Lo dejo cuando quiera
Con Lo dejo cuando quiera , cuarto largometraje de Carlos Therón, las certezas y las dudas se van combinando en la cabeza del crítico a partir de una serie de sensaciones emocionales y mentales que, en principio, pretenden ser tan honestas como racionales. Vamos en orden cronológico. Mientras se disfruta de la película, la cabeza y la mandíbula dicen esto: por fin una producción española que, sin dejar de hablar de la realidad más sangrante, la crisis social, económica y de valores, el hundimiento laboral de “la generación más preparada de la historia”, consigue una comicidad sin freno escapando del imperio de la verosimilitud, a partir de unos meridianos referentes del cine estadounidense más cafre, con incorrección política, ciertas dosis de escatología y sin tener que recular a última hora en el orden moral. Pero, con el cuerpo satisfecho por el buen número de carcajadas, empiezan los títulos de crédito finales: “ Basada en Smetto quando voglio ”, producción diri...