lunes, 16 de abril de 2012

Paseando, de nuevo, mi sombra

He visto, en la columna de la derecha, según se lee, donde dice desde dónde y qué entrada se ha leído recientemente, mire usted qué inventos!!!!, alguien desde Madrid ha leído la entrada mía de Mayo de 2010 y, me han dado unas ganas irresistibles de reponerla.
Va por vosotras, Coco, Alís y Zoe...por Pedro, no, que sigue en Laponia.

Paseando mi sombra


Iba paseando por el borde del mar, por la orilla, en el rebalaje de la Playa de Poniente.
De repente observé que el Sol estaba dibujando mi sombra en el agua-arena, con la que empecé a conversar, ¿conversar?
-Hace mil años que no hablamos, que no nos hablamos sinceramente, me dijo.
-Yo nunca te he ocultado nada, siempre has sido cómplice de mis actos, siempre hemos ido unidas, al unísono, sin fisuras, no sé francamente de qué te quejas.
-En lo más recóndito de tu corazón has guardado sentimientos que no has compartido, acciones que has emprendido sin siquiera consultarme, que has decidido tú solita y así te ha ido. Ahora estás sola, más sola que la una, que se dice por aquí.
He de confesar que estas últimas palabras me hicieron reflexionar sobre la levedad del ser, sobre lo frágil que es la voluntad humana, sobre el difícil equilibrio de las relaciones entre seres que se aman; y lo difícil que es establecer un vínculo y lo sencillo que es romperlo.
Él ya no está conmigo, se fue con mi mejor amigo, quién me lo iba a decir, un rival en distinta acera y tan cercano que nunca lo pude catalogar como tal. La sorpresa del dolor, del asombro ante un quejido nuevo y para siempre.
-Ya te lo dije varias veces, pero no quisiste escucharme, “ten cuidado con Jaime, que no es de fiar, que aunque te haya jurado amor eterno, tiene de eterno lo que yo de chinesca…” ¿Recuerdas?
La voz se apagó, dejé de escucharla.
Así, sin casi darme cuenta, me encontré sin interlocutora pues las leyes de la física dicen, creo, que la sombra se desvanece al desaparecer el foco que la produce, y el sol se había puesto ya por Salobreña..

©Angel 7/5/2010
imagen: Michael Busselle .Sunset on the seashore

3 comentarios:

  1. Es triste cuando la comunicación se va dejando, cuando las palabras cada vez se van guardando más y los silencios ocupan su lugar. Mala señal es esa en una relación.
    Besos y susurros con suavidad

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  2. Es verdad que estamos un poco ausentes, habrás visto que no es contigo solo, que ni siquiera escribo en mi blog, eso no quiere decir que el afecto haya disminuido en absoluto, son circunstancias. Yo creo que la culpa la tiene Juanito, que no escribe en su blog. Aunque yo a las recetas siempre acudo. Un abrazo.

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    1. Las circunstancias.....a la porra, mira el borbón, ya anda solo y a poco que le dejen se vuelve a recoger el colmillo derecho, que el izquierdo se lo quedan los "anfitriones".
      Mil besos.

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