domingo, 27 de marzo de 2011

Tomahawks y golosinas


Tengo que hablar de un niño, pero me dan asco los que utilizan a los niños a su conveniencia. El político que besa a un colegial, la mamá narcisista que llora mientras su niña de 3 años se contorsiona en un plató de tv. El que acaba de dar una patada a un perro en la calle y en la escalera del bloque pone una cara tierno-mimosa cuando pasa la vecina, guapísima, con el hijo en brazos, para hacerse grato y ponerse a la cola, por si… Esta misma madre que, para sus adentros, llama baboso al vecino, pero que mirando a su criatura experimenta algo parecido a esto: “tengo que ser la pera, si he sido capaz de fabricar un niño tan así, yo, la fábrica, como mujer, como madre, estoy en la zona más alta de la gama en esto de producir milagros. Y además, es un niño, o sea, que soy capaz de producir, algo tan distinto y tan raro, tan poco parecido a mí, como un varoncillo". La mujer, después de esto, se siente mejor y sobrelleva el decaimiento en sus obligaciones del padre.
Por eso no quiero usar a este niño que ayer, a las 9: 48, le pedía, en Trípoli, al dependiente de la tienda de 24 horas un litro de leche y que estuvo unos minutos negociando con él las chucherías que podía llevarse con el dinero que le sobraba de la compra. Como no se decidía, salió con la intención de consultar con su madre y de pedirle unos céntimos para poder comprar la chuche que le gustaba. Una bomba lo reventó en la puerta. No tuvo tiempo de enterarse si esta guerra era más justa que la de Irak. Ni de darles la razón a unos señores que a miles de kilómetros trataban de justificar, cada uno, la guerra que inició. Seguramente, si lo hubieran dejado crecer y entender, le hubiera costado trabajo decidir sobre la bondad de las guerras, las inicie quien las inicie, que no dejan a los niños preguntar a sus madres qué caramelo deben comprar. Me dan asco los que usan a los niños a su conveniencia. Pero para los chicos sigue siendo menos peligrosa la mirada de orgullo de su madre, o la mirada análitica de un bloguero, que la explosión de un Tomahawk, aunque lo hayan lanzado los buenos de la peli.

4 comentarios:

  1. Terrible y es así. En todas las guerras. Ésta, como las de antes, también tiene muchos grados de hipocresía.
    Saludos. Un post demoledor.

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  2. Ángel, este texto me impresionó mucho y escribí un poema que lleva por título Tomahawks.
    ¿Lo leiste?

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