jueves, 18 de febrero de 2016

Pero... ¿esta serie cuándo se acaba?


En la televisión norteamericana lo habitual es que las comedias duren entre 20 y 30 minutos, y los dramas entre 40 y 60. Las series pueden llegar en temporadas cortas, con 13 capítulos, o largas, con 23. Pero después de 70 años de ficción televisiva, nadie ha sido capaz de responder a una interrogante que, a primera vista, parece sencilla. ¿Cuántas temporadas debe durar una serie?
Sobrevivir al estreno ya es una hazaña, pero ser capaz de superar el 'sophomore slump' es aún más meritorio. Tras la tercera, puede entrar el gusanillo de una cuarta, y en las producciones con temporadas largas ya surge la necesidad de superar el centenar de episodios con una quinta entrega para, entre otras cosas, hacer más rentable la serie. Precisamente son cinco las temporadas que la leyenda urbana televisiva establece como justas y necesarias. Y algunas grandes producciones como 'The Wire', 'Breaking Bad' o 'A dos metros bajo tierra' lo corroboran. 'Los Soprano' tuvieron una más, y todo fue bien, pero otras como 'Dexter', con ocho, o 'Expediente X', con una más, se echaron a perder. También es cierto que 'Urgencias' (15), 'Frasier' (11) o 'El ala oeste de la Casa Blanca' (siete) tiran por tierra la creencia popular. Porque cada historia, cada creador y cada cadena tienen sus tiempos, y de lo que se trata es de saber irse antes de decepcionar a la audiencia y estropear una producción.

Adiós (por fin) a la Sra. Florrick
Algo así han debido de pensar los directivos de la CBS, que hace unos días decidieron confirmar lo que muchos de los seguidores de 'The Good Wife' se temían: la presente será la última temporada de la serie. La producción creada por Michelle y Robert King ha mantenido una media de 12 millones de espectadores, situándose entre los 30 programas más vistos cada temporada. Además, ha logrado arañar nominaciones durante cinco años consecutivos, tanto en los premios Emmy como en los Globos de Oro. Y ha contado con el aval de los responsables de la cadena, que siempre la han tratado como a la niña mimada de su parrilla: no tenía audiencias descomunales, pero aportaba lustre a su programación. Hasta ahora.
'The Good Wife' ha contado con el aval de los responsables de CBS, que siempre la han tratado como a la niña mimada de su parrilla. Hasta ahora
'The Good Wife' perdió en sus dos últimas temporadas a dos personajes muy importantes para la serie. Algo más relevante de lo que podría pensarse, ya que se trata de una producción en la que algunos pensamos que muchos secundarios son más interesantes que la protagonista. Además, la media de audiencia de la temporada es actualmente cuatro millones de espectadores más baja de lo que acostumbraba hasta hace un par de temporadas. Y tal vez,  todo ello influyó en la decisión de los King, que en enero anunciaron que abandonaban el proyecto, aclarando que la serie podría continuar sin ellos.
La CBS no se ha arriesgado a intentarlo, porque no ha encontrado una razón para hacerlo. Todas las temporadas han tenido grandes momentos, es la serie que más (y mejor) ha planteado temas actuales y cuenta con los magníficos secundarios ya comentados. Pero la historia de Alicia Florrick hace tiempo que ('in my opinion') perdió su rumbo, y mientras montaba y desmontaba bufetes, probaba suerte con la política. Para terminar preguntándose si su única labor reconocible iba a ser la de madre y abnegada esposa. Todo ello acompañado de una sucesión de acontecimientos que reafirman lo que parece una regla no escrita en las series dramáticas: cuando no encuentres una forma para despedirte, castiga al protagonista todo lo que puedas.

Shonda necesita renovarse
Una máxima en la que este año podría encumbrarse como maestra Shonda Rhimes, creadora de 'Anatomía de Grey' y 'Scandal' y productora de 'Cómo defender a un asesino'. Todas ellas son historias de mujeres y para mujeres, que se sirven de temas recurrentes de la ficción televisiva (médicos, política y abogados) para contar, al inconfundible estilo de un culebrón moderno, tanto dramas personales como conspiraciones políticas. En el caso de las dos primeras, que se encuentran en su duodécima y su quinta temporada respectivamente, las protagonistas están atravesando un verdadero y particular infierno. Cierto es que, como buenos melodramas que son, las vidas de la doctora y la 'solucionadora' nunca han atravesado momentos de felicidad apabullante. Pero la sucesión de desgracias que Olivia y, especialmente, Meredith están viviendo, hacen que el muñeco de vudú del personaje se antoje necesario en el 'merchandising' de la serie. Aunque solo sea para seguir el ejemplo de Shonda.
La sucesión de desgracias de Olivia y, especialmente, Meredith, hacen que el muñeco de vudú se antoje necesario en el 'merchandising' de la serie
En lo que respecta a las audiencias, 'Anatomía de Grey' y 'Scandal' han sufrido en las últimas temporadas una paulatina pérdida de espectadores, provocada quizá por los giros y pérdidas que han vivido sus historias, ya de por sí alocadas. Tristemente, y a pesar de que ninguna de ellas es lo que fue, es poco probable que la ABC sacrifique unas audiencias aceptables por el honrado, pero poco frecuente, hecho de preservar la concepción original de cada producción, por muy peregrina que fuese.

