sábado, 20 de febrero de 2016

Hermanos de sangre





Band of Brothers

Al principio de cada uno de los 10 capítulos de ‘Hermanos de sangre’, como se ha titulado en España, unos veteranos de la Segunda Guerra Mundial, ya ancianos, comparten sus recuerdos de algunas de las batallas y los momentos que vivieron en el frente europeo de la contienda, desde el Día D hasta el final de la guerra. Son la introducción a lo que vamos a ver, a la narración de las peripecias de la compañía Easy del ejército de Estados Unidos y, sobre todo, al relato de cómo vivieron la guerra los hombres que la componían. Si por algo destaca ‘Band of Brothers’ es por situar la acción en los soldados, en los lazos de compañerismo que se forman en combate, en las estrategias de cada uno para salir adelante día a día y no acabar cargando con la culpa del superviviente, que prefiere morir con el resto de sus compañeros a vivir señalado como un “héroe”.

El tono es similar al de ‘Salvar al soldado Ryan’, la película de Steven Spielberg a partir de la que nació esta miniserie de la HBO, pero con más tiempo se permite profundizar más en algunos personajes, como Dick Winters, al mando de la unidad, o el sargento Lipton o el médico, enseñarnos las dobleces y las dificultades que encuentran para salir adelante en un entorno para el que ningún entrenamiento de élite puede prepararlos. Uno de los puntos álgidos de la serie, en ese aspecto, es el asedio que la compañía sufre en los bosques nevados de Bastoña, sin prendas adecuadas para el invierno, cortos de municiones, refugiados en hoyos excavados en la tierra y casi abandonados a su suerte ante un ejército alemán que los bombardea diariamente y al que no pueden ver. Los dos episodios que transcurren en ese bosque belga, en el que los personajes llegan al límite de sus posibilidades, son los mejores de toda la serie.

Uno de sus principales activos es su sólido reparto, lleno de caras poco conocidas en 2001 como Damian Lewis, Ron Livingston, Donnie Walhberg, Matthew Settle, Michael Cudlitz o Neal McDonough. Incluso es posible ver en papeles muy pequeños a David Schwimmer, James McAvoy, Jamie Bamber o, en algo que no es más que un cameo, Jimmy Fallon. Hay ciertas licencias históricas y algunas imprecisiones con respecto a la historia de la compañía y al libro de Stephen Ambrose en el que se basa la serie, comprensibles para poder contarla, pero no son óbice para no disfrutar de una miniserie que, además, engancha casi desde el principio. Sus responsables, Steven Spielberg y Tom Hanks, estrenaron la continuación, ‘The Pacific’en la HBO. Tienen un estándar muy elevado con el que medirse.

Una escena: No es fácil elegir sólo una escena de ‘Hermanos de sangre’. Podríamos quedarnos con algunos de los momentos posteriores al desembarco en Normandía, o con cierto espeluznante descubrimiento que se hace cerca del final. Pero vamos a elegir uno que resume el tono de la serie, el discurso que el general alemán da a sus tropas después de rendirse, un discurso que es como una versión muy libre del que Shakespeare incluyó antes de la batalla de Agincourt en ‘Enrique V’, y que da título a la serie.

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