domingo, 8 de mayo de 2011

El Paraiso


El joven africano llegó en una patera; indocumentado, perdido en un mundo extraño. Él había visto en su pueblo fotografías enviadas por otros que, antes que él, vinieron al Paraíso. Y quedó maravillado de la abundancia, de la riqueza, del exceso que en este primer mundo se derrochaba. Se jugó la vida y al fin consiguió llegar a este lado, al bueno; al Cielo.

Una vez aquí vino el desencanto, el topetazo con la cruel realidad y descubrió que si no conseguía tener documentos (papeles) y un trabajo, no era absolutamente nada. Comprendió entonces que en su pequeño pueblo era alguien...aquí era menos que nada. ¿Quién le miraba a la cara cuando andaba por la calle? ¿Quién le saludaba o preguntaba por su familia? Nadie, simplemente no existía.

Como única forma de subsistencia se dedicó a buscar chatarra en los contenedores de basura a cambio de poder comer dos veces al día: "¡Qué lujo Dios mío, puedo comer dos veces diarias”!

Pasó un tiempo y un día apareció con un vehículo que le servía para transportar más chatarra y por lo tanto las expectativas de negocio se ampliaban. Aunque el coche tenía veinte años servía perfectamente como furgoneta de carga. Entonces comprendió que necesitaría ayuda para acarrear diariamente tal cantidad de mercancía. Terminó por llegar a un acuerdo con un paisano suyo recién llegado en patera; le daría una comida diaria a cambio de trabajar doce horas para él acarreando hierro viejo. Si trabajaba los fines de semana sin cobrar le proporcionaría un zulo que había descubierto en las afueras de la ciudad para que durmiera por las noches sin peligro de que lo mataran para robarle el teléfono móvil (que era lo primero que se adquiría al llegar al primer mundo) o las escasas pertenencias que tuviera.



Con ese mismo teléfono, el recién llegado hizo algunas fotos del coche de su nuevo amo para mostrarlas en su poblado a los que estaban indecisos si venir al Paraiso o no. Cuando vieran lo que se puede prosperar aquí en tan poco tiempo perderían todos los miedos y entonces otros vendrían para que él pudiera contratarlos cuando tuviera su propio vehículo.

¡Este mundo de ricos era una maravilla, no solo se podía comer varias veces al día, también podías vivir de lo que otros trabajaban para ti!

Publicado por Anhermart

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