domingo, 12 de septiembre de 2010

Disfrutar el camino


Así fue como Key Lu, el hijo de Chang Fey comenzó su viaje hacia el templo de los Monjes Shaolin. Key Lu no solo era un joven fuerte y gallardo sino que estaba dotado de una inteligencia superior y criado con esmero por su padre, contaba con una buena dosis de cultura y experiencia lo que le proporcionaba una positiva autoestima y confianza en sus propias fuerzas.

A decir verdad no entendía las razones de su padre para enviarlo, bien podría retirarse y dejarle a cargo del negocio, pero obediente y respetuoso de las tradiciones aceptó el mandato paterno y emprendió su viaje.

Al tercer día de peregrinaje se encontró con un aciano que caminaba lentamente delante de él. Cuando se pusieron a la par el anciano le preguntó afablemente .

- ¿Tu también te diriges al Sur, vas lejos ?- Si anciano, me dirijo al templo Shaolin, voy allí a aprender. El anciano evaluó su figura mirándolo detenida y respetuosamente . - ¡ Ah ! - dijo - Que sabia decisión has tomado. ¿ Y sabes ? yo también voy al mismo lugar, también a aprender, es notable como a pesar de las diferentes edades nuestros caminos se encuentran en este punto. ¿ No quisieras ser mi compañero de viaje?.

- Lo siento, me agradaría acompañarte, pero yo marcho más a prisa que tu. Me demorarías bastante . - Lejos de mi intención perturbarte, pero dime ¿ por que marchas de prisa?. - Bueno - lo ilógico de la pregunta sorprendió a Key Lu - Es mi forma de andar he andado siempre así. - Es una razón - El anciano meneo la cabeza - Pero se me ocurre que así te pierdes algunas cosas del camino. Dicen que viajar enseña, más una cosa es viajar y otra es tratar de llegar.
Key Lu acusó el impacto de la observación. A decir verdad desde que salió, nada extraordinario le había ocurrido que pudiera computar como un nuevo conocimiento. No había estado viajando, solo tratando de llegar, no obstante repuso. - Es cierto lo que dices, pero pienso que cuanto antes llegue al monasterio, antes comenzaré a recibir enseñanzas. Tu caminas lentamente ¿lo haces para aprender del camino o porque tu cuerpo no te permite ir mas rápido?.

El anciano volvió a menear la cabeza y sonrió afirmativamente - ¡Cuanta razón hay en tus palabras! ¿Ves? el camino nos permite a ambos aprender y gozar de esta conversación. ¡Quién sabe cuanto tardaríamos en el Monasterio en llegar a acceder a la sabiduría que nos ofrece este momento!
- Yo camino lentamente es verdad, y en cierto modo es justo que nuestros cuerpos sabios como son nos ofrezcan modalidades diferentes. A mi edad creo que las enseñanzas que me esperan son las de gozar de las pequeñas cosas, y así mi respuesta es ambas: Mi cuerpo no me permite caminar más rápido, y además me dice: "a lo largo del camino toma tu tiempo para oler las flores". Así entonces ¿quien de los dos comienza antes a recibir enseñanzas? ¿Tu tratando del llegar más rápido al Monasterio o yo que llegaré después pero habiendo gozado de todas las compañías que me brinda el sendero ?

Key Lu convino en cambiar de criterio, no sabía bien pero el anciano le caía simpático y probablemente su compañía le haría más llevadero el largo viaje - Tienes razón - dijo recordando los últimos días - El que corre no aprende - Y el que aprende deja de correr - Completó el anciano.

Del libro La Ceremonia del Te y La calidad de vida
Autor Carlos Farré
PUBLICADO POR BELKIS

No hay comentarios:

Publicar un comentario