Procedimentales eternos
Géneros televisivos como el procedimental policíaco son más propicios a extenderse en el tiempo. Este tipo de serie se centra en una pareja o grupo de policías que, capítulo tras capítulo, se ocupan de un caso diferente mientras se narra una historia central. Si los elegidos como protagonistas son además dos personajes cuya relación se alimenta de tensión sexual no resuelta, la longevidad está asegurada. Porque en algún momento la tensión se resuelve, la relación sufre vaivenes, se rompe o se reafirma, y si se trata de este último caso, terminarán formando una familia. Y si no, se vuelve a empezar.
'Bones' y 'Castle', con 11 y ocho temporadas respectivamente, son los ejemplos más evidentes y actuales de la perdurabilidad del género, una lista en la que también podríamos encontrar (sin el componente romántico) a 'Ley y orden: unidad de víctimas especiales', con 17 entregas, o 'Mentes criminales', con 11. Todas ellas, románticas o no, deberían valorar la posibilidad de ir echando el cierre. Ya sea por no afrontar el riesgo de que el interés de la audiencia termine convirtiéndose en rechazo, o por asumir que la creatividad tiene un límite y cada capítulo que pase será más difícil no repetirse. Además del probable cansancio de los actores o del dispendio económico que la producción suponga para la cadena. Porque una larga supervivencia en la parrilla también tiene inconvenientes, y el principal es que el caché de los intérpretes crece conforme avanza la serie. Si, además, como en el caso de 'Bones', la relación entre el equipo de la serie y la cadena atraviesa por malos momentos, el final se presenta casi como única solución posible.

Grandes y largas comedias
La teoría de las cinco temporadas nunca ha sido aplicable al género de la comedia, y se cae por sí sola cuando observamos a los ganadores de los premios Emmy a la mejor producción durante este siglo: 'Modern Family' va por su séptima temporada, las mismas que alcanzó 'Rockefeller Plaza'. 'Everybody Loves Raymond' llegó a nueve, 'Friends' tuvo 10 y 'Sexo en Nueva York' se quedó en seis. Aquí la extensión no es el sello de calidad del producto, todas ellas tuvieron (o tienen) temporadas irregulares, sino la confirmación de que lo habitual en comedia es ser longevo. No hay una gran comedia que no tenga detrás una buena ristra de temporadas.
La teoría de las cinco temporadas nunca ha sido aplicable a la comedia, y se cae por sí sola cuando observamos a los ganadores de los premios Emmy
La necesidad de una producción de poner punto y final a la historia que narra llega, desde el punto de vista creativo, cuando aquello que la permitió sobrevivir desaparece. Los momentos cómicos ya no lo son, la química entre los personajes no es la misma, la historia ha perdido su rumbo o simplemente la capacidad de sorprender y agradar al espectador. Unos males que pueden afectar a creaciones irregulares como 'Dos chicas sin blanca' y a producciones reconocidas como la propia 'Modern Family' o 'The Big Bang Theory'. En este último caso, su supervivencia está asegurada porque la CBS así lo quiso, asegurándole diez temporadas. Pero resulta revelador cómo poco a poco la serie ha dejado de estar entre las producciones a tener en cuenta, y estos días celebra sus 200 episodios discretamente.

Regresos poco merecidos
La comedia científica por excelencia no es la única producción que tiene asegurada su, más que discutible, supervivencia. 'Homeland', por ejemplo, esa producción que lleva cuatro o cinco temporadas de más, volverá en septiembre, con la intención quizá de parecerse demasiado a la actualidad y estropearlo todo en el último minuto. De nuevo. También volverá 'American Horror Story', porque parece que Ryan Murphy aún no ha torturado lo suficiente a todos sus fans, prometiendo un espectáculo que no acaba de llegar. Otras, como 'Orange Is The New Black' confían en su suerte algo más de tiempo, y han confirmado que la pena a cumplir en Litchfield se extenderá tres temporadas más.
La salud de una serie y la necesidad de mantenerla con vida son hechos más subjetivos de lo que a los espectadores y a las cadenas les gustaría. Algunos, como Graph TV, se esfuerzan por facilitarnos la visualización de las impresiones que genera cada capítulo, y el rumbo que sigue cada temporada. Si la línea trazada es descendente, y viene acompañada de un descenso en las audiencias, el esfuerzo por mantener con vida la producción tendrá un desenlace fatal, y solo servirá para alargar la agonía de la historia. Siempre será mejor criogenizarla y recuperarla dentro de unos años, que es algo que últimamente está muy de moda.
ALOÑA FERNÁNDEZ LARRECHI


